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El Salvador

“Mientras terminan Cifco, tocará resistir hasta donde se pueda”

En esta entrevista, el presidente de la asociación de medicina crítica de El Salvador, explica cómo el sistema de salud está pronto a colapsar. A juicio del médico, faltan camas para cuidados intensivos, personal y espacios propicios para brindar tratamiento. Lamenta que el hospital de Cifco no haya sido terminado aún y considera que debe abrirse ya, aunque sea con un mínimo de 50 camas. 

 
 

Jaime Sánchez es el presidente de la Asociación Salvadoreña de Medicina Crítica y Cuidados Intensivos (Asalmecci). Es internista e intensivista y forma parte de un reducido grupo de doctores formados en cuidados intensivos. Hay cerca de 60 médicos con esta especialidad en todo el país, aseguran fuentes expertas. En medio de la pandemia por covid-19, el trabajo de los intensivistas es central para el tratamiento de los pacientes cuya salud se complica y llegan a un estado crítico. Ahora el problema, además de la falta de personal capacitado, asegura Sánchez, es que ya hay pocas camas libres en las unidades de cuidados intensivos. 

Asalmecci es una filial del Colegio Médico. Está conformada por médicos especializados en vigilar y coordinar el tratamiento que se le brinda a quienes que se encuentran en la cama de una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). El 17 de mayo la asociación hizo público un comunicado donde expuso las razones por las que pedía que la cuarentena nacional no se levantara. “Los hospitales designados para la atención de los pacientes con covid-19 están llegando a su máxima capacidad lo cual resultará en desenlace desfavorables de estos pacientes”, se lee en el escrito. 

Sánchez, quien también trabaja en el Hospital Médico Quirúrgico, habla de la poca cobertura que como sector de salud se puede brindar ante esta pandemia en las condiciones actuales. Cuando explotó la noticia de la llegada del coronavirus, la esperanza de su sector -dice- es que se contara con más equipo y espacio en el nuevo hospital del Centro Internacional de Ferias y Convenciones (Cifco). Este centro de atención ha sido prometido por el presidente Nayib Bukele como el “hospital más grande de Latinoamérica”. Mientras esa hazaña no se construye, Sánchez considera que no están armados para atender a los pacientes en estado crítico. “Va a haber que resistir en otros hospitales hasta donde se pueda”, asegura. 

Jaime Sánchez es el presidente de la Asociación Salvadoreña de Medicina Crítica y Cuidados Intensivos (Asalmecci). Él señala que los hospitales ya están saturados y que urge la puesta en marcha de al menos 50 camas UCI de Cifco. Foto de El Faro: Víctor Peña.
 
Jaime Sánchez es el presidente de la Asociación Salvadoreña de Medicina Crítica y Cuidados Intensivos (Asalmecci). Él señala que los hospitales ya están saturados y que urge la puesta en marcha de al menos 50 camas UCI de Cifco. Foto de El Faro: Víctor Peña.

Cuando esta pandemia iniciaba se habló mucho de la necesidad que habría de médicos intensivistas y de la poca cobertura que existiría ante la demanda por covid-19. Hoy que hay más de dos mil casos, ¿cómo se ha desarrollado esto? 

El número de intensivistas no se logra cubrir para esa gran cantidad de pacientes que se proyecta. Por eso se trabajó primero en el Hospital Nacional Saldaña, luego en el Amatepec y hoy con el hospital San Rafael y el Seguro Social de San Miguel. Sin embargo, ahorita se está llegando casi a la máxima capacidad. Con bastantes pacientes críticos, necesitando más camas de unidades de cuidados intensivos de las que ya tenemos. Creo que ya se está trabajando en la apertura de otras UCI en otro hospital; el Hospital Rosales está tratando de habilitar un área para pacientes covid-19 y había un área que se estaba haciendo en el Saldaña, pero ya no hemos sabido qué ha pasado. 

¿Se planeaba ingresar más camas UCI al Saldaña?

Al principio hubo un área ahí, pero no reunía las condiciones adecuadas para el manejo de un paciente crítico. Por eso después se trasladaron los pacientes al Amatepec y luego al San Rafael. El Amatepec tampoco funcionó como se había pensando. Supuestamente iban a trabajar un área en el hospital Saldaña para pacientes críticos, Pero no sabemos qué ha pasado, si ya se terminó. Sí sabemos que habían unos pacientes críticos ahí, pero eran pocos. Más que todo del hospital San Rafael y San Miguel se están llenando.

¿Qué fue lo que no funcionó en los otros hospitales?

