Publicidad

Nayib Bukele cierra con fuegos artificiales la campaña del descontento

El candidato presidencial de Gana, Nayib Bukele, cerró su campaña en el remodelado Centro Histórico de San Salvador, símbolo de lo que ha vendido como su legado tras su paso por la alcaldía capitalina. Las encuestas le dan una amplia ventaja para el domingo 3 de febrero, pero él sabe que ese día será la prueba de fuego. Ese día sabrá si logra capitalizar en votos el hartazgo de la población hacia la política tradicional, y si un outsider puede vencer las maquinarias electorales de los dos partidos que han controlado el Ejecutivo desde la firma de los Acuerdos de Paz: Arena y FMLN.

 
 

Nayib Bukele durante el evento de cierre de campaña, celebrado la noche del sábado 26 de enero en la plaza Gerardo Barrios, en el Centro Histórico de San Salvador. Foto Fred Ramos.
 
Nayib Bukele durante el evento de cierre de campaña, celebrado la noche del sábado 26 de enero en la plaza Gerardo Barrios, en el Centro Histórico de San Salvador. Foto Fred Ramos.

Levantó la mano y miles lo imitaron. “Juramos votar el 3 de febrero, juramos movilizar a todos los que podamos llevar a las urnas, juramos no dejar ningún voto atrás, juramos defender cada voto porque de él depende el futuro de nuestro país”, dijo Nayib Bukele. Después, fuegos artificiales multicolores explotaron durante cinco minutos en la plaza Gerardo Barrios, en el centro de la capital. Así terminaba este sábado 26 de enero el cierre de campaña del candidato del partido Gana, que ha liderado todas las encuestas publicadas.

“Esta batalla es por cada salvadoreño que ha sido ignorado, abandonado, por los gobiernos de turno”, había dicho Bukele al inicio de su discurso, desde una tarima colocada frente al Palacio Nacional. Como ya lo ha reiterado en incontables ocasiones, prometió que con su victoria los corruptos saldrán del poder y comenzará la verdadera renovación del país.

También volvió a apelar al deseo de la población de contar en todo el país con espacios públicos como el adecentado Centro Histórico de San Salvador. “Con la ayuda de Dios y con las buenas ideas, El Salvador es invencible”, dijo primero. “Estar hoy aquí parados significa una sola cosa: lo imposible en El Salvador es posible”, dijo después.

Sin embargo, a diferencia del mensaje que él y sus voceros han mantenido en las últimas semanas, esta vez prefirió no dar por sentado el triunfo el domingo 3 de febrero, en primera vuelta. “Esa victoria no se puede dar por hecha; no podemos confiarnos, no podemos detenernos, porque la historia de un país no cambia de manera automática”, dijo a la multitud.

Dos veces alcalde por el partido FMLN (en Nuevo Cuscatlán de 2012 a 2015, y en San Salvador de 2015 a 2018), fue expulsado de las filas del partido de izquierda en octubre de 2017. Hoy corre por un partido de derecha, Gana, luego de que su propio movimiento político, llamado Nuevas Ideas, no pudo ser inscrito a tiempo para participar en estas presidenciales.

Salvo por esta circunstancia, la historia de este empresario de 37 años se asemeja a la del outsider por excelencia de la política internacional: el presidente francés Emmanuel Macron, que fue ministro del gobierno del Partido Socialista y militante 15 años de ese instituto antes de formar su propio movimiento.

El perfil de Bukele de político contracorriente comenzó a fraguarse con las críticas que hizo al FMLN siendo todavía uno de sus miembros, consolidado luego con un discurso centrado en rechazar las malas actuaciones de la clase política tradicional. Sin embargo, ese discurso en apariencia rupturista ha caído en contradicción en varias oportunidades.

Tras casi cuatro meses de campaña, Bukele cerró sin atreverse a debatir con sus oponentes; o sin haber explicado sus conversaciones con el ex fiscal general Luis Martínez, hoy encarcelado; o sin haber explicado por qué aún mantiene negocios con miembros de la dirección del FMLN; o sin haber detallado qué tratos acordó con Gana para que este partido aceptara a ultimísima hora su candidatura; o sin informar quiénes financian su campaña; o sin mencionar siquiera una de las personas que integrarían su gabinete.

¿Podrá capitalizar el hartazgo?

Desde hace dos años, las encuestas de opinión pública coinciden en que más de la mitad de los salvadoreños no quieren que siga gobernando el FMLN pero también rechazan que Arena regrese al poder. En las elecciones legislativas de marzo de 2018, el Frente perdió más de 300 000 votos respecto a los resultados de 2015, sin que Arena se beneficiara de esa estampida de votantes.

Hay que remontarse hasta 1989, en plena guerra civil, para encontrar unas presidenciales en El Salvador en las que los dos favoritos no son un arenero y un efemelenista.

Bukele participa con Gana, un partido que el año pasado apenas obtuvo 243 000 votos. Su condición de favorito en las encuestas se la debe a su movimiento, Nuevas Ideas, que en la más reciente encuesta de la UCA, presentada en diciembre pasado, ya apareció como la primera opción entre los partidos políticos de preferencia de los salvadoreños, con el 17.5 %, por delante de Arena (15.7 %) y del FMLN (10.2 %).

Foto Óscar Rivera (AFP).
 
Foto Óscar Rivera (AFP).

Bukele y sus asesores diseñaron una campaña basada en el uso de las redes sociales y en la contratación de espacios en televisión. Paralelamente, con la intención de ampliar su público, ha buscado acercarse a las ciudades del interior del país, y aglutinar apoyos de diferentes sectores como movimientos de trabajadores e incluso comunidades evangélicas.

