Encerrarse durante las lluvias que trajo la tormenta tropical ETA es un lujo que cientos de miles de salvadoreños no pueden darse. Hace una semana el entonces huracán Eta empezó a ser noticia debido a la intensidad con la que golpearía las costas de Honduras y Nicaragua. En El Salvador, el Gobierno declaró la alerta roja como medida de prevención. Siete de cada diez salvadoreños trabajan en el sector informal, y en su mayoría se dedican a las ventas ambulantes o en mercados municipales. Ese sector ha sido uno de los grandes afectados durante un 2020 que, además de la pandemia, ha traído las tormentas tropicales Amanda, Cristóbal y ahora Eta. En un año donde el coronavirus o las emergencias por luvias exigen encierro, la población de vendedores informales no puede sostener ya ese lujo. "Llueva, truene o relampaguee, vendemos", dice una de las vendedoras de frutas de los alrededores del redondel Integración, quién por más de tres años ha sido el sustento para su familia vendiendo de frutas en el lugar. El redondel Integración, en el municipio de Mejicanos, es un lugar muy transitado, ya que es salida de San Salvador hacia el oriente y el norte del país. Allí, Mirna Mazariego, de 32 años, encontró una oportunidad para vender en las largas filas causadas por el tráfico vehicular. Si la pandemia logró encerrarla por la cuarentena obligatoria, las lluvias, por más alerta roja que haya, no detuvieron a Mirna. La mujer vende en el mismo lugar donde hace unos meses su hermano fue arrollado por un camión. 

 

El negocio de Mirna Mazariego está ubicado desde hace más de tres años en una de las zonas verdes a un costado del redondel Integración en el municipio de Mejicanos. Mirna colocó una carpeta de plástico para protegerse de las lluvias causadas por Eta. El plástico sede a los fuertes vientos y a la tormenta dejando a la intemperie a la mujer y sus productos.
 
El negocio de Mirna Mazariego está ubicado desde hace más de tres años en una de las zonas verdes a un costado del redondel Integración en el municipio de Mejicanos. Mirna colocó una carpeta de plástico para protegerse de las lluvias causadas por Eta. El plástico sede a los fuertes vientos y a la tormenta dejando a la intemperie a la mujer y sus productos.

 

 

Mirna Mazariego de 32 años es madre de tres hijos y vende frutas en el redondel Integración. A ese lugar llegó hace más de tres años por iniciativa de su hermano mayor, Jorge Mazariego, quien murió el 20 de julio del 2020 cuando un camión perdió el control y lo arrolló mientras atendía su venta de frutas a la orilla del redondel.
 
Mirna Mazariego de 32 años es madre de tres hijos y vende frutas en el redondel Integración. A ese lugar llegó hace más de tres años por iniciativa de su hermano mayor, Jorge Mazariego, quien murió el 20 de julio del 2020 cuando un camión perdió el control y lo arrolló mientras atendía su venta de frutas a la orilla del redondel.

 

 

En El Salvador se decretó alerta roja desde el pasado tres de noviembre del 2020 debido a Eta. La influencia de la tormenta tropical ya se hizo sentir en El Salvador. Para los vendedores de la zona del redondel Integración la lluvia significa problemas, los vehículos no se detiene y deben pasar durante horas bajo la lluvia para llevar el sustento a sus hogares.
 
En El Salvador se decretó alerta roja desde el pasado tres de noviembre del 2020 debido a Eta. La influencia de la tormenta tropical ya se hizo sentir en El Salvador. Para los vendedores de la zona del redondel Integración la lluvia significa problemas, los vehículos no se detiene y deben pasar durante horas bajo la lluvia para llevar el sustento a sus hogares.

 

 

Mirna Mazariego también vende agua fría. Para mantener la temperatura ocupa un pedazo de una refrigeradora que rellena con hielo. La hielera, como ella le dice, la deja encadenada a un árbol cuando termina su venta diaria, para que nadie se la robe y poder mantener la venta.
 
