Ilustres en la cripta del santo

AFP/ El Faro

 
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La parte baja de Catedral Metropolitana de San Salvador, donde están los restos de monseñor Romero, se ha convertido en visita habitual para figuras internacionales que llegan a El Salvador. El Papa Juan Pablo II se arrodilló a orar en esa tumba en 1996, más de dos décadas antes de que "La voz de los sin voz" fuera declarado santo por la Iglesia Católica, y 17 años después de haber reprendido a Romero en el Vaticano, por la línea pastoral de denuncia que ejecutaba. Presidentes de Estados Unidos, Brasil, Ecuador, Taiwán o Irlanda han pasado por la cripta a rendir homenaje al mártir salvadoreño.