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“El Salvador es una democracia, a pesar de Bukele”

La exfiscal general de Guatemala Claudia Paz y Paz, y el director de Human Right Watch, José Miguel Vivanco, coincidieron en que Latinoamérica está retrocediendo en el respeto al Estado de derecho y al nivel de la democracia. En el Foro Cap virtual señalaron que los gobernantes con expresiones autoritarias, y en esta lista incluyen a Nayib Bukele, están aprovechando la pandemia para acumular más poder. 

 

 
 

Latinoamérica está dando pasos hacia atrás en el respeto al Estado de derecho y la pandemia se ha convertido en un escenario que han aprovechado gobernantes con expresiones autoritarias, entre ellos Nayib Bukele,  para acumular más poder y socavar los valores democráticos en la región. A esa conclusión llegaron la exfiscal general de Guatemala Claudia Paz y Paz, ahora directora del Centro Por la Juisticia y el Derecho Internacional (Cejil), y el director de la organización Human Right Watch, José Miguel Vivanco.

Convocados este miércoles 22 en una sesión del Forocap virtual sobre las amenazas que enfrentan las democracias en Latinoamérica por la irrupción de la pandemia del Covid-19,  los expertos en derechos humanos y políticas de rendición de cuentas expusieron, como idea general de fondo, que la debilidad institucional que caracteriza los países latinoamericanos ha sido aprovechada por los gobernantes de turno para concentrar poder y neutralizar a los opositores. El conversatorio, titulado La pandemia del autoritarismo, fue dirigido por la renombrada periodista mexicana Carmen Aristegui.

En su intervención, Paz y Paz hizo un repaso por Centroamérica para ilustrar el ya de por sí frágil contexto al que ahora se suma la crisis provocada por el coronavirus. “La pandemia ocurre en un escenario, al menos en Mesoamérica, en el que las democracias y el Estado de Derecho ya estaban debilitados”, dijo. La abogada recordó que desde el 18 de abril de 2018, la represión sostenida en Nicaragua dinamitó la relativa estabilidad democrática que tenía ese país bajo el Gobierno de Daniel Ortega. En Honduras, la expulsión de la misión internacional anticorrupción MACCHIH; y en Guatemala, el desacato abierto y flagrante por parte del Poder Ejecutivo a las resoluciones del Órgano Judicial, así como también el acoso a funcionarios judiciales y al Procurador de Derechos Humanos Jordán Rodas, son elementos que ilustran la crisis centroamericana. “En un momento donde los Estados deberían estar preocupados por proveer de salud y atención médica a los ciudadanos, no solo vemos lo contrario, estas señales incrementadas de autoritarismo, sino que también hemos visto corrupción y saqueo público”, apuntó.

Vivanco, director dede hace 25 años de la organización Human Rights Watch, y qiuen cuenta con una trayectoria de varias décadas en la denuncia de violaciones a derechos humanos en las Américas, planteó que “no debería sorprendernos el punto donde nos encontramos. Las instituciones democráticas son bastante débiles”, dijo. “En una situación de emergencia, desde el punto de vista de la salud, y con un virus letal, los gobernantes tienen que restringir temporalmente algunas libertades públicas. El problema está con los gobernantes que le han dado un enfoque militar, y que están ocupando esto para acumular poder y desconcoer a los otros Órganos del Estado”, agregó el experto.

Vivanco lamentó que ni la Organización de Estados Americanos (OEA) ni el Departamento de Estado de Estados Unidos se haya posicionado por las violaciones a derechos humanos en la región. “Para ellos, los únicos tres países que existen en Latinoamérica son Venezuela, Nicaragua y Cuba. Con justa razón, pero la tarea de defender los derechos y principios democráticos es la tarea de [ellos], sin doble estándar, independientemente de quién los cometa”, dijo Vivanco, quien por años trabajó en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), una instancia de la OEA.

Paz y Paz también señaló hacia Estados Unidos y denunció que desde la Casa Blanca se haya coaccionado a Guatemala, Honduras y El Salvador para convertirse en “países seguros”, con la intención de admitir solicitantes de asilo en aquel país. “Es una gravísima restricción de derechos humanos porque es la obstrucción para el ejericio libre de una solicitud de asilo”, dijo.

Critican las expresiones autoritarias de Bukele

Vivanco nació en Chile, hace 58 años, y es abogado de la Universidad de Chile, tiene una maestría en derecho en la Universidad de Harvard y ha sido profesor adjunto en el Centro de Derecho de la Universidad de Georgetown y la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados en la Universidad John Hopkins. Claudia Paz y Paz impulsó una reingeniería en la Fiscalía guatemalteca que propició la reducción de los índices de homicidios en aquel país y la investigación de grupos de crimen organizado y también lideró un grupo de tarea internacional convocado por México para esclarecer la desaparición y asesinato de 43 estudiantes. 

