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Los votos nulos confirman la farsa en la reelección de Daniel Ortega
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Los votos nulos confirman la farsa en la reelección de Daniel Ortega

Mientras dentro y fuera de Nicaragua diversas voces desde los medios de comunicación, gobiernos, activistas y ciudadanos en el exilio llamaban a no votar en las elecciones presidenciales del domingo, una masa de 155 mil 854 personas tomó un rumbo distinto cuando acudieron a las urnas, sin aspavientos ni manifestaciones, para anular las boletas. Este movimiento, que no tiene líderes, quedó en tercer lugar sin que fueran detectados por los cientos de policías y paramilitares que estaban al asecho de los inconformes. Nunca los detectaron. Una confirmación más de la farsa en la reelección. 

 
 

Ante la tercera reelección presidencial preparada por Daniel Ortega y su Esposa Rosario Murillo para mantenerse en el poder hasta el año 2027, el número de votos nulos escaló en Nicaragua hasta la tercera posición, desplazando ampliamente a cuatro de los cinco partidos colaboracionistas que participaron en la jornada del pasado domingo. Una especie de protesta silenciosa de personas que se movilizaron a un centro de votación y anularon su voto en la papeleta. 

Sin representantes opositores ni campañas contra el régimen Ortega-Murillo, los votos nulos llegaron a 155 mil 854 solamente superados por los 372 mil 648 sufragios del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) cuyo candidato fue Walter Espinoza y la alianza encabezada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) con 2 millones 1 mil 322 boletas en su favor.

Una base de datos hecha por El Faro a partir de los resultados preliminares del Consejo Supremo Electoral (CSE) demostró que los votos nulos superan a cuatro partidos colaboracionistas: Camino Cristiano Nicaragüense (CNN), Alianza Liberal Nicaragüense, Alianza por la República (APRE) y Partido Liberal Independiente (PLI). 

 

 

En la elección presidencial que ha ganado la alianza del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) hubo una participación del 65.25% sobre un padrón electoral de 4 millones 478 mil 334 personas, de acuerdo con las cifras oficiales.  Sin embargo, la organización civil Urnas Abiertas indicó que el abstencionismo fue de 81% 

Los resultados fueron fuertemente cuestionados internacionalmente incluso antes de que se diera a conocer el primer corte con cifras preliminares la madrugada del lunes. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden calificó como una “pantomima” la inminente reelección de Daniel Ortega, mientras que el gobierno de Costa Rica desconoció los comicios por graves violaciones a los derechos ciudadanos.  Chile -por su parte- emitió un comunicado en el que advirtió que las irregularidades ya han sido denunciadas ante la Unión Europea y en otros países.

Tras la confirmación oficial del triunfo sandinista con el 75% de los votos que abrió paso a su quinto mandato, otros países también desconocieron los resultados: Reino Unido, España, los Países Bajos, Alemania, Noruega y Suecia. A contrapié, el régimen nicaragüense fue arropado de inmediato por los gobiernos de Cuba, Venezuela e Irán. 

“Somoza es un hijo de perra, pero es nuestro hijo de perra. Pero esos que están presos ahí, son los hijos de perra de los imperialistas yanquis. ¡Se los deberían de llevar a los Estados Unidos! ¡No son nicaragüenses! ¡Dejaron de ser nicaragüenses hace rato! ¡No tienen patria!”, exclamó Ortega entre aspavientos en un mensaje transmitido por televisión en cadena nacional, horas después de que se conocieron las protestas internacionales.

Durante la jornada electoral del domingo, el gobierno sandinista transmitió mensajes de tranquilidad a la gente a través de los canales oficiales de televisión. Los conductores y productores se esforzaban en demostrar que había una gran afluencia en los colegios electorales.

La ciudadanía sí respondió, pero con votos nulos; una arista descuidada desde la narrativa oficial. En 17 de los 18 departamentos nicaragüenses la gente que decidió invalidar a sus boletas se puso por delante de cuatro de los cinco partidos colaboracionista. Únicamente quedaron rezagados en Río San Juan.

En la capital, Managua, hubo 43,290 votos nulos por arriba de los 27, 810 sufragios de CNN y de los 26,346 sufragios de ALN. Pero no sólo eso, también triplican los números de APRE, 15,610 y PLI, 13,952.

 

 

 Los votos nulos apalearon apalearon a los mismos partidos en cuatro departamentos: Mazaya, Región Caribe Norte y Región Caribe Sur. En esta última también derrotaron al PLC, quedándose en segundo lugar, sólo por detrás del sandinismo oficialista.

 

 

 

Entre el viernes y el domingo fueron detenidas 21 personas de nueve departamentos, según las organizaciones civiles Observatorio Ciudadano y Urnas Abiertas. Mientras tanto, grupos de policías motorizados y paramilitares grabaron videos y tomaron fotos registrando los movimientos de la gente. En la frontera con Costa Rica se quedaron varados reporteros de medios de comunicación como Washington Post, Wall Street Journal, Le Monde, BBC y TVE. Los únicos observadores extranjeros acreditados para cubrir las elecciones fueron los contingentes de gobiernos afines a Ortega: Venezuela y Cuba. 

Silvio Báez, obispo auxiliar de Managua exiliado en Estados Unidos, pronunció un sermón en la catedral de Washington dijo el mismo domingo que las oscuras ambiciones de poder han hecho añicos a su país. Sin embargo, “(…) hoy no termina la historia de Nicaragua. Hoy no es el final, sino el inicio de una nueva etapa llena de retos y esperanzas. Llena de retos y compromisos, de unidad y de generosidad. Hay mucho que hacer, pero no nos sintamos abrumados. No hay que perder la esperanza, es necesario mirar al futuro sin desanimarnos. No podemos permitir que, un poder autoritario, decida por toda la sociedad (…)”

Él no podía saberlo en ese momento, pero 155 mil personas en Nicaragua sí fueron a las urnas para anular sus votos, desnudando la poca fuerza, el nulo arraigo y, sobre todo, su inconformidad contra la reelección de Daniel Ortega y Rosario Murillo.


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