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"Obviamente Quijano mandó a Muyshondt a reunirse con pandillas"

Paolo Lüers asegura que fue burlado por el partido al que intentaba ayudar: que ARENA tenía dos vías de acceso a las pandillas de forma simultánea. Una, a través de él; y otra, directa, a través de Ernesto Muyshondt y Norman Quijano, de la que recién se entera. Revela que el partido de derecha aprobó el contacto con las pandillas desde el más alto nivel de su jerarquía: el ex presidente del COENA, Jorge Velado, con conocimiento constante del entonces candidato presidencial, Norman Quijano.

 
 

Arn Richard Lüers, mejor conocido por el seudónimo que usaba en sus días de guerrillero, Paolo, es un personaje difícil de encasillar, propenso a meterse en líos que en principio deberían parecerle sumamente ajenos: de alguna manera terminó enrolado en las aventuras revolucionarias del más pequeño país de América Central, a más de un océano de distancia de su Alemania natal; devino en periodista, empresario, cáustico comentarista político, odiado por los gobiernos del FMLN –sentimiento que parece ser mutuo–, una suerte de asesor ocasional de ARENA y finalmente, en un último e inesperado giro, en interlocutor con las pandillas salvadoreñas. De ahí su último traspié, que lo tiene al borde de un juicio que promete convertirse en un escándalo de revelaciones e intrigas políticas que, sin duda, se derramará mucho más allá de las puertas del tribunal.

En 2012, Lüers se las arregló para terminar siendo parte del equipo gestor de la tregua con pandillas, que organizó el gobierno del ex presidente Mauricio Funes. Desde aquel año ha sido partidario de considerar el diálogo como mecanismo de solución al fenómeno pandillero y, desde aquel año, ha conservado la posibilidad de establecer contacto con esas estructuras.

Cuando dos años después, en medio de una contienda por la Presidencia de la República, ARENA se dio cuenta de que iba en un camino recto hacia la derrota, consideró la necesidad de acercarse a la Mara Salvatrucha-13 y a las dos facciones del Barrio 18 en busca de respaldo. Ahí aparece de nuevo, en medio de un proceso claramente explosivo, Lüers.

La Fiscalía lo acusa de haber entregado dinero a las pandillas para que estas respaldaran al partido de derecha en las elecciones. Es decir, lo acusan de ser parte central de una trama para cometer fraude electoral. Él asegura que lo que hizo fue pedir a los pandilleros que dejaran de apoyar al FMLN y que sacaran sus manos del tablero electoral. Desde luego, niega haber entregado un centavo y cree que la Fiscalía tiene montada una conspiración en su contra, que incluye la manipulación de los testigos. Cree también que ARENA lo traicionó.

Esta entrevista se realizó el jueves 30 de enero, dos días antes de que la Fiscalía realizara una acusación formal en su contra. 

Paolo Lüers, acusado  de agrupaciones ilícitas y fraude electoral. Lüers fue uno de los mediadores de la tregua entre pandillas que tuvo su inicio en el año 2012, durante el Gobierno de Mauricio Funes, y que fue utilizada posteriormente por los partidos Arena y FMLN para manipular las elecciones presidenciales de 2014. En la imagen, Lüers durante la audiencia sobre la tregua, llevada a cabo por el Tribunal Especializado de Sentencia A, en el Centro Judicial Isidro Menéndez, de San Salvador, el 10 de agosto de 2017. Foto de El Faro: Víctor Peña.   
 
Paolo Lüers, acusado  de agrupaciones ilícitas y fraude electoral. Lüers fue uno de los mediadores de la tregua entre pandillas que tuvo su inicio en el año 2012, durante el Gobierno de Mauricio Funes, y que fue utilizada posteriormente por los partidos Arena y FMLN para manipular las elecciones presidenciales de 2014. En la imagen, Lüers durante la audiencia sobre la tregua, llevada a cabo por el Tribunal Especializado de Sentencia A, en el Centro Judicial Isidro Menéndez, de San Salvador, el 10 de agosto de 2017. Foto de El Faro: Víctor Peña.   

