“¿Por qué se sentó el Gobierno a negociar la ley de agua con la ANEP?”

28/06/2018 Carlos Flores, del Foro del Agua, y Andrés Mckinley, especialista en agua de la UCA, coinciden al decir que el FMLN dejó escapar la oportunidad de aprobar una ley de aguas en consenso con las organizaciones civiles. "Del uno al 10, a la gestión del FMLN por el agua le ponemos cinco", dijo Flores. "Lina (Pohl, ministra de Ambiente) no tenía que haberse sentado con la ANEP.  Ya había una propuesta en la Asamblea. ¿Bajo qué argumento se sentó a negociar con la empresa?", cuestionó Flores. 

Esta interrogante desde la sociedad civil tiene un asidero claro. Tanto Pohl como la ANEP aceptaron a El Faro Radio que hubo un momento en el que acercaron posturas para discutir un proyecto que luego fue desechado. No obstante, Flores y Mckinley cuestionan ese acercamiento porque esa discusión bilateral soslayó la discusión que se llevaba a cabo en la Asamblea Legislativa, donde se discutía un proyecto que había recogido insumos de la sociedad civil.

Flores y Mckinley también responsabilizan a la derecha legislativa, tanto GANA como Arena, del fracaso de la ley general de Aguas. "El diputado Francis Zablah  tiene mucho que ver con el hecho de que no tenemos una ley general de agua", dijo Mckinley. "Llegamos en un momento en que la correlación de fuerza era favorable a la aprobación, pero él insistía en una condición ridícula de consenso total". El diputado Zablah se contactó vía telefónica para explicar que esa negociación había fracasado también en parte por culpa del FMLN, que se retiró de la discusión. Según Zablah, no fue en su gestión como presidente de la Comisión de Medioambiente cuando se estancó la discusión. El diputado también anunció que ha solicitado a la Comisión y a la Asamblea que modifique el artículo 14, que abre dos plazas para representantes de la ANEP en un eventual ente rector del agua. Zablah, no obstante, no sabe responder si será apoyado por el resto de los diputados de derecha, que hacen mayoría.
 
La participación de la ANEP en el ente rector ha provocado una manifestación pública y el reclamo de la sociedad civil, la Iglesia católica, evangélica, la Universidad de El Salvador (estatal) y la Universidad Centroamericana. Flores y Mckinley ven un claro conflicto de interés en la intención de la empresa privada de estar en el ente regulador.

 
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