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La conmemoración de la independencia perpetuó las prácticas desiguales y racistas

Los primeros aniversarios de independencia, entre 1822 y 1823, mostraron un choque entre modernidad y tradición. Al mismo tiempo que se conmemoraba la emancipación de la corona y México, la sociedad conservadora seguía reproduciendo prejuicios basados en prejuicios raciales. Indígenas, mulatos, mestizos, etc., eran considerados ciudadanos de segunda categoría.

Leonel Hernández

 
 

El 15 de septiembre de 1822 y 1823, siguiendo las instrucciones de las autoridades de la nueva nación independiente, las calles de Guatemala, Comayagua, San Salvador, León y Cartago fueron engalanadas con luces y decoraciones. A primera hora hubo un sostenido repique de campanas, seguido por misas de acción de gracias, banquetes, paseos de las autoridades, entrega de premios y limosnas. Todo era muestra del júbilo de los primeros aniversarios de independencia. A estos eventos fueron invitados el alto clero, militares, líderes políticos y familias distinguidas. Las nuevas leyes de las Provincias Unidas de Centroamérica legitimaban un Gobierno representativo y la igualdad jurídica. Pero, en la práctica, la participación en las ceremonias cívicas era privilegio de unos pocos; la sociedad continuaba funcionando en un esquema de pirámide muy alta, dividida en estamentos de acuerdo a las características étnicas y a la ocupación de cada individuo.

El 15 de septiembre de 1822 y 1823 las calles de las ciudades fueron engalanadas con luces y decoraciones. A primera hora hubo un sostenido repique de campanas, seguido por misas de acción de gracias, banquetes, paseos de las autoridades, entrega de premios y limosnas. Foto cortesía del autor.
 
El 15 de septiembre de 1822 y 1823 las calles de las ciudades fueron engalanadas con luces y decoraciones. A primera hora hubo un sostenido repique de campanas, seguido por misas de acción de gracias, banquetes, paseos de las autoridades, entrega de premios y limosnas. Foto cortesía del autor.

El primer paso para la consagración de una nación libre es siempre la conmemoración de una fecha fundacional, que unifique intereses y visiones entre sus habitantes. De ahí que las nuevas naciones americanas, luego de sus independencias, crearan calendarios cívicos para fomentar el culto a la patria (siguiendo el modelo del calendario litúrgico), para reafirmar cada cierto tiempo el ideal de libertad y fidelidad hacia el nuevo poder político.

Los documentos que presento a continuación arrojan luces sobre los primeros aniversarios de independencia en Centroamérica. Además de presentar en detalle las actividades realizadas y el protagonismo de las autoridades políticas, evidencian las dificultades que atravesaban las poblaciones y las respuestas de los poderes civiles. Sirven también para contrastar la acción con el discurso. Mientras públicamente se hablaba de igualdad de derechos para la ciudadanía, el conservadurismo ferviente de la sociedad dividía a su población en castas de acuerdo a los prejuicios raciales de su tiempo.

La celebración del Día de la Independencia incluía elementos similares a los de las ceremonias reales y reforzaba las jerarquías sociales. En la época colonial, el ceremonial de juramento al rey no solo servía para demostrar la fidelidad de los súbditos al monarca, sino también para legitimar y reproducir un orden social donde primaba la procedencia racial, la condición socioeconómica y los privilegios. Los representantes del rey en los actos públicos acostumbraban a entregar limosnas a pobres y enfermos, como muestra de la benevolencia del monarca y para, de alguna manera, atenuar las calamidades por las que pasaban los habitantes de las colonias hispanas.

El primer aniversario de independencia (15 septiembre de 1822) llegó en medio de inseguridades y conflictos por el tema de la anexión a México. Las pocas fuentes al respecto dan cuenta de que fue la municipalidad de Guatemala la que tomó la iniciativa de celebrar el primer aniversario, por ser la ciudad donde ocurrió la firma del acta; además, continuaba siendo el principal centro político y económico de la región. La falta de participación de los gobiernos provinciales muestra las aflicciones por las que pasaban y sus prioridades respecto a otros asuntos, por ejemplo: San Salvador, que se había opuesto a la unión a México, se preparaba en aquellos días para hacer frente a la invasión del ejército del emperador mexicano Iturbide.

Las actividades del primer aniversario consistieron en una misa de acción de gracias, paseos por las calles de la ciudad y banquetes. Al igual que en los ceremoniales reales, los participantes de estos actos eran el alto clero, funcionarios políticos, corporaciones militares y familias prominentes. Es decir, la participación en la fiesta cívica era un espacio reservado para ciertos grupos, reproduciendo así una sociedad estamental de antiguo régimen.

La celebración del segundo aniversario ocurrió en medio de grandes cambios que buscaban reglamentar a la nueva nación. Desde la instauración de la Asamblea Nacional Constituyente de Centroamérica, el 24 de junio de 1823, la máxima autoridad política del istmo se enfocó en hacer efectiva la igualdad jurídica entre los habitantes, declarando la ciudadanía para todos, sin distinción de raza o nivel económico, que para entonces estaba destinada para hombres mayores de 21 años. Para ello fue restablecida de manera transitiva la Constitución de Cádiz de 1812, durante el tiempo que durara la elaboración de la Carta Federal –la cual fue promulgada hasta noviembre de 1824–.