 

¿Cómo te involucraste en este asunto?
En 2014, cuando salieron aquellos spots fatales de Norman Quijano (contra las pandillas), que me imagino tuvo que haber sido como a finales de enero, ya casi en la recta final de la elección presidencial. Cuando yo veo esos anuncios inmediatamente expresé, en voz alta, casi gritando, de que esta mierda era…

¿A quién?
A Norman, al propio Norman, de que eso era un error garrafal. Pero el que cortó esa discusión fue (el ex presidente) Francisco Flores.

¿Estaba en esa reunión?
No estaba… pero me imagino que Norman le dijo: “aquí me han caído puteadas por todas partes” y Flores le dijo: "no le hagas caso a nadie, eso es correcto y eso es consistente, hay que ser consistente con ese mensaje". Creo que estaba Manuel Arrieta (en ese momento vicepresidente de campaña de ARENA y jefe de campaña de Norman Quijano), pero no lo recuerdo. Tal vez estaba Manuel Meléndez (publicista de la campaña), porque esas reuniones eran en la oficina de campaña.

Entiendo que el argumento tuyo no era que esos spots eran malos de cara a la población en general, sino de cara a las pandillas, porque con esos mensajes lo que estaban haciendo era que se movilizaran en su contra.
Correcto. Yo le dije: "vos estás supuestamente con el sentir de la mayoría y eso puede ser, pero ese grupo específico es decisivo. ¿Qué tanto ganás a nivel de la opinión pública en general?, nadie sabe, puede ser mucho o poquito, pero en el campo específico de las pandillas y su entorno es decisivo el impacto negativo que tienen esos mensajes".

¿Norman Quijano solo escuchaba o contra argumentaba?
Norman estaba más o menos paralizado en aquel momento, no hallaba qué hacer.

Y eso antes del susto de la primera vuelta.
Sí.  Él dijo: “No, Paolo, tenés que entender, ese spot tampoco me gusta a mí, pero lo hemos decidido” y no sé qué putas más…

Hasta ahí eras sólo una persona con acceso a Norman diciéndole tus opiniones.
Correcto. Y como yo no tenía nada que ver con la campaña de cara a la primera vuelta, conducida por Flores, yo no cabía ahí, mi opinión no pintaba ahí, entonces yo me había replegado totalmente, pero cuando vi esto me asusté y tomé la iniciativa por lo menos de decírselo. De ahí viene la primera vuelta.

Y le salen mal las cuentas…
Me empecé a dar cuenta también de lo contundente que había sido la actuación de las pandillas. Más allá de lo que andaban reporteando en los periódicos de que les habían quitado el DUI a los simpatizantes de ARENA, uno de ellos, el propio Piwa (Marvin Adalí Quintanilla, en aquel momento líder de la MS-13) me contó.

¿Qué te contó?
Que tenían un acuerdo con el FMLN y que lo hicieron efectivo y me dijeron: “nosotros les ganamos esa ronda”. Ahí estamos ya en febrero. De ahí, en una de esas pláticas con el Piwa, él me dice con una sonrisa: “hoy vinieron los cerotes de ARENA y quieren con nosotros” y me cuenta la reunión que habían tenido en Ilopango.

¿Hasta ahí te enteraste de esa reunión?
Sí. De la reunión con (el ex alcalde de Ilopango) Salvador Ruano y (el que era en ese momento el vicepresidente de ideología de ARENA y actual alcalde de San Salvador) Ernesto Muyshondt. Y yo dije: “¡no puede ser, no puede ser!”. Yo sabía que andaban desesperados por remontar, pero que en esta desesperación cometieran un error tan grande… Bueno, y me dijo el Piwa: “todo esto quedó grabado, a este Muyshondt lo tenemos de los huevos”, así me dijo. Yo pensé: “no puede ser, puta, qué pendejos”.

Parece obvio, pero ¿por qué te pareció pendejo?
Bueno, que el vicepresidente del partido se meta en esa situación dejando evidencias, más pendejo no hay. A partir de ese momento él era extorsionable. Vaya, no sé si ese mismo día o el día siguiente fui a hablar con (el que en ese momento era el presidente de ARENA) Jorge Velado y le digo: “Jorge ¿qué putas están haciendo?, no puede ser”. Y él tampoco sabía de eso. Cuando le conté de esa reunión en Ilopango él me dijo: “no lo puedo creer, eso no lo hemos discutido en el COENA, hay que hablar con Norman y con Neto, déjame hablar con ellos”… De ahí se armó una reunión también en la casa de campaña de Manuel Meléndez: estaba Norman y Velado.