El acercamiento territorial inició en enero de 2018, no teniendo aún una candidatura oficial. Durante el primer trimestre, visitó tres cabeceras departamentales para promover la creación de Nuevas Ideas como partido: San Francisco Gotera, San Miguel y Chalatenango. Luego, ya siendo candidato de Gana hizo 13 mítines durante la campaña: visitó las cabeceras de La Unión, Cabañas, Ahuachapán, San Vicente, Sonsonate, La Paz, Cuscatlán, Santa Ana y San Salvador. Más dos municipios de La Unión, otro de La Paz y uno más de Usulután.

Esta estrategia no permite tener claridad sobre cuánta movilización pueden lograr Nuevas Ideas y Gana el 3 de febrero, más el pequeño aporte que pueda endosar Cambio Democrático (CD), partido que apenas obtuvo 20 000 sufragios el año pasado.

El sábado, por ejemplo, se esperaba que toda la plaza Gerardo Barrios y zonas aledañas estuvieran repletas. No fue así. La concentración se acumuló desde el anillo que rodeaba la tarima hasta el espacio donde se localiza la estatua ecuestre del expresidente, a mitad de la plaza. Fue sobre ese espacio que las cámaras y los drones enfocaron sus imágenes y grabaciones. De ese punto hacia atrás quedaron grupos de personas dispersas: algunas sentadas en banquillos o en el piso, otras paradas expectantes, más los vendedores ambulantes. Estos no estaban pendientes de jurar junto a Bukele.

Tras la simbólica juramentación a mano alzada, y mientras el cielo se iluminaba con la pólvora quemada, una fila de asistentes esperaban para recibir una bolsa con gaseosa y un pequeño paquete de galletas, entregadas por los organizadores.

“Todos somos excombatientes”, dijo un hombre de 70 años de edad que estaba ubicado al lado izquierdo de la plaza, cerca de la entrada principal de Catedral metropolitana. Era un grupo de cinco que comentaban. No cargaban camisas de Nuevas Ideas, mucho menos de Gana. Llevaban camisas de cuadros y pantalones marrones casi todos. Sólo uno tenía un chaleco de CD y alzaba una bandera amarilla.

“Nosotros siempre habíamos votado por el Frente, pero nos sentimos traicionados. Sí, esa es la palabra: traicionados”, agregó el mismo señor pidiendo la reserva de su nombre. Decía que todavía en su comunidad creían que iba a votar por el FMLN y que aún asistía a alguna de sus manifestaciones. “Es que mire: el Frente fue peor que Arena, los cambios sólo llegaron para la dirección, no para nosotros”, lamentó. “Nosotros lo que queremos es que el FMLN se lleve un buen golpe”, añadió uno de sus amigos. Venían de Aguilares, Suchitoto, Chalatenango y Guazapa, siete buses por todo, habilitados por Nuevas Ideas.

En otro punto de la plaza, un motorista de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, de 47 años, vestido con una camisa blanca con la golondrina de Nuevas Ideas, conversaba con otro hombre de su misma edad que se había trasladado por cuenta propia desde Soyapango. Ambos pidieron también la reserva de su identidad.

El motorista dijo ser directivo de Nuevas Ideas en un municipio del departamento de La Libertad. “Nosotros somos voto de izquierda, siempre habíamos votado por el FMLN, pero ahora vamos a apoyar a Nayib. Eso sí, y póngalo ahí: que sepa que si vemos que Gana intenta apoderarse de los puestos en el gobierno, el pueblo se le va a voltear. Porque nosotros no vamos a votar por Gana, vamos a votar por él”. El soyapaneco remarcaba asintiendo con la cabeza.

Bukele parece estar consciente del posible rechazo de su electorado al partido con el que decidió presentarse. “Puede que sí. Puede que haya gente que diga: bueno, como están aliados con Gana no vamos a ir”, admitió en septiembre pasado en una cena con donantes, en la que uno de los invitados era el diputado Guillermo Gallegos.

Es tanta la necesidad de desvincularse del partido –uno que ha sido cuestionado por hechos de corrupción y por su pragmatismo político–, que los colores de Nuevas Ideas se han apoderado de la bandera del otrora partido naranja. Y en el evento de cierre de campaña en la plaza Gerardo Barrios ni el presidente de Gana, Andrés Rovira, subió al escenario. Bukele se acuerpó de jóvenes voluntarios y defensores del voto con camisolas celestes.

La fórmula presidencial de Gana sabe, también, que un voto decisivo el 3 de febrero será el del electorado que por años fue fiel al FMLN. El candidato a vicepresidente, Félix Ulloa, aprovechó su intervención –previa a la de Bukele– para enviar un mensaje a las empleados públicos y a las bases del partido de izquierda: “Les prometemos estabilidad en nuestro gobierno, no habrá despidos”.

El entorno de Bukele, mientras tanto, asegura que el objetivo es ganar en primera vuelta. Yusef Bukele, hermano menor del candidato y alguien que lo ha acompañado durante toda la campaña, dijo que dos encuestas internas que manejan le aseguran la victoria el 3 de febrero: “El factor para ganar, creo yo, puede estar en la defensa del voto, en que nos anulen votos, o en el llenado de las actas, porque es evidente como Arena y el Frente se han unido”.

Foto Óscar Rivera (AFP).
 
Foto Óscar Rivera (AFP).

Publicidad
Publicidad

 CERRAR
Publicidad