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El Salvador

La tercera ola de Covid-19 lleva más de dos meses, aunque el Gobierno no lo reconozca

Ante el incremento de contagios por Covid-19, el Gobierno de El Salvador ha ofrecido escasa información a la ciudadanía sobre los departamentos y los municipios más afectados. Ofrecen a destiempo números generales. Desde abril pasado y hasta el 9 de agosto, El Faro ha elaborado bases de datos a partir de las cifras oficiales para conocer los puntos oscuros y grises ante la llegada de las nuevas variantes de Covid-19. Hay una tercera ola que lleva más de dos meses, aunque el oficialismo no lo haya reconocido con esa contundencia.

 
 

En El Salvador se vive un repunte de casos de Covid-19 desde el pasado 1 de junio. Esa tendencia en el número de contagios seguía al alza hasta el pasado 9 de agosto. En esos 69 días hubo 15,687 nuevos contagios, según información oficial, sin que hasta el momento pueda saberse públicamente si se trata de personas vacunadas o si sólo afectó a quienes todavía no estaban inmunizados con una o dos dosis ni en qué municipios se registraron esos contagios.

En la siguiente gráfica se muestra cómo a partir del 1 de junio aumentaron los contagios y también cómo era la situación del coronavirus antes de esa fecha. Los recientes enfermos representan un aumento de 5,611 casos más que en los 69 días anteriores; es decir, entre el 24 de marzo y el 31 de junio, cuando el virus se mantenía estable.

 

El punto más crítico de esta tercera ola del Covid-19 fue apenas el pasado 9 de agosto, cuando hubo 290 contagios en 24 horas. Este nivel de contagios no se vivía desde el pasado 1 de enero, cuando las secuelas de la segunda ola estaban presentes.

El sábado 7 de agosto, el ministro de salud Francisco Alabí convocó a una inusual rueda de prensa en la que reconoció que ya se han detectado casos de las variantes de coronavirus conocidas internacionalmente como Alpha, Lambda, Gamma y Delta -la más peligrosa de ellas por su alto nivel de transmisibilidad-. Esta información ha salido a la luz pública 67 días después de que despuntó el número de enfermos.

En esa misma rueda de prensa, Alabí habló de 88,371 casos confirmados y 2,703 muertes (desde que inició la pandemia en 2020). Sin embargo, no reconoció que El Salvador enfrenta una tercera ola de contagios desde el 1 de junio pasado y tampoco reveló datos sobre los números de camas ocupadas y disponibles para atender a las personas contagiadas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido que, para considerar que se está ante un repunte significativo, debe haber dos semanas de aumento franco y constante en las estadísticas.

Eso es lo que justamente ha venido sucediendo en El Salvador. Como se muestra en la gráfica anterior -elaborada por El Faro con los datos oficiales-. El pasado 1 de junio hubo 134 enfermos. Desde entonces, el incremento ha sido constante y, aunque en algunos días se registraron descensos, hasta el momento de publicar este reportaje no se ha regresado al punto de arranque.

La rueda de prensa de Francisco Alabí se dio cuando el repunte de los contagios por coronavirus alcanzó uno de sus momentos más significativos. El 2 de agosto -cinco días antes de que se convocara a los medios de comunicación- hubo 293 enfermos, cifra que no se registraba desde el 20 de enero, seis meses atrás.

El incremento constante en los contagios por coronavirus ha aparecido a destiempo en el portal del Gobierno de El Salvador. Por ejemplo, el sábado 7 de agosto, cuando Alabí dio su rueda de prensa, en la página oficial sobre el Covid-19 apareció en blanco el espacio sobre nuevos casos confirmados.

Esto no fue una excepción. La información en ese portal frecuentemente deja de actualizarse. El Faro tiene documentado que, en al menos diez días, el espacio para nuevos contagios confirmados apareció en blanco. Con el tiempo, se corrigió, pero ya en la gráfica ubicada en la parte media del portal oficial.

El pasado 13 de julio, la Asamblea Legislativa salvadoreña aprobó un decreto llamado “Disposiciones Especiales y Transitorias de Suspensión de Concentraciones y Eventos Públicos o Privados”. Durante 90 días estarán prohibidos: los conciertos, los mítines, los encuentros deportivos abiertos al público y las fiestas patronales.

El veto durará hasta el 13 de octubre venidero. Esta medida -según la oficina de prensa de la Asamblea- “se tomó para reducir la probabilidad de contagios de Covid-19 en eventos masivos en todo el país”. La propuesta fue hecha por el Ministerio de Salud.

