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El futuro pospandemia se pinta desalentador para la región

León Padilla

 
 

El año pasado, 2.7 millones de empresas desaparecieron en América Latina, 44 millones de personas se encontraban en situación de desempleo, y la pobreza extrema llegó a niveles similares a 1990. Según estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el PIB per cápita de la región retrocedió a niveles similares a los de 2010. Sin duda, la pandemia de covid-19 ha provocado una profunda crisis en la economía latinoamericana. Y, tras el fin de la pandemia, la región probablemente deberá afrontar una nueva crisis de deuda.

Esta situación, no obstante, es extrapolable al contexto mundial. Frente al descalabro derivado de la crisis sanitaria, las diferentes economías se han visto obligadas a actuar con determinación. Varios países, principalmente los desarrollados, diseñaron programas fiscales y monetarios sin precedentes. Según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI) los paquetes fiscales ascienden a 12 billones de dólares, mientras que las iniciativas monetarias llegan a 7.5 billones.

Pese a que estas medidas buscan mermar las consecuencias negativas de la crisis sanitaria en lo económico, a veces se nos olvida la otra cara de la moneda: exacerban el endeudamiento.

Una agente policial camina al lado de una pared con la leyenda
 
Una agente policial camina al lado de una pared con la leyenda "FMI, la peor pandemia" en una de las calles de Buenos Aires, Argentina. Foto por Juan Mabromata / AFP.

El crecimiento de la deuda

Antes de la pandemia, el nivel de deuda global había alcanzado su récord histórico. En 2019 se situaba en el 320 % del PIB mundial, en el primer trimestre de 2020 había superado el 331 % y en la actualidad sobrepasa el 360 %. En el caso de Latinoamérica, la trayectoria de la deuda se había acelerado por las políticas de expansión fiscal, aplicadas principalmente por los gobiernos progresistas de la región y por el fin del auge del precio de las materias primas en el 2014.

De acuerdo con la información del FMI, en Sudamérica el déficit neto del gobierno en relación con el PIB pasó de un promedio de 0.77 % entre el 2000 y 2009, a un 3.8 % entre el 2010 y 2019. Por su parte, en Centroamérica y el Caribe, el déficit neto del Gobierno alcanzó un promedio de 2.58 % entre el 2010 y 2019. La persistencia y, en algunos casos, el incremento del déficit fiscal de los últimos años ha desencadenado un crecimiento de la deuda en la región. En el marco de la actual crisis por covid-19 la aceleración de la deuda ha sido extraordinaria. De acuerdo a estimaciones del mismo FMI, entre 2019 y 2021 en Centroamérica y el Caribe la deuda promedio pasaría de un 65 % del ratio deuda/PIB a un 80.8 %. Es decir, un aumento de 15 puntos del cociente deuda/PIB. En Sudamérica, el ratio deuda/PIB se incrementaría en un promedio de 12 puntos en el mismo período.

Bajo estas condiciones, existe una alta probabilidad de que la región entre en una espiral de deuda. Los desequilibrios fiscales de las economías latinoamericanas, unidos al reciente aumento de la deuda y la fuerte desaceleración de la actividad económica, muy seguramente provocarán un aumento de las necesidades de financiamiento. Este escenario puede generar dudas sobre la solvencia de los gobiernos para afrontar sus compromisos financieros, generando un incremento del riesgo soberano y mayores costos de endeudamiento.

Las recientes pérdidas de valor de ciertas monedas también son un problema potencial. Ante una fuerte devaluación respecto a la divisa del acreedor, un país con una moneda sobre la que no posee control, no puede garantizar a los tenedores de deuda que el dinero esté siempre disponible cuando llega el plazo de vencimiento de los bonos. Este fenómeno es conocido en el argot económico como el pecado original.

A pesar de que la crisis económica no ha podido ser evitada por ninguna economía, ciertas decisiones y características han contribuido a maximizar los efectos de la pandemia. La inestabilidad política de varias naciones, los problemas en el manejo económico antes de la crisis sanitaria, la inacción de varios gobiernos, los problemas estructurales que no han sido superados en las últimas décadas, la evidente inequidad en la distribución de las vacunas covid-19, el descenso del comercio mundial y la caída en el precio de las materias primas auguran un futuro desalentador para la región.

En consecuencia, además de las pérdidas humanas, el deterioro de las condiciones sociales y la caída de la actividad productiva, Latinoamérica también deberá enfrentar en el mediano plazo una probable crisis de deuda, similar a la experimentada en las décadas de los ochenta y noventa.


*León Padilla esEconomista profesor e investigador de la Univ. de las Américas (Ecuador). Doctor en Economía y Negocios por la Univ. Autónoma de Madrid y Máster en Econ. Internacional por la misma universidad. Especializado en economía internacional y macroeconomía.

Latinoamérica21 es un medio plural comprometido con la divulgación de información crítica y veraz sobre América Latina.


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