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Los esclavos centroamericanos fueron los verdaderos protagonistas de su emancipación

Los libros de historia han ignorado el papel de los esclavos centroamericanos en su propia emancipación. Mujeres y hombres esclavizados participaron activamente en el proceso que los liberó, fueron protagonistas de su propia historia.

José Alfredo Ramírez Fuentes

 
 

Pocas veces se ha logrado conocer las voces de los esclavizados. De hecho, están ausentes de la narrativa tradicional de la abolición de la esclavitud en Centroamérica, en donde se asegura que la liberación de los esclavos se debió a la buena voluntad de hombres de la élite intelectual liberal. Fue hasta 1823 cuando los próceres guatemaltecos Francisco Barrundia y Mariano Gálvez introdujeron a la Asamblea Nacional Constituyente el debate abolicionista. El último día de ese mismo año, José Simeón Cañas se presentó ante los diputados: “Vengo arrastrándome”, dijo el prócer, “y si estuviera agonizando, agonizante vendría para hacer una proposición benéfica a la humanidad desvalida. Con toda la energía con que debe un diputado promover los asuntos interesantes a la patria, pido, ante todas las cosas y en la sesión del día, se declaren ciudadanos libres nuestros hermanos esclavos”.

Las personas que contaron la historia de la abolición de la esclavitud como logro personal del padre Cañas decidieron olvidar el protagonismo de hombres y mujeres que vivían la esclavitud y que con enorme coraje se dirigieron a la Asamblea para pedir su libertad.

En el texto que presento a continuación, un documento hasta ahora desconocido que se encuentra en el Archivo General de Centroamérica, busco visibilizar las acciones de esclavos como Luisa Gonzaga y Anastasio Pineda. Ellos pidieron su libertad “sin saber firmar”, a través de la pluma de un escribano. Dice su petición (respetando la ortografía del original):

El corto Numero de Esclavos, que con el mayor respecto[sic], y veneración, venimos a presentar este humilde memorial a la Asamblea Constituyente con solo el buen fin de conseguir nuestra libertad […] pedimos: […] a la Asamblea, […] que se digne conferenciar, quando[sic] lo tenga a bien si convendría o no hacernos libres […] con un decreto soberano.

La petición está firmada por cuatro hombres y cinco mujeres esclavizadas, todos “propiedad” del convento de Santo Domingo, cerca de la ciudad de Guatemala.

Carta dirigida a la Asamblea Nacional en 1823. A partir de estas ideas planteadas y del documento de los esclavos centroamericanos, es posible comprender el impacto de los ultrajes del tráfico de humanos, el lenguaje del espacio público ibérico y los cambios de mentalidad propiciados por la oposición a las monarquías europeas en el mundo, que llevaron a promover el movimiento abolicionista que, para el caso de Centroamérica, fue muy rápido y de golpe. Foto de El Faro.
 
Carta dirigida a la Asamblea Nacional en 1823. A partir de estas ideas planteadas y del documento de los esclavos centroamericanos, es posible comprender el impacto de los ultrajes del tráfico de humanos, el lenguaje del espacio público ibérico y los cambios de mentalidad propiciados por la oposición a las monarquías europeas en el mundo, que llevaron a promover el movimiento abolicionista que, para el caso de Centroamérica, fue muy rápido y de golpe. Foto de El Faro.

Su demanda es clara: buscan su libertad individual, pero además en la carta califican a la sociedad guatemalteca de “liberal” y hablan de soberanía, reconociendo la importancia de las leyes, quizá en una etapa transitoria entre los decretos reales y los republicanos.

La carta, además, muestra una coincidencia con las ideas que contraponen la esclavitud y el cristianismo. Los peticionarios que pidieron escribir esta carta para entregársela a la Asamblea Constituyente también dicen: “Nuestro señor, criador[sic] de la luz, ilumine a la Asamblea, la colme de caridad, y misericordia, para que alcancemos la gracia citada”. Así, aparece un humanismo inspirado en el pensamiento cristiano que es expresado por los peticionarios esclavizados, por José Simeón Cañas y por los abolicionistas españoles.

