Las fuertes lluvias provocadas por la tormenta tropical Amanda desbordaron el río Acelhuate. Al perder su cauce, destrozó el muro de contención que separa el caudal de la comunidad El Granjero II e inundó cada una de las 135 viviendas.

La madrugada del domingo 31 de mayo, una riada desbocada destruyó las viviendas más próximas al río, alcanzando cerca de dos metros de altura en poco tiempo. En minutos, inundó al resto de viviendas, incluso aquellas ubicadas a mayor altura. Cuando el cauce del río comenzó a bajar, el agua que inundó las casas se vació con una fuerza tal que arrastró consigo los bienes de los habitantes.

Dos días después, los estrechos pasajes de la comunidad están cubiertos de un fango espeso y en cada una de las callejuelas se forman enormes promontorios llenos de comida podrida, sillas, sofás, camas, ropa y un indescifrable etcétera que tardará días en ser desalojado por los trabajadores municipales de San Salvador.

El Granjero II se encuentra ubicada entre el bulevar Venezuela y el Acelhuate, en una profunda hondonada que la hace especialmente vulnerable a los desastres ambientales. En 2009, un desbordamiento similar destruyó la comunidad y, desde ese año, aquel espacio fue declarado inhabitable por su proximidad al río. Sin embargo, a día de hoy, lo habitan unas 675 personas cuyas viviendas no tienen ningún valor como prenda para el otorgamiento de créditos, ni como soporte en el sistema financiero formal.

 

El Granjero II es una aglomeración de 135 viviendas en la ribera del río Acelhuate, al oriente de San Salvador. Colinda con otras dos comunidades vulnerables: la Chacra y la Quiñónez. Foto tomada desde el aire con un dron. Foto de El Faro: Víctor Peña.
 
El Granjero II es una aglomeración de 135 viviendas en la ribera del río Acelhuate, al oriente de San Salvador. Colinda con otras dos comunidades vulnerables: la Chacra y la Quiñónez. Foto tomada desde el aire con un dron. Foto de El Faro: Víctor Peña.

 

 

David Salguero lava lo que quedó de su cama en uno de los pasajes de El Granjero II. El río inundó todas las casas y destruyó la mayoría de pertenencias de los habitantes el domingo 31 de mayo. La comunidad no tiene acceso al agua potable desde el 28 de mayo. Un camión dañó las tuberías que abastecen esa zona y aún no han sido reparadas. foto de El Faro: Víctor Peña. 
 
David Salguero lava lo que quedó de su cama en uno de los pasajes de El Granjero II. El río inundó todas las casas y destruyó la mayoría de pertenencias de los habitantes el domingo 31 de mayo. La comunidad no tiene acceso al agua potable desde el 28 de mayo. Un camión dañó las tuberías que abastecen esa zona y aún no han sido reparadas. foto de El Faro: Víctor Peña. 

 

 

El cauce del río Acelhuate destrozó las bordas y subió hasta el techo de las viviendas. Rosa Miriam Sánchez observa lo poco que quedó de su hogar, ubicado en la ribera del río que sirve como conducto de las aguas negras de la capital. Foto de El Faro: Víctor Peña. 
 
El cauce del río Acelhuate destrozó las bordas y subió hasta el techo de las viviendas. Rosa Miriam Sánchez observa lo poco que quedó de su hogar, ubicado en la ribera del río que sirve como conducto de las aguas negras de la capital. Foto de El Faro: Víctor Peña. 

 

 

María turcios, 38 años, y sus cinco hijos nadaron para salvar sus vidas el domingo 31 de mayo. El agua cubrió el techo de la vivienda y rompió las bisagras de las puertas. Sus pertenencias están en la calle y todos sus alimentos se perdieron. María vendía pan francés en el mercado La Tiendona de San Salvador. La cuarentena obligatoria por la covid-19 le ha impedido ganar dinero desde el 20 de marzo. 
 
María turcios, 38 años, y sus cinco hijos nadaron para salvar sus vidas el domingo 31 de mayo. El agua cubrió el techo de la vivienda y rompió las bisagras de las puertas. Sus pertenencias están en la calle y todos sus alimentos se perdieron. María vendía pan francés en el mercado La Tiendona de San Salvador. La cuarentena obligatoria por la covid-19 le ha impedido ganar dinero desde el 20 de marzo. 

 

 

Esta no es la basura que el río arrastró. Son las pertenencias de las familias afectadas por la tormenta tropical Amanda. Las calles y pasajes de esta comunidad ahora son un cúmulo de lodo, agua y escombros que la gente ha ido rescatando de sus hogares. Foto de El Faro: Víctor Peña.
 
Esta no es la basura que el río arrastró. Son las pertenencias de las familias afectadas por la tormenta tropical Amanda. Las calles y pasajes de esta comunidad ahora son un cúmulo de lodo, agua y escombros que la gente ha ido rescatando de sus hogares. Foto de El Faro: Víctor Peña.

 

 

En noviembre de 2009, la tormenta Ida también arremetió contra esta comunidad. Once años después, la naturaleza y la falta de planificación urbana abusan de su vulnerabilidad otra vez. En el interior de la casa de María Turcios, su gato descansa sobre uno de los muebles humedecidos por la inundación. Foto de El Faro: Víctor Peña.
 
En noviembre de 2009, la tormenta Ida también arremetió contra esta comunidad. Once años después, la naturaleza y la falta de planificación urbana abusan de su vulnerabilidad otra vez. En el interior de la casa de María Turcios, su gato descansa sobre uno de los muebles humedecidos por la inundación. Foto de El Faro: Víctor Peña.