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¿Quién es Jair Bolsonaro?

El ultraderechista Jair Bolsonaro se ha impuesto con claridad en las presidenciales brasileñas y se convertirá en presidente de la economía más importante de América Latina. Conocido como el “Donald Trump brasileño”, este exmilitar nacido en 1955 mantiene un discurso misógino, homófobo y racista. Tiene cinco hijos, cuatro varones y una niña, y de ella dijo una vez que significó “una debilidad” de sus capacidades.

Eugenia Logiuratto (AFP) / El Faro

 
 

Brasilia, BRASIL. Durante casi tres décadas fue un diputado irrelevante de Brasil, pero la apología del manodurismo del ultraderechista Jair Bolsonaro ha convertido a este excapitán del Ejército en presidente de un país que parece haber encontrado en su discurso misógino, homófobo y racista el consuelo a su descontento.

En las elecciones del 7 de octubre, estuvo a punto de obtener la victoria en la primera vuelta con 46 % de los votos, logrando la segunda mayor representación en la Cámara de Diputados. Este domingo 28 de octubre se ha impuesto con comodidad a Fernando Haddad, su rival en el balotaje, del Partido de los Trabajadores. Bolsanaro ha obtenido el 56 % de los votos con el 89 % de los votos contados, frente al 44 % de Haddad.

Jair Bolsonaro. Foto Mauro Pimentel (AFP).
 
Jair Bolsonaro. Foto Mauro Pimentel (AFP).

De 63 años de edad, él se veía ya electo antes incluso del conteo de votos. “Haddad sólo puede llegar a la presidencia con un fraude, por el voto no va a llegar, estoy seguro”, dijo el miércoles. Días atrás, en un encendido discurso, había dado su “pésame” a la “prensa vendida”, agradeció a sus seguidores porque “están salvando nuestra patria”, y dijo que el encarcelado expresidente Luiz Inácio Lula da Silva “va a pudrirse en prisión”.

En contraste con sus diatribas, ha abierto la puerta a retroceder en propuestas polémicas como la de retirarse del Acuerdo de París sobre el clima.

A menudo apodado “el Donald Trump brasileño”, este defensor de la familia tradicional, de Dios y de la portación de armas ha impulsado su campaña por redes sociales, con un discurso antisistema en un país en profunda crisis política, económica y de seguridad.

Nostálgico declarado del régimen militar (1964-1985), llegó a afirmar hace dos años que “el error de la dictadura fue torturar y no matar”.

Superviviente

Bolsonaro se hizo mucho más conocido por su retórica inflamada que por sus 27 años como diputado, en los que logró aprobar apenas dos proyectos.

A comienzos de septiembre estuvo a punto de morir cuando recibió una puñalada en el abdomen. El ataque lo llevó tres semanas al hospital, pero no lo apartó de internet.

Fortalecido tras el arrasador primer turno, mantuvo la estrategia y rechazó acudir a los debates con su rival, redoblando su ofensiva en las redes sociales, donde suma millones de seguidores.

Nacido en 1955 en Campinas, cerca de Sao Paulo, en una familia de origen italiano, este antiguo paracaidista forjó su carrera principalmente en Río de Janeiro, donde fue elegido concejal en 1988 y obtuvo su primera banca como diputado federal dos años después.

Católico, tiene cinco hijos de dos matrimonios: cuatro varones –tres dedicados a la política– y una niña, que según dijo una vez significó “una debilidad” de sus capacidades.

Machismo y homofobia

Aquella no fue su primera declaración misógina. En 2003, le dijo a una diputada izquierdista que lo acusaba de incentivar las violaciones que “no merecería ser violada”. Luego explicó: “No merecería ser violada porque es muy mala, muy fea”. Cientos de miles de mujeres se manifestaron antes de la primera vuelta para gritar: “Él no”. Pero esas movilizaciones no parecen haber afectado su ascenso; al contrario.

También hicieron correr tinta sus declaraciones homofóbicas. En una entrevista con la revista Playboy, en 2011, dijo que preferiría que sus hijos “muriesen en un accidente” a que fueran homosexuales.

Con el Palacio de Planalto más cerca, Bolsonaro intentó mostrar un perfil más amable, como en la publicidad electoral en la que se emocionaba al confesar que revirtió su vasectomía para tener a su hija Laura.

Para sus más ardientes partidarios, es simplemente “el mito” y un “salvador”.

En un país saturado por escándalos de corrupción y con altos índices de violencia y desempleo, su discurso “antisistema” encontró respaldo en diversas camadas sociales. se postuló por el hasta entonces pequeño Partido Social Liberal (PSL), al que adhirió este año.

Venció además las reticencias de los mercados, anunciando que de ganar nombraría ministro de Hacienda al economista Paulo Guedes, partidario de las privatizaciones y de medidas de austeridad para sanear las cuentas públicas.

Su último golpe maestro fue conquistar a la poderosa bancada del agronegocio en el Congreso y a líderes de iglesias evangélicas, que lo ven como la mejor alternativa para evitar el retorno de la izquierda.

© Agence France-Presse

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