¿Norman ya sabía de ese encuentro con las pandillas?
Él me hizo ver que sí sabía de esto, pero me dijo: “no es que yo lo haya mandado”. Ahí lo convencí que había que parar eso.

¿Cómo supiste que lo convenciste?
Esa es buena pregunta. Yo pensaba que lo había convencido.

¿Norman te dijo que era iniciativa de Muyshondt haberse reunido con los pandilleros?
Lo dejó como ambiguo, no se quería hacer cargo. ¡Obviamente sí lo mandó! Pero como él sentía que yo estaba encachimbado con ese asunto y yo lo pintaba como el error del siglo, él no quería decir “yo soy el autor intelectual de ese error, yo soy el pendejo”. La manera de convencerlo de no hacerlo, obviamente debía contemplar una alternativa.

Claro, porque quedaba raro que les hablaras del potencial electoral de las pandillas y luego les dijeras que es una pendejada hablar con ellas.
Es que no podía ser de la forma en que ellos lo estaban haciendo. Era demasiado peligroso y los exponía. Le expliqué que los pandilleros habían hecho el favor al Frente, pero que no era por el amor por el FMLN. Ellos ya tenían graves problemas con el Frente. Era una cosa conflictiva y dentro de los pandilleros había ya un rechazo al Frente, pero le dije a Norman que de cualquier modo lo hicieron porque vos te pusiste en una posición peor. Entonces, le dije, primero lo que tenés que hacer es cambiar tu discurso. Entonces él me dijo “yo estoy dispuesto a eso, ayúdeme, yo mañana me voy a ver con (el ex secretario general del FMLN, expulsado del partido) Facundo Guardado y lo voy a invitar a formar parte para que construyamos un discurso diferente”.

Pero a Facundo ya lo había mencionado Muyshondt en su primera reunión a los pandilleros y se los había vendido como futuro ministro de Seguridad Pública.
Sí, pero iba a reunirse de nuevo con él para que entre Facundo y yo lo ayudáramos a construir ese discurso nuevo.

¿Francisco Flores quedó fuera de la jugada?
Correcto. Ya habían mandado a la mierda también a ese venezolano de Miami que siempre anda vestido de negro (el asesor político, J.J. Rendón). Entonces esa era una discusión en torno al discurso. La otra discusión era si existía la posibilidad de jalar a las pandillas al otro lado (a ARENA) y yo les dije que no se trataba de jalarlos al otro lado, sino de neutralizarlos y que lo que yo veía posible era convencerlos de que se quedaran quietos. En eso les dije que yo podía tener un papel: convencerlos que se queden quietos, porque eso era algo que yo tenía un año de estarlo diciendo a las pandillas y no me hicieron caso, pero no habían roto relaciones conmigo. De ahí salió la idea de que yo los iba a convencer de que levantaran las manos del tablero. Yo había tenido discusiones permanentes con algunos de ellos y estaban de acuerdo con eso, entonces pensé que si ya tenía a algunos de ellos convencidos, era posible que los convenciera a todos, aunque Piwa estaba muy inclinado por el Frente, siempre fue así. Eso fue básicamente esa reunión.

¿Cuándo ocurrió?
No la puedo ubicar en fechas concretas, pero tuvo que ser ya casi en marzo. Tuvo que haber sido una semana después de la primera vuelta. Después le pedí a Raúl Mijango que me ayudara a organizar la reunión con los pandilleros y esa reunión tiene que haber sido más o menos a mitad del mes.

Paolo Lüers, acusado  de agrupaciones ilícitas y fraude electoral. Lüers fue uno de los mediadores de la tregua entre pandillas, que tuvo su inicio en el año 2012, durante el Gobierno de Mauricio Funes, y que fue utilizada posteriormente por los partidos Arena y FMLN para manipular las elecciones presidenciales de 2014. En la imagen, Lüers durante la audiencia sobre la tregua, llevada a cabo por el Tribunal Especializado de Sentencia A, en el Centro Judicial Isidro Menéndez, de San Salvador, el 10 de agosto de 2017. Foto de El Faro: Víctor Peña.   
 