El 1 de julio de 1823, la Asamblea proclamó la “Independencia Absoluta”, por la cual Centroamérica se reafirmaba independiente del imperio español y de México. Estos aires de modernidad y la búsqueda de construir una sociedad con mayor equidad, llevó a eliminar los títulos de nobleza y los tratamientos de majestad, alteza, excelencia, señoría, incluso la distinción de don. En adelante, las autoridades, corporaciones y empleados públicos serían denominados únicamente con el título que les diere la ley o el empleo que ejercieran.

A pesar de estas legislaciones, en la práctica, la fiesta cívica continuó reproduciendo una sociedad jerárquica. Por ejemplo, a la misa de acción de gracias del 15 de septiembre de 1823, solo fueron invitados los diputados de la Asamblea Nacional Constituyente, el alcalde y miembros del poder municipal, los frailes y algunos representantes de las corporaciones, como artesanos y militares. Estos mismos individuos fueron invitados a un banquete en la casa de la municipalidad. Grupos indígenas, afrodescendientes y demás castas quedaban fuera de estos privilegios.

En la misma festividad, el jefe del poder legislativo acompañado del poder municipal, visitó las cárceles y hospitales para dar limosnas a los enfermos. También se premió a los mejores alumnos y maestros de las escuelas. Y, finalmente, se otorgó premios a mujeres jóvenes, “de las más pobres y honradas”, que se habían casado en su respectiva parroquia, en el período del 24 de junio al 15 de septiembre.

El nuevo poder político se mostraba benevolente con los problemas sociales y se presentaba como un Gobierno que buscaba mejorar la condición de vida de su población. Sin embargo, estas acciones no eran novedosas, las autoridades continuaban con la visión paternalista de la monarquía española, que aceptaba responsabilidad de los problemas en educación y salud, pero buscaba respuestas en la caridad y magnificencia de los poderosos. Dichos actos servían para hacer ganar popularidad a las autoridades, pero no resolvían de manera estructural los problemas. Hasta cierto punto esta situación era comprensible por lo limitado de los recursos públicos en aquella época. De hecho, la fiesta de independencia de 1823, fue financiada por los diputados miembros de la Asamblea Constituyente.

Los primeros aniversarios de independencia mostraron un choque entre modernidad y tradición. Por un lado, decretos y discursos legitimaban la igualdad jurídica que daban la ciudadanía, un Gobierno representativo y los valores liberales para fomentar la identidad de nación. Las élites a cargo del Gobierno buscaron promover en las poblaciones dispersas un sentimiento de identidad con la implantación de un nuevo calendario cívico, que marcara fechas fundacionales y recordara constantemente los ideales a construir y defender.

Por otro lado, la celebración fue uno de los receptores más importantes de las problemáticas estructurales, dando continuidad al modelo de sociedad colonial, dividida en estamentos. Ni el cambio en la élite dirigente ni la creación de nuevas leyes no garantizaron mejoras en la vida de los habitantes. Para algunos grupos de élite aquellos sectores subalternos como indígenas, mulatos, mestizos, etc., eran considerados ciudadanos de segunda categoría. En la praxis, muchos de los privilegios de los representantes del rey fueron heredados por los nuevos políticos criollos en Centroamérica.

Documento 1:

Archivo General de Centroamérica. Legajo 727, Expediente 16933.

Fiesta Cívica 1822

Se aprueban los gastos de la función cívica del día 15 de septiembre.

Se acerca el día 15 de Sep. En que le pueblo de Gua, proclamó la independencia del gobierno español y la municipalidad desea celebrar con (manifestaciones) de regocijo. Constatando de lo expuesto y con la premura del tiempo calcula poder (usar) cien pesos aunque no los hay en arcas, pero están disponibles los de individuos en calidad de migrantes en los fondos Propios, y para obtener la aprobación comuníquese al Gobierno Supremo, por medio de U. Suplicando se digne en el día pronunciar su resolución.

                                                           Ayuntamiento de Guatemala, agosto 1822.

 

Documento 2:

Fiesta Cívica 1822

Archivo General de Centroamérica. Legajo. 1506, Expediente 36051.

Comprante de Cuentas rendida por la tesorería de Propios del Ayuntamiento de la Ciudad de Guatemala, de los gastos habidos para celebrar el aniversario de la proclamación de Independencia. En las que da cuenta de la misa de Acción de gracias, luces, tablado, el banquete en la casa municipal y paseo.

                                                           Ayuntamiento de Guatemala, Septiembre 1822.

 

Documento 3:

Fiesta Cívica 1823

Archivo General de Centroamérica. Legajo. 727, Expediente 16934.

Municipalidad año 1823

Decreto de la Asamblea Nacional Constituyente en que se manda a hacer una función cívica el 14 y 15 de septiembre de este año, en memoria del glorioso día del 15 de septiembre de 1821 en que el Pueblo de Guatemala proclamó su independencia.

