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Trump, hundido en críticas, dejará a los niños con sus padres migrantes en la misma cárcel

Las acciones de Trump en materia migratoria vuelven a caer en un confuso terreno de legalidad, por la manera en que proponen tratar a los niños que llegan junto a sus padres como indocumentados. En el día de los refugiados, la cruzada antiinmigrante de Trump sigue acumulando rechazo. Alianza Américas las llamó “práticas draconianas” por la severidad contra estas familias.

El Faro / AFP

 
 

Días después de rechazo internacional y fuertes críticas, el presidente estadounidense Donald Trump dio la orden para que ya no separen a más familias de inmigrantes; ahora, las dejarán juntas en la misma cárcel durante un tiempo que no precisó. Aún así, su administración todavía tiene un pie fuera de la legalidad y cada día surgen nuevos detalles sobre los más de 2,400 niños separados de sus padres.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el miércoles un decreto para poner fin a la separación de las familias de inmigrantes en la frontera, cambiando una práctica que generó desprecio nacional e internacional.

El mandatario republicano recibió una avalancha de críticas por su política de "tolerancia cero" hacia la inmigración ilegal lanzada a principios de mayo, que propició que más de 2,400 niños hayan sido separados de sus padres migrantes, en su mayoría originarios de Centroamérica, de acuerdo a los datos de la Oficina de Protección de Aduanas y Fronteras.

Fotografías de niños en sitios parecidos a jaulas y audios en los que se escucha el llanto desesperado de pequeños retenidos en instalaciones fronterizas generaron una oleada de indignación y acusaciones de violación de los derechos humanos, así como de los tratados internacionales.

"No me gustaba ver a las familias separadas", dijo Trump al firmar el decreto en la Oficina Oval de la Casa Blanca, luego de insistir durante semanas en que estaba obligado por ley a apartar a los menores de sus padres indocumentados. Pero, en realidad, era una acción ejecutiva que él mismo podía revertir, tal como lo hizo.

Sin embargo, subrayó que la lucha contra la inmigración ilegal en la frontera será "igualmente dura, si no más dura".

"Debemos mantener nuestras fronteras fuertes, o seremos invadidos por el crimen y por personas que no deberían estar en nuestro país", dijo Trump durante una reunión con legisladores republicanos

El decreto sugiere que el gobierno buscará retener a las familias indefinidamente en centros de detención. Pero esta decisión riñe con el llamado Acuerdo de Flores de 1997, que marca un límite de 20 días para que los niños permanezcan detenidos.

Por eso, esta medida podría llevar a batallas legales.

Óscar Chacón, director ejecutivo de Alianza Américas, advirtió que encarcelar a los padres con sus hijos aún atentan contra las normas que Estados Unidos debería obedecer. “La orden ejecutiva no solo atenta contra la ley de Estados Unidos -porque el acuerdo de Flores de 1997 limita el alcance del gobierno estadounidense para detener niños-, sino que también marca una violación continua de la ley internacional, que reconoce el derecho de las personas que buscan escapar de la persecución a que soliciten el asilo en los Estados Unidos. El hecho que estas prácticas draconianas se ejecuten en el nombre de “la ley y el orden” en nuestras fronteras es tan irónico como inhumano”, sentenció Chacón.

Activistas promigrantes protestan en los alrededores de la Casa Blanca en Washington, el 8 de enero, tras el anuncio de la cancelación del TPS para la comunidad de migrantes salvadoreños oficializado por el gobierno de Estados Unidos. Alrededor de 200,000 salvadoreños, un 12 % de la comunidad en ese país, estaban amparados en este programa. Ahora tienen un plazo de 18 meses para retornar a El Salvador. Estados Unidos aseguró que una de las razones de finalizarlo fue que las devastadas condiciones en las que quedó el país después de los terremotos del 2001 -que fueron las que impulsaron la creación del TPS- ya no existen en la actualidad. El 6 de noviembre de 2017, el gobierno de Donald Trump también cerró el TPS para Nicaragua y prorrogó por seis meses el TPS para Honduras.
 
