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La campaña antimigrantes no salvó a Trump del revés electoral

Las elecciones de medio término significaron un revés para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, protagonista de una campaña en la que su política antimigrantes dominó el discurso electoral. Con estos resultados, los demócratas retomarían por primera vez en ocho años el control de la Cámara de Representantes, cambiando el equilibrio de poderes en Washington.

 

 

AFP / El Faro

 
 

Un Estados Unidos profundamente divido enfrenta la perspectiva de una amarga guerra partidista tras las elecciones de mitad de mandato, que dejaron a los republicanos de Donald Trump con el control del Senado y a los demócratas con el dominio de la Cámara de Representantes. De los resultados del martes 6 de noviembre puede concluirse que la estrategia de Trump, que protagonizó la campaña con un discurso antimigración que buscó reforzar al partido republicano, no fue suficiente para convencer a unos electores que esta vez le han impedido el control absoluto del Congreso. 

Al igual que sus predecesores Barack Obama y George W. Bush en su segundo mandato, Trump falló a la hora de romper la "maldición" de las elecciones de mitad de mandato, cediendo la mayoría en la Cámara a la oposición.

A falta de los resultados finales, según las proyecciones, los demócratas arrebatarían a los republicanos una treintena de escaños, de los 23 que necesitan para la mayoría, sumando en total cerca de 229 frente a 206 de los republicanos, según las estimaciones del diario The New York Times.

Con estos resultados, los demócratas retomarían por primera vez en ocho años el control de la Cámara de Representantes, cambiando el equilibrio de poderes en Washington, donde Trump gozó del favor de las dos cámaras desde su llegada a la presidencia tras su sorpresiva victoria en 2016.

Trump, que enfocó el cierre de campaña en la segunda mitad de 2015 con un discurso antimigrantes, en respuesta a la caravana de miles de centroamericanos que ahora mismo cruzan México para llegar a los Estados Unidos, celebró los resultados como un "tremendo éxito", cuando en realidad perder la cámara baja del Congreso le impidiría llevar a cabo dos de sus apuestas de campaña: el muro fronterizo con México y la abolición del programa de salud impulsado por la administración de Barack Obama. El éxito, sin embargo, puede que responda a sus propios intereses. Un Senado dominado por los republicanos termina con cualquier especulación sobre un procedimiento de destitución en el Congreso, un fantasma que lo acechaba en los últimos meses.

Este miércoles Trump celebró nuevamente los resultados en Twitter. "Recibí tantas felicitaciones de tantas personas por nuestra Gran Victoria anoche, incluyendo países extranjeros (amigos) que estaban esperando, y esperando, para los acuerdos comerciales. Ahora, podemos volver a ponernos a trabajar para hacer las cosas", dijo.

Luego de la aguerrida campaña, Trump intentó mandar un mensaje de cercanía a la oposición demócrata. "Ojalá podamos trabajar juntos el próximo año para seguir cumpliendo con el pueblo estadounidense", dijo Trump en una rueda de prensa en la Casa Blanca, en la que indicó que ambos partidos podrían buscar soluciones en temas como la salud, la infraestructura, el comercio y el crecimiento económico.

En el Senado, compuesto por 100 bancas 35 estaban en liza. Los resultados finales no han sido anunciados, pero los medios locales proyectan que los republicanos mantendrán la mayoría con un resultado entre 51 y 53 escaños.

Todavía faltaban las cifras finales en tres contiendas muy cerradas en Florida, Arizona y Tennessee.

"Contrapoderes" 

En la carrera por las gobernaciones, donde estaban en juego 36 cargos, los demócratas le arrebataron a los republicanos siete, pero se estrellaron en Florida, el estado que es un barómetro electoral de cara a 2020 y donde el partido se creía lo suficientemente fuerte como para desafiar a los republicanos.

En este importante estado del sur Andrew Gillum, que aspiraba a convertirse en el primer gobernador negro de Florida, perdió ante republicano Ron DeSantis, un entusiasta partidario de Trump.

