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López Obrador, el izquierdista terco que ya es presidente de México

La tercera fue la vencida. Andrés Manuel López Obrador es desde hoy el nuevo presidente de México. AMLO ganó con un discurso anticorrupción, con un halo mesiánico a su alrededor, y basado en una gran popularidad, también influenciada por el desgaste del PRI y los desastres de la gestión Peña Nieto. López Obrador asume al frente de un país atravesado por la violencia y la impunidad, el narcotráfico, la desigualdad y, de manera inmediata, por miles de migrantes atascados en la frontera con Estados Unidos.

AFP / El Faro

 
 

El nuevo presidente de México, Andrés Manuel Lopez Obrador, se alista para dar un discurso junto al presidente del Congresom Porfirio Muñoz Ledo y el presidente saliente Enrique Peña Nieto, en la ceremonia de inauguración presidencia en el Congreso Nacional. Foto: Alfredo Estrella/ AFP
 
El nuevo presidente de México, Andrés Manuel Lopez Obrador, se alista para dar un discurso junto al presidente del Congresom Porfirio Muñoz Ledo y el presidente saliente Enrique Peña Nieto, en la ceremonia de inauguración presidencia en el Congreso Nacional. Foto: Alfredo Estrella/ AFP

"Soy terco, es de dominio público", admitió Andrés Manuel López Obrador cuando arrancó de su campaña electoral. Si hay algo que le reconocen propios y ajenos es la tenacidad de quien este sábado 1 de diciembre se convirtió en el primer presidente de izquierda de México desde que comenzó la alternancia democrática en 2000.

"Con esta misma convicción actuaré como Presidente de la República (...) rayando en la locuela de manera obcecada", ha dicho el López Obrador de 65 años, hombre de personalidad afable y hablar pausado, en su tercer y logrado intento de alcanzar el sillón presidencial. Tras la elección de 2006, que perdió por solo 0,56%, López Obrador no reconoció los resultados y bloqueó en protesta la vital avenida capitalina Paseo de la Reforma por semanas. Incluso se autonombró "presidente legítimo de México" en un evento en el que hasta se puso una banda tricolor en el pecho.

Sus allegados lo certifican como obstinado. "Yo creo que es un hombre cuya cualidad principal es la tenacidad", dijo a la AFP el escritor e historiador mexicano Paco Ignacio Taibo II, conocido simpatizante de López Obrador.

López Obrador, mejor conocido por sus iniciales AMLO, busca desmarcarse de la clase política que ha gobernado México durante casi un siglo y se ha presentado como un adalid en la lucha contra la corrupción. Sus primeros gestos apuntan a respaldar ese discurso. Como prueba, quiere vender el avión reservado a presidentes y abrir al público este sábado la famosa residencia presidencial para convertirla más adelante en un centro cultural. Ya ha anunciado que bajará su salario de poco más de 13.000 dólares mensuales que ganaba Enrique Peña Nieto a 5.000 dólares. Su proyecto para la nación 2018-2024 incluye reducir los salarios de funcionarios públicos en un 50%, y asegura que no aumentará impuestos ni deuda pública.

López Obrador capitalizó el desgaste de Peña Nieto y del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Su discurso de lucha contra la corrupción caló muy hondo entre los mexicanos, hartos de los excesos de las élites políticas -a las que López Obrador llama "mafia del poder"- y de los escándalos de la administración del sexenio de Enrique Peña Nieto, como la desaparición de 43 estudiantes normalistas en Ayotzinapa, o la "Casa Blanca", una propiedad de Peña Nieto que fue construida por una empresa que ganó importantes licitaciones en la gestión de Peña Nieto.

Un 53 % de los electores mexicanos respaldaron a AMLO en las elecciones de julio pasado. Según el escritor Javier Lafuente, del periódico español El País, AMLO genera "un entusiasmo casi mesiánico en parte de la población". "Logró un proyecto que equilibra tres cosas: la guerra contra el narco, la guerra contra la corrupción y la guerra contra el proyecto neoliberal que ha sido muy dañino para México", detalló Taibo al explicar el arrasador triunfo de AMLO en las elecciones del 1 de julio.

López Obrador llama a su movimiento "la cuarta transformación de México", y se compara con héroes de la historia nacional como Benito Juárez (1806-1876), figura clave en la construcción de la República en el siglo XIX. Sin embargo, muchos mexicanos le critican su falta de propuestas concretas para gobernar la segunda economía latinoamericana, durante la era de Donald Trump.

