Mucha gente sigue en las calles de El Salvador. No hablamos solo de personas que necesitan trabajar para subsistir y cada mañana aún con pandemia deben aglomerarse en el sistema de transporte público. Hay gente que, pese a la cuarentena y el estado de excepción, siguió en las plazas, en los mercados abarrotados, de madrugada en algunos bares, en las playas. Muchos negocios sí acataron las medidas ordenadas por el Gobierno y en algunas playas la afluencia de personas disminuyó. Sin embargo, desde que el pasado sábado 14 entró en vigencia la Ley de Restricción Temporal de Derechos Constitucionales Concretos para atender la Pandemia COVID–19, muchos salvadoreños ignoraron la pandemia que ha puesto en emergencia al mundo, y que tiene una letalidad del 8% en las personas mayores de 70 años. El Coronavirus que tuvo su origen en China a finales de dicembre de 2019, ya se ha propagado por Europa y ya registra casos en Latinoamérica. El Salvador aún no tiene casos confirmados, pero sí sus vecinos Guatemala y Honduras. 

 

La tarde del domingo 15 de marzo, pese a la aprobación de la “Ley de Restricción Temporal de Derechos Constitucionales Concretos para atender la Pandemia COVID–19”, salvadoreños y extranjeros pasaban el día en la playa El Tunco, en el departamento de La Libertad.
 
La tarde del domingo 15 de marzo, pese a la aprobación de la “Ley de Restricción Temporal de Derechos Constitucionales Concretos para atender la Pandemia COVID–19”, salvadoreños y extranjeros pasaban el día en la playa El Tunco, en el departamento de La Libertad.

 

 

El uso de mascarillas es obligatorio para los empleados del centro comercial Galerías, en la colonia Escalón de San Salvador. Vigilantes, colaboradores de limpieza, cocineros, meseros: la mayoría sigue las medidas para atender a los que, en medio de la pandemia, llegan a comer al área de comida.
 
El uso de mascarillas es obligatorio para los empleados del centro comercial Galerías, en la colonia Escalón de San Salvador. Vigilantes, colaboradores de limpieza, cocineros, meseros: la mayoría sigue las medidas para atender a los que, en medio de la pandemia, llegan a comer al área de comida.

 

 

En medio de la Plaza Barrios, en el Centro capitalino, hay una pupusería rodante. Es una armazón de lámina, que se ilumina con una batería de corriente directa. Son casi las diez de la noche, y Blanca sigue en el negocio. Las ventas no fueron como la de todos los sábados. La afluencia de gente ha sido menor en el Centro Histórico de San Salvador, y algunos vendedores hacen esfuerzos como este. Para Blanca no es opción dejar de trabajar. 
 
En medio de la Plaza Barrios, en el Centro capitalino, hay una pupusería rodante. Es una armazón de lámina, que se ilumina con una batería de corriente directa. Son casi las diez de la noche, y Blanca sigue en el negocio. Las ventas no fueron como la de todos los sábados. La afluencia de gente ha sido menor en el Centro Histórico de San Salvador, y algunos vendedores hacen esfuerzos como este. Para Blanca no es opción dejar de trabajar. 

 

 

 

“Yo no he tomado ninguna medida, solo confío en Dios que no me llegue esta enfermedad”, dice Ana Montalvo mientras se lava las manos en uno de las lavamanos portátiles que ha colocado la Alcaldía de San Salvador en las plazas principales del Centro. Ana llegó el sábado por la noche desde Los Planes de Renderos a pasear. Comió pupusas junto a su pareja. Ambos desconocían sobre las recomendaciones que las autoridades han hecho en medio de la pandemia.
 
“Yo no he tomado ninguna medida, solo confío en Dios que no me llegue esta enfermedad”, dice Ana Montalvo mientras se lava las manos en uno de las lavamanos portátiles que ha colocado la Alcaldía de San Salvador en las plazas principales del Centro. Ana llegó el sábado por la noche desde Los Planes de Renderos a pasear. Comió pupusas junto a su pareja. Ambos desconocían sobre las recomendaciones que las autoridades han hecho en medio de la pandemia.

 

 

Eran las 11:30 de la noche del sábado en las calles recónditas del Centro de San Salvador. Hay un negocio abierto. Una venta de ropa que, por la poca afluencia de gente, permaneció abierto el sábado 14 de marzo. María Marta Rosales, de 65 años, y Mónica Marconi, de 34, conversaban con la esperanza de tener un cliente a esa hora sobre la 5 Calle Oriente, y llevar algo de dinero a casa.
 
Eran las 11:30 de la noche del sábado en las calles recónditas del Centro de San Salvador. Hay un negocio abierto. Una venta de ropa que, por la poca afluencia de gente, permaneció abierto el sábado 14 de marzo. María Marta Rosales, de 65 años, y Mónica Marconi, de 34, conversaban con la esperanza de tener un cliente a esa hora sobre la 5 Calle Oriente, y llevar algo de dinero a casa.