Lista de los ciudadanos representantes entre quienes deben prorrogarse los gastos para la función cívica:

Cirilo Flores (Presidente), Francisco Quiñones (Vice-Presidente), Simón Vasconcelos (Secretario), Juan Hernández (Secretario), Juan Esteban Milla (Secretario), José Barrundia, José Antonio Azmitia, Fernando Antonio Dávila, José Antonio Alcayaga, Domingo Diéguez, Julián Castro, José Matías Delgado, Pedro José Cuellar, Juan Francisco Sosa, José Valle, Antonio González, Simeón Cañas, Domingo Estrada, Luis Barrutia, Felipe Márquez, J. Francisco Córdova, Marcelino Menéndez, Ciriaco Villacorta, Juan Miguel Beltranena, José María Castilla, José Beteta, Basilio Chavarría, Felipe vega, Isidro Menéndez, Pedro Campo Arpa, Norberto Morán, Francisco Flores, José Antonio Peña, Francisco Benavente, Serapio Inés, Mariano Gálvez, José Mariano Herrarte, José María Agüero, José Ignacio Grijalva, Miguel Ordoñez, Bernardo Escobar, Leoncio Domínguez, Toribio Roldan, Mariano Beltranena, José Antonio Larrave, Jerónimo Zelaya, Miguel Pineda, Francisco Aguirre, José María Ponce, Mariano Navarrete, Filadelfo Benavent, Manuel Barberena, José Toribio Arguello, Antonio José Cañas, Mariano Córdova.

Copia de la que se remitió al Ciudadano Jefe Político Superior.

Decreto del 26 de agosto en que dispone la festividad del día 15. En lo que comunica a la municipalidad.

Art. 2. El Jefe Político Superior y la municipalidad harán que para ese día se aseen las casas y calles de la ciudad. Y que todo el pueblo adorne las puertas y ventanas con colgaduras, y que en ambas noches haya iluminación general. En la misma noche se dará al público una orquesta en el portal de la casa de la municipalidad.

Art. 3. En ambos días a la hora acostumbrada, habrá repique general de campanas y salvas de artillería.

Art. 4. El día 13 de septiembre visita general en cárceles.

Art. 5. El día 14 por la mañana la municipalidad y el jefe del Poder Legislativo visitaran los hospitales y socorrerán a los enfermos y pobres, con limosnas distribuidas de acuerdo con la junta gobernativa, para lo que fue dictaminado cien pesos.

Art. 6. El día 15 misa de acción de gracias, asistirán los diputados, un individuo del poder ejecutivo, el poder municipal, todos los frailes y corporaciones. Los asientos serán colocados de la misma forma que el día 24 de junio, en que fue instalada la Asamblea Nacional Constituyente. La diputación de la Asamblea será recibida por toda la Audiencia y por el Cabildo Eclesiástico.

Art. 7. A medio día se dará un banquete en la casa de la municipalidad al que concurrirán las personas que estén designas en acuerdo con el G. P. debiendo precisamente. Asistirán todas las autoridades, dos ancianos por cada parroquia, dos solados por cada cuerpo militar.

Art. 8 A las cuatro de la tarde la municipalidad en el salón de su casa distribuirá los premios y socorros siguientes: De cada escuela de Primeras Letras se presentarán cuatro alumnos pobres de los más aprovechados; los conducirán los maestros respectivos y se dará a cada uno un premio de diez pesos. El cura de cada una de las parroquias premiará a una joven de las “más pobres y honradas”, que se hubiera casado en su respectiva parroquia, en el período corrido desde el 24 de junio hasta el 15 de septiembre. Haciendo el cura la elección por suerte si fuese más de una las casadas y que a cada una se darán 50 pesos, que serán entregados al cura para que lo invierta en “instrumentos propios del oficio de la casada”, en acuerdo con el marido, u en otros objetos de mayor necesidad para la premiada. Igual socorro recibieran otras jóvenes, para que se casaran, una por cada parroquia, serán elegidas por los curas en acuerdo con los regidores, siempre de entre “las más pobres y honradas”.

 Art. 9. Concluidos los actos expresados, la municipalidad saldrá en un paseo dirigiéndose al campo, llevando música de gala, acompañados de las corporaciones del pueblo, y de los cuerpos militares

Art. 10 Todos los gastos de estas funciones se erogaran a la Tesorería General en Hacienda Pública por cuenta del Haber de los Diputados que actualmente componen esta Asamblea.

Decreto del 26 del corriente.

 

Documento 4:

Fiesta Cívica 1823

Archivo General de Centroamérica. Legajo. 121, Expediente 3003.

José de Urruela. Hermano Mayor de la junta de la Caridad del Hospital San Juan de Dios, acusa se recibido la nota en que comunica que por disposición del Jefe Político Superior serian distribuidos cien pesos entre los enfermos, procurando esta suma se invierta en la compra de vestidos, rebosos, pantalones, cigarros, y en pañuelos. Y que de esta manera siempre se cumplirá con el acuerdo sobre conmemorar con la limosna de cien pesos el aniversario de la proclamación de independencia del gobierno Español.

                                                                                                          Septiembre 1823.


*Leonel Hernández es docente de historia en la Universidad de El Salvador y la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas


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