Paolo Lüers, acusado  de agrupaciones ilícitas y fraude electoral. Lüers fue uno de los mediadores de la tregua entre pandillas, que tuvo su inicio en el año 2012, durante el Gobierno de Mauricio Funes, y que fue utilizada posteriormente por los partidos Arena y FMLN para manipular las elecciones presidenciales de 2014. En la imagen, Lüers durante la audiencia sobre la tregua, llevada a cabo por el Tribunal Especializado de Sentencia A, en el Centro Judicial Isidro Menéndez, de San Salvador, el 10 de agosto de 2017. Foto de El Faro: Víctor Peña.   

¿Se reunían en la oficina de Mijango?
Sí, en el local de Raúl, que por cierto pagaba la OIE. David (Munguía Payés) había arreglado que lo pagara el OIE. Esto nos lleva como a la mitad del mes de febrero de 2014.

¿Qué pasó en la reunión en el local de Raúl?
Pasó casi todo lo que dice el testigo criteriado, menos lo de que yo entregué dinero. Raúl hizo las introducciones y se fue, no se quedó. Ahí había dos representantes de los 18 sureños, dos de la Mara Salvatrucha y dos de los 18 revolucionarios.

¿Cómo te presentaste frente a ellos, en qué calidad les dijiste que estabas?
Yo les dije más o menos lo que te acabo de contar. Les dije: ustedes saben que yo nunca he estado de acuerdo en que se metieran en las elecciones para ayudar al Frente, pero en el fondo yo no estaba de acuerdo en que se metieran en ninguna dirección.

¿Por qué? ¿Cuál era tu análisis?
Porque, les dije, ustedes no tienen que casarse con ninguno de los actores políticos. Ustedes tienen que tener capacidad de movimiento y negociación con todos. ¿Para qué se van a casar con uno? ¿Qué credibilidad tiene algún partido para hacerles promesas, si nunca las han cumplido? Más o menos esa fue la línea de discusión. Les dije también que yo no estaba para nada de acuerdo con la línea del discurso de Norman, que fue una gran cagada. Les dije que yo no era arenero, pero que tenía amigos ahí, y que en esa elección yo era partidario de que ganara Norman. Entonces les hice ver a los de ARENA que la estaban cagando. Les dije: “Hoy, después de todo lo que pasó y todo lo que ustedes hicieron, ellos (ARENA) están viendo que cometieron un error y están dispuestos a recapacitar. Yo, personalmente, me voy a encargar de elaborar un discurso y un programa de gobierno para seguridad y para pandillas”.

¿Te habían abierto esa puerta? La de ser asesor de Facundo Guardado, si ganaban?
Correcto. Digamos que yo estaría con alguna influencia y capacidad de incidir en la discusión. Porque les dije que yo cargo no quería ni debía aceptar.

Sigamos.
Ok. Les dije que esto para mí establecía una situación en que lo más racional para ellos era sacar las manos y ver qué pasaba. Al Frente ya le habían hecho el gran favor y si ganaba ya podían cobrar su favor. Les dije: “eso es lo que yo entiendo que ARENA quiere de ustedes, no me han pedido que voten por ellos, sino que simplemente dejen de joder, que cada uno de ustedes decida individualmente por quién votar”.

Era una reunión un poco rara ¿Por qué esta gente iba a validarte como el vocero de los deseos del partido ARENA, siendo que el número dos del partido ya se había reunido con ellos y les había ofrecido el oro y el moro para que los respaldaran?
Yo les conté también que en ARENA se habían dado cuenta que eso era una cagada y que ya no iban a hacer eso. ¡Quedé yo en ridículo! Porque aparentemente a la siguiente semana se sentó con ellos Norman. Yo realmente quedé como un pendejo frente a los pandilleros, porque yo les trataba de convencer que yo tenía cierta autoridad para hablar, interpretando lo que ARENA iba a hacer, pero hicieron lo contrario: volvieron a sentarse con ellos y les ofrecieron pisto.

En esa reunión que tuviste con los líderes de pandillas ¿En qué quedaron?
Ellos no se comprometieron ahí a nada. Yo después fui con Raúl Mijango y le dije: “yo no sé qué realmente van a hacer, pero yo los vi al menos pensativos”. O sea, no los vi decididos a como de lugar seguir con el acuerdo con el Frente. Y le dije a Raúl: "empujemos entre varios para que simplemente no hagan nada".

¿Mijango compartía tu opinión?
Por lo menos yo así lo pensaba.