Activistas promigrantes protestan en los alrededores de la Casa Blanca en Washington, el 8 de enero, tras el anuncio de la cancelación del TPS para la comunidad de migrantes salvadoreños oficializado por el gobierno de Estados Unidos. Alrededor de 200,000 salvadoreños, un 12 % de la comunidad en ese país, estaban amparados en este programa. Ahora tienen un plazo de 18 meses para retornar a El Salvador. Estados Unidos aseguró que una de las razones de finalizarlo fue que las devastadas condiciones en las que quedó el país después de los terremotos del 2001 -que fueron las que impulsaron la creación del TPS- ya no existen en la actualidad. El 6 de noviembre de 2017, el gobierno de Donald Trump también cerró el TPS para Nicaragua y prorrogó por seis meses el TPS para Honduras.

En su pronunciamiento, Alianza Américas urge a que las familias se reúnan de nuevo. Además, señalaron que las reformas deben conducir a crear un sistema que reconozca el aporte que hacen los migrantes a Estados Unidos como nación. Pero, además, Chacón llamó a los gobiernos de Centroamérica para que hagan el esfuerzo por combatir la impunidad y la violencia que empuja a la gente fuera de su tierra natal.

Nueva York, que este miércoles se escandalizó al conocer que más de 70 niños separados de sus padres en la frontera estaban en albergues federales en ese estado, ya anunció una demanda estatal contra la administración Trump "por violar los derechos constitucionales de niños inmigrantes y sus familias".

Medida temporal

De marzo a mayo de este año, más de 50,000 personas por mes fueron detenidas por cruzar ilegalmente la frontera. La mayoría son originarios de Guatemala, El Salvador y Honduras (el Triángulo Norte centroamericano), pero también de México. Esta cifra viene con tendencia al alza desde octubre. Un 15 % llega en grupos familiares, 8 % son menores no acompañados.

Casi todas las familias, y muchos otros que emprendieron el viaje, solicitaron asilo por la violencia en sus países de origen.

La política de separación obligatoria de niños y adultos en los puestos fronterizos fue anunciada el siete de mayo, con el supuesto propósito de disuadir a los migrantes, pero provocó controversia al conocerse estremecedores relatos de niños en instalaciones preparadas para ellos.

Los menores son retenidos por agentes patrulleros fronterizos en espacios cercados que parecen jaulas, donde los pequeños "lloran y gritan llamando a sus mamás", contó a AFP en El Paso la pediatra Marsha Griffin, que visita centros de detención temporal en Texas, entre ellos los de bebés y niños pequeños.

El gobierno de Trump no explicó hasta ahora como se reencontrarán con sus familias los miles de niños que han sido separados hasta ahora.

El miércoles había al menos dos proyectos de ley sobre inmigración, pero no se sabía si alguno tenía el apoyo para ser aprobado. Los republicanos controlan la Cámara, pero en el Senado la mayoría oficialista es muy frágil (51-49).

El presidente de la Cámara baja, el republicano Paul Ryan, anunció que el jueves sometería a votación una iniciativa, que además de contemplar las separaciones familiares busca resolver la situación de los "dreamers", inmigrantes indocumentados traídos al país cuando eran niños.

El día mundial de los refugiados

Varias voces se alzaron contra esta política de Trump el miércoles, al celebrarse del Día Mundial de los Refugiados: desde el expresidente Barack Obama, a la ministra británica Theresa May y su par canadiense Justin Trudeau.

"La dignidad de una persona no depende de que sea ciudadano, migrante o refugiado. Salvar la vida de quien escapa de la guerra y de la miseria es un acto de humanidad", recordó en un tuit el papa Francisco.

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, pidió por su parte "el más pronto cambio de esta legislación retrógada", y dijo que "sería oportuna" una visita a la frontera de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Durante la sesión del consejo permanente de la OEA, varios países, entre ellos México, Guatemala y El Salvador, rechazaron la política migratoria estadounidense, en medio de llamados a respetar la Convención de Derechos del Niño, un tratado internacional que Washington firmó pero no ratificó.

Por su parte, Chacón recordó: “Los últimos 60 años se han caracterizado por una campaña sistemática que deshumaniza a los inmigrantes, políticas mal dirigidas en migración y políticas exteriores fracasadas en la relación con las naciones centroamericanas”. Es así que el director de Alianza Américas subrayó que los Estados Unidos tienen una responsabilidad “moral, legal y humanitaria” por todos los desplazados, que padecieron las consecuencias de esas políticas que criticó.

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