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“En el FMLN intentaron bloquear mi candidatura por no ser una joven obediente”

Daniela Genovez acepta que el FMLN cometió errores y que debe corregirlos. Algunos de esos errores, según la candidata a diputada por San Salvador, son los que han metido al partido en un cuarto de cuidados intensivos del que solo podría salir si hace una reconfiguración interna en la que se dé paso a nuevos liderazgos que provengan de la organización social. “El tema de reconocer eso también es un acto de autocrítica, de entender que pudimos haber hecho más”, dice. Aunque también matiza que su partido no debe autoflagelarse y se reserva los nombres de aquellos que los llevaron, en su opinión, a esta difícil posición. 

 
 

Daniela Genovez se reconoce rebelde y eso le trajo consecuencias en el FMLN. “La candidatura me costó”, dice antes de iniciar esta entrevista sobre lo que le ha significado haber sido crítica con su propio partido. Asegura que tuvo que pelear legalmente contra el FMLN para poder competir en las internas y así alcanzar la candidatura que ahora tiene para las elecciones del 28 de febrero. 

Genovez es una de las dos candidaturas más jóvenes a diputados propietarios en San Salvador. Tiene 29 años, una licenciatura en ciencias jurídicas y un poco más de una década de formar parte del movimiento estudiantil de la Universidad de El Salvador (UES). 

Para correr como diputada propietaria recurrió a la denuncia en redes sociales y a ampararse en el Tribunal Supremo Electoral (TSE). Genovez es candidata porque luchó con su propio partido. Las trabas que le ponían se debían a una serie de requisitos que, según dice le aseguraron, ella no llenaba. Genovez explica que, para lograr inscribirse, tuvo que superar trabas procedimentales estrictas que trataban de imponerle, como que llevaba afiliada muy pocos años al FMLN. ¿Por qué le fue difícil conseguir una candidatura? Ella responde que por "no ser una joven obediente". 

Genovez acepta que hay personas en la dirigencia del FMLN que han sido responsables de empoderar a gente "de derecha", pero se rehúsa a nombrar a esos líderes del partido. Reconoce errores en los dos períodos gobernados por la izquierda (2009-2014; 2014-2019), casos de corrupción, nepotismo, pero insiste en que el partido no debe autoflagelarse sino luchar.  

Habla de una comisión, aún en proceso de formación, que ella misma promueve: “Se va a crear una comisión especial que investigue estos casos”. Mientras habla de su campaña “No más abusos”, Genovez se distancia de candidatos de su partido que no reconocen errores. Defiende que se deben asumir las fallas cometidas para poder reivindicar el proyecto de izquierda, aun cuando el alto mando no se sienta congraciado con la idea. “No he conversado con ellos para ver qué opinan, pero no estoy buscando la aprobación de ellos, sino que la gente entienda sobre la necesidad de regular sobre estas cosas”, dice.

Daniela Genovez durante una entrevista a El Faro. Foto de El Faro: Carlos Barrera
 
Daniela Genovez durante una entrevista a El Faro. Foto de El Faro: Carlos Barrera
 

¿Por qué, para vos, el FMLN es una opción de izquierda?

Yo concibo al FMLN como un proceso histórico más que como un partido político. En El Salvador es el único instrumento desde la izquierda, hoy por hoy, y por esas razones estoy militando. Hay muchas cosas en el debate en el interior del FMLN. Nosotros planteamos que el instrumento debe transformarse, debe adecuarse a las necesidades actuales, pero siempre reivindicando el proyecto histórico en su esencia. Debemos adecuarnos a las realidades y entender cuáles son los nuevos escenarios en disputa. 

 

¿En qué sentido creés que debería hacerse la reconfiguración?  

