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La Concacaf reprobó en Rusia 2018

A tan solo ocho años para que la región vuelva a ser la sede de un mundial, la experiencia en Rusia 2018 ha vuelto a dejar en evidencia que a los equipos de la Concacaf aún les queda un mundo para plantar batalla a las principales potencias de la élite del fútbol. Costa Rica y Panamá, eliminadas a las primeras de cambio. Y México, el teórico ‘gigante’ del área, volvió a quedarse en octavos de final.

Manuel Cabello Dujo (AFP) / El Faro

 
 

Moscú, RUSIA. Las últimas esperanzas de los equipos de la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf) se esfumaron el lunes con la eliminación de México, uno de los tres países que albergarán el Mundial 2026, mientras que Estados Unidos y Canadá ni siquiera se habían clasificado para la cita. Los otros dos representantes de la región en Rusia, Costa Rica y Panamá, ya se habían vuelto a casa en la primera fase.

El escaso desarrollo de muchas de las ligas de la zona (excepto la MLS estadounidense y la mexicana), la falta de infraestructuras en muchos países, y la poca competitividad y exigencia de los torneos organizados en la región, se apuntan como las principales causas que impiden el despegue del fútbol en un continente que, por otra parte, vive como pocos este deporte.

Joel Campbell, de Costa Rica. Foto Ye Pingfan (Xinhua).
 
Joel Campbell, de Costa Rica. Foto Ye Pingfan (Xinhua).

“La gente que está al cargo del fútbol en Panamá tiene que ver que no tenemos dónde entrenar, descansar o alimentarnos bien, pero no solo por nosotros, sino por los jóvenes de las categorías inferiores que son el futuro”, reclamó poco antes de despedirse del Mundial el capitán canalero, Felipe Baloy.

Las palabras de Baloy se referían a su país, pero las podría haber dicho, por caso, cualquier jugador de Guatemala, Honduras o El Salvador.

Trabajar desde la base

“Si queremos competir con las otras selecciones tenemos que trabajar la base”, reiteró Baloy, que instó a tomar ejemplo de Costa Rica, país vecino, con un campeonato algo más desarrollado, donde los jugadores pueden ejercer como profesionales, pero incluso los equipos ticos hace mucho tiempo que dejaron de ser competitivos.

Desde que se implantó el formato de Liga de Campeones de la Concacaf (2008-2009), ningún equipo tico ha llegado a disputar la final y empiezan a quedar muy lejos los tiempos en los que el Alajuelense (2004) y el Saprissa (2005) fueron campeones de ese torneo.

Y en la última edición, entre los ocho mejores equipos, solo uno, el Tauro panameño, no pertenecía a la MLS o al campeonato mexicano. Y la última vez que hubo semifinalistas centroamericanos fue hace ya cuatro temporadas (con el Saprissa y el Herediano, ambos de Costa Rica).

El caso de México es distinto. Cuenta con uno de los torneos más competitivos que se disputan en el continente americano y las infraestructuras son mayores que las de sus vecinos del sur, pero a nivel de selección sigue sin dar un gran salto de calidad, y lleva desde 1986 sin acceder a los cuartos de final de un mundial.

Del sueño al baño de realidad

En Rusia 2018 pareció que esta tendencia iba a poder cambiar cuando en el debut los hombres de Juan Carlos Osorio derrotaron a Alemania, campeona del mundo. Pero fue un espejismo. La derrota ante Suecia en el tercer partido de la llave (3-0), cuando los mexicanos tenían suficiente con un empate para ser primeros de grupo, les condenó a un cruce contra Brasil en octavos.

Pese a soñar con “cosas chingonas”, la Seleçao dio el lunes un baño de realidad a México, derrotándola por 2-0, con lo que el Tri quedó apeado del Mundial en octavos por séptima ocasión consecutiva, sin poder alcanzar el anhelado quinto partido.

Pero el problema de México tampoco es sólo de seleccionado nacional. Los clubes mexicanos también se la pegan año tras año en el Mundial de Clubes, un torneo ‘reservado’ en su palmarés a los europeos y sudamericanos, pero en el que africanos y asiáticos han logrado en alguna ocasión colarse en la final, una instancia hasta ahora prohibida para los mexicanos y, por extensión, a los campeones de la ‘Concachampions’.

Otro dato sobre el estado actual del fútbol en la región es que de los 69 jugadores que representaron a la Concacaf en Rusia, solo hay uno, el arquero Keylor Navas, que está en equipos de la gran élite europea.

Solo Keylor

En la Premier League, la liga más competitiva del mundo, la presencia de jugadores de Concacaf es residual, mientras que África tiene a varios jugadores en clubes del ‘Big Six’ (como el egipcio Mohamed Salah, el senegalés Sadio Mané o los nigerianos Víctor Moses y Alex Iwobi) e incluso Asia (con el surcoreano Son Heung-min en el Tottenham).

El jugador centroamericano o norteamericano, especialmente el mexicano, parece ‘huir’ del fútbol europeo para refugiarse en una MLS que crece poco a poco, pero que no tiene la competitividad de la zona UEFA. Fue el caso en la última temporada del talentoso Carlos Vela o anteriormente de los hermanos Giovanni y Jonathan Dos Santos.

Javier 'Chicharito' Hernández, delantero de México. Foto Li Ga (Xinhua).
 
Javier 'Chicharito' Hernández, delantero de México. Foto Li Ga (Xinhua).

© Agence France-Presse

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