El Saldaña estaba más para pacientes estables generales, pero no estaba preparado para un paciente crítico que necesita monitoreo y algo más especializado. Y por eso fueron los inconvenientes que pasaron. Se vio que no estaba bien esa área y se designó el hospital Amatepec. Sin embargo, el hospital Amatepec está bien para pacientes encamados en forma general y se improvisó una UCI. 

¿En el Amatepec usualmente no hay UCI?

No, ahí se improvisó unas áreas de sala de operaciones para poder tener pacientes de cuidados intensivos. No una unidad propia, sino que se improvisó un área. Pero creo que fue un poco... tomar una decisión a la ligera. Y por eso detectamos problemas de logística en Amatepec. Vimos que no funcionaba adecuadamente y lo mejor era activar un hospital que ya tuviera una UCI para no estar improvisando tanto. Y por eso fue que se designó al hospital San Rafael. Aquel hospital ya tenía una UCI y solo hubo unas pequeñas modificaciones y ya se logró trabajar mejor. Y así tenía que ser desde el principio. Estar tratando de resolver una situación a la ligera es problemático para los pacientes y los médicos que pueden contagiarse.

¿Cuáles son los requisitos que debe cumplir un área adecuada de cuidados intensivos? 

El área de medicina crítica debe tener equipamiento. Y lo importante también es el área física porque no es que solo un cuartito y ahí vamos a llamarle UCI, sino que debe ser un área bien acondicionada con bastante espacio por los monitores, las camas, los ventiladores. La otra cosa importantísima es el recurso humano. A veces las instituciones gastan bastante dinero en el equipamiento pero se olvidan que el recurso humano es vital. Tanto el personal de intensivistas, enfermeras que van a estar a cargo de estos pacientes y además el apoyo de otros especialistas. Un paciente crítico no solo sale adelante por el trabajo del intensivista, sino que por el equipo... internistas, enfermería y también cardiólogos, cirujanos, neumologos. 

¿Cuántas camas de cuidados intensivos tiene el hospital Médico Quirúrgico?

La Unidad de Medicina Crítica tiene 24 camas. Doce camas de cuidados intensivos y doce camas de cuidados intermedios. 

¿Por dónde anda el cálculo de camas de cuidados intensivos a nivel nacional?

Ciento cincuenta...por ahí más o menos sumando todo. Si entran 100 pacientes por covid-19 ya sobrepasa el sistema. Yo creo que con 50 pacientes críticos ya no se hallará a donde ingresarlos. El San Rafael ya está lleno, San Miguel prácticamente ya está llenándose... por eso sería urgente que el hospital Cifco comenzara a trabajar por lo menos con un número inicial de camas. Con unas 50 ya comenzaría a descongestionar a muchos pacientes críticos que no han podido ingresar a las unidades del San Rafael o San Miguel. Algunos pacientes tienen que estar aguardando en otros hospitales. Eso está pasando, pero acordemonos que también no solo es la demanda del paciente covid-19. Sino que también tenemos la demanda de los pacientes que en forma normal nos llegan: infartos, traumas, problemas cerebrales,etc. Los pacientes que normalmente llegan a la UCI ya ocupan un número significativo de camas y no digamos ahora con la cantidad de pacientes por coronavirus que también las van a necesitar. Entonces eso no logra satisfacer la demanda. No podemos tener todas las UCI solo para covid-19 porque también tenemos el otro grupo de pacientes.

(El Colegio Médico, a finales de marzo, informó que El Salvador contaba con cerca de 125 camas UCI, “mezclando Ministerio de Salud, Seguro Social y los hospitales privados”. A finales de mayo, el ministro de Obras Públicas, Romeo Rodríguez, tuiteó que se habían habilitado 81 camas UCI adicionales desde que inició la crisis. Sin embargo, el ministro manejaba una cifra inicial imprecisa. Él aseguró que antes de la pandemia, el país solo contaba con “23 camas UCI funcionando”. Esta afirmación ha sido deslegitimada por diversas fuentes médicas).

Sin covid-19, ¿la demanda de UCIS es alta en El Salvador?

Sí. En los hospitales, a veces, en condiciones normales, ni hay camas. En los hospitales privados sí se logra más, pero en los hospitales públicos, por ejemplo, no son muchas las unidades de cuidados intensivos y tampoco en el Seguro Social. Llegan bastantes pacientes pero no siempre hay camas disponibles. Entonces hay que estar doblando esfuerzos.

¿Hay pacientes críticos que están esperando cama UCI?

Sí... por ejemplo aquí en el Médico Quirúrgico hay pacientes que están entubados que ya no deberían estar aquí. Deberían movilizarse al hospital San Rafael o al de San Miguel. Pero como ya no hay capacidad... ya no pueden. Igual en el hospital Rosales. 

