Ahora sí puede decirse: en el Centro Histórico no quedan peluquerías abiertas. Desde el inicio de la cuarentena domiciliar, el 21 de marzo, todas las actividades no esenciales, entre ellas el servicio de peluquería, quedaron suspendidas. Pero el Centro es el Centro: la meca del rebusque. Aún con la crisis, muchos de los trabajadores de esas cuadras siguieron en la lucha por ganar algo de dinero. No es raro caminar por alguna de sus calles y que un vendedor, bajo el refugio de algún puesto cerrado, ofrezca: mascarillas, tomates, guantes, limones. En algunas cuadras hay hasta cinco peluquerías. Una a una, tras anunciada la cuarentena, fueron cerrando, con excepción de una: la peluquería Libertad. Su propietario, un anciano de 81 años, se resistió al cierre hasta este miércoles 6 de mayo, tras anunciado el decreto 22, en el cual se limita la circulación de personas a su municipio y se suspende el transporte público. Fabián Rosales dice ser el peluquero más viejo y famoso del lugar. Don Fabián, como sus clientes le llaman, asegura estar consciente del peligro del coronavirus, pero en ocasiones olvida las medidas básicas de seguridad y se refugia en su máxima: "Si me quitan mi oficio, es mejor que me maten". Este hombre ha cortado pelo por 60 años. Parecería que lo de Fabián es pura terquedad, hasta que él explica que no fue beneficiado con los $300 que el Gobierno entregó como alivio a las familias más necesitadas. Vive con su mujer, otra anciana sexagenaria. Ambos se mantienen gracias a que Fabián corta pelo. No tienen ayuda de ningún familiar. Con la cuarentena, la peluquería pasó de tener diez clientes diarios a tener dos o tres. Fabián no es pensionado. Con seis décadas de oficio, su situación económica es la misma: corta pelo, come; si no, no. Tras el decreto 22, Fabián cerró y se fue a casa a intentar sobrevivir en el encierro. 

 

 

Desde 1985, Fabián Rosales abre su peluquería a las 9 de la mañana. La bautizó como peluquería Libertad, en honor a la que él dice es la plaza
 
Desde 1985, Fabián Rosales abre su peluquería a las 9 de la mañana. La bautizó como peluquería Libertad, en honor a la que él dice es la plaza "más linda del Centro Histórico". Al lugar llegó con 46 años de edad, ya conociendo el oficio. Tras 35 años en la Libertad, ha logrado mantenerse con los ingresos de peluquero.

 

 

 

Fabián vivió la mayor parte de su vida en el municipio de Ciudad Delgado, de donde es originario, pero en los últimos años se mudó a Cimas de San Bartolo, en el municipio de Ilopango. Cada mañana, aborda un autobús de la ruta 29 E que lo lleva desde su casa hasta el Parque San José, desde donde camina un par de cuadras hasta la peluquería Libertad.
 
Fabián vivió la mayor parte de su vida en el municipio de Ciudad Delgado, de donde es originario, pero en los últimos años se mudó a Cimas de San Bartolo, en el municipio de Ilopango. Cada mañana, aborda un autobús de la ruta 29 E que lo lleva desde su casa hasta el Parque San José, desde donde camina un par de cuadras hasta la peluquería Libertad.

 

 

 

En los mejores días, a la peluquería Libertad llegaban diez clientes. Cada corte costaba $2. Tras un buen día, Fabián se llevaba $20 en la bolsa. El alquiler del local cuesta $115 al mes, más servicios de agua y luz. Con la cuarentena y el cerco sanitario en el Centro, en las últimas semanas, a la peluquería llegaban dos o tres clientes que, por casualidad, pasaban por la 2a Calle Oriente y veían el rótulo:
 
En los mejores días, a la peluquería Libertad llegaban diez clientes. Cada corte costaba $2. Tras un buen día, Fabián se llevaba $20 en la bolsa. El alquiler del local cuesta $115 al mes, más servicios de agua y luz. Con la cuarentena y el cerco sanitario en el Centro, en las últimas semanas, a la peluquería llegaban dos o tres clientes que, por casualidad, pasaban por la 2a Calle Oriente y veían el rótulo: "Corte de pelo $2".

 

 

 

Fabián González Rosales nació el 20 de enero de 1939, es peluquero de oficio y padre de
 
Fabián González Rosales nació el 20 de enero de 1939, es peluquero de oficio y padre de "algunos hijos'", como él dice. De las crisis salvadoreñas e internacionales recuerda algunas: "He vivido mucho y la vida me ha hecho ver cosas dolorosas como las crisis económicas, dos guerras (la Guerra del Fútbol y la Guerra Civil), y una crisis sanitaria como la del SIDA en los años 80; y ahora, míreme aquí, en medio del coronavirus, y afortunadamente aún ando caminando", dijo mientras se preparaba para iniciar la jornada en la peluquería un día de principios de mayo.

