Publicidad
Centroamérica naranja

Optimismo y colores en una región convulsa

Karina Salguero Moya

 
 

La situación en Nicaragua tiene a la región atenta, atormentada, y técnicamente maniatada. Se prolonga la espera de que Daniel Ortega deje el poder y vamos mientras sufriendo esa masacre y fractura todos los que no damos la espalda. Hay pocas opciones y no hay diálogo. Y esperar es absurdo: tenemos que diseñar maneras de fortalecer los lazos y las alianzas regionales, de manera que podamos ser menos porosos a la insensatez potencial de quienes nos gobiernan hoy y en el futuro.

Algún camino está en el fortalecimiento de los principios de la solidaridad y la consciencia de que cada vez migramos más, lo cual impacta el sentido de la propiedad y nos hace más hiperculturales y a la vez más unidos. Y por qué no parar y pensar en repasar todo, reinterpretarlo y hasta redescubrir la historia no oficial. Por eso les llevo hasta un proyecto ejemplar, para luego seguir en recorrido por los proyectos y emprendimientos centroamericanos que prometen cambiar, inexorablemente, nuestra condición marginal.

El proyecto Pintando Santa Catarina Palopó, un pueblo cercano al lago de Atitlán en Guatemala, nació por una muy estrecha relación ciudadana entre una familia y su entorno. “El proyecto nació como una idea familiar por la conexión que hay con la comunidad, y creció tanto que creamos una asociación civil sin fines de lucro, Pintando el cambio, que está en formación”, explica Melissa Whitbeck, integrante de esa familia que se comprometió con el mejoramiento de sus vecinos y su entorno.

Se trata de un modelo de acupuntura urbana en una zona de vulnerabilidad social. El principio es expansivo: se pinta una casa y así el efecto va recubriendo las demás. Sin embargo, gracias a que se diseñó considerando todas las sensibilidades, la rentabilidad, la apropiación de la idea y especialmente la sostenibilidad, el proyecto convocó representantes de todas las disciplinas pertinentes. Así la paleta de color, la composición de la pintura, los patrones, las técnicas, todo fue pensado para causar un mínimo impacto ambiental y una armonía con la identidad local.

Proyecto
 
Proyecto "Pintando Santa Catarina de Palopó", desarrollado en Guatemala por la Asociación Ambiental G-22. Foto: Cortesía de la Asociación Ambiental G-22

El arquitecto Alfredo Maul, miembro de la junta fundadora y un gran activista en pro de mejorar las ciudades, describe “Pintando”, como lo llaman de cariño, como “un proyecto multidisciplinario y de una energía humana viva, muy enriquecedora”. “En el equipo hay artistas, diseñadores industriales, antropólogas, ingenieros químicos, educadores, empresarios, arquitectos y personas enfocadas en turismo, documentalistas audiovisuales, fotógrafos, periodistas y emprendedores sociales, voluntarios, estudiantes y muchas otras disciplinas”, dice, “pero sobre todo, el proyecto inició encontrando a 20 líderes locales de la comunidad para que fuera a través de talleres participativos que se forjara el concepto del proyecto y el destino del mismo”.

Melissa se refiere a Pintando el Cambio como una ruta para mejorar la estima de los ciudadanos, y aunque asegura que están en una fase en la que aún dependen de sus principales patrocinadores (Cementos Progreso, la cal Horcalsa, hotel Casa Palopó y pinturas Volcán), sabe que la siguiente etapa va a encontrar la autosostenibilidad. Este mejoramiento de la infraestructura puede generar una larga serie de productos urbanos y oportunidades para los ciudadanos. Melissa lo ejemplifica con innovaciones posibles: “se pueden vender recorridos turísticos, vender artesanía con inspiración en los diseños, abrir tiendas de productos que reproduzcan los colores y patrones del proyecto”. Eso sí, repite: “no ha llegado a esa fase, pero eso es lo que se busca”. Lo cardinal, también elabora Whitbeck, es que detrás de la teoría de pintar “se espera que las familias al ver sus casas pintadas y al ver que el entorno en que viven está mejorando, y sus ingresos pueden llegar a mejorar por nuevas visitas de turismo, quieran volver a pintar sus casas en el futuro”.

