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"Ni el FMLN ni la Fiscalía ni la Policía se han comunicado conmigo después del ataque"

Una de las simpatizantes del FMLN que sufrió el ataque en el que dos personas fallecieron y tres más quedaron con heridas de gravedad habló con El Faro y aseguró que desde el camión en el que se trasladaban nadie abrió fuego. "Solo agua les hemos aventado", dice. Niega que llevasen armas, asegura que fueron atacados a balazos por uno de los hombres que bajó del carro donde iban los empleados públicos y descarta la versión de que hubo un enfrentamiento. 

 
 

Dina iba en la cama del vehículo que fue atacado la noche del pasado domingo 31 de enero. Ella era una de las militantes del FMLN que se dirigían al local 229, en el Centro de San Salvador, donde darían por cerrada la jornada de campaña electoral.

Dina no es el verdadero nombre de esta militante, la llamaremos así en esta entrevista porque tiene miedo de sufrir represalias por contar su versión. Luce exhausta, con la mirada perdida y se escucha afónica. Asegura que tras el atentado no ha recibido llamadas ni del FMLN ni de la Policía ni de la Fiscalía. Hay un fuerte debate entre funcionarios y políticos sobre si fue enfrentamiento o ataque, pero es evidente que en ese debate ni siquiera han incluido a todas las personas que sufrieron los balazos disparados por el hombre que bajó de un carro azul. 

Dina tiene 40 años, es madre y se cataloga como una simpatizante histórica del partido: no se pierde una caravana, sale a ondear banderas en las calles y no se niega cuando le piden cuidar urnas. Pese a todo, dice, el partido tiene una gran deuda con ella: “Mire, trabajo no me han dado, porque ni siquiera en barrido. En los tiempos de la Violeta (Menjívar, exalcaldesa capitalina) me regalaron láminas, que ni tan regaladas. De ahí, nada”, se queja. Sin embargo, Dina sigue defendiendo a su partido. Es una mujer pobre que vive en un terreno que no le pertenece, en una comunidad capitalina dominada por una pandilla. 

Ella niega la hipótesis que fue sugerida por las autoridades fiscales y ampliamente difundida por algunos funcionarios del Gobierno. Desmiente que el grupo de efemelenistas haya disparado a los tres hombres que se les atravesaron. Niega que portaran armas e insiste en que nunca escuchó que desde el camión salieran disparos. Según Dina, en el carro iban tres hombres, pero solo uno de ellos se bajó tambaleante y dejando caer una botella de “guaro” y atacó a balazos a los tripulantes de la cama del pequeño camión. 

Cuando recién se hizo público el atentado la noche del domingo, el presidente Nayib Bukele reaccionó en su cuenta de Twitter sugiriendo que aquello había sido un autoataque, una maniobra del propio FMLN. Para el lunes, la hipótesis era otra. Diferentes funcionarios y simpatizantes de Bukele empezaron a referirse a que aquello había sido un enfrentamiento. Esta teoría está sostenida por la versión que han difundido desde la Fiscalía, sin dar mayores detalles, y que se refiere a uno de los tripulantes del carro de los atacantes que resultó herido de bala. Ninguna autoridad ha detallado qué tipo de herida ni en qué parte del cuerpo. Se sabe que los tres detenidos eran empleados del Ministerio de Salud y que el carro azul en el que según las autoridades se desplazaban durante el ataque apareció en el parqueo de ese Ministerio. Por lo demás, la Fiscalía ha sido muy hermética con la información.

La noche de este lunes 1 de febrero, Bukele aseguró en su cuenta de Twitter que la Policía había determinado que uno de los militantes del FMLN disparó contra uno de los tripulantes del carro azul. “Fue grabado en una cámara de video de una empresa de la zona”, escribió el presidente, quien también aseguró que ese herido también se encuentra en “estado crítico”. Dina asegura que esto no ocurrió, que en el camioncito donde ella viajaba iban solo “viejitos y mujeres”, pero también explica que ella temblaba de miedo mientras el atacante seguía disparando. Los líderes del FMLN han declarado que solo confiarán en la investigación fiscal, que descreen de los resultados de las investigaciones de la Policía, pues consideran que responde a los intereses de Bukele. 

