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¿Quién es Son Heung-min?

Argentina tiene a Leo Messi, Portugal a Ronaldo, Egipto a Mo Salah y Corea del Sur, a Son Heung-min. El delantero del Tottenham, uno de los equipos punteros de la Premier League, centra todas las esperanzas de su país para alcanzar los octavos de final, algo que se les puso cuesta arriba tras la derrota en el debut ante Suecia.

Thomas Allnutt (AFP) / El Faro

 
 

San Petersburgo, RUSIA. El sobrenombre que tienen los jugadores de Corea del Sur es el de los Guerreros Taeguk. Cuando el país está en apuros, futbolísticamente hablando, el llamado al rescate siempre es Son Heung-min (1992, 8 de julio), el delantero del Tottenham Hotspur, casi un héroe nacional de quien se espera que mantenga las posibilidades de alcanzar los octavos del final en Rusia 2018.

“Siempre me decepciona mi rendimiento”, dijo Son Heung-min tras la derrota contra Suecia en el debut mundialista de ambas selecciones. “Lo siento mucho por mis compañeros de equipo, porque si no marcamos, es mi culpa, porque tengo que asumir mis responsabilidades”.

No recibió demasiada ayuda de sus compañeros arriba: ni Kim Shin-wook, ni Hwang Hee-chan fueron una amenaza en un ataque privado de dos titulares lesionados antes de la preparación, Kwon Chang-hoon y Lee Keun-ho.

“Cuando juega para el equipo nacional, el rival centra su defensa en Son”, explicó el entrenador Shin Tae-yong en mayo. “Creo que lo está haciendo bien, pero para convertirse en un gran jugador, tiene que superar esa barrera”.

Son Heung-min, delantero de Corea del Sur. Foto Johannes Eisele (AFP).
 
Son Heung-min, delantero de Corea del Sur. Foto Johannes Eisele (AFP).

Un paso más, por tanto, para un jugador educado para alcanzar las cumbres desde una edad temprana por su padre Son Woon-jung, ex futbolista profesional cuya carrera se rompió a los 28 años por lesión.

Su hijo menor dejó la escuela secundaria en Corea a los 16 años para unirse en Alemania al Hamburgo, una rara decisión para un jugador asiático, pero que le ayudó a adaptarse a los estándares europeos.

Amor universal

Tras una temporada con el Leverkusen, es en el Tottenham donde explotó a ojos del Viejo Continente: su temporada 2017-18 fue coronada con 18 goles y 11 asistencias, incluyendo un tanto en octavos de final de la Liga de Campeones contra la Juventus.

En el club del norte de Londres, y aún bajo la sombra de Harry Kane, Dele Alli y Christian Eriksen, Son Heung-min es unánimemente apreciado.

“Es cierto que no recibe tanta atención mediática como Kane u otros jugadores, pero es bueno reconocerlo”, dijo el entrenador del club, Mauricio Pochettino. “Es como un jugador que juega junto a Messi o Cristiano Ronaldo, merece mucho crédito. Pero todo el equipo lo ama no solo por su rendimiento, sino también por su forma de ser. Es muy humilde y un tipo normal, lo que le vuelve más grande”.

La influencia de Son Heung-min se siente incluso en la cantina de los Spurs, cuando invita a cocineros al centro de entrenamiento para preparar platos coreanos como bulgogi (barbacoa coreana) japchae (fideos) o Samgyetang (sopa de pollo ginseng).

En la selección, nadie le disputa la condición de cabeza de cartel, pero los buenos resultados escasean.

En los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, su viaje acabó en cuartos de final contra Honduras: el jugador se derrumbó sobre el césped y lloró antes de ser consolado por sus compañeros.

Porque el contratiempo podría costarle caro. En Corea del Sur, todos los varones menores de 28 años deben realizar un servicio militar de 21 meses... con la excepción de los deportistas de éxito en competencias internacionales con la selección. Vestirse con el caqui del ejército podría ser un lastre importante en su carrera. Tener un papel destacado en Rusia 2018 es, para él más que para ninguna otra estrella del fútbol, de vital importancia.

© Agence France-Presse

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Gabriel Rubio Girón (AFP) / El Faro

 

Steven Griffiths (AFP) / El Faro

 

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