Guatemala consiguió juzgar en sus propios tribunales a Efraín Ríos Montt, el dictador que estuvo al frente del genocidio de la población Ixil y que con ello marcó un sangriento hito en la historia latinoamericana que aún sigue desentrañándose. El pequeño país centroamericano demostraba que se puede enjuiciar a quienes se suponían intocables. Las productoras La Corriente del Golfo y Antifaz crearon esta serie documental, narrada por el actor Diego Luna: es una historia de una sociedad que busca justicia y de poderes oscuros que intentan perpetuar su impunidad.

 

 

INTRODUCCIÓN

Un recorrido por la reciente y turbulenta historia de Guatemala a través de los ojos de sus perseguidos, narrado por Diego Luna. Desde un interés personal, detonado por las múltiples resonancias con México y el resto del continente, nuestro narrador se pregunta: ¿para qué sirve el pasado?, ¿cómo es que Guatemala se convirtió, ante el asombro del mundo y por unos años, en un referente de justicia en América Latina; y por qué, de un momento a otro, dejó de serlo?

Esta es la historia de un país que, sumido en la corrupción, logró la renuncia de su presidente para después llevarlo a la cárcel, al igual que a militares, políticos, empresarios y narcotraficantes, –los considerados intocables–, gracias a la colaboración entre el Ministerio Público y el órgano anticorrupción y antimafias enviado por la ONU, la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG).

Hoy, esa búsqueda por la justicia llegó a su fin. Las élites políticas, militares y empresariales presionaron al gobierno para expulsar a la CICIG, por haberlas acusado de corrupción. Quienes contribuyeron con los mecanismos de justicia quedan ahora expuestos y son perseguidos.

Partimos del presente hacia el pasado para probar que la historia es cíclica, que siempre se repite. Indagamos en el pasado a través de las voces de ex trabajadores y ex colaboradores de la CICIG, ex comisionados, magistrados, políticos, activistas, empresarios y miembros de la sociedad civil –muchos de ellos perseguidos y amedrentados–, para conocer las estrategias de los grupos de poder que han mantenido el control: corrupción, asesinatos, genocidio y pactos de impunidad.

La narración, permeada de una serie de emociones que van desde la ilusión hasta la preocupación, pasando por el júbilo y la tristeza, también se asoma al futuro inmediato de Guatemala para reflexionar qué pasará con la esperanza que despertó ese gran laboratorio de justicia.

 

 

Carlos Dada / Fotos: Carlos Dada