Dina recuerda vagamente los rasgos del tipo que disparó, pero está convencida de que iba ebrio. 

¿Qué pasó antes de la balacera? 

Nos dirigíamos al 229, íbamos casi llegando. Estábamos por cruzar la (avenida) Juan Pablo (Segundo). Vino el hombre y pitó, como queriendo silvar “la vieja”. Él nos pitó la vieja. No tomamos importancia. Seguimos. Pero unas muchachas le tiraron dos bolsas con agua. “¡¿Qué pasa? ¿Qué van hablando?!”, dijo el compañero motorista. Yo les dije: “Ya, cálmense, no vayan gritando”. Se calmaron. “¡Dele, dele, dele!”, le dije yo. Pero el hombre se le atravesó. Yo no pensé que iban a actuar los hombres así. Un hombre se tropezó en la puerta del carro, un azulito, y se bajó. Cuando se cayó del carro hasta botó una botella de guaro, el hombre, porque iban ebrios. Si hubieran venido buenos no hubieran hecho eso. El hombre caminó, levantó la pancarta con el rostro del alcalde y dijo a disparar a quemarropa. Al puño (de gente) que estaba se dirigió él. ¡Pam, pam! Disparó al viejito. Ahí es donde se vio el montón de sangre. “¡Apúrense, dele rápido, que se nos están muriendo!”, dije yo. Cuando se cayó el hombre nos hubiera dado chance de irnos, pero el motorista no avanzó. Él no actuó, no se movió. Le apuntó la pistola a él y como que tiró un balazo en la calle.

¿Apuntó con la pistola primero al motorista?

Sí, ajá. Llevaba la ventana abierta. Pero después se dirigió para atrás y dijo a tirar a lo loco. Disparó a la parte de atrás, ahí iban los viejitos agarrados. Como uno se agarra para no caerse. Pero el hombre pasó al lado donde iba la pancarta del alcalde. Yo abrí la boca porque sino me iba a quedar muda de los disparos.

¿Cuántos disparos escuchó?

Como cinco disparos.

Una de las víctimas del ataque armado a activistas del FMLN, ocurrido la noche del domingo 31 de enero, conversó con El Faro bajo condición de anonimato, por miedo a sufrir represalias. Foto de El Faro: Víctor Peña. 
 
Una de las víctimas del ataque armado a activistas del FMLN, ocurrido la noche del domingo 31 de enero, conversó con El Faro bajo condición de anonimato, por miedo a sufrir represalias. Foto de El Faro: Víctor Peña. 

Hay versiones que aseguran que desde el camioncito alguien pudo haber contestado al fuego... 

 No, no.
 
¿Cómo está segura, por ejemplo, de que el motorista del camioncito no disparó?
 
Porque él no llevaba nada. Hasta el azúcar se le bajó porque él es diabético.
 
¿Alcanzó a ver el arma que usó el atacante?

Una negra era, pequeña. Solo la agarró con una mano y tiró como cinco balazos.

¿Cómo era el carro?

Era un carro azul, algo levantadito. Solo eso puedo recordar. De ahí, solo recuerdo que los hombres eran negros, con el pelo paradito, como pelón, pero con espinitas. 

¿Cuántos hombres iban en el carro?

Iban tres. Solo uno de ellos disparó. 

¿No recuerda nada más de los hombres como para identificarlos?

Solo recuerdo que eran morenos, porque yo ni podía bajarme. Yo temblaba del miedo. Temblaba. 

Cuando escuchó los disparos, ¿qué pensó?

Ah, dije yo, ya nos mataron… Esa mañana yo fui a la iglesia y lloré cuando estaba orando. Yo presentía que algo nos iba a pasar. Mi familia no quería dejarme ir, pero me dijeron que yo soy burra. Mi hermano me dijo que para cuidar urnas, sí, pero que en esto uno lleva la vida vendida. Perder o ganar. Porque, mire, donde vimos la laguna de sangre. Me agarró de vomitar y vomitar, porque yo la camisa blanca que andaba toda llena de sangre, donde agarré al señor del pie. 