El día que anunciaron esa medida hubo 233 contagios por coronavirus. Y aunque esa cifra estaba por debajo de su punto más crítico, la bancada oficialista y el Ministerio de Salud no mencionaron que la tercera ola por coronavirus, para entonces, ya tenía 42 días de haber iniciado. De hecho, el 7 de julio, el ministro de Salud, Francisco Alabí, había negado que existiera esa tendencia: "No podemos hablar de una tercera afectación", dijo. Un día antes, el infectólogo Jorge Panameño había asegurado en el programa televisivo de entrevistas República, de Canal 33, que estábamos ya en la tercera ola, algo que otros especialistas han repetido en los últimos meses. 

La apuesta del Gobierno salvadoreño -como sucede en otras partes del mundo- ha sido apretar el ritmo en la campaña de vacunación sin cerrar por completo algunas actividades económicas. Hasta el martes 9 de agosto se aplicaron 4,763,079 vacunas, de las cuales el 64%  -3,062,555- corresponden a primeras dosis y el 36% -1,700,524- a segundas dosis.

El sábado 31 de julio, el presidente Nayib Bukele informó en su cuenta de Twitter el primer caso detectado de coronavirus por la variante Delta y dijo que no se trataba de alguien que viniera del extranjero por lo que, en ese momento, podrían ser ya “cientos de casos”.

Ni Bukele ni ningún miembro de su gabinete han especificado qué departamentos y municipios han sido afectados por la presencia de las variantes de coronavirus. Sus informes han sido principalmente para festejar los días que se rompen los records de vacunación.

Un día antes de que Bukele anunciara la presencia de la variante Delta, la OMS advirtió que esa mutación del Covid-19 ya estaba en 123 países. Hasta ahora se estima que habrá unos 200 millones de contagios en el mundo durante las próximas dos semanas.

En su conferencia de prensa semanal sobre la situación de la pandemia, María Van Kerkhove - la epidemióloga líder de la agencia de la ONU- estimó que la Delta es hasta en un 50% más contagiosa que otras variantes, que provoca casos más graves y hospitalizaciones, aunque causa menos muertes.

En este repunte de casos confirmados de COVID-19 hay cinco municipios de más de 10,000 habitantes que subieron sus contagios entre 46% y 60% a partir del 1 de junio. Hasta el momento de publicar este reportaje ninguno de ellos apareció en el mapa de riesgo oficial en color rojo, es decir, en riesgo muy alto.

 

Texistepeque, departamento de Santa Ana, es uno de los casos más graves. El 1 de junio hubo 104 contagios, nada significativo para un municipio con alrededor de 18,559 habitantes. Sin embargo, al paso de los días la tercera ola de Covid-19 los ha golpeado con fuerza al llegar a 259 enfermos el 9 de agosto, lo que significa un aumento del 60 %.

 

A pesar de estos datos, el Ministerio de Salud sigue considerando a Texistepeque como de riesgo muy bajo (color verde en el semáforo epidemiológico). El momento más complicado ha sido entre el 27 y 29 de julio, cuando el municipio pasó de 240 a 257 contagios, como se muestra en la siguiente gráfica.

En la base de datos elaborada por el Faro, el departamento de Santa Ana fue el más afectado, con ocho de sus 13 municipios con aumentos de entre 25 % y 79 % a partir del 1 de junio, cuando inició el repunte.

En el mapa de riesgo oficial, ninguno de esos nueve municipios ha sido ubicado como de “alto riesgo”. El más cercano a una alerta es Santa Ana, considerado de riesgo “alto”, el resto aparecen como de bajo o muy bajo riesgo (verde).

 

En el poblado de San Rafael Obrajuelo, en el departamento de La Paz, sus 11,322 habitantes también han vivido momentos complicados a partir del 1 de junio ya que pasaron de 83 a 199 contagios, un incremento del 58%, pero según el mapa del Ministerio de Salud es un municipio de riesgo medio.

En El Salvador, el plan de vacunación es información clasificada, a diferencia de lo que sucede en otros países como México. El Gobierno de Bukele ha mostrado estadísticas que ubican al país como el más avanzado en aplicar las inyecciones en Centroamérica.

Las estadísticas oficiales salvadoreñas se actualizan en números generales. Para conocer el avance de la enfermedad y medir porcentajes es indispensable que la gente interesada haga operaciones matemáticas. En las bases de datos elaboradas por El Faro se muestra que el mayor problema no ha estado en las ciudades más grandes. En San Salvador, por ejemplo, el crecimiento en el número de enfermos ha sido moderado en la tercera ola, hasta el momento. En promedio, el departamento que tiene a la capital ha incrementado sus contagios en un 11.5 % a partir del 1 de junio y respecto a los meses anteriores de este 2021.

 

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