El Tiempo de Colombia destaca en una nota el impacto que decisiones de López Obrador ya están teniendo en la economía mexicana, cuya bolsa de valores ha perdido cerca del 12 % desde la victoria de AMLO. Esas decisiones incluyen "iniciativas parlamentarias del oficialismo para recortar las comisiones bancarias o estatizar el sistema de pensiones". Inclusive, según El Tiempo, el banco central de México recortó su previsión de crecimiento económico para 2019, citando incertidumbre sobre las políticas del nuevo gobierno.

"Lamentablemente nunca ha sido claro", dijo Fernando Dworak, analista político. "Ha centrado cualquier solución en torno a su figura y a su capacidad personal para resolver asuntos", añadió a la AFP. Ha sido tildado de "populista" a "gran peligro para México" que podría seguir los pasos de Hugo Chávez en Venezuela. La reciente cancelación de la construcción de un nuevo aeropuerto, el mayor proyecto de infraestructura de la gestión Peña Nieto, abonó para algunos sectores a esa imagen.

De entrada, López Obrador tiene que atender un problema urgente: los miles de centroamericanos que migraron en caravana desde mediados de octubre y que están atascados en un limbo en Tijuana. Aunque el nuevo presidente mexicano no ha sido contundente en el tema, uno de sus colaboradores, el padre Alejandro Solalinde, aseguró a El Faro que el nuevo gobierno tiene entre sus planes asumir y regularizar la situación legal de los miembros de la caravana.

En su discurso de toma de protesta de este día, dijo que trabajaría en un acuerdo con los mandatarios de las potencias del norte. Dijo: "Con ellos, con los dos mandatarios, con el presidente de Estados Unidos y con el primer ministro de Canadá estoy hablando para ir más allá del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y lograr un acuerdo de inversión entre empresas y gobiernos de las tres naciones, para impulsar el desarrollo de los países centroamericanos y también del nuestro. Y enfrentar de esta forma, y no con medidas coercitivas, el fenómeno migratorio."

Minutos antes de la toma de protesta, el presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, escribió en su cuenta de twitter que el primer documento que firmaría AMLO tras asumir sería un acuerdo con los países del triángulo norte. En una de las fotos que publicó, se ve la última página de ese documento en la que las firmas de Óscar Ortiz, Jimmy Morales, y el mismo Juan Orlando Hernández, están esperando la del nuevo presidente de México. La foto revela algunas ideas del acuerdo, entre ellas, flexibilización de visados y programas de cooperación para facilitar la movilidad laboral. 

La coronación de una larga trayectoria política 

Su abuelo era de Ampuero, España, y llegó a México como exiliado en la década de 1930, cuando gobernaba Lázaro Cárdenas, quien nacionalizó la industria petrolera, y una de las figuras históricas que López Obrador enarbola. Siguiendo sus pasos, ha dicho que revisará la reforma petrolera aprobada por el saliente Enrique Peña Nieto que abrió el sector al capital privado.

Creció como católico en Villa Tepetitán, municipio de Macuspana, Tabasco, en un familia de clase media. Sus padres tenían una tienda de abarrotes que él atendía por las tardes. Ahora se declara cristiano.

"El Peje", como también se le apoda, tuvo una carrera política meteórica. Con tan sólo 24 años, fue nombrado director del Instituto Nacional Indigenista de su natal Tabasco y a los 30 años ya era el líder del PRI, partido al que abandonó a finales de la década de 1980, y a la postre se convirtió en el principal destinatario de sus más severas críticas.

Ese primer puesto fue la base para que ganara el apoyo indígena en su carrera al que luego sumaría el de otros sectores oprimidos.

Como abanderado del Partido de la Revolución Democrática (PRD, izquierda), intentó en dos ocasiones ser el gobernador de su estado natal, que no consiguió, aunque para el año 2000 brincó a la escena nacional al convertirse en jefe de Gobierno de Ciudad de México. En 2012, decidió alejarse del PRD para crear el partido Movimiento de Regeneración nacional (Morena), el movimiento con el que finalmente ha alcanzado la silla del Ejecutivo.

Después de perder la elección de 2006 se autoproclamó “presidente legítimo”. Tras su segunda derrota, en 2012, presentó su propio gabinete y acudió a los tribunales tras no reconocer de los resultados. 

Se le dio por muerto de la escena política en varias ocasiones. "Por caernos y volver a levantarnos y volver a caernos y volver a levantarnos" es que finalmente logró ganar la presidencia, dijo en un acto multitudinario en el acto de cierre de campaña, acompañado de su segunda esposa Beatriz y sus cuatro hijos.

© Agence France-Presse

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