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“La cancelación del TPS es una crueldad planificada”

La política antiinmigrantes del gobierno de Donald Trump, la crisis de las caravanas y los ataques al periodismo independiente fueron los temas con los que se inauguró el Foro Centroamericano de Periodismo. El Faro se pronunció contra los ataques al periodismo independiente en El Salvador y Centroamérica. 

 
 

En enero de 2018, el gobierno de Estados Unidos canceló el Programa de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) que beneficia a 200 mil salvadoreños y sus familias. La orden, suspendida de manera temporal por un juez federal, es considerada por la periodista Julia Preston como una “crueldad planificada” contra las comunidades migrantes salvadoreñas que residen en Estados Unidos desde hace más de 18 años.

“La cancelación del TPS es crueldad planificada, anticipada. Se debe entender el impacto en su dimensión social más que económica”, dijo Preston el lunes 13 de mayo, en la entrevista con que El Faro inauguró la novena edición del Foro Centroamericano de Periodismo (ForoCap) ante un auditorio abarrotado por más de 300 personas en Fepade, Antiguo Cuscatlán. 

Preston es una periodista estadounidense de larga trayectoria. Ganó el premio Pulitzer de periodismo en 1998 por un trabajo en el que abordaba temas de corrupción y drogas en México. Además, ha recibido el premio Maria Moors Cabot y el premio Robert F. Kennedy en la categoría de Periodismo Humanitario. Comenzó su carrera cubriendo la guerra civil salvadoreña y ahora es considerada la más prestigiosa periodista estadounidense en temas migratorios. Ella respondía a una pregunta del periodista Carlos Dada, fundador de El Faro, en un conversatorio titulado La eterna frontera entre El Salvador y Estados Unidos, en el que se abordaron las políticas antiinmigrantes de Trump, el drama de las caravanas migrantes que huyen de una región violenta y la política exterior del futuro gobierno del presidente electo, Nayib Bukele. 

En el caso de los salvadoreños, Preston se detuvo a analizar el impacto de la cancelación del TPS, momentáneamente suspendida por un juez federal de Florida porque ve indicios de racismo en la orden de Trump. Según Preston, se necesita analizar cuál es la dimensión social de esas comunidades que se verán afectadas porque en ellas los migrantes han “prosperado, trabajado muchísimo”.

Preston incluso replanteó la mirada con la que tiene que ser abordada esta posible crisis, manejada hasta ahora en los discursos oficiales como un potencial problema solo para los países receptores de los deportados. Preston, en cambio, también ve un potencial problema en Estados Unidos.

“La cancelación de este programa sería un golpe no tan grande para la economía de Estados Unidos, pero en ciertas comunidades será devastador. Son comunidades enteras de salvadoreños en Estados Unidos que, ¿de repente qué? Tienen dos, tres, cuatro hijos nacidos que son ciudadanos americanos. ¿Los van a dejar ahí o los van a sujetar a una deportación forzada de un ciudadano americano? ¿Cómo va a ser esto? ¿Se van a ir a esconder, qué va a pasar?”, dijo.

Aunque Barack Obama sigue siendo el presidente que más deportaciones ha autorizado en Estados Unidos, a juicio de la experta, la cancelación del TPS o del programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés, y que favorece a jóvenes migrantes) son un reflejo de una política que ha sido muy efectiva para infundir temor, terror y angustia en las comunidades inmigrantes.

“Lo que realmente ha cambiado con Trump es lo que se siente en el barrio, en las comunidades. Cualquier persona, la madre indocumentada que tiene hijos nacidos en EUA que son ciudadanos norteamericanos, esa madre cualquier día podría desaparecer de su casa. Todo lo que ha hecho un inmigrante en EUA a pesar de su estatus legal para avanzar, progresar, crear una nueva vida, no vale para el presidente Trump”, dijo.

Carlos Dada entrevista a Julia Preston en la apertura al Foro Centroamericano de Periodismo 2019. Foto de Carlos Barrera
 
Carlos Dada entrevista a Julia Preston en la apertura al Foro Centroamericano de Periodismo 2019. Foto de Carlos Barrera

La fiesta de los coyotes

En el último año, al mismo tiempo que Estados Unidos canceló programas que beneficiaban a migrantes en territorio estadounidense, también bloqueó el acceso a un asilo a miles de centroamericanos que decidieron huir de la violencia en caravanas desde Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua.

Desde octubre de 2018, esta crisis migratoria ha enfrentado a Trump con los países de la región, al punto que el mandatario ha ordenado cesar la ayuda económica a los países del Triángulo Norte por no lograr frenar la marcha de más de 23 mil migrantes que ahora mismo, según estimaciones de Preston, están a la deriva en México.

“Hay un cambio: los migrantes ya no vienen a tratar de pasar por el lado de la patrulla fronteriza, sino que la buscan. El último mes tuvimos casi 60 mil personas en familias (solicitando asilo). Eso es un récord en la historia de EUA: unidades familiares... nunca hemos visto esos niveles”, dijo.

Para Preston, “sí hay una emergencia en la frontera con Estados Unidos, pero no la que el presidente Trump describió”. Para ella, la emergencia real es que hay muchos migrantes que están buscando su seguridad personal en Estados Unidos.

“Vienen a la frontera, se agrupan en grupos grandes y tratan de pasar en algún lugar donde saben que sí van a encontrar la patrulla fronteriza y ahí dicen 'soy de El Salvador y tengo miedo de regresar a mi país'”.

