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Ortega contra el periodismo

El Faro

 
 

La censura deja a los ciudadanos a ciegas y a merced de sus gobernantes. Los recientes actos del presidente Ortega contra los medios de comunicación Confidencial y Esta Semana son un ataque deliberado contra la libertad de prensa y la libertad de expresión.

Como bien ha manifestado su director, Carlos Fernando Chamorro, estos ataques atentan no solo contra los periodistas, cuyas redacciones están hoy ocupadas por policías armados, sino contra la ciudadanía nicaragüense y su derecho, protegido constitucionalmente, a la información, la opinión y la libertad de expresión.

No hay ninguna orden judicial que ampare la confiscación de los equipos periodísticos ni la ocupación de las oficinas de estos medios de comunicación. Se trata de un acto arbitrario e ilegal, que se da en paralelo con el cierre de varias oenegés que han ejercido una labor de acompañamiento de las víctimas de la actual crisis o de la sociedad civil. Es, pues, un acto de acallamiento y represión a la crítica contra el régimen de Ortega.

El hecho de que las oenegés hayan sido cerradas mediante decreto legislativo, y posteriormente ocupadas por orden del ministerio de Gobernación, habla de una acción orquestada por tres poderes del Estado bajo el control de Ortega.

El que ni siquiera haya sido requerida una orden judicial o una justificación legal para tomarse las redacciones de Confidencial y Esta Semana habla de actos propios de una dictadura, cuyo precedente más próximo en Nicaragua se encuentra solo en los tiempos de Anastasio Somoza.

La actual crisis nicaragüense, que inició hace exactamente ocho meses con una protesta estudiantil, ha develado el verdadero rostro de una dictadura disfrazada de poder popular y democrático. Estos últimos hechos solo confirman su carácter dictatorial.

En la Nicaragua de Ortega, él y su esposa concentran todo el poder. Su voluntad es la ley. En estas condiciones, el trabajo de Chamorro, los periodistas y trabajadores de Confidencial y Esta Semana y de los pocos medios independientes que sobreviven en el país se vuelve más importante, más admirable y más heroico.

Confidencial ha sido un medio aliado de El Faro desde hace muchos años. Nos enorgullece caminar al lado de esa redacción comprometida, íntegra y valiente.

Condenamos en los términos más enérgicos el ataque contra Confidencial y Esta Semana y exigimos al régimen de Ortega el desalojo inmediato de sus oficinas y la devolución del equipo incautado. Manifestamos nuestro apoyo y admiración a nuestros colegas nicaragüenses y nos solidarizamos con su situación. La crítica, la exigencia de rendición de cuentas y el cuestionamiento al poder son funciones esenciales del periodismo honesto. Los ataques contra Confidencial son ataques contra todo el periodismo independiente latinoamericano.

Carlos Fernando Chamorro, su esposa Desirée Elizondo y otros periodistas que se presentaron con ellos al  Complejo Policial Faustino Ruiz para exigir un respuesta ante la confiscación de la redacción de Confidencial y Esta Semana, fueron desalojados por un grupo de antimotines que los golpearon. 15 de diciembre, 2018. Foto: Carlos Herrera / Confidencial
 
Carlos Fernando Chamorro, su esposa Desirée Elizondo y otros periodistas que se presentaron con ellos al  Complejo Policial Faustino Ruiz para exigir un respuesta ante la confiscación de la redacción de Confidencial y Esta Semana, fueron desalojados por un grupo de antimotines que los golpearon. 15 de diciembre, 2018. Foto: Carlos Herrera / Confidencial

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