 

 

A la derecha, una cervecería está cerrada. Por lo demás, es una mañana normal en el mercado municipal de Santa Tecla. “Aquí valió verga el Coronavirus”, gritaba un vendedor de zapatos, y que los ofrecía con tecnología avanzada y gel incorporado. La Policía Nacional Civil lanzó un comunicado, donde dice que verifica que en los mercados municipales no haya aglomeración de personas. Esta medida no se cumple en Santa Tecla. Compradores y vendedores continuaron su rutina habitual el fin de semana.
 
A la derecha, una cervecería está cerrada. Por lo demás, es una mañana normal en el mercado municipal de Santa Tecla. “Aquí valió verga el Coronavirus”, gritaba un vendedor de zapatos, y que los ofrecía con tecnología avanzada y gel incorporado. La Policía Nacional Civil lanzó un comunicado, donde dice que verifica que en los mercados municipales no haya aglomeración de personas. Esta medida no se cumple en Santa Tecla. Compradores y vendedores continuaron su rutina habitual el fin de semana.

 

 

El Club La Dalia, en el Centro capitalino, cerró sus puertas a las 7:30 pm del sábado 14 de marzo. La Policía entró antes de las 9:00 pm, para corroborar el cierre y la prohibición de mantener los bares abiertos. La Dalia suspendió un tributo a Silvio Rodríguez programado para esa noche. A las 9:00 no había nadie, solo Juan Carlos Mineros esperaba en la entrada para cerrar las puertas hasta nuevo aviso.
 
El Club La Dalia, en el Centro capitalino, cerró sus puertas a las 7:30 pm del sábado 14 de marzo. La Policía entró antes de las 9:00 pm, para corroborar el cierre y la prohibición de mantener los bares abiertos. La Dalia suspendió un tributo a Silvio Rodríguez programado para esa noche. A las 9:00 no había nadie, solo Juan Carlos Mineros esperaba en la entrada para cerrar las puertas hasta nuevo aviso.

 

 

Este sábado por la noche, un hombre interpretaba a Leonardo Fabio en el karaoke, unos bailaban y otros solo bebían cerveza en La Capital, un bar frente a la Plaza Morazán, en el Centro de San Salvador. Los otros bares y negocios cerraron temprano, en las calles solo había un dibujante y unos artesanos. Eran las 11:00 y para estos parroquianos el Coronavirus no fue motivo para dejar tomarse unas copas en un bar.
 
Este sábado por la noche, un hombre interpretaba a Leonardo Fabio en el karaoke, unos bailaban y otros solo bebían cerveza en La Capital, un bar frente a la Plaza Morazán, en el Centro de San Salvador. Los otros bares y negocios cerraron temprano, en las calles solo había un dibujante y unos artesanos. Eran las 11:00 y para estos parroquianos el Coronavirus no fue motivo para dejar tomarse unas copas en un bar.

 

 

Algunos establecimientos siguieron las órdenes. La zona de bares de la colonia San Luis estaba cerrada el sábado 14 de marzo. Ese día, las autoridades prohibieron el funcionamiento de bares y discotecas. Esto para evitar aglomeraciones y prevenir cualquier contagio.
 
Algunos establecimientos siguieron las órdenes. La zona de bares de la colonia San Luis estaba cerrada el sábado 14 de marzo. Ese día, las autoridades prohibieron el funcionamiento de bares y discotecas. Esto para evitar aglomeraciones y prevenir cualquier contagio.

 

 

Cervecería La 20, en la Zona Rosa de San Salvador, no cumplió con la orden de cerrar. A las 12:30 AM del domingo 15 de marzo, más de ocho patrullas llegaron a este negocio para retirar a los clientes y pedir el cierre inmediato. “No hubo multas a este establecimiento porque había un tiempo corto desde que la orden se giró”, dijo un agente del Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM).
 
Cervecería La 20, en la Zona Rosa de San Salvador, no cumplió con la orden de cerrar. A las 12:30 AM del domingo 15 de marzo, más de ocho patrullas llegaron a este negocio para retirar a los clientes y pedir el cierre inmediato. “No hubo multas a este establecimiento porque había un tiempo corto desde que la orden se giró”, dijo un agente del Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM).

 

 

Visitantes se congregan para ver el atardecer en la Playa el Tunco, de La Libertad. Familias completas, grupos de amigos y uno que otro extranjero aprovechaban las olas. El domingo 15 de marzo, una semana antes de la cuarentena general y obligatoria, la playa convocó a mucha gente. 
 
Visitantes se congregan para ver el atardecer en la Playa el Tunco, de La Libertad. Familias completas, grupos de amigos y uno que otro extranjero aprovechaban las olas. El domingo 15 de marzo, una semana antes de la cuarentena general y obligatoria, la playa convocó a mucha gente. 

 

 

En algunas playas de La Libertad hubo actividad. Sin embargo, muchos restaurantes sufrieron la ausencia de clientes este domingo. En la carretera no existió el congestionamiento de vehículos que se extiende usualmente por diez kilómetros. En la imagen, colaboradores de un restaurante conversan al final de la tarde. Ese restaurante a la orilla del mar estaba vacío en una hora y un día que puede considerarse de alta afluencia. 
 
