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Assange es detenido en la embajada de Ecuador y afronta extradición a EUA

Julian Assange, fundador de WikiLeaks, fue detenido el jueves por la policía británica tras ser despojado del asilo y la nacionalidad por Ecuador, en cuya embajada llevaba refugiado siete años, y enfrenta una petición de extradición para ser juzgado en Estados Unidos.

AFP / El Faro

 
 

Delgado y desaliñado, con larga barba blanca y el cabello recogido en una cola, el australiano Julian Assange, fundador de Wikileaks, fue sacado a rastras por la mañana de la legación diplomática de Ecuador en Londres por seis agentes de paisano que lo introdujeron en un furgón policial.

"Le hemos quitado el asilo a este malcriado y ventajosamente nos hemos librado de una piedra en el zapato", dijo el presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, durante un acto en la ciudad Latacunga.

"De ahora en adelante tendremos mucho cuidado de dar asilo (...) a gente que realmente valga la pena y no a miserables hackers, cuya única intención es desestabilizar gobiernos", agregó el presidente, cuyo hermano ha sido recientemente señalado por Wikileaks por la constitución de una empresa offshore que habría ocultado dinero de coimas pagadas por empresas constructoras en un caso que ya investiga la justicia ecuatoriana. 

Lo que podría haberle costado el asilo a Assange es la sospecha de Quito de que WikiLeaks pirateó las comunicaciones de Moreno y las de su familia para filtrar fotos, videos y conversaciones privadas, que dieron munición a sus opositores entre acusaciones de corrupción que Moreno niega.

También el jueves, un colaborador de Assange fue arrestado en Quito cuando intentaba viajar hacia Japón, informó la ministra del Interior María Paula Romo, sin identificar al detenido ni revelar su nacionalidad.

La plataforma WikiLeaks, famosa desde que en 2010 difundió cientos de miles de documentos secretos del ejército y la diplomacia de Estados Unidos, llevaba días advirtiendo de que su fundador iba a ser expulsado, pero el jueves, todo se precipitó. 

Tras su detención, el Departamento de Justicia estadounidense anunció que pidió su extradición para juzgarlo por "conspiración para cometer intrusión informática" por haber ayudado a la exanalista de inteligencia Chelsea Manning a obtener una contraseña con que acceder a miles de documentos de defensa confidenciales, y luego divulgarlos.

Assange, de 47 años, se había refugiado en 2012 en la embajada de Ecuador de Londres, dos años después de que WikiLeaks publicara 250.000 cables diplomáticos y unos 500.000 documentos confidenciales sobre las actividades del ejército estadounidense en Irak y en Afganistán. 

Pese a que Assange y sus defensores temen que pueda ser condenado a la pena de muerte en Estados Unidos por traición o divulgación de secretos, Washington aseguró que solo afronta hasta cinco años de cárcel. El derecho estadounidense condena duramente la filtración de documentos confidenciales. La exanalista del ejército estadounidense Chelsea Manning, que originó esa divulgación de secretos sin precedentes, fue condenada a una pena de 35 años de cárcel, que el expresidente Barack Obama conmutó por una condena de siete años. 

En el caso de Assange, la justicia estadounidense evitará ser bloqueada por la primera enmienda de su Constitución, vinculada a la libertad de prensa, que protege la publicación de esas filtraciones por los medios de comunicación. De ahí que la administración de Obama (2009-2017) renunciara a demandar a Julian Assange, que pudo proseguir sus actividades desde la embajada ecuatoriana. 

Vestido con camisa y chaqueta oscura, Assange compareció ante un tribunal en actitud provocadora. Hizo un gesto a la prensa con el pulgar hacia arriba y se puso a leer el libro La historia del Estado de Seguridad Nacional del estadounidense Gore Vidal, antes del inicio de una audiencia en la cual fue declarado culpable de uno de los cargos: haber violado su libertad condicional británica en 2012.

El australiano rechazó ser entregado a la justicia estadounidense y permanecerá detenido en Londres hasta una vista, prevista el 2 de mayo.