Venimos de una lógica de guerra y en el FMLN esa era una lógica muy verticalista. Nosotros nos planteamos desde una lógica mucho más horizontal, donde haya participación y amplitud por parte del movimiento social, en donde el movimiento social sea parte de una estrategia desde la izquierda. Nos planteamos con una visión mucho más inclusiva desde los sectores: las mujeres, mucha más participación de los veteranos de guerra, que han sido olvidados hasta cierto punto por parte del FMLN en la actualidad. Ellos reclaman por qué muchos, siendo veteranos de guerra, han sido sacados del padrón. Nos planteamos desde una visión inclusiva, intergeneracional, pero con nuevos liderazgos que se vayan potenciando, desde una perspectiva distinta, mucho más horizontal, y adecuada a las nuevas realidades, como el uso de las tecnologías, que también lo vemos como un escenario en disputa y que además es un espacio para poderse organizar.

 

¿Quiénes son estos “nosotros”? ¿Son el nuevo Frente?

Yo te hablo de nosotros, porque siempre he estado organizada y te hablo desde la perspectiva que nosotros tenemos como organización. Vengo de estar organizada en el movimiento estudiantil, en la Universidad de El Salvador. Ahora, soy parte de abogados que tenemos una visión progresista y de izquierda. Por eso hablo de nosotros, porque siempre discutimos todos estos temas y por eso me refiero en plural.

 

Y todos estos sectores que reclaman, ¿cómo ven esta figura del nuevo FMLN?

El nuevo Frente lo que se plantea justamente es el proceso histórico del FMLN revolucionario, en su esencia, pero adecuado a las nuevas realidades que ya te planteaba: más inclusivo, donde se representan las mujeres, los jóvenes, la comunidad LGBTI, las personas con discapacidad, los veteranos de guerra; pero, además, con un enfoque de respeto a nuestro medioambiente.

 

¿De dónde surgió esta idea?

Es una propuesta que nos pone en perspectiva de debate al interior del FMLN. Además, como un eslogan de campaña, que es eso, básicamente.

 

Pero, ¿quiénes la discutieron internamente? ¿Hubo gente que no estuvo de acuerdo? 

Han habido muchos enfoques, lo que pasa es que el problema ha sido, básicamente, comunicacional. No sé cómo fue que se discutió porque no soy parte del comando de campaña. Pero, yo que soy miembro del Consejo Nacional, a nosotros lo que se nos presentó fue un estudio técnico y la propuesta de comunicación para plantearla. A mí me interesó por eso.

 

¿Creíste que era conveniente hacer este cambio?

Sí, por supuesto. Creo que es necesario y nos pone en perspectiva de debate.

 

¿A qué te evoca cuando ves todo este nuevo uso de la imagen, de los colores?

En todas las campañas políticas se han utilizado otros colores. De hecho, Hugo (Martínez) utilizó los mismos colores en la campaña presidencial. 

 

Sí, estos colores son retomados de esa campaña presidencial.

Y lo que representa el morado es la inclusión de las mujeres; el color vino, la representación de la juventud; y la estrella simboliza el proyecto histórico del FMLN con fuerza. Eso es lo que significa esa diversidad de colores. Pero nosotros mantenemos la bandera. Obviamente vamos a pedir el voto por bandera. 

 

Es que en otras campañas legislativas siempre ha sido preponderante la bandera. Muestran los rostros, sí, pero se hace énfasis en la bandera. 

Esta campaña tiene características distintas a las campañas anteriores. Justamente ahora los 24 candidatos estamos haciendo campaña, al menos en San Salvador. Todos estamos volcados al territorio. Además, le da un plus con respecto al tema de las individualidades de las personas, las capacidades que cada uno tiene puestas en función de un proyecto colectivo. Si nos vamos al territorio, ¿cuál es la respuesta que tienen de gente que les pide que reconozcan los errores o los casos de corrupción que han surgido durante los periodos del FMLN? Parece que el hecho de decir “nos equivocamos”, para algunas personas no es suficiente. La gente en el territorio lo que está es, primero, decepcionada del gobierno actual. De todo lo que ha pasado. No solo decepcionada del gobierno actual, sino más bien de la política en general. Ahora se está planteando el tema de la antipolítica, que es una tendencia muy marcada. En ese sentido la gente lo que está preponderando son las características propias de cada candidato. Además, las personas son más críticas y nos exigen: “bueno, cuál ha sido su función”, “cuál ha sido su trayectoria”. En mi caso, he venido reivindicando la lucha contra la corrupción porque soy parte de una asociación y hacemos eso. 