Este evento permite entender la convergencia entre pensamiento independentista, ideas ilustradas y el catolicismo de corte humanista que se conjugaron para lograr la libertad de los esclavos a través de uno de los primeros decretos de la naciente República Federal de Centro América.

A partir de estas ideas planteadas y del documento de los esclavos centroamericanos, es posible comprender el impacto de los ultrajes del tráfico de humanos, el lenguaje del espacio público ibérico y los cambios de mentalidad propiciados por la oposición a las monarquías europeas en el mundo, que llevaron a promover el movimiento abolicionista que, para el caso de Centroamérica, fue muy rápido y de golpe.

La presencia de ideas tan complejas como libertad, individualidad y un nuevo régimen político en la petición de los esclavos se explica porque entre 1776 y 1848 se dio la era de las revoluciones en el mundo Atlántico. Esta ola incluyó hitos históricos tan notables como el movimiento de independencia de Estados Unidos (1776), la Revolución Francesa (1789) y la independencia de las colonias españolas en el continente americano.

En Centroamérica las ideas ilustradas europeas y norteamericanas llegaron a oídos de los miembros de las élites a través de importantes instituciones, como la Sociedad Económica de Amigos del País, fundada en 1794 en Guatemala, de la mano de importantes intelectuales centroamericanos. Uno de esos importantes pensadores fue Antonio Liendo y Goicoechea, quien introdujo la enseñanza del cálculo Newtoniano a la Universidad San Carlos, así como José de Aycinena y José Simeón Cañas, quienes se hicieron cargo de la reforma universitaria después de Goicoechea.

Entre esas ideas nuevas estaba la abolición de la esclavitud. El antecedente se encuentra en el debate abolicionista en la península ibérica, que se dio en el contexto de la crisis monárquica entre 1808 y 1812, cuando los españoles decidieron convocar a Cortés en Cádiz. Mientras se realizaban las discusiones para elaborar la primera constitución de la nación española, apareció en Inglaterra José María Blanco White, un abolicionista español que hablaba en su periódico The Spaniard sobre el debate abolicionista inglés en comparación con la situación española; sostenía que el cristianismo era incompatible con la esclavitud.

De manera paralela, los abogados Isidoro Antillón y Manuel Quintanilla iniciaron en España la publicación de su Seminario Patriótico. En las páginas de esa publicación estos autores empezaron a impulsar la mejora de vida de los esclavos, con el fin de otorgarles paulatinamente la libertad. Sus ideas contemplaban el poder civilizatorio del comercio y la producción de materias primas en África para eliminar el tráfico transatlántico de seres humanos.

Al terminar con la esclavitud en 1824, Centroamérica fue pionera en el movimiento de abolición de la esclavitud. Solo República Dominicana (1822) y Chile (1823) se adelantaron a Centroamérica en el proceso. El primero de todos fue Haití (1804), en donde una revolución con el liderazgo de esclavos y libertos fundó la primera nación independiente de Latinoamérica donde la esclavitud era ilegal.

Los países del resto del mundo fueron realizaron el proceso abolicionista por etapas, prohibiendo primero el tráfico de esclavos y otorgando después la libertad de los esclavizados. La abolición llegó a México en 1829, a Estados Unidos en 1865, después de una sangrienta guerra civil, y a España y a Cuba en la década de 1880.

¿Qué fue lo que permitió que se diera tan temprano la abolición de la esclavitud en Centroamérica? En primer lugar, los africanos esclavizados lograron obtener su libertad -a lo largo de 300 años- incorporándose a la sociedad centroamericana a través de diferentes acciones: resistencia, manumisión, compra de libertad, ley del vientre (o libertad al nacer). En la mayoría de los procesos, su iniciativa (agency, dirían los historiadores anglosajones) fue evidente.