¿Cuando ellos se fueron, quedó el compromiso de volver a encontrarse para hablar del tema o de darle seguimiento de algún modo?
No. Ya después, entre esa fecha y la elección ya no tuve reunión con ellos.

¿Tampoco te enteraste que ARENA estaba teniendo reuniones con ellos?
No, no me lo contaron los pandilleros y tampoco me lo contaron los areneros. Claro, Norman hubiera quedado frente a mí como mentiroso si al rato me dice “neles pasteles, fui a hablar con ellos y mandé a Muyshondt también”. Ahí todos me mintieron, todos, hasta Raúl, en el sentido que no me dijo todo lo que él sabía. Eso quiere decir, tomalo en cuenta, que ese cuento que está en el relato de la Fiscalía que cuando terminaron de reunirse con Norman se fueron todos a la San Benito y ahí estaba yo, eso es paja. Esa reunión no existió. O bueno, igual pudo haber existido pero yo no estaba ahí. Nunca me enteré de esa reunión de Norman. Me enteré en esta coyuntura.

Paolo, te señalan en un relato lleno de detalles de haber entregado dinero a las pandillas. ¿Estuviste de alguna manera vinculado a la entrega de dinero, o a la gestión del mismo?
No. Siempre estuve en contra de hacer transferencia de dinero para conseguir algo de las pandillas. Si me hubiera dado cuenta en el 2012 que les habían pagado a los líderes de las pandillas para hacer la tregua, me hubiera salido ese mismo día del proceso. Yo he estado en contra de eso siempre. Y si se hizo en esa ocasión o en anteriores, se hizo sin decírmelo.

¿Vos te imaginás la razón por la que las fiscalías dirigidas por Raúl Melara y por el fiscal anterior, Douglas Meléndez, estarían interesadas en retratarte ofreciendo dinero? ¿Por qué dos fiscalías quisieran fregarte?
Mirá, primero hubo un grupo de fiscales que llevaba el caso tregua: ellos estaban con un caso bastante complicado y desesperados por ponerle carne, y como tenían como jefe a Douglas Meléndez, que era muy dado a usar efectos mediáticos, quizá les pareció interesante crear un efecto mediático alrededor de este asunto. Me imagino que tienen muchas y muchas sesiones con su criteriado y le hacen volver a contar el mismo cuento una y otra vez y le preguntan muchas veces ¿estás seguro que en esa reunión no hubo intercambio de pisto? El testigo acaba entendiendo que eso es lo que quieren escuchar, hasta que finalmente el tipo dice que sí. Así me lo imagino. Alguien tuvo que haber tomado la decisión de meter este tema en medio de un juicio que no tenía nada que ver con las elecciones de 2014, para darle realce mediático.

¿Has vuelto a hablar con Norman, Muyshondt, Velado, es decir, con esta gente que te dejó, según tu relato, burlado en medio de un lío tremendo? Porque, según lo contás, te pidieron que te involucraras a sabiendas de que cada uno de ellos te estaba viendo la cara.
Yo he tenido grandes ganas de hacerlo, pero no creo que sea conveniente ahorita. Es que ahorita armar una gran discusión con Norman sobre esto… no sé… y con Ernesto Muyshondt no tengo interlocución. Con Jorge Velado tampoco he hablado recientemente. Creo que Jorge también fue burlado.

¿Creés posible que Norman se reuniera con las pandillas sin que lo supiera Velado, el mismísimo presidente del partido?
Eso no sé. Puede ser. Quizá se enteró después.

Es un juego complicado este, porque parece que todos mienten, que todos se guardan alguna carta bajo la manga.
Sí. Así es. La verdad anteayer hablé con Norman (martes 28 de enero) y sigue con el juego ese de decir “n'ombre, ¿cómo va a creer eso? Yo fui a un evento de unos pastores y ¿cómo iba a saber yo quiénes eran todas las personas que estaban ahí?”. Claro, a él no le conviene decir la verdad, porque se estaría involucrando él mismo. Eso lo entiendo. Norman ahorita tiene que tomar una decisión jodida: tratar de matar este asunto en la Asamblea, que es una opción, pero se queda como el hombre que no quiso abandonar su fuero e ir al juicio, o dejar que la Asamblea lo desafuere y jugársela en los tribunales. Mirá, yo no sé… Yo entiendo que intente maniobrar en la Asamblea. 


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