 

Pero, ¿cómo se recupera ese territorio perdido? ¿Cómo la gente puede volver a creerles?

Como te decía, primero debemos de ser autocríticos. Reconocer los errores, pero no autoflagelarnos. Porque se quiere meter al FMLN dentro de una perspectiva de constante ataque interno y no avanzar hacia la agenda que tenemos como proyecto de izquierda. Creo que es un error estarnos flagelando internamente. La perspectiva es esa: plantearnos desde lo que hemos aprendido, a partir de los errores que hemos cometido, porque todos los procesos humanos tienen errores, no solo el FMLN como tal. 

Daniela Genovez durante una entrevista a El Faro. Foto de El Faro: Carlos Barrera
 
Daniela Genovez durante una entrevista a El Faro. Foto de El Faro: Carlos Barrera

 

¿Hay crítica interna en el partido?

Lo que hay es mucho debate. Las izquierdas se han caracterizado por eso en la historia política. Además, las contradicciones, decimos nosotros, son necesarias para poder avanzar. 

 

Vos has sido crítica con el partido y has establecido un mensaje dentro de tu campaña de luchar contra la corrupción, contra el nepotismo. Además, tenés una campaña de “no más abusos”. ¿Esa idea es tuya? 

Sí, es mía. 

 

¿Cómo creés que este mensaje de “cambio” dentro del FMLN realmente está calando en el electorado? Más aún cuando tenés casos que, aunque no los reconocen abiertamente, pasaron. Ahí están.

Yo no he sido parte de ningún gobierno del FMLN ni de ninguna gestión ni legislativa ni municipal ni nada. Es mi primera vez en un proceso electoral. Pero por supuesto que hemos sido críticos, incluso, desde que yo era parte del movimiento estudiantil. Lo que creo es que la forma de sanear el proceso histórico del FMLN es justamente reconociendo los errores, pero aprendiendo de ellos y avanzando hacia el futuro. Lo que se debe caracterizar es que los actores, de manera individual, asumamos una responsabilidad de ser éticos y probos a la hora de estar en la gestión pública. Y no solo en la gestión pública, sino desde las organizaciones donde hemos estado, y mantener la coherencia. Creo que esa es la forma de poder sanear nuestro proceso y poder articular: basarnos dentro de la organización popular para que la gente reivindique sus banderas de lucha. Nosotros nos hemos dicho que de nada nos sirve disputarnos espacios en la Asamblea Legislativa y llegar a representar a la gente, y presentar un montón de iniciativas, que pueden estar bien planteadas, bien bonitas, pero sin el apoyo popular no lo vamos a lograr. ¿Cómo la gente se ve representada en esas iniciativas? ¿Cómo las abandera? ¿Cómo las exige? Y eso es lo que realmente nos puede ayudar a cambiar la correlación de fuerzas. Porque se está planteando un escenario delicado en la nueva configuración que va a tener la Asamblea Legislativa. La única forma en que se puede enfrentar esto es con la correlación que se puede construir en la organización popular.

 

En tu mensaje hay mucha esperanza de tener un panorama favorable si se llama a la organización, pero las encuestas dicen que el FMLN no tiene ni el 5 % de voto y es evidente que Nuevas Ideas puede arrasar. ¿Qué pensás de esto?

Mi esperanza no está puesta en el proceso electoral, mi esperanza va mucho más allá de eso. Para nosotros es importante consolidar al movimiento social en función de una agenda programática que le permita a la izquierda salvadoreña poder impulsar sus reivindicaciones, sus luchas, causas desde el pueblo y poderlas impulsar desde la organización popular. Por supuesto que son importantes los números en la Asamblea, pero la correlación de fuerzas la tenemos que construir con el pueblo. 

 

Cuando decís que hay actores que deberían de asumir responsabilidades, ¿no debería de ponérsele nombre y apellido a quienes estuvieron involucrados en estos procesos, para intentar “sanear” de verdad? 

