La nueva caravana camina dispersa

 
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Una nueva caravana de migrantes hondureños ha dado sus primeros pasos hasta la frontera Tecún Umán, que conecta Guatemala y México. Según datos oficiales del gobierno de Guatemala, cerca de 1800 hondureños entraron legalmente a ese país el miércoles 16 de enero. La Casa del Migrante, el principal albergue de Ciudad de Guatemala, se abarrotó con la llegada de más de 700 personas. Muchos, en medio del frío, tuvieron que dormir en las calles aledañas a la Zona 1. La caravana avanzó dispersa el jueves 17 de enero para congregarse en el parque de la municipialidad de Ayutla, fronteriza con México. Grupos de migrantes se arriesgaron en la frontera y fueron recibidos con un trato inusual de parte de las autoridades migratorias mexicanas: la promesa de libre ingreso y la entrega de un brazalete que les garantiza libre tránsito. El Faro logró contactar a siete migrantes con brazalete en el puente Rodolfo Robles, y ellos explicaron que la promesa de acceso no es inmediata, sino más bien una pausa -vía registro- para que en cinco días puedan obtener un carné que les permita entrar sin contratiempos a México (y circular sin trabas) durante el trayecto. Mientras se cumple el plazo, ellos tendrán que esperar en el pueblo de Ayutla. En el parque del pueblo, un grupo de aproximadamente 500 personas debaten cómo ingresarán. Temen que el gesto mexicano sea, como le ocurrió a cerca de dos mil personas de la primera caravana, una trampa para congregarlos en refugios temporales en Tapachula. A la nueva marcha de hondureños se espera que se sume un grupo de alrededor de 200 migrantes salvadoreños que emprendieron camino el 16 de enero. 

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