Los estadounidenses eligieron un Congreso dividido, lo que augura que los dos últimos años del gobierno de Trump van a ser movidos.
Pese a contar con un expediente económico descollante, con una expansión de la economía y un desempleo del 3,7%, perder el control del Congreso es un revés para Trump.

Ahora los demócratas podrán no sólo bloquear iniciativas del mandatario sino también investigar sus finanzas y ahondar en la presunta colusión entre su equipo de campaña y Rusia en 2016.

"Hoy se trata más que de demócratas y republicanos, se trata de restaurar los poderes y contrapoderes constitucionales en la administración Trump", dijo Nancy Pelosi, la actual líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, que probablemente vuelva a presidirla.

Una de las facultades de la Cámara es convocar a un impeachment contra el presidente, en un escenario en el que la investigación por la intromisión rusa en las elecciones de 2016. Como si se tratara de una respuesta al resultado en la Cámara, Trump anunció el miércoles 7 en un tuit la salida de su gobierno del fiscal general, Jeff Sessions, un despido que podría tener consecuencias en esa investigación.

Sessions dijo que dimitió a solicitud del presidente. "A petición suya, presento mi renuncia", escribió en una carta dirigida a Trump. Sessions será reemplazado temporalmente por su propio jefe de personal, Matthew Whitaker, dijo el mandatario.

Whitaker va a asumir temporalmente la tarea de supervisar las investigaciones del fiscal especial, Robert Muller, designado para indagar la interferencia de Rusia en la elección presidencial en la que resultó como ganador Trump.

El titular de la Casa Blanca tenía desde hace meses una relación tensa con Sessions, a quien recriminaba por haberse recusado en la pesquisa que lleva adelante el fiscal especial Robert Mueller, exjefe del Buró Federal de Investigaciones (FBI), encargado de investigar si la campaña electoral de Trump coludió con los esfuerzos rusos para tratar de dañar a su oponente, Hillary Clinton.

Sessions había anunciado el 2 de marzo de 2017 que no supervisaría o participaría en la investigación sobre Rusia, causando el malestar de Trump. Sessions tomó esta decisión porque había trabajado en la campaña de Trump, y porque tuvo contactos con el embajador de Rusia durante esa época.

La investigación de Mueller se ha ampliado para examinar los posibles intentos por parte del propio Trump de obstruir la pesquisa, lo que, de probarse, podría conducir al juicio político del presidente, aunque el resultado de este proceso -de llegar a darse- quedaría a expensas de un segundo fallo en el Senado, que continuará en manos de los republicanos. 

De hecho, Trump advirtió a los democrátas de una guerra política si deciden investigarlo a él o a sus negocios. “Pueden jugar a eso, pero nosotros lo podemos jugar mejor porque tenemos una cosa llamada Senado de EE UU y un montón de cosas cuestionables que han hecho como las filtraciones de información clasificada y otras cosas que no deberían haber ocurrido”, dijo este miércoles, citado por El País.

Camino a 2020 

Pese a que no se concretó la idea de una victoria aplastante que llegó a plantarse en algún momento de la campaña entre los demócratas, el partido logró importantes triunfos y aporta al nuevo Congreso un crisol de nuevas voces.

La estrella Alexandria Ocasio-Cortez, de origen puertorriqueño y nacida en el Bronx, Nueva York, hace apenas 29 años, hizo historia al convertirse en la mujer más joven en llegar al Congreso.

Sharice Davids y Deb Haaland también se destacaron como las primeras mujeres indígenas en la Cámara baja.

En Florida, Donna Shalala se quedó con el escaño de la legendaria republicana Ileana Ros-Lehtinen, la primera cubana-estadounidense que llegó al Congreso y quien se jubila; en tanto en Virginia Jennifer Wexton desbancó a la saliente Barbara Comstock.

En el Senado, Bob Menéndez fue reelecto en Nueva Jersey, para alivio de los demócratas, que temían que las acusaciones de corrupción en su contra, y las que fueron retiradas tras un juicio nulo, le costaran el escaño.

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