De hecho, se planteó en el Consejo Nacional del FMLN que se va a crear una comisión que investigue los casos (de corrupción y nepotismo) que han sido señalados dentro del partido y, a partir de lo que resulte de esa investigación, tomar una posición concreta coherente y si hay que tomar... o sea, realmente hay que tomar decisiones. Pero, a partir de esa investigación tenemos que tomar posición cada uno. 

 

¿Ha recibido apoyo esta idea de investigar?

Sí, fijate que en lo último que se quedó fue en crear esta comisión. No se ha nombrado a nadie específicamente luego de esa última reunión, porque fue en una de las últimas reuniones del Consejo, pero sí se está avanzando en esa propuesta. De hecho somos, bueno, yo soy una de las personas que lo va a impulsar. Incluso, pedí en reunión de Consejo que yo quería ser parte de esa comisión. Pero, la verdad, después nos absorbió la campaña y no sé hasta qué nivel ha avanzado porque la Comisión Política lo tendría que ver. 

 

¿Cómo se tomó la decisión de crear la comisión que investigue los posibles casos de corrupción? ¿Qué se dijo en la última reunión en la que participaste?

Esa discusión se da a partir de un punto que se da en el Consejo Nacional sobre la judicialización de la política. Empezamos a debatir ese tema y yo propuse que se creara la comisión, una comisión especial, no tiene nombre, pero sí una comisión que pueda investigar los casos de las personas que están siendo señaladas dentro del FMLN por posibles actos de corrupción. La propuesta mía iba enfocada en que nosotros tengamos los elementos suficientes como partido para dar una posición concreta, correcta y contundente hacia la población; ya teniendo los elementos de prueba necesarios. Yo estudié Ciencias Jurídicas y para mí el principio de inocencia es fundamental. Entonces, respetando el debido proceso en estas cuestiones, pues, propuse que se creara esta comisión. Se quedó ahí, en estas discusiones, no se ha retomado nuevamente en el consejo nacional. Voy a seguir insistiendo.  Todavía no se ha tomado ningún acuerdo respecto a ese tema.

 

Comentás que a partir del resultado deben tomar una posición concreta. ¿A qué te referís con esto? ¿Han hablado del tipo de acciones a tomar contra las personas que resulten responsables? 

Por supuesto que ya tenemos una regulación interna, sancionatoria, un tribunal de ética dentro del partido, que es ante la instancia pertinente donde se deben de solventar las cuestiones internas del FMLN. La idea de proponer esa comisión es justamente para que, teniendo los elementos suficientes nosotros podamos tomar las acciones pertinentes. En este caso: comenzar un proceso sancionatorio ante el Tribunal de Ética del partido y, si es necesario, los elementos arrojan cuestiones contundentes, pues, ir a presentar acciones ya sea ante Fiscalía General de la República, Tribunal de Ética Gubernamental y otras instituciones que son fuera de la instancia partidaria. Y, por supuesto, yo soy una de las principales que lo promovería. De hecho, la propuesta de crear esta comisión es para tomar acciones de este tipo.

 

¿Creés que sentar una postura concreta en este contexto electoral no daría legitimidad al partido?

Por supuesto, y yo la estoy tomando y de manera responsable. Estamos dando la discusión al interior del FMLN con estas propuestas concretas. 

 

¿Qué le decís a la gente que te deja comentarios en tus redes como “el partido se burló de la gente, del pueblo”, “Nadie les cree, tuvieron 10 años, pero fallaron”? 

Que sí, es cierto, ha habido algunos errores y es necesario reconocerlos. Y creo que cuando se determina que alguien tiene responsabilidad, nuestra responsabilidad, además, es condenar esas conductas. Sin embargo, estamos planteando la posibilidad... No la posibilidad, la necesidad de abrirnos al debate y de reconfigurar al FMLN. Un FMLN mucho más abierto que responda a las necesidades actuales.

 

¿Crees que Nayib Bukele tiene razón cuando habla de que tuvieron diez años y no cumplieron? 

