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Veintiocho años del salto de Omam-Biyik

Foto AFP / Texto Roberto Valencia

 
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El camerunés François Omam-Biyik saltó tan bien, tan alto, que hizo parecer un hombrecillo al defensor argentino. Pero Roberto Sensini no lo era, ciento ochenta centímetros de presunta rocosidad que nada pudieron hacer ante la exhibición física del delantero. Saltó bien y alto Omam-Biyik, cabeceó poderoso, el arquero Nery Pumpido no pudo retenerla y la pelota se coló mansa en la meta argentina. Camerún daba la sorpresa y se adelantaba 0-1 a los vigentes campeones del mundo en el Giuseppe Meazza de Milán. Faltaban aún más de veinte minutos, pero el marcador no se movería, para alegría de los cameruneses, de África entera y quizá del fútbol.

Hoy, 8 de junio, se cumplen veintiocho años desde aquel triunfo en el partido inaugural de la Copa del Mundo de la FIFA de Italia 1990. La Argentina de Maradona –que se repondría y jugaría la final– sucumbió ante el poderío de los que a partir de ese mundial comenzaron a ser conocidos como los Leones Indomables.

Lo visto en el partido inaugural no fue llamarada de tuza, ni mucho menos. Camerún también derrotó a la Rumanía de Gică Hagi, clasificó primera de su grupo, se deshizo en octavos de la Colombia de Valderrama e Higuita, y forzó la prórroga ante Inglaterra en cuartos, en uno de los partidos inolvidables de la historia de los mundiales de fútbol. La Camerún de 1990 estuvo a un suspiro de meterse en semifinales, algo que ningún otro país africano ha logrado nunca.

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Arturo Lezcano

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