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13 preguntas para un debate que no podrá ser

Óscar Picardo Joao

 
 

Debate es sinónimo de controversia, discusión, polémica, disputa, contienda. Su etimología hace alusión a dos componentes léxicos latinos: el prefijo “de” y “battuere” (golpear). Desde la semántica lo podemos interpretar como un duelo de palabras e ideas, pero también se considera como una modalidad de la comunicación oral. Generalmente los debates organizados cuentan con un moderador y con un público que asiste a las conversaciones. Los participantes se encargan de exponer sus argumentos sobre el tema en cuestión y el público se genera una idea u opinión sobre las ideas o argumentos de quienes debaten. En términos generales, para que exista un debate, es necesario que se encuentren posiciones antagónicas; de lo contrario, si los participantes están de acuerdo en todo, no se produce la confrontación o controversia.

En nuestro medio político, y en plena campaña, un debate real, sin tanta parafernalia y con un par de reglas básicas de tiempo, sería importante y necesario. Casi se logra en la UES, pero ya sabemos que uno de los candidatos se bajó de ese barco sin dar explicaciones creíbles.

Necesitamos un debate de no más de tres minutos de respuesta y con derecho a repreguntas y al cruce de ideas entre los candidatos. Sin dados cargados, pero con preguntas y temas un tanto sorpresivos, entendiendo además que los candidatos no son todólogos ni multiespecialistas, pero en el que se ponga a prueba el sentido común de un estadista.

Y va el primer set de preguntas:

1. Casi todos los candidatos –incluyendo de las elecciones pasadas- han prometido subir la inversión en educación al 6% del PIB; es decir a 1800 millones. Siendo fiscalmente sinceros, y con la capacidad de endeudamiento al límite, ¿de dónde saldrían los fondos?

2. El Estado puede ser empleador, aunque no es su vocación. Si se trata de crear empleos en niveles masivos debemos acudir a los sectores productivos y empresariales. Al respecto: ¿qué medidas concretas proponen diseñar para estimular la creación de nuevos empleos con el empresariado nacional? ¿Qué otras medidas proponen para atraer inversión extranjera en un país con tanta violencia y con la escolaridad en torno a siete grados?

3. El gran problema de inseguridad que viven los salvadoreños tienen nombre y apellido: pandillas e impunidad. Preguntamos: ¿Cómo recuperarían el territorio actualmente controlado por las pandillas? ¿Qué medidas concretas diseñarían para erradicar la impunidad del Estado?

Seguimos con el segundo set:

4. El transporte en la ciudad es un caos. En muchos países se han diseñado diversas soluciones: metro aéreo, trenes, días de parada por el número de placas, restricciones en la importación de vehículos, mejoras del transporte público, etcétera. ¿Cuál sería su apuesta para el quinquenio y cómo la financiaría?

5.- Llevamos 20 años con el mismo resultado de PAES. Esto se puede deber a múltiples factores: falta de capacitación docente, no cumplir el calendario escolar y los programas, limitados laboratorios. Según su punto de vista ¿qué debería hacer su futuro ministro de Educación para mejorar estos resultados?

6. La Universidad de El Salvador tiene el presupuesto más bajo en la región al evaluar los presupuestos de las universidades públicas de Centroamérica, además cuenta con una de las matrículas más altas de la región al considerar aspectos demográficos y otros asociados al espacio universitario. ¿Sabe Usted cuál es el presupuesto actual y cuál es la matrícula? ¿Qué haría para mejorar estas condiciones?

Tercer set, el público pregunta:

7. Señor Hugo Martínez: ¿En realidad Cancillería no cuestiona cuando Presidencia exige un pasaporte diplomático?

8. Señor Carlos Calleja: ¿Qué cree usted que sucedió con los fondos de Taiwán que recibió el presidente Flores?

9. Señor Nayib Bukele: ¿Cree que es importante que los jóvenes invirtamos tiempo y dinero en estudiar una carrera universitaria?

10. Señor Josué Alvarado: ¿Por qué la gente luego de tanto sacrificio de irse a Estados Unidos regresa a El Salvador?

Finalmente, cerramos con preguntas un tanto incómodas:

11. ¿Cuáles son sus apuestas y puntos de vista para saldar las cuentas pendientes del Estado en los casos de los asesinatos más emblemáticos: monseñor Romero, Caso Jesuítas, Roque Dalton, Archibald Garnerd, Roberto Poma y/o Antonio Rodriguez Porth?

12. ¿Debería el gobierno nacionalizar la banca y las telecomunicaciones? ¿Sí o no y por qué?

13. ¿Debería el gobierno mantener la dolarización? ¿Sí o no y por qué?

Faltaron las preguntas de Cultura: ¿se sienten satisfechos u orgullosos con la gestión cultural?; sobre Deporte: ¿cuál es el modelo de su gestión, masivo o élite?; de Medioambiente: sobre la Ley de Agua, ¿cómo debe estar conformado el ente administrador?; también una capciosa en relación con Costa Rica: ¿consideran necesario o no mantener las Fuerzas Armadas? ¿Por qué?

Si llegaran a responder al menos este cuestionario quizá podríamos ir a votar con la conciencia un poco más tranquila.

*Óscar Picardo Joao ( opicardo@asu.edu ) es investigador y especialista en política educativa. Licenciado en Filosofía, con maestrías en Teología y Educación y Doctorado en Didáctica y Organización Escolar. Dirige el Instituto de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Universidad Francisco Gavidia. Foto El Faro: Víctor Peña
 
*Óscar Picardo Joao ( [email protected] ) es investigador y especialista en política educativa. Licenciado en Filosofía, con maestrías en Teología y Educación y Doctorado en Didáctica y Organización Escolar. Dirige el Instituto de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Universidad Francisco Gavidia. Foto El Faro: Víctor Peña

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