No, para nada. De hecho, el FMLN avanzó en política social. Toda la gestión gubernamental del FMLN estuvo basada en la persona humana, como el centro. Cosa que no lo veíamos con los gobiernos que impulsaban una agenda neoliberal.  Se avanzó en una agenda social que fue de beneficio para las mujeres, hemos visto cómo se han logrado conquistar los derechos de las mujeres con programas emblema como Ciudad Mujer, cómo se aumentó el presupuesto de educación, se avanzó en el presupuesto de la Universidad de El Salvador y se llegó a la gratuidad en la educación superior. Hemos tenido muchos avances y yo no comparto esa idea de cuestionar eso. Lo que pasa es que pueden haber personas que tengan responsabilidades específicas, con casos específicos, y eso es lo condenable. Pero, en general, la política que se definió era una agenda social que iba en beneficio de la gente.

 

¿Cómo el FMLN puede salir a flote? ¿Cómo tu propuesta puede ayudar a un FMLN que está en cuidados intensivos?

Yo sí creo que es necesario que nuevos liderazgos surjan, que las personas que estemos en estos espacios demostremos con hechos y en la práctica que estamos haciendo las cosas diferente. Creo que es la única manera en la que podemos recuperar el apoyo de la gente, y que la gente pueda volver a creer en el proyecto político e histórico del FMLN. 

 

¿Cómo se logra trabajar en esos nuevos liderazgos? ¿Se necesita apoyo de la cúpula?

Yo siempre he planteado como consigna que la juventud se tiene que tomar los espacios, la juventud de mujeres. Todos. Si no luchamos por eso, pues no esperemos que nadie nos sirva en bandeja de plata los espacios. En esa medida no solo surgen nuevos liderazgos, sino también una nueva visión de un país que queremos construir desde una perspectiva de izquierda.

La candidata a diputada por el FMLN, Daniela Genovez, durante una entrevista a El Faro. Foto de El Faro: Carlos Barrera
 
La candidata a diputada por el FMLN, Daniela Genovez, durante una entrevista a El Faro. Foto de El Faro: Carlos Barrera

 

Sonás algo rebelde…

Sí, un poco, ja, ja, ja.

 

¿No te han criticado en el partido por eso?

Sí, he tenido muchos problemas. 

 

¿De qué tipo?

De hecho, intentaron bloquear mi candidatura y eso justamente ha sido por un choque de enfoques.  A mí lo que me decían es que no cumplían con mis años de militancia, cuando yo he participado en el movimiento estudiantil por un montón de tiempo. La afiliación formal, eso no garantiza una militancia. Si ese es el enfoque de cumplir requisitos, de una manera formal, yo me podría haber afiliado al FMLN hace diez años y nunca desarrollar una agenda, ni estar organizada en ningún espacio. Pude haberlo hecho y participar en los procesos de elección popular, como es el caso emblemático de Bukele, una persona de derecha, que participó y fue funcionario del FMLN. Ese choque de enfoques respecto a la forma de cómo debe funcionar el instrumento es lo que hizo que me bloquearan mi candidatura y fueron personas específicas, que están en estructuras específicas, como fue la Comisión Especial Electoral y la Secretaría Nacional de Organización del partido. 

 

Integradas por… ¿Quiénes? 

Te podría decir nombres, pero prefiero no personalizar. En realidad, son enfoques, enfoques que tienen ciertas personas ahí y que me parece que lo más importante no es personalizar, sino más bien dar el debate y que se visibilice que hay un debate interno en torno a ese tema.

 

¿Cuál fue tu base de apoyo para seguir? 

Fue sola, en realidad. Yo elaboré la demanda y la llevé al Tribunal Supremo Electoral y me dieron la razón, porque tenía la razón jurídica. Pero también existe la razón política que, a partir de mi lectura, ha sido esa. 

 

Pero, finalmente, hiciste todo sola... ¿No hubo nadie que te diera un respaldo?

Bueno, el apoyo moral de mis compañeros de organización de la universidad, por ejemplo, ja, ja, ja. 

 

¿No hicieron ningún desastre interno?