En segundo lugar, porque había pocos esclavos en Centroamérica; apenas alrededor de 500, según el historiador Mario Rodríguez. Esto demuestra que la economía no era de plantación y que la abolición no representó un impacto económico para el istmo.

Pero hay un tercer y último factor: las élites ilustradas que construyeron el orden constitucional entre 1823 y 1824 buscaban eliminar cualquier vestigio de la monarquía. Todo déspota era rechazado, aspiraban a tener un gobierno propio, con el ideal de libertad individual para sus ciudadanos. Y en esa concepción de sociedad no había posibilidad para la esclavitud.

Posterior a lo ocurrido en Haití, Luisa Gonzaga, Anastasio Pineda y otros hombres y mujeres del antiguo Reino de Guatemala que vivían en la esclavitud comprendieron la coyuntura y participaron activamente en el proceso que los liberó y los posicionó como protagonistas de su propia historia.

 

Asamblea Nacional

El corto Numero de Esclavos, qe con el mayor respecto, y

veneración, venimos a presentar este humilde memo

rial a la Asamblea Constituyente, con solo el buen fin

de conseguir nuestra livertad, y la de todos Nuestros

Hermanos, qe se tengan pr tales Esclavos de esta Na

cion, pedimos: qe pr uno de los Diputados Secretarios

se nos conceda la gracia, al pie de este mismo me

morial, de anotar nuestros Nombres y Apellidos:

anotar asi mismo los Nombres, y apellidos de los Su

Jetos qe  se llaman nuestros Amos, y Señores; y la

Tierra, o lugar, en donde estamos abecindados, con la

triste recidencia de carecer de nuestra livertad. Y si

es posible, se anote tambien, con un poco mas, o menos,

el precio, o valor, del dinero qe vale cada uno de Noso

tros; pr cuya cantidad, o interes, somos Esclavos; y pr

la nominada cantidad existimos en la Sociedad Liveral

de Guatemala, numero competente de infelices, y

desgraciados. Somos los mas infelices, en verdad; pe

ro conocemos qe el oro en una tierra amarilla, y que

la plata en tierra blanca. La Asamblea Constituyen

te, aprecia a los hombres, y no hace caso de la tierra,

pr blanca, o pr amarilla. Concedida en lo principal, la

soberana gracia de las notas, suplicamos a si mismo,

con resignación, a la Asamblea, qe se digne conferen

ciar, quando lo tenga a bien, si combendria, o no, ha

cernos libres, aun quando los qe se llaman nuestros

Amos, y Dueños, pierdan su dinero, dando un Decre
to soberano qe mande, y declare, nuestra libertad, y

la de todos nuestros Hermanos qe corren la misma

suerte qe nosotros, o qe sirva mandar la Asamblea

qe informe la comision de Justicia; pues tenemos ra-

zon, y en justo lo qe imploramos. Pedimos a Dios Nu

 

Folio 3v.

estro Señor, Criador de la Luz, ilumine a la Asam-

blea, la colme de caridad, y misericordia; pa qe alcasemos

la gracia citada, qe imploramos, si nos combiene, y si no

combiene, nos conformamos con toda resignacion,

con la voluntad del mismo Dios, y con la justicia

y Decretos justificados de la Asamblea; pues co

nocemos qe si no conseguimos la gracia es; pr qe

no pare en perdida, y perjuicio, de los qe se llaman

Dueños de nosotros.

 

Asamblea Nacional.

 

No sabemos firmar

 

Atanasio Pineda     Convto Crs.to Dom.o

Eustaquio Espinosa        Ro - 3 hijos

Ma Anta Espinosa        4 hijos

Luisa Gonzaga

Germana Lopez            6 ..

Ma Mercedes Calandria 1 - 8 sobrinos

Juan Santos y Juana Bora  3

Manel Santos


*José Alfredo Ramírez Fuentes es Coordinador de la licenciatura en Historia en la Universidad de El Salvador.


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