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Honduras pone el último ladrillo en el muro centroamericano de Trump

Juan Orlando Hernández siguió los pasos de los presidentes Nayib Bukele de El Salvador, que a su vez siguió al guatemalteco Jimmy Morales, y convirtió a su país en un receptor de los solicitantes de asilo que Donald Trump no quiere en Estados Unidos. "Firmamos un acuerdo bilateral para construir capacidades de asilo más fuertes en el Triángulo Norte", reseñó el Departamento de Seguridad Nacional.

Jimmy Alvarado *

 
 

Los gobiernos de Estados Unidos y Honduras firmaron este miércoles 25 un "acuerdo de cooperación" para que este otro país centroamericano se convierta en receptor de los migrantes solicitantes de asilo que el gobierno de Donald Trump no quiere en suelo estadounidense.

El alcande del acuerdo, firmado en el marco de la celebración de la Asamblea General de las Naciones Unidas, fue anunciado por el secretario interino del Departamento de Seguridad Nacional, de Estados Unidos, Kevin Mcaleenan. "Resolver la crisis en la frontera significa trabajar con nuestros vecinos en la región. Honduras ha sido un gran socio. Hoy firmamos un acuerdo bilateral para construir capacidades de asilo más fuertes en el Triángulo Norte y mejorar aún más la capacidad de asilo y protección en Honduras", escribió en su cuenta oficila en Twitter.

El acuerdo, firmado por Mcaleenan y el canciller hondureño Lisandro Rosales, contó con la presencia de los mandatarios Juan Orlando Hernández y Donald Trump como testigos de honor. A la fecha se desconocen los detalles del acuerdo, pero CNN, UNIVISIÓN, y AFP reseñan que el pacto es similar al que firmó el gobierno del presidente Donald Trump con Guatemala y El Salvador.

“Con la firma de estos acuerdos, #EstadosUnidos ratifica que el [email protected] es un aliado confiable para ese país, tal y como lo han afirmado en varias oportunidades distintas autoridades estadounidenses, entre ellas el vicepresidente Mike Pence”, publicó la cuenta oficial de Twitter de la Presidencia de la República de Honduras.

"Una vez que el acuerdo esté vigente, mejorará las capacidades de asilo y protección de Honduras" y "los dos países colaborarán para aumentar las opciones de protección para la poblaciones vulnerables", reseñó le embajada de Estados Unidos en ese país. Asimismo, indicó que los dos países trabajarán para asegurarse que los migrantes no sean víctimas de "traficantes de personas".

Previo a la firma del acuerdo, el gobierno de Honduras había admitido que había negociaciones con Washington, pero el canciller Rosales había rechazado versiones de la prensa de que el acuerdo convertiría a Honduras en "tercer país seguro", lo que implica que tendría que albergar a migrantes cubanos, nicaragüenses, africanos y de otras nacionalidades que gestionen asilo en Estados Unidos.

La cancillería hondureña dijo el pasado viernes que las conversaciones abordaban "cómo mejorar la colaboración en (...) reforzar la seguridad fronteriza regional, fortalecer las protecciones migratorias y aumentar las oportunidades de empleo temporal en Estados Unidos".

El presidente Hernández, además, había advertido que un acuerdo de tercer país seguro sería una carga "difícil" para su país, que a su juicio no tiene condiciones para atender a miles de extranjeros.

Imagen tomada de la cuenta oficial en Twitter de la Presidecia de Honduras. 
 
Imagen tomada de la cuenta oficial en Twitter de la Presidecia de Honduras. 

El Triángulo Norte es el muro

La inclusión de Honduras en la estrategia contra el asilo de migrantes centroamericanos de Trump ocurre apenas cinco días después de que el gobierno salvadoreño aceptara convertirse en receptor de los migrantes que han solicitado asilo y que Estados Unidos no quiere en su propio territorio. Con la incorporación de Honduras a este plan, Estados Unidos expande su frontera hacia el Triángulo Norte de Centroamerica, una de las regiones más violentas. Solo en 2018, Honduras tuvo una tasa de 41 homicidios por cada 100,000 habitantes, una de las tasas más altas del planeta; y atraviesa una crisis política desde que Hernández buscó y ganó una reelección fuera de las normas constitucionales. 