No, sí, se manifestaron en las redes sociales. Eso fue lo que me motivó a mantenerme en la decisión que ya había tomado. Porque, primero, hice la denuncia pública en Twitter y posteriormente fui al Tribunal a presentar la denuncia a partir de lo que la gente manifestó: “Bueno, ¿por qué no luchás?”, “No te quedés así nomás”. Por esa razón fui al Tribunal.

 

Cuando tomaste estas decisiones, ¿recordás si te hicieron llegar algún mensaje de dirigentes del partido? 

Recuerdo todo un alboroto dentro del partido. Había gente a favor, gente en contra. Pero no recuerdo haber recibido una llamada específica en donde me hayan amenazado o algo así, sino que reaccionaron de manera de tratar de detener eso desde la estructura que se estaba planteando, o sea, desde la Comisión Especial Electoral. Me costó que me aceptaran, incluso, mis documentos. 

 

En tu campaña has dicho que es necesaria la participación de jóvenes, ¿hay respuesta de la juventud del FMLN en querer participar?

Es complejo, porque lo que es socialmente aceptado, pueda ser correcto o no, es que la juventud del FMLN es obediente; cambiar esa perspectiva de un día a otro también es complicado. Pero sí creo que hay jóvenes que son rebeldes que se están planteando erradicar el estatus quo no solo afuera, sino hacia adentro. Lo que pasa es que todavía no nos hemos organizado para decir “esta es la fuerza que está impulsando tal cosa al interior del FMLN”. 

 

Para entender un poquito mejor, ¿crees, entonces, que tu candidatura la quisieron bloquear, no necesariamente porque sos joven, sino porque no sos una joven obediente?

Así es. 

 

¿Esto tiene que ver con que hay una cúpula que se niega a soltar al partido?

Eso es complejo, porque la dirección anterior ya no está al frente del FMLN. Es decir, ahora se cambió toda la estructura de dirección. Por eso planteo que no es un tema de juventud o no: hay jóvenes que son reaccionarios, que son conversadores; hay viejos que son reaccionarios y son conservadores. Hay gente que es mayor, que son veteranos de guerra, que entienden la necesidad de entender los nuevos escenarios en disputa y de meternos a disputar esos espacios. No es un problema generacional, sino de actitud. 

 

¿Cómo estas transformaciones se logran desde adentro sin que quede el sabor de lo que Bukele dejó cuando salió? Idea con la que ha hecho creer al imaginario que lo echaron porque quiso ser rebelde y no aceptaron sus críticas.

Lo que pasa es que Bukele tenía una agenda clara de favorecer los intereses económicos del grupo al que él representa y que es una agenda neoliberal. La gran diferencia es que nosotros somos gente de izquierda y entendemos que el FMLN histórico, revolucionario, en su esencia como tal, debe adecuarse a los nuevos escenarios en disputa.

 

¿Y no crees que el FMLN es responsable del presidente que hoy tenemos?

No el FMLN, pero sí personas específicas son responsables de haberlo promovido, porque nunca fue una política institucional promover a gente de derecha para que participe en procesos internos o de elección popular. No es una política interna, pero sí hay personas que tienen responsabilidades sobre ese monstruo que se creó.

 

Ajá, pero como imagino que no me vas a querer dar nombres de quiénes son esas personas que lo promovieron…

Y además porque no los conozco, no estuve en aquellas discusiones y no puedo responsabilizar a alguien de lo que no tengo mayor conocimiento. Yo fui responsable de la expulsión de Bukele, porque fui parte del equipo jurídico que promovió la expulsión. De eso me puedo hacer cargo.

 

¿Cómo deberían resarcir esas personas que promovieron la candidatura de Bukele?

Principalmente, dar la cara, reconocer el error y trabajar para detener el avance. Como te decía, de nada nos sirve estarnos autoflagelando internamente de los errores que se cometieron, sino lo importante es luchar en este momento. 