El modelo se está trabajando para ser replicable en otras comunidades de Guatemala y Centroamérica en el futuro. Por eso se constituyó Pintando el Cambio, para afinar la metodología y, a través del proyecto Pintando Santa Catarina Palopó, probar distintos modelos base. “Luego se puede generar una plataforma de seguimiento y control de un proyecto de este tipo en otras comunidades”, apunta Alfredo.

En palabras de este arquitecto visionario, lo que se hace es utilizar el arte y la cohesión social para entender otras necesidades locales importantes, como mejorar la nutrición, salud, educación, acceso al agua y la gestión de desechos sólidos, por ejemplo. “Las pinturas que se están usando fueron desarrolladas específicamente para el proyecto, son eco-amigables, con base de cal, y son el resultado del trabajo en equipo de dos empresas privadas y dos organizaciones de la sociedad civil con un potencial comercial interesante para hacer económica, social y ambientalmente sostenibles este y otros proyectos similares en el futuro”, dice.

Proyecto
 
Proyecto "Pintando Santa Catarina de Palopó", desarrollado en Guatemala por la Asociación Ambiental G-22. Foto: Cortesía de la Asociación Ambiental G-22

Como modelo de mejoramiento de calidad de vida, Pintando Santa Catarina ha tenido una repercusión mediática importante en Guatemala, pero además ha sido inspirador como generador de empleo para industria creativa. Cada profesional o colaborador hace un aporte concreto y cumple una función simbiótica en el modelo. Alfredo señala que es un proyecto “de la comunidad, con apoyo de muchas personas, empresas y organizaciones, gobierno Local y gobierno Central”, lo que demuestra que la sinergia a través del trabajo en equipo puede lograrse cuando hay un objetivo común. “El objetivo central”, explica, “es reinventar una comunidad a través del poder transformativo del arte”

Adicionalmente, se trata de un proyecto multilingüe. El idioma local, Kaqchikel (Cachiquel) es el que más se usa para comunicarse dentro del proyecto, luego vienen el castellano, para relacionarse entre ciertos miembros del equipo, y el inglés para socializar el proyecto con turistas de todo el mundo que visitan el poblado. Según afirma Alfredo, se han generado varios puestos laborales locales, y algunos emprendimientos, que muestran el potencial de la inversión social a través de mentorías de corto, medio y largo plazo.

Melissa y Alfredo coinciden en que este proyecto muestra el potencial de la innovación social vinculada al consumo local y responsable, la agricultura orgánica, el comercio justo y el turismo sostenible. Todos estos elementos articulados para generar bienestar social, ambiental y económico en una comunidad.

Proyecto
 
Proyecto "Pintando Santa Catarina de Palopó", desarrollado en Guatemala por la Asociación Ambiental G-22. Foto: Cortesía de la Asociación Ambiental G-22

Las posibilidades de hacer más grande esta iniciativa son gigantes. Por eso invito a todos los interesados en fortalecer la asociación Pintando el cambio a comunicarse con ellos y unir esfuerzos. Siempre es mejor ayudar a replicar estos proyectos desde su raíz que tan solo emularlos, porque de lo contrario se pierde todo el potencial qué hay de conocimiento y experiencia.

En medio de situaciones hostiles que demandan nuestra atención, debemos redoblar esfuerzos, trabajar más fuerte, en las nuevas estructuras. Es evidente, lo dicen este y otros emprendimientos que retrataremos en esta columna, que hay esperanza y tierra fértil en Centroamérica. Y tenemos que creérnoslo, porque aunque no parezca ya llevamos un buen trecho recorrido. No estamos en cero. Soy optimista.

 

*Karina Salguero Moya es filóloga, comunicadora y Máster en Business Administration. Ha dirigido numerosas revistas en Costa Rica y coeditado las internacionales Orsai y Rara. Dirigió la Feria Internacional del Libro de Costa Rica en 2013 y es parte de la Junta Administrativa del Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC), y del comité asesor de la Bienal Iberoamericana de Diseño (BID) que se realiza en Madrid, España.

Si conoce algún emprendimiento cultural centroamericano que en su opinión deba aparecer en esta columna, escriba a [email protected]

Publicidad
Publicidad

 CERRAR
Publicidad