¿Pacientes de covid-19 o pacientes de otras enfermedades?

Pacientes covid. 

¿Cómo tiene conocimiento de esto? ¿A través de otros médicos?

Sí. Y al hospital Amatepec yo fui. Hice turno allá. Ese hospital quedó para pacientes covid pero estables, no críticos.

Eso le hace preguntarse a uno si  hubo un plan pensando en el inicio o si fue un poco más improvisado. ¿Ustedes como asociación fueron llamados por el gobierno para discutir esos temas?

Como asociación no fuimos llamados. Al principio se estuvo trabajando con el gabinete de salud ampliado y ahí estuvieron unos colegas de la asociación, pero los llamaron como jefaturas de hospitales. También estuvo el presidente de la asociación de entonces. Él estaba asistiendo para ver cómo se iba trabajando la contención. Siempre se mencionaba que iba a llegar un momento en el que iban a aparecer pacientes críticos que iban a necesitar ya un manejo más complejo. Y ahí se dijo “va a empezar Cifco”. Usted ve que dijeron dos meses, pero no iba a ser tan fácil armar un hospital de ese tamaño con lo que se proyecta de hasta mil camas de cuidados intensivos. 

En la página donde el gobierno da las estadísticas sobre pacientes de covid-19 hay un apartado relativo a "pacientes en estado crítico". ¿A estas personas los tiene que atender un especialista?

Sí, lo ideal es que seamos los intensivistas, pero no alcanzamos, aunque el tratamiento de estos pacientes siempre está siendo supervisado por médico intensivista. Porque no es solo el intensivista, sino que es un equipo donde hay médicos internistas e igualmente, enfermeras intensivistas y otras médicos graduadas. Hay un equipo porque solo intensivos no alcanza a cubrir todos esos pacientes. Como intensivistas ahorita nuestra función es más de coordinación de equipos. Se pretende trabajar en telemedicina, monitoreo a distancia del paciente. 

¿Y esto cómo se logra?

A través de una unidad de cuidados intensivos se instalan cámaras y el intensivista está en una sala de monitoreos con pantallas. Desde esa sala está vigilando lo que está pasando con todos los pacientes de cuidados intensivos y coordinando con médicos internos y generales que están a la par del paciente. 

¿Eso se puede hacer en El Salvador? 

Sí. Así está trabajando el Hospital San Rafael y han logrado equipamiento y mantienen una central de monitoreo. Así tiene que trabajar el hospital de San Miguel. Es la forma ideal de trabajo en esta coyuntura y normalmente en otros países trabajan de esta forma, pero nosotros ahí vamos poco a poco. 

¿Cuántos casos podría observar y coordinar cada intensivista?

El plan era que un intensivista monitoreara hasta 30 pacientes y como iba a haber también médicos internistas… digamos que cada internista iba a tener a diez pacientes. Así el intensivista se entendería con tres internistas. 

¿Cuando usted me dice "el plan" a qué se refiere?

A lo que nos plantearon en inicio, que más o menos así iba  ser la forma de trabajar. 

¿En qué mes?

A principios de marzo, más o menos.

En otros países se han instalado grandes hospitales temporales para atender la pandemia. Eso no ha sucedido aún en El Salvador. ¿Cómo califica esa medida?

Aquí se han logrado hacer unas áreas pero para pacientes no complicados, usted ve lo que se hizo en Jiquilisco, en Tecoluca y otras áreas también en San Miguel, incluso en el hospital Amatepec. Para como vienen las proyecciones, para pacientes críticos no hemos crecido desde el punto de vista de UCI. Eso nos hace falta. Todavía no estamos armados con el paciente crítico. E incluso, en los otros centros médicos de hospitalización general, también se está llegando a la máxima capacidad y probablemente se va a sobrepasar la demanda. Por eso se está haciendo el llamado a que las medidas no se flexibilicen todavía. 

La esperanza de nosotros era que el Cifco estuviera listo lo más pronto posible, pero la situación se está alargando. Entonces, tenemos que resistir hasta donde podamos con lo que tenemos. 

¿Es una decepción que no esté listo todavía?

Bueno.. sí. Porque uno piensa tener los recursos lo más rápido posible, pero por algunas instalaciones no es tan rápido. Con los pacientes normales, no complicados, se logra (dar tratamiento) más fácil. Después, cuando sale un paciente crítico uno no encuentra a qué lugar se va a enviar porque ya no lo podemos mandar a cualquier lado. 

Hace unos días desde la Asociación Salvadoreña de Medicina Crítica se hizo un llamado a seguir con la cuarentena domiciliar. ¿Podría explicar las razones?