Ambos especialistas hablaron del estilo de Gobierno del presidente salvadoreño Nayib Bukele no solo durante la pandemia sino también antes de la misma. “El Salvador es una democracia, a pesar de Bukele”, señaló Vivanco, quien desde el último semestre ha cuestionado en redes sociales algunas de las acciones del Gobierno salvadoreño. “Está aprovechando la pandemia para acumular el poder y ejercer el poder de manera despótica. Es un caudillo, de los que creen que por haber sido elegidos sin fraude pueden gobernar el país como se le antoje, y no quiere entender que en el Estado de derecho hay otros poderes y otras instancias que también deben desarrollar un papel en una sociedad democrática”, explicó Vivanco.

Paz y Paz recordó el episodio del 9 de febrero en el cual el presidente Bukele se tomó la Asamblea Legislativa con ayuda de soldados y policías fuertemente armados, con la intención de obligar al Órgano Legislativo a que aprobara un préstamo millonario. “Una imagen como esa para los centroamericannos nos recuerda ese pasado reciente donde no había Estado de derecho”, dijo la exfiscal general. También recordó el acoso del presidente hacia organizaciones feministas a quienes señaló de ser entidades de fachada del partido de izquierdas FMLN. “Teniendo tanta popularidad, no es poca cosa que estigmatice a una persona o la tache como enemiga del país”, agregó.

Paz y Paz y Vivanco condenaron las publicaciones recientes de La Página, un sitio web actualmente administrado por el Consejo Nacional de Administración de Bienes, una oficina del Estado, en las que acusan a un periodista de El Faro de una agresión sexual y al resto del staff del periódico de encubrimiento. La periodista aludida en esas publicaciones desmintió a La Página a través de un comunicado hecho público por sus abogados del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana (Idhuca). Los expertos señalan que esos ataques son un ejemplo de la estrategia de la administración Bukele de atacar a quienes les resultan incómodos. "Desafortunadamente esta conducta que vimos respecto de El Faro, Factum y Gato Encerrado es la manera en la que el presidente Bukele reacciona frente a cualquier vos disidente", dijo Paz y Paz. 

En cuanto medidas adoptadas por Bukele para enfrentar la pandemia, entre ellas, la detención de más de 2,000 personas por supuestas violaciones a las normas de cuarentena, ambos señalaron que el mandatario había incurrido en medidas excesivamente restrictivas sin observar la proporcionalidad, ni la excepcionalidad ni la temporalidad de las mismas. También criticaron que el Ejecutivo se haya negado a brindar información pública y que el presidente haya dicho que no acatará las resoluciones del Órgano Judicial.

Durante el conversatorio, que fue transmitido a través de Facebook Live, una persona de nombre Karina García preguntó la opinión de los panelistas sobre porqué los gobernantes suelen entrar en prácticas autoritarias. Vivanco mencionó que en el caso salvadoreño parecía obvio que lo que Bukele necesitaba era mantener un estado de cosas que justificara que él pudiera seguir tomando decisiones, como por ejemplo, para el uso de fondos sin transparencia. “Este tipo de práticas, tarde o temprano, se enfrentan a la rendición de cuentas”, dijo Vivanco. El experto recordó que Alberto Fujimori, expresidente de Perú, “también era altamente popular” pero se vio obligado a renunciar vía Fax por una acumulación de hechos de corrupción y atropellos a los derechos humanos.

Paz y Paz mencionó que en Guatemala, los estados de excepción en ciertas zonas del país son muy apetecidos por el Ejecutivo porque eso permite que se oculte la conflictividad social que ocurre alrededor de las industrias extractivas (como las represas o la minería).

Otro espectador del conversatorio preguntó a los panelistas qué se podía hacer en la región para enfrentar la amenaza del autoritarismo. Vivanco señaló como oportunidad la existencia de medios de prensa independientes. “Los ciudadnos deben documentar las pruebas, igual que los medios de comunicación”, expresó Paz y Paz. “Como ciudadanos debemos usar los recursos que están a nuestro alcance, como en El Salvador, donde más de una docena de decretos del Poder Ejecutivo que violaban derechos humanos y excedían las atribuciones del Ejecutivo fueron inhabilitados por demandas de organizaciones civiles”, mencionó la ex fiscal.

El conversatorio duró más tiempo de lo proyectado. Someramente, los panelistas repasaron las condiciones en Venezuela, México y Bolivia donde también señalaron que el gran reto será evitar que la pandemia se expanda aun más, y así revertir el proceso de deterioro de la institucionalidad.


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