En algunas playas de La Libertad hubo actividad. Sin embargo, muchos restaurantes sufrieron la ausencia de clientes este domingo. En la carretera no existió el congestionamiento de vehículos que se extiende usualmente por diez kilómetros. En la imagen, colaboradores de un restaurante conversan al final de la tarde. Ese restaurante a la orilla del mar estaba vacío en una hora y un día que puede considerarse de alta afluencia. 

 

 

Roberto Renderos, de 69 años, ignoraba la emergencia y las medidas que las autoridades sugirieron este fin de semana. Él es un habitante del municipio de Ilopango y fue de paseo con su familia a la playa El Majahual, en La Libertad. Los médicos describen el Coronavirus como una enfermedad de mucha contagiosidad y baja letalidad. Sin embargo, para los adultos mayores como Roberto, el riesgo aumenta.
 
Roberto Renderos, de 69 años, ignoraba la emergencia y las medidas que las autoridades sugirieron este fin de semana. Él es un habitante del municipio de Ilopango y fue de paseo con su familia a la playa El Majahual, en La Libertad. Los médicos describen el Coronavirus como una enfermedad de mucha contagiosidad y baja letalidad. Sin embargo, para los adultos mayores como Roberto, el riesgo aumenta.

 

 

La mejor opción para muchos es quedarse en casa. Para otros, no es opción. La mañana del lunes 16 de marzo, trabajadores de las zonas de San Juan Opico abarrotaban un microbús para llegar a sus trabajos. Aunque la recomendación sea permanecer a un metro de distancia de otra persona, en la clase obrera que busca las alternativas para sobrevivir, esto es imposible.
 
La mejor opción para muchos es quedarse en casa. Para otros, no es opción. La mañana del lunes 16 de marzo, trabajadores de las zonas de San Juan Opico abarrotaban un microbús para llegar a sus trabajos. Aunque la recomendación sea permanecer a un metro de distancia de otra persona, en la clase obrera que busca las alternativas para sobrevivir, esto es imposible.

 

 

“Aquí no llegará ese virus”, decía un cliente de esta pupusería en el centro del municipio de Antiguo Cuscatlán, en la Libertad. La plaza central estaba vacía, pero la afluencia en las pupuserías era buena. A esa hora, a través de una cadena nacional de radio y televisión, el presidente Bukele hacía el llamado a la población para que se quedaran en casa.
 
“Aquí no llegará ese virus”, decía un cliente de esta pupusería en el centro del municipio de Antiguo Cuscatlán, en la Libertad. La plaza central estaba vacía, pero la afluencia en las pupuserías era buena. A esa hora, a través de una cadena nacional de radio y televisión, el presidente Bukele hacía el llamado a la población para que se quedaran en casa.

 

 

En las afueras de Export Salva, este lunes, hay la aglomeración habitual. Los empleados se acumulan para entrar a su trabajo. Se mezclan con las ventas de los alrededores. “Más temprano hubiera venido. Aquí no cabe la gente”, dijo una empleada de este conglomerado de maquilas, ubicado sobre la carretera hacia el departamento de Santa Ana.
 
En las afueras de Export Salva, este lunes, hay la aglomeración habitual. Los empleados se acumulan para entrar a su trabajo. Se mezclan con las ventas de los alrededores. “Más temprano hubiera venido. Aquí no cabe la gente”, dijo una empleada de este conglomerado de maquilas, ubicado sobre la carretera hacia el departamento de Santa Ana.

 

 

El arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar, recomendó acatar todas las medidas que las autoridades han dado para evitar el avance del Coronavirus. La medida que el gobierno más ha enfatizado es sencilla: no salga de casa quien no lo necesite. A pesar de lo dicho por Alas, al menos este fin de semana, muchas iglesias católicas no suspendieron sus misas. En la imagen, feligreses asisten a la celebración de bautizos en la Basílica de Guadalupe, en Antiguo Cuscatlán.
 
El arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar, recomendó acatar todas las medidas que las autoridades han dado para evitar el avance del Coronavirus. La medida que el gobierno más ha enfatizado es sencilla: no salga de casa quien no lo necesite. A pesar de lo dicho por Alas, al menos este fin de semana, muchas iglesias católicas no suspendieron sus misas. En la imagen, feligreses asisten a la celebración de bautizos en la Basílica de Guadalupe, en Antiguo Cuscatlán.

 

 

 

Un vendedor de minutas había vendido solo tres dólares durante el domingo frente al mar. Al final de la tarde, le fue mucho mejor y obtuvo 10 dólares más gracias a que la gente se acumuló en la playa El Tunco para ver el atardecer en un país en estado de excepción.
 
Un vendedor de minutas había vendido solo tres dólares durante el domingo frente al mar. Al final de la tarde, le fue mucho mejor y obtuvo 10 dólares más gracias a que la gente se acumuló en la playa El Tunco para ver el atardecer en un país en estado de excepción.