Porque estamos viendo el impacto en las unidades de cuidados intensivos. Ya se están llenando las camas. Si se dispara de forma incontrolada el número de casos, aparecerán muchos críticos y luego no van a dar abasto las unidades. Van a tener que improvisarse áreas que tal vez no sean adecuadas. Y considerando que la esperanza era que el hospital de Cifco estuviera listo… pero eso todavía probablemente llevará más tiempo. Mientras se termina el Cifco, tocará resistir en otros hospitales hasta donde se pueda.

¿Qué se sabe de los avances de ese hospital?

Lo último que nos han dicho es que probablemente en junio pueda comenzar a funcionar de manera escalonada. Por ejemplo, empezar las 50 camas de cuidados intensivos y parece que ya hay un equipamiento con el que se cuenta y se espera empezar.

¿Asalmecci ha sido considerada para discutir esto?

Nos han llamado para informarnos de la logística de trabajo que se piensa hacer y qué tanto recurso intensivista se va a integrar. Se nos dijo que los intensivistas que quieran integrarse al trabajo en Cifco manden su información. Pero no es tan fácil porque uno tiene trabajo institucional. No es solo decir me voy para allá y dejo aquí solo. La asociación de alguna forma ha estado en Cifco porque hay unos colegas que son intensivistas que son de la asociación que están trabajando en la logística de ese nuevo hospital. Ellos nos cuentan cómo va el trabajo. Por eso, como Asalmecci, ya hemos llegado para conocer el área física y ver donde va a estar cuidados intensivos, donde va a estar el área de monitoreo...

¿Y cómo la ve?

Fuimos cuando estaba empezando. Últimamente no hemos ido a ver cómo va. Lo que se proyectaba se veía bastante bien, pero cuando empiece a funcionar vamos a ver qué tal.

Hemos visto que conforme la pandemia crece, aumenta el número de pacientes críticos. ¿El paso de un paciente del estado grave a crítico se da muy rápido con esta enfermedad?

Sí, porque cuando un paciente se vuelve grave es porque va caminando hacia ese punto. Incluso hay que estar atento porque esos pacientes ya deberían estar en una unidad de cuidados intensivos, porque en cualquier momento pueden requerir ser entubados. Aquí la vez pasada vino un paciente que estaba mal, pero vino fallecido. Ya no alcanzó a llegar. 

¿Tenía covid-19?

Era sospecha.

¿No venía de otro establecimiento médico?

No. Ese es el problema con algunos pacientes muy graves que vienen. Fallecen y no da chance de tomarles la prueba y entonces uno dice "¿bueno y este paciente?" Pudo haber sido covid pero como no se demostró con la prueba, no entra en las estadísticas. Y puede ser que el número de pacientes fallecidos sea mayor por pacientes que han quedado así con esa duda.

Se está hablando sobre los tratamientos con hidroxicloroquina y de cómo recientemente se ha desaconsejado su uso. ¿La asociación tiene conocimiento de cuál es el tratamiento que se le está dando a los pacientes covid?

Se estaba siguiendo ese protocolo de hidroxicloroquina y azitromicina. Pero el problema es que estos medicamentos no tenían un respaldo fuerte científico. Han aparecido otros estudios que descartan el uso de la hidroxicloroquina. Y ahora se está trabajando con el plasma de pacientes convalecientes. En el hospital San Rafael se ha utilizando en algunos pacientes. Ahí hay que esperar a ver qué tal los resultados porque todavía se está teniendo esa nueva experiencia.

Para tratar a los pacientes críticos, ¿cuál cree usted que sería la mejor ruta a tomar como país?

Que se habilitara Cifco lo más pronto posible. Aunque sea empezar con cincuenta camas.

Entonces no sería el hospital más grande de Latinoamérica.

En este momento no. Si al final se alcanza el objetivo que se pensaba de tener mil camas de cuidados intensivos, ahí sí va a estar difícil encontrar personal. Se necesitaría mucho personal para manejar mil pacientes de cuidados intensivos. 

¿Como cuántos médicos se necesitarían? 

Ahí se necesitan de 30 a 40 intensivistas porque se va trabajando por turnos. Y si se van aumentado el número de pacientes, no me imagino cómo se va  a cubrir esto, sinceramente. Uno como intensivista, bien podría decir “yo... fácil, estoy en mi sala de monitoreo central y estoy vigilando cincuenta pacientes”, por ejemplo. Pero, ¿y el personal de enfermería? No es tan fácil... se necesita de enfermería, terapistas respiratorios, médicos internistas. Y el problema es que todos iríamos a concentrarnos en Cifco. ¿Y los otros hospitales? ¿quiénes van a quedar allá?


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