 

 

La mayoría de negocios, incluyendo las peluquerías, están cerrados desde el 21 de marzo, cuando se decretó la cuarentena domiciliar. En un recorrido al interior del cerco sanitario impuesto por la Alcaldía en el Centro de San Salvador, se pudo comprobar que, para el 5 de mayo, todas las peluquerías estaban cerradas, a excepción de la peluquería Libertad. Soldados, policías y agentes municipales recorren el Centro vigilando que el cierre de negocios. Es sorprendente que la Libertad haya podido seguir abierta hasta el 6 de mayo. Fabián apenas sacaba un rótulo y dejaba la puerta entreabierta. 
 
La mayoría de negocios, incluyendo las peluquerías, están cerrados desde el 21 de marzo, cuando se decretó la cuarentena domiciliar. En un recorrido al interior del cerco sanitario impuesto por la Alcaldía en el Centro de San Salvador, se pudo comprobar que, para el 5 de mayo, todas las peluquerías estaban cerradas, a excepción de la peluquería Libertad. Soldados, policías y agentes municipales recorren el Centro vigilando que el cierre de negocios. Es sorprendente que la Libertad haya podido seguir abierta hasta el 6 de mayo. Fabián apenas sacaba un rótulo y dejaba la puerta entreabierta. 

 

 

 

Entre algunos de los clientes de Fabián en esta cuarentena, había excepticismo sobre la pandemia que ha matado a decenas de miles en el mundo: algunos no usaban mascarilla y hasta el mismo peluquero la olvidaba por momentos.
 
Entre algunos de los clientes de Fabián en esta cuarentena, había excepticismo sobre la pandemia que ha matado a decenas de miles en el mundo: algunos no usaban mascarilla y hasta el mismo peluquero la olvidaba por momentos. "Es suficiente con lavarse las manos, ¿vea, don? Y si de todas formas de algo va a morirse uno", dijo un cliente a Fabián mientras le cortaba el pelo.

 

 

 

Por su edad, Fabián suele olvidar algunas cosas. Muchas veces, los clientes como Germán Pérez le decían que debía usar mascarilla. Solo entonces, Fabián se la ponía.
 
Por su edad, Fabián suele olvidar algunas cosas. Muchas veces, los clientes como Germán Pérez le decían que debía usar mascarilla. Solo entonces, Fabián se la ponía. "Es que ya se me olvida todo. Lo que no se me olvida es usar mascarilla en la calle y lavarme seguido las manos, no le tengo miedo a un virus, pero sí le tengo miedo a perder lo poco que tengo", explicó.

 

 

 

El 6 de mayo, Fabián escuchaba un resumen de la cadena nacional que Nayib Bukele había dado la noche anterior, anunciando el decreto 22.
 
El 6 de mayo, Fabián escuchaba un resumen de la cadena nacional que Nayib Bukele había dado la noche anterior, anunciando el decreto 22. "Está llevando la muerte a su casa, lo que va a pasar es que posiblemente el barbero tiene Covid y llega alguien a cortarse el pelo porque lo tenía muy largo y luego va a ir a su casa a contagiar a toda su familia", dijo el presidente ejemplificando con una situación hipotética. El hombre de 81 años no se inmutó y siguió su rutina ese día. Pero el 7, la Libertad ya no abrió.

 

 

 

Fabián se define como un hombre místico. En su pecho, lleva tatuado el símbolo de capricornio, que según él le ayuda a sobrepasar los obstáculos de la vida. En su adolescencia dice que pasó dos años en una correccional para menores por
 
Fabián se define como un hombre místico. En su pecho, lleva tatuado el símbolo de capricornio, que según él le ayuda a sobrepasar los obstáculos de la vida. En su adolescencia dice que pasó dos años en una correccional para menores por "mal comportamiento". Después de eso aprendió a cortar pelo. Tiene dos tatuajes, la cabra del pecho y una estrella de cinco puntas que casi no se distingue en el brazo derecho. "Esto lo hice joven, cada vez que lo veo pienso en que debo salir de cada mala situación, por esto he llegado hasta mi edad", explicó.

 

 

 

En los días de mayo, a la peluquería Libertad casi no llegaron los clientes. El 6 de mayo, hasta el mediodía únicamente había llegado uno. Con los $2 de ese corte, Fabían compró una pieza de pollo frito y sacó panes de una bolsa que tenía guardada. En el resto del día no llegaría ni un cliente más. 
 
En los días de mayo, a la peluquería Libertad casi no llegaron los clientes. El 6 de mayo, hasta el mediodía únicamente había llegado uno. Con los $2 de ese corte, Fabían compró una pieza de pollo frito y sacó panes de una bolsa que tenía guardada. En el resto del día no llegaría ni un cliente más. 

 

 

 

El 6 de mayo, a las 4:30, Fabián cerró la Libertad y se fue a casa. Tenía ganas de quedarse en el local por el rumor de un posible cierre total en el país.
 
El 6 de mayo, a las 4:30, Fabián cerró la Libertad y se fue a casa. Tenía ganas de quedarse en el local por el rumor de un posible cierre total en el país. "Si me quitan mi oficio, es mejor que me maten", dijo. El 7, ya con el decreto 22 en vigencia, el transporte público dejó de funcionar. Fabián, el peluquero más viejo, el último del Centro, no llegó más a su local.