 

¿Crees que en el FMLN se ha encargado de empoderar a gente de derecha y ha bloqueado a jóvenes, como vos, de izquierda? Me gustaría saber tu opinión en cuanto a que si hubo un grupo, como el de José Luis Merino, responsable de esto justamente… 

Nunca se ha planteado una promoción de gente de derecha al interior del FMLN. Ni siquiera como política definida dentro de la dirección del partido. Pero sí es cierto que hay personas responsables de algunas cosas y de algunos errores que ha cometido el partido, como te lo comentaba, en la promoción de ciertos personajes que han sido nefastos para la historia salvadoreña, en este caso Bukele. No fui parte de las discusiones en aquel momento, en donde se tomaron esas decisiones, pero sí condeno ese tipo de cosas. Lo que sí te puedo decir es que hay una amplia discusión, un fuerte debate al interior al FMLN, por cuestiones de enfoque: nosotros tenemos una visión amplia de reconocer la militancia, de la gente de izquierda que está militando en el espacio y en las organizaciones populares, y hay otra gente que tiene mucho más encajonado de militancia partidaria, lo ven desde el punto de vista formal de una afiliación y eso es lo que permite que personas como Bukele se hayan promovido dentro del FMLN. 

 

Cuando supiste de algunos casos de nepotismo, corrupción, ¿planteaste críticas en un estrato más alto?

Lo que yo he planteado es que es necesario tomar medidas y por eso te planteaba lo de la propuesta de “No más abusos”, porque creo que es importante legislar para evitar que ese tipo de cosas se vuelvan a repetir.

 

También proponés cambios en la Ley de Ética Gubernamental.

Sí, también en las instituciones contraloras. Legislar respecto a la imprescriptibilidad de los delitos de corrupción e impulsar la ley de nepotismo, que ya está en discusión, que no se ha podido aprobar. Creo que sí es necesario. Incluso, si se demuestra que alguien que ha cometido nepotismo que sea del FMLN, yo soy una de las primeras que voy a condenar eso, porque no podemos estar tolerando ningún acto de corrupción al interior del partido.

 

Pues, en 2019 se conoció de la familia de Sánchez Cerén en el Gobierno, también de otros parientes de funcionarios que estuvieron en el servicio diplomático. Hay casos concretos con los que se podría decir “aquí están estas personas que deberían responder”, ¿no crees?

Sí, justamente, eso es lo que hemos dicho al interior del FMLN. La mayoría de estas personas que han sido señaladas ya no están en espacios ni de conducción ni de otras cosas. Lo que sí es que esos hechos ya no se pueden repetir. Yo sí creo que debemos mantener la coherencia a la hora de actuar.

 

Pienso en alguien como Lorena Peña o como Sánchez Cerén, Óscar Ortiz, José Luis Merino, que sigue teniendo a su hija en un consulado, y en lo que opinarían de tu propuesta de regular el nepostimo.

No he conversado con ellos para ver qué opinan de esa cuestión, pero en realidad no estoy buscando la aprobación de ellos, sino que la gente entienda sobre la necesidad de regular sobre estas cosas.

 

¿Crees que ser crítica no te puede llevar a una eventual sanción? 

No, porque primero estamos dentro del debate en el marco que nos plantea nuestra regulación interna. Argumentación jurídica no pueden tener para poder expulsarme del FMLN. No existe razón alguna; soy una mujer de izquierda y la autocrítica es válida.

 

¿Qué mensaje manda al electorado que Nidia Díaz, el “Diablito” Ruíz y Schafik Hándal sigan buscando una curul?

El mensaje lo tiene que dar la población. La gente, el 28F, cuando vaya a votar, que además tenemos la posibilidad de dar el voto por rostro, va a mandar los mensajes que quiere que el FMLN asuma como tal. Lo que sí es cierto es que habemos personas, personas como yo, que sí nos estamos disputando los espacios de incidencia dentro de la izquierda. Eso también la gente lo está valorando. 

 

¿Crees que el FMLN todavía tiene arreglo?

Sí, yo creo que sí. Y te lo digo, no desde la perspectiva electoral, sino desde cómo el FMLN puede servir como instrumento para la organización popular con los sectores sociales, y que el FMLN puede frenar hoy el autoritarismo que se está configurando en nuestro país. Yo sí creo en la esperanza de que podemos impulsar una agenda que pueda detenerlo.


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