Mirna Mazariego también vende agua fría. Para mantener la temperatura ocupa un pedazo de una refrigeradora que rellena con hielo. La hielera, como ella le dice, la deja encadenada a un árbol cuando termina su venta diaria, para que nadie se la robe y poder mantener la venta.

 

 

Ana Colindres de 33 años vende guineos durante una tormenta consecuencia de la entrada de Eta en Centroamérica. Ana lleva dos años vendiendo en el mismo lugar junto a Mirna Mazariego quien le provee de las frutas para poder generar ingresos para su familia.
 
Ana Colindres de 33 años vende guineos durante una tormenta consecuencia de la entrada de Eta en Centroamérica. Ana lleva dos años vendiendo en el mismo lugar junto a Mirna Mazariego quien le provee de las frutas para poder generar ingresos para su familia.

 

 

Ana Colindres tiene tres hijos, su esposo es agricultor en Quezaltepeque. En un buen día, Ana puede vender hasta diez dólares.
 
Ana Colindres tiene tres hijos, su esposo es agricultor en Quezaltepeque. En un buen día, Ana puede vender hasta diez dólares. "Mi esposo no tiene un ingreso fijo, él gana dinero cuando le sale un trabajo. Por todo eso no me importa si llueve, tengo que venir para poder tener para la comida de mis hijos", dijo.

 

 

Los vendedores ambulantes han aumentado en la zona del redondel Integración.
 
Los vendedores ambulantes han aumentado en la zona del redondel Integración. "Después de la cuarentena salió mucha gente a vender a esta calle. Muchos de ellos venden frutas que recogen de las fincas de estos sectores", explica Mirna Mazariego.

 

 

Karen Mineros tiene 17 años, vende con Mirna desde hace un mes, su esposo trabaja en construcción y tienen una hija de dos años.
 
Karen Mineros tiene 17 años, vende con Mirna desde hace un mes, su esposo trabaja en construcción y tienen una hija de dos años. "Uno no se quisiera mojar, quisiéramos no arriesgarnos, pero así nos toca si queremos comer, no tenemos de otra", dijo.

 

 

Karen Mineros corre bajo la tormenta después de vender una bolsa de guineos. Por cada dólar vendido ella gana 25 centavos. En sus mejores días, Karen vende 30 bolsas con fruta, los que le genera un poco más de siete dólares.
 
Karen Mineros corre bajo la tormenta después de vender una bolsa de guineos. Por cada dólar vendido ella gana 25 centavos. En sus mejores días, Karen vende 30 bolsas con fruta, los que le genera un poco más de siete dólares.

 

 

Mirna Mazariego durante una llamada con uno de sus proveedores. Los guineos se los llevan desde el volcán de San Salvador, las mandarinas desde Quezaltepeque y los limones se los compra a un proveedor de San Miguel.
 
Mirna Mazariego durante una llamada con uno de sus proveedores. Los guineos se los llevan desde el volcán de San Salvador, las mandarinas desde Quezaltepeque y los limones se los compra a un proveedor de San Miguel. "Tengo la fortuna de que me den crédito. Si no es por lo fiado, uno no logra salir con las cuentas. Durante la cuarentena estuvo muy difícil y las deudas aumentaron y ahora que ya nos empezamos a recuperar no podemos paras de salir por una tormenta o un huracán", dijo.

 

 

Las vendedoras se reparten tramos de la calle para no estar lado a lado y lograr vender. También utilizan una camisa morada con el mensaje
 
Las vendedoras se reparten tramos de la calle para no estar lado a lado y lograr vender. También utilizan una camisa morada con el mensaje "La Vida es Bella". "Tenemos clientes que pasan por este lugar, ya sabemos a que hora pasan y ellos nos buscan a pesar de que hay más vendedores arriba", dijo Ana Colindres.

 

 

Mirna tuvo tiempo para comer cuando la lluvia se calmó. El lugar quedó lleno de lodo.
 
Mirna tuvo tiempo para comer cuando la lluvia se calmó. El lugar quedó lleno de lodo. "Esto es lo que nos tocó vivir y sin vergüenza vamos para adelante, aquí vamos a seguir vendiendo llueva truene o relampaguee", dijo.