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“Dales con todo lo que sea necesario, ¡que no entren!”

Ni la marcha contra la ley de aguas convocada a las puertas de la Asamblea Legislativa fue pensada como una protesta violenta ni la seguridad privada actuó de la mejor manera posible. Los nervios y una desafortunada orden fueron la antesala de los disturbios que dejaron el saldo de un herido y vidrios rotos. 

Carmen Valeria Escobar

 
 

Pancarta de los estudiantes de la UES en contra de la ley de agua propuesta por el partido ARENA. San Salvador. Foto: Fred Ramos
 
Pancarta de los estudiantes de la UES en contra de la ley de agua propuesta por el partido ARENA. San Salvador. Foto: Fred Ramos

A las puertas de la Asamblea Legislativa, una multitud protestaba como suelen hacerlo los manifestantes que llegan a las puertas del edificio legislativo: con consignas, pancartas y gritos. Al principio, y de manera pacífica, protestaban contra la ley general de aguas. Sin embargo, todo cambiaría luego de una desafortunada orden y una rociada con gas pimienta.

Adentro, la Asamblea Legislativa operaba como en un día de plenaria cualquiera. En el Salón Azul, el diputado Norman Quijano entregaba la distinción de noble amigo de El Salvador a monseñor León Kalenga Badikebele, el ex nuncio apostólico de El Salvador devenido en nuncio apostólico de Argentina. Lo que ocurría en el Salón Azul, en un extremo del complejo que alberga al poder legislativo, era ajeno a lo que ocurría al otro extremo, donde cientos de manifestantes habían llegado con un propósito claro: que se les escuche.

Los manifestantes eran, en su inmensa mayoría, estudiantes de la UES. Pedían que se deseche la discusión de la ley integral de aguas que lleva a cabo la Comisión de Medioambiente; y que se incluya a la universidad estatal en una nueva ronda de discusiones. En las últimas dos semanas, una serie de artículos aprobados y que definen la creación de un nuevo ente rector del agua ha levantado la polémica. La Comisión, con mayoría de derechas, en una Asamblea con una aplanadora de derechas, quiere dos plazas para la Asociación Nacional de la Empresa Privada. La Ministra del Medio Ambiente, Lina Pohl, ha cuestionado esa iniciativa. Organismos de la sociedad civil también. “¿Cómo puede un sector interesado jugar a juez y parte?”, han dicho.

Las peticiones de la UES estaban contenidas en una pieza de correspondencia. En la Asamblea, las piezas de correspondencia se entregan en el lobby del edificio legislativo, un espacio resguardado detrás de un portón de rejas metálicas y unas puertas de cristal.

En el edificio legislativo, después de los portones, las puertas de vidrio y el lobby hay un pasillo que conecta con el Salón Azul de la Asamblea. En ese pasillo, alguna vez, se exhibieron obras pagadas con fondos públicos y de manera discrecional durante la administración del ex diputado Sigfrido Reyes, del FMLN.

Alrededor de las 10:30 a.m., el diputado Alberto Romero, vicepresidente de la junta directiva, caminó por ese pasillo. Alguien habrá alertado al pleno que una manifestación compuesta por cientos de estudiantes, pero también por empleados de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados, estaban a las puertas del edificio.

Romero es un hombre imponente, que pareciera siempre estar enojado. En la mañana del jueves 14, parecía estar más enojado que nunca. El ceño fruncido lo delataba. Iba acompañado por dos hombres con traje y, cuando llegó al final del pasillo, se vio rodeado por empleados públicos que temían a los manifestantes.

El diputado Alberto Romero estaba rodeado por un grupo de guardias privados que se acercaron a hablar con él, como para recibir indicaciones. Romero les dio una sola: “Dales con todo lo que sea necesario,  ¡que no entren ni mierda!”, atestiguó El Faro.

El diputado dio la orden y quizá nunca supo que allá afuera, junto a los manifestantes, había un grupo de diputados del FMLN que atendían y escuchaban sus demandas.

Los guardias se fueron hacia la entrada del edificio, hacia la multitud; otros guardias cerraron las puertas metálicas del pasillo en el que se encontraba Romero.

Daños en la entrada principal de la Asamblea Legislativa durante la protesta en contra de la ley de aguas. Foto: Fred Ramos
 
Daños en la entrada principal de la Asamblea Legislativa durante la protesta en contra de la ley de aguas. Foto: Fred Ramos

Una marcha organizada

El 5 de junio, la Comisión de Medioambiente y Cambio Climático comenzó a discutir la propuesta de  ley de aguas, tomando como base la ley integral de agua que propuso en 2017 el exdiputado de Arena, Johnny Wright. El proyecto no  plantea la privatización del agua, dice Arena, porque privatizar el agua sería inconstitucional. Pero el artículo 14 de esta propuesta incluye en la junta directiva del ente rector a COMURES - una gremial de municipalidades dominada por Arena- y a la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), vinculada al partido de derechas.

Seis días después de que el contenido del artículo 14 se hiciera público, la rectoría de la UES convocó a estudiantes y organizaciones universitarias para analizar la propuesta. La conclusión de estudiantes y autoridades fue una sola: se quiere privatizar el agua.