Sin matices, el Triángulo Norte es ahora un muro que busca bloquear la migración hacia Estados Unidos. La medida, en síntesis, obliga a que los gobiernos de estos tres países se conviertan en receptores de los migrantes solicitantes de asilo que el gobierno de EUA ya no quiere aceptar. 

Desde octubre de 2018, cuando las caravanas de migrantes centroamericanos abrieron un hueco por el triángulo norte, emprendieron marcha por México y llegaron hasta la frontera con Estados Unidos, Trump reforzó su política antiinmigrantes a través de una escalada diplomática, económica y comercial con México y los países del Triángulo Norte.

La estrategia de Trump ocupó varias vías. Por un lado, Estados Unidos forzó a México, con la amenaza de restricciones comerciales, para que aumentara la seguridad en la frontera con Guatemala para bloquear el paso de migrantes hacia la frontera de Estados Unidos. En junio, México cedió y militarizó la frontera con Guatemala.

Un més más tarde, en suelo estadounidense, el gobierno impulsó reformas en Estados Unidos para bloquear el asilo a los migrantes centroamericanos que, huyendo de la región, buscan Estados Unidos con la esperanza de encontrar un refugio. En 2018, Guatemala, Honduras y El Salvador ocuparon el segundo, tercero y cuarto lugar, respectivamente, como los nacionalidades de origen de las personas que más pedían asilo en Estados Unidos, según la memoria de labores del Departamento de Justicia de 2018.

Aunque a Centroamérica no la amenazó con restricciones comerciales, la estrategia con los países del Triángulo Norte fue más tajante: En 2017, Trump primero anuló los tratados de protección tmeporal a trabajadores centroamericanos y luego cortó la ayuda económica ($370 millones de dólares para 2019) en protesta por el incremento de las caravanas de migrantes, al tiempo que exigió de los gobiernos un mayor compromiso para detener a la migración irregular. 

En lo discursivo, la estrategia de Trump busca "afrontar la migración la migración irregular a través de Centroamérica", como catalogó al acuerdo la embajada de ese país en Honduras. 

Pero el muro, ahora, está en el Triángulo Norte, con tres países que han aceptado reforzar el bloqueo a los migrantes con patrullas fronterizas en sus propias fronteras, y, al mismo tiempo, aceptar en sus territorios a los migrantes solicitantes de asilo "de cualquier nacionalidad", que Estados Unidos les envíe, según el acuerdo firmado por El Salvador. Si ya ese otro acuerdo había confirmado la aquiescencia de los gobiernos del Triángulo Norte con el gobierno Trump; lo hecho por Honduras solo lo reconfirma: mientras Guatemala ha firmado un documento para poder recibir, entre otros, a salvadoreños y hondureños; y El Salvador ha firmado otro para poder recibir, entre otros, a guatemaltecos y hondureños, ahora Honduras emula a sus vecinos. Toda una ironía si se toma en cuenta los niveles de inestabilidad política, económica e inseguridad que hay en estos tres países. 

El alcance de este acuerdo, como ocurrió con los acuerdos firmados por Guatemala y El Salvador, ha sido criticado por organizaciones de derechos humanos.

Óscar Chacón, director ehecutivo de la organización Alianza Americas, señaló que “Honduras no es un país de asilo porque carece de las mínimas condiciones de seguridad para poder acoger a personas en búsqueda de protección". Además, Chacón dijo que "Honduras es un país que enfrenta una grave crisis política estructural derivada de un un golpe de estado en 2009 que irrumpió la frágil vida democrática del país, seguido de un proceso electoral ilegal y fraudulento sucedido en el 2018. Ambos sucesos han sido apoyados por los Estados Unidos. Todo lo anterior conlleva a que un acuerdo como el anunciado este dia entre Honduras y los Estados Unidos carezca de credibilidad".

La directora de defensa para las Américas de Amnistía Internacional Charanya Krishnaswami también condenó el acuerdo. 

“Este es otro movimiento más en una serie de acuerdos que continúan burlándose grotescamente del derecho de asilo. Lo diremos una y otra vez: no se puede obligar a las personas a buscar seguridad en países donde no estarán seguras”, escribió, citándola, la cuenta oficial en Twitter de la organización. "En lugar de ofrecer protección a las personas que huyen de estas condiciones, Estados Unidos sigue un plan desastroso que podría tener consecuencias mortales", añadió. 

*Esta nota retoma información de AFP, CNN y Univisión

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