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Una calle de Diriamba, a 40 kilómetros de Managua, Nicaragua. La calle está sembrada de barricadas levantadas con adoquines por los pobladores que se oponen al gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo. La crisis política y social en Nicaragua estalló a mediados de abril y son más de 160 las personas fallecidas, la inmensa mayoría como consecuencia de la represión estatal y de los ataques de grupos paramilitares sandinistas. Pero incluso en ese contexto árido, de incertidumbre, de dolor y de muerte el fútbol florece.

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