La Asamblea General Universitaria (AGU)  convocó entonces a una manifestación para el jueves 14, día de plenaria. La convocatoria se extendió a través de las facultades de la universidad. La de Ciencia Sociales, por ejemplo, envió un comunicado que tenía como destinatarios a jefes de unidades académicas y administrativas. En el documento se pidió a los profesores mover o reprogramar evaluaciones para que los estudiantes pudieran asistir a la manifestación. También se les pedía a los estudiantes que llevaran ropa blanca, zapatos adecuados para correr y un cartel que expresara el rechazo a la privatización del agua.

Los estudiantes se agruparon. La marcha salió a las 7:30 a.m. de la Plaza Minerva de la UES con destino a la Asamblea. Lenin Valle, estudiante de economía y miembro de la agrupación universitaria Convergencia, comentó que la convocatoria la habían recibido desde la rectoría y que la apuesta era entregar la pieza de correspondencia.

Para llegar, los estudiantes tuvieron que pasar filtros, ya que los accesos aledaños habían sido bloqueados con vallas. La manifestación logró llegar hasta las puertas del Palacio Legislativo gracias a la ayuda de cinco diputados del FMLN.

Para llegar a las puertas de la Asamblea se necesita acceder al centro de gobierno, un complejo de edificios gubernamentales contiguo a la Alameda Juan Pablo II. El edificio legislativo y el Palacio de Justicia son los últimos edificios del complejo. Un grupo de diputados del FMLN subieron la empinada que conecta con la Procuraduría General de la República e intercedieron para que se abriera el portón de acceso. Entre los diputados efemelenistas se encontraban Dina Argueta, Rina Araujo y Carlos Ruiz.

Los manifestantes llegaron con pancartas:“El agua no se vende”, “El agua es un derecho, no un negocio”. También hubo graffitis que quedaron grabados en las paredes de la Asamblea con estos mensajes:  “primer llamado”, “privaticen el agua y el pueblo tomará las armas”.

Cuando la multitud llegó a la plazuela conocida como “el palo de hule”,  el equipo de seguridad de la Asamblea decidió cerrar los portones, pero primero dejaron entrar a los diputados del FMLN. En la trifulca que se armó lograron colarse algunos manifestantes.

Josefina Sibrián, presidenta de la Asamblea General Universitaria, dice que cuando los diputados del FMLN  los invitaron a entrar para entregar la pieza de correspondencia, fue cuando fueron rociados por el equipo de seguridad de la Asamblea.

Dicen que violencia llama a la violencia. Y la respuesta no se hizo esperar. Algunos manifestantes también comenzaron a responder con todo lo que fuera necesario: piedras contra la seguridad y contra la fachada del recinto. Las piedras alcanzaron las puertas de vidrio, que inmediatamente quedaron expuestas.

“La reacción es la defensa porque nadie va a permitir que le quiten la vida. Se empezaron a oír disparos y que tiraban piedra”, dijo Sibrián. Lo cierto es que no hubo disparos, pero faltó muy poco para una tragedia: el jueves por la tarde, AFP publicó una foto en el que un agente PPI aparece armado con una pistola, parapetado y a la defensiva,  en las gradas del lobby.

 

Un guardia de seguridad armado en la entrada principal de la Asamblea Legislativa, durante los disturbios del dia 14 de junio de 2018. Foto: Oscar Rivera / AFP 
 
Un guardia de seguridad armado en la entrada principal de la Asamblea Legislativa, durante los disturbios del dia 14 de junio de 2018. Foto: Oscar Rivera / AFP 

Los manifestantes quebraron las puertas de vidrio de la entrada principal, y producto de los disturbios un periodista del canal Gentevé resultó con cortes en el brazo. El piso del lobby terminó con manchas de sangre.

En el pasillo sellado, los empleados de la Asamblea temían. “Quebraron la puerta, vienen para acá”, decían. En ese momento, Romero se había retirado al Salón Azul. Minutos más tarde regresó; él iba y venía... También se asomaron a monitorear los disturbios los diputados areneros Ricardo Velásquez Parker y Rodrigo Ávila, ex director de la Policía. El primero ya ha llegado armado al Salón Azul.

“Están manifestándose por algo que no existe, es un argumento prefabricado. Yo le puedo apostar que si les pregunta porque se están manifestando, no tienen ni idea. Los han traído para generar bochinches. No hay tal privatización, no existe”, dijo Ávila.

Los disturbios no duraron mucho. Después de que quebraran los vitrales, los manifestantes comenzaron a replegarse. De hecho, la multitud abandonó el recinto cuando se acordó, una hora más tarde, que los diputados del FMLN, Dina Argueta y Schafik Handal, acompañarían al rector de la UES, Roger Arias, para que entregara la pieza de correspondencia. Para entonces, en el palo de hule ya solo había unos 20 manifestantes.

La sesión en el pleno nunca se detuvo, y la plenaria cerró con intervenciones de Arena y el FMLN. El partido de izquierda condenó la reacción del equipo de seguridad de la Asamblea por atacar a los manifestantes con gas lacrimógeno. Los diputados mostraron un video en el que aparecen dos miembros de la seguridad privada rociando a los manifestantes.

Arena, en cambio, liderado por Norman Quijano, tildó a los manifestantes como “grupos terroristas que cometieron actos vandálicos”. Alberto Romero, el hombre que dio una orden desafortunada, presentó fotografías del rector y vicerrector de la UES, y  pidió al Fiscal General que se les investigue como “dos terroristas que vinieron esta mañana liderando a los demás terroristas”.

Una marcha que pretendía ser pacífica devino en un disturbio que ha marcado el tono en una discusión por la ley de aguas que apenas comienza, como dijo Arias, el rector de la UES.

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