La crisis, dice Preston, es de seguridad para los inmigrantes abandonados en México. “Lo primero que se tiene es una crisis en Tijuana y Ciudad Juárez, lugares no conocidos precisamente por su seguridad y buena bienvenida a personas extranjeras. Alrededor de 23 mil personas no tienen ayuda de los mexicanos, de Estados Unidos.. Están sujetos a los robos, etcétera”, dijo.

Para Preston, los más beneficiados con esta crisis han sido los coyotes. “Son quienes más entienden esto. Eso ha sido una fiesta de los coyotes en la frontera. Están monitoreando día tras día, cuál es la política de entrada, cómo se está manejando la frontera. En esta situación, quiénes están ganando realmente son los coyotes”, dijo.

Para febrero de 2017, en el auge de las primeras medidas antiinmigrantes de Trump, El Faro confirmó que el precio que cobraban los coyotes para introducir a un migrante a los Estados Unidos había pasado de 7000 a 8000 dólares.

La política de Trump contra el Triángulo Norte no tiene coherencia, concluyó Preston. Ella destaca, por ejemplo, que un día antes de que se anunciara el cese de la ayuda económica a Centroamérica, la exsecretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, pactó con los ministros de Seguridad de El Salvador, Guatemala y Honduras para que detuvieran a las nuevas caravanas que podrían formarse. En sintonía con el tono con el cual Trump se ha dirigido a los migrantes centroamericanos, Nielsen dijo que estos “han traído crimen, violencia e inestabilidad a la región".

Contrario a ese mito, Preston citó la última investigación de The Marshall Project que desmiente que exista una relación directa entre la presencia de inmigrantes y los índices delictivos en Estado Unidos, como asegura el Gobierno de Trump. The Marshall Project es un medio independiente del que Preston forma parte. Se especializa en el sistema criminal de justicia de Estados Unidos. La investigación fue revelada el 13 de mayo, en conjunto con el New York Times. Los periodistas compararon estimaciones de población indocumentada del Pew Research Center con estadísticas criminales del FBI. Encontraron que "los cambios en las poblaciones indocumentadas tenían poco o ningún efectos en las áreas metropolitanas bajo estudio".

A los ataques respondemos con periodismo

Minutos antes de la entrevista con Julia Preston, el director de El Faro, José Luis Sanz, se pronunció en contra de los ataques al periodismo independiente ocurridos a lo largo del último año en la región.

En el discurso inaugural del ForoCap, Sanz destacó que en Nicaragua la represión del régimen de Daniel Ortega ha provocado el exilio de 60 periodistas. En el marco de la crisis política que atraviesa Guatemala, una candidata, la favorita de los grupos de poder, ha logrado censura previa a periodistas; y en Honduras se mantiene una constante: la de un país considerado como uno de los más peligrosos para el ejercicio del periodismo.

En el caso salvadoreño, Sanz cuestionó los recientes ataques contra el periodismo independiente realizados por el presidente electo de El Salvador, Nayib Bukele.

“Una vez superada la euforia en las urnas, los lógicos cuestionamientos por su falta de claridad programática y por sus primera señales de sumisión a Estados Unidos en su política exterior han recibido como respuesta una abierta campaña de ataques personales y descrédito contra medios de investigación y periodistas independientes”, cuestionó Sanz.

A través de redes sociales, Bukele ha lanzado ataques hacia la revista Factum, que en enero reveló un posible caso de corrupción de la anunciada como futura ministra de Cultura, durante su gestión como secretaría de Cultura de la Alcaldía de San Salvador, cuando esta era dirigida por el presidente electo.

“Los ataques personales a su director quisieron esconder una realidad incómoda: ni Bukele ni su equipo han dado una explicación válida alguna ni rendido cuentas por los hechos señalados en la investigación”, añadió Sanz.

Más reciente, la imparcialidad de El Faro ha sido cuestionada desde la cuenta del presidente electo y a través de cuentas anónimas. “Es la estrategia ya conocida de culpar al mensajero. Es una estrategia política alarmante. Puede ser rentable políticamente, porque deslegitima la crítica, la denuncia y los cuestionamientos que no le favorecen, pero es antidemocrática, populista y además es mentira”, dijo Sanz.

No es la primera vez que El Faro recibe ataques de este tipo. En los últimos 20 años, las revelaciones de casos de corrupción en el manejo de fondos públicos provocaron reacciones similares de los últimos dos gobiernos del partido Arena, de derechas; y en los gobiernos del FMLN, de izquierdas. “Entonces, como ahora, respondemos a esos ataques con lo que sabemos hacer, lo que nos vincula a ustedes: con periodismo. Periodismo con serenidad. Periodismo con responsabilidad. Nos debemos a nuestros lectores y es nuestra función posicionarnos frente al poder. Contra los viejos poderes que quieren olvido y contra los nuevos que quieren aplausos”, añadió.

Este 2019 El Faro cumple 21 años. En este contexto, Sanz también hizo un llamado a los ciudadanos y a los lectores que han acompañado al periódico, con especial atención a los miembros de la comunidad de Excavadores Ciudadanos:

“Parte de la fórmula que se contagia en estos años de país en país, de gobierno en gobierno, pasa por anular el espacio crítico, por pedirles a ustedes, no solo a los periodistas, que se atrincheren o callen. Por hacerles sentir, como quieren que nos sintamos nosotros: solos. Sabemos que no lo estamos porque todos ustedes están aquí, porque han llenado un año más este auditorio. Junto a las organizaciones que apoyan este ForoCap, junto a nuestros amigos periodistas de otros países, están ustedes, nuestros lectores. Pero les digo, les animo: hablen, exprésense, que tampoco a ustedes les callen”.

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