Nicaragua: tres meses de muerte y represión

Fred Ramos y Victor Peña

 
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Nicaragua lleva tres meses sumida en el abismo. Este 19 de julio es el 39 aniversario de la Revolución Sandinista, cuando los rebeldes entraron triunfantes a la capital, Managua, recibidos por masas que celebraban su llegada. Este año, la fecha histórica llega en medio de una rebelión contra el líder de aquella gesta, y ahora presidente, Daniel Ortega. Lejos de recular, el Gobierno nicaragüense ha decidido aumentar la represión, reventar los tranques, atacar con más fuerza, desalojar los bastiones de la actual rebelión. Nicaragua conmemora su revolución con los roles cambiados: quien peleó en aquellos años contra un gobierno represor es ahora mismo el gobierno represor. Desde los primeros días de las protestas, El Faro ha ido y vuelto de Nicaragua. La situación se agravó con rapidez y ahora mismo parece estancada. Esta es una recopilación de imágenes tomadas desde el día uno de la cobertura.  El 16 de abril de 2018, el Consejo Directivo del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) aprobó la reforma al sistema de seguridad social, que fue ratificada al día siguiente por el presidente Ortega. Iniciaron las protestas. Las principales universidades públicas fueron tomadas por los estudiantes. El gobierno respondió con represión y, en cuatro días, murieron alrededor de 70 personas. A pesar de que el 23 de abril Ortega derogó la reforma del INSS, los nicaragüenses no dejaron de protestar y el descontento ya no era solo por la reforma del INSS, era en contra del régimen de Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo.  Los nicaragüenses salieron a las calles en marchas multitudinarias para exigir sus renuncias. A mediados  de mayo se instaló una mesa de dialogo con el Gobierno, moderada por la Iglesia Católica, y en la que participa la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, formada por  estudiantes, campesinos, miembros de la sociedad civil, empresarios. En la mesa se planteó la salida del Gobierno de Ortega a través de unas elecciones adelantadas. El presidente ha dicho públicamente que no va aceptar. “Aquí las reglas las pone la Constitución de la República a través del pueblo, las reglas no pueden a venir a cambiarlas de la noche a la mañana simplemente porque se le ocurrió a un grupo de golpistas” dijo Ortega el sábado 7 de julio, y continuó con su apuesta de terminar con esto por la fuerza. Lo que al principio era una rebelión de los estudiantes en Managua, se expandió a todo el país, los tranques se convirtieron en parte del paisaje urbano y rural de Nicaragua. El municipio de La Trinidad se levantó en contra del régimen, sus habitantes se tomaron el pueblo y se declaró territorio liberado. Incluso la Policía abandono el pueblo. Masaya y Monimbó, bastiones de la revolución sandinista, se volcaron también en contra de Ortega. Muchos de los que se oponen al Gobierno actualmente se consideran sandinistas, pero no orteguistas. En tres meses de protestas se contabilizan alrededor de 350 muertos.