¿Qué pasó después, en el hospital?

Se metió el carro a emergencias. Les dijimos que no nos podíamos bajar afuera porque llevábamos heridos. Yo ni me podía bajar del camión. Al llegar al hospital, un doctor nos dijo que ayudáramos a agarrar al señor para subirlo a la camilla. Nosotras todas nerviosas y los del hospital: “sálganse, sálganse, sálganse”. Yo me acosté en el suelo, porque yo sentía que me seguían disparando en los oídos, como si oía los disparos.

¿Qué le gritaron al hombre que comenzó a disparar?

“¡Yaaaa!”, le dijimos. “¡Llevamos niños!”. Y no entendió, le valió. Siguió disparando.

El ataque prácticamente ha explotado, se ha hecho mediático. El Gobierno dijo que esto había sido un autoataque del partido, pero luego dijo que había sido un fuego cruzado. Dio a entender que ustedes dispararon desde el carro. ¿Eso fue así?

Mire, yo soy cristiana. Yo voy a la iglesia. ¿Para qué le voy a mentir? Nadie llevaba pistola, solo agua les hemos aventado. Del agua que iba en el camión, en unos guacales, para ir tomando en la caravana. Eso le tiraron. Nadie iba armado. Esas son mentiras para quedarse limpios. Solo mujeres íbamos. De ahí, solo viejitos. Éramos como 20 personas.

¿Quiénes iban en ese carro?

Varias mujeres, unos cuatro hombres, los viejitos… Iban bastantes adultos mayores, veteranos de guerra. Unos iban sentados, otros parados. Por eso no pudimos agacharnos con los disparos. 

¿Y los niños que ustedes gritaron?

No, nosotros dijimos así para que no disparara el baboso. Y no perdonó, siguió disparando. Ahí donde vi el montón de sangre yo me quedé muda, temblorosa. No he dormido nadita pensando en eso. 

Pues esto ha trascendido, ahora la Fiscalía dijo que fue un enfrentamiento “entre dos bandos”. En donde también terminaron con heridas quienes les atacaron. 

Mentiras, ellos no llevaban nada. Quizás el compañero (atacante) lo ha baleado para decir que nosotros. Como existen maldades. 

¿Conocía usted a la gente que iba en el camioncito?

A las mujeres que tiraron el agua no las conocía. 

¿Qué pasó luego de los disparos? 

Yo hasta que levantaron al muchacho recuerdo que vi la laguna de sangre. El compañero iba gritando “ya me morí, ya me morí”. Creo que al instante murió. La muchacha decía “¡agárrenme, llévenme al hospital, rápido!”. 

¿Por qué terminó yendo ese día pese a que tuvo ese presentimiento?

Me gusta andar en los carros, banderillando. Siempre hemos sido participantes del FMLN en mi familia. Mi hermano va los miércoles a reuniones y él me dijo que había caravana este domingo. Pero yo ya no me quedé con ganas de ir. Hasta mi nuera me dice: “¿Qué anda haciendo, qué anda haciendo? No gana nada. ¿Qué le dan? Prometen y no cumplen”, me dice. “A la hora de la llegada, ellos comiendo juntos y ustedes saliendo muertos”. 

¿A estas alturas de todo, el partido se ha comunicado con las personas que fueron víctimas del ataque?

Nadie nos ha hablado a nosotros. 

¿La Fiscalía o la Policía se han comunicado?

No, nadie. Y la Policía actuó, pero cuando estábamos en el hospital. 

Quiero estar clara, ¿ni el FMLN ni la Policía ni la Fiscalía se han comunicado con usted después del ataque?

 No, nadie. 

¿Por qué ser una fiel militante del FMLN? 

Como a veces en los mítines hay baile, a veces comida. Pero, el anterior a este no fui y ya no sé si vaya al siguiente. Con lo que ha pasado ya no quedo convidada a ir. Tal vez a cuidar urnas sí, porque nosotros venimos luchando desde Schafik. Vengo de una familia de luchadoras, cuerudas, durante la guerra. Siempre hemos venido luchando por el partido.


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