Su equipo legal "impugnará y luchará" contra la extradición a Estados Unidos, dijo después a los periodistas su abogada británica, Jennifer Robison, expresando preocupación por su frágil estado de salud. Mientras el redactor jefe de WikiLeaks, Kristinn Hrafnsson, aseguraba que Assange solo es culpable de "conspiración para cometer periodismo". 

Foto de archivo, mayo 19 de 2017. Julian Assange sale al balcón de la embajada de Ecuador en Londres. Foto de Justin Tallis / AFP.
 
Foto de archivo, mayo 19 de 2017. Julian Assange sale al balcón de la embajada de Ecuador en Londres. Foto de Justin Tallis / AFP.

"Me encanta WikiLeaks"

El presidente estadounidense, Donald Trump, se negó a comentar el caso este jueves. "No sé nada de WikiLeaks, no es asunto mío", dijo. 

"WikiLeaks, me encanta WikiLeaks", declaró durante la campaña presidencial de 2016, cuando el portal publicó miles de correos electrónicos pirateados de sus rivales demócratas y comprometedores para su adversaria en las elecciones, Hillary Clinton. 

Tras su elección, Trump afirmó no estar compinchado con el activista. "Los medios deshonestos mienten cuando dicen que hice un trato con Julian Assange (...), ¡mientras que yo sólo soy un gran fan!", tuiteó en enero de 2017. 

Los servicios de inteligencia estadounidenses determinaron desde entonces que los correos demócratas habían sido pirateados por hackers rusos en la campaña de Moscú para influenciar las presidenciales estadounidenses. 

WikiLeaks también causó revuelo al publicar en 2017 documentos comprometedores para la agencia estadounidense de inteligencia, la CIA. Su jefe de entonces, Mike Pompeo, el actual secretario de Estado, calificó la organización de "servicio de inteligencia hostil no estatal". 

Tras aquel episodio, la justicia federal inició con secretismo una actuación contra Assange y instauró para su caso un gran jurado, el cuerpo judicial encargado de investigar delitos y decidir si deben ser juzgados por un tribunal en Estados Unidos.  

La existencia de ese gran jurado salió a la luz por error a finales de 2018 y fue confirmada en marzo durante el arresto de Manning, que se negó a responder a las preguntas de ese órgano judicial. 

Huésped incómodo para Ecuador

Las autoridades británicas lo requerían desde hace años por violación de su libertad condicional cuando el 19 de junio 2012 entró en la legación ecuatoriana para escapar a una extradición a Suecia por acusaciones de presuntos delitos sexuales que acabaron siendo archivadas.

Pero en cuanto llegó a la comisaría, el peor temor de Assange se hizo realidad: allí fue detenido una segunda vez "en nombre de las autoridades estadounidenses", que habían mantenido silenciados hasta ahora los cargos contra él.

Ya en 2012, el experto informático afirmó que las acusaciones presentadas en Suecia no eran más que un plan de Estados Unidos para lograr extraditarlo y juzgarlo por la publicación de los documentos, que pusieron a Washington en un aprieto.

El entonces presidente de Ecuador, Rafael Correa (2007-2017) aceptó este argumento y tras dos meses de encierro en la embajada le otorgó el asilo diplomático en agosto de 2012.

"Ojalá me equivoque, pero es casi seguro que lo extraditan a Estados Unidos" donde "no tiene la más mínima posibilidad de tener un juicio justo", dijo Correa el jueves a la AFP en Bélgica, donde vive desde 2017.

El exjuez español Baltasar Garzón, quien se presenta como "el coordinador de las defensas" del australiano desde julio de 2012, estimó que Assange sufre una persecución de Estados Unidos.

"Las amenazas contra Julian Assange por razones políticas, la persecución desde Estados Unidos, están más vigentes que nunca", dijo a la prensa Garzón.

Por su parte, el presidente de Bolivia, Evo Morales, condenó "enérgicamente" la detención, en un mensaje en Twitter.

El abogado estadounidense de Assange, Barry Pollack, denunció este jueves "un esfuerzo sin precedentes de Estados Unidos para obtener la extradición de un periodista extranjero para que sea inculpado por haber publicado informaciones veraces". 

La asociación Reporteros Sin Fronteras denunció por su parte una actuación "que equivale a condenar actividades de tipo periodístico". 

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Nelson Rauda, Andrés Dimas y Claudia Palacios

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