Centroamérica / Desigualdad
La comunidad de pescadores y defensores de la tierra

Fecha inválida
Carlos Barrera

La nación garífuna se divide en 65 comunidades repartidas en las costas caribeñas de Belice, Guatemala, Honduras y Nicaragua. Honduras con 52 comunidades articula la mayor cantidad, abarcan gran parte del territorio costeño entre ellas Nueva Armenia. La mayoría de las comunidades se dedican a la pesca artesanal y a la agricultura, principalmente al cultivo de plátano y coco.

Para los garífunas la tierra y el mar componen las principales fuentes de sustento para sus comunidades, y la lucha por la defensa de la tierra se ha convertido en una de las principales causas llegando hasta los tribunales internacionales por el despojo de tierras por parte del Estado hondureño a favor de empresas privadas para el desarrollo turístico de la zona costera y la explotación de la tierra para el cultivo de palma africana.

De todas las comunidades, ubicadas a lo largo de la costa hondureña, hay una que encierra los principales problemas que sufre la nación garífuna en Honduras. Nueva Armenia es una aldea del municipio de Jutiapa que a su vez pertenece al departamento de Atlántida en Honduras. Está constituida por familias que se dedican esencialmente a la pesca. El territorio está rodeado por cultivo de palma africana, el delta de río Papaloteca y frente a las cristalinas aguas del mar Caribe. Su nombre se lo debe al antiguo asentamiento llamado Armenia, se ubicaba en el mismo municipio desde principios de 1900 y según los ancianos la comunidad fue desplazada hasta el delta del río debido a la ocupación de terrenos por la Standard Fruit Company, terrenos que ancestralmente pertenecían a la nación garífuna.

El territorio ancestral garífuna de Nueva Armenia mide 1,600 hectáreas, de las cuales la mayoría están en manos de palmeros y foráneos, según los líderes del Comité de Defensa de Tierra de la comunidad. Al despojo de la tierra también se le suman los estragos por el cambio climático, desempleo, la extracción minera y las prohibiciones de pesca cerca de los Cayos Cochinos por parte de la Guardia Naval hacia los pescadores garífunas y a favor de la Fundación Cayos Cochinos que con la excusa de la preservación limita a la milenaria comunidad que habita esa tierra, a eso se le suma la persecución y hostigamiento hacia los líderes que tratan por luchar lo que ancestralmente les pertenece, la tierra.

 

 

La comunidad Nueva Armenia pertenece al municipio de Jutiapa, departamento de Atlántida en Honduras. Está rodeada por hectáreas de plantación de palma africana, el mar Caribe y por el río Papaloteca que, durante el huracán Mitch de 1998, amplió su delta e hizo desaparecer por completo a la comunidad. Nueva Armenia es una comunidad garífuna rodeada por asentamientos de personas a los que los garífunas llaman
 
La comunidad Nueva Armenia pertenece al municipio de Jutiapa, departamento de Atlántida en Honduras. Está rodeada por hectáreas de plantación de palma africana, el mar Caribe y por el río Papaloteca que, durante el huracán Mitch de 1998, amplió su delta e hizo desaparecer por completo a la comunidad. Nueva Armenia es una comunidad garífuna rodeada por asentamientos de personas a los que los garífunas llaman ''ladinos''. La gente de la comunidad sobrevive de lo que sus pescadores y buzos pescan todos los días, otra actividad económica es la agricultura, pero debido al cambio climático es un trabajo que pocos frutos da a los garífunas del lugar.

 

La comunidad está encabezada por el Comité de Defensa de la Tierra, quienes dirigen las actividades que benefician a Nueva Armenia. El Comité se encarga de repartir los terrenos recuperaros que ancestralmente han pertenecido a la comunidad, luego le ponen nombre al lugar y dan a cada habitante un espacio para construir chozas habitables, también construyen Casas Comunales de la Salud y se tratan con medicina ancestral debido al abandono del estado. El Comité maneja la idea que,
 
La comunidad está encabezada por el Comité de Defensa de la Tierra, quienes dirigen las actividades que benefician a Nueva Armenia. El Comité se encarga de repartir los terrenos recuperaros que ancestralmente han pertenecido a la comunidad, luego le ponen nombre al lugar y dan a cada habitante un espacio para construir chozas habitables, también construyen Casas Comunales de la Salud y se tratan con medicina ancestral debido al abandono del estado. El Comité maneja la idea que, ''La tierra no es de nadie, es de todos'' y también resuelven las riñas por terrenos entre vecinos Garífunas.

Clenny David de 34 años se abre paso en el terreno pantanoso del lugar llamado África del territorio ancestral garífuna. Allí la comunidad de Nueva Armenia de abastece de los árboles caídos para aprovechar la madera y construir Casas Ancestrales de Salud, actividad en la que participan hombres y mujeres por igual. Durante el proceso, inmersos en el clima húmedo, los hombres cortaban y las mujeres cargaban los troncos hasta la costa para luego ser transportados en lancha hasta la comunidad.
 
Clenny David de 34 años se abre paso en el terreno pantanoso del lugar llamado África del territorio ancestral garífuna. Allí la comunidad de Nueva Armenia de abastece de los árboles caídos para aprovechar la madera y construir Casas Ancestrales de Salud, actividad en la que participan hombres y mujeres por igual. Durante el proceso, inmersos en el clima húmedo, los hombres cortaban y las mujeres cargaban los troncos hasta la costa para luego ser transportados en lancha hasta la comunidad.

Santos Yanes es trabajador de la palma africana, se encarga de la recolección del fruto en los terrenos que rodean a Nueva Armenia. A Santos no le gusta su trabajo y no es porque sea totalmente físico, es porque conoce el daño que la palma africana le causa a la tierra dejándola estéril,
 
Santos Yanes es trabajador de la palma africana, se encarga de la recolección del fruto en los terrenos que rodean a Nueva Armenia. A Santos no le gusta su trabajo y no es porque sea totalmente físico, es porque conoce el daño que la palma africana le causa a la tierra dejándola estéril, '' Yo tengo una familia que mantener, todo lo que tenía lo perdí durante los huracanes del año pasado y no me queda más que servirle a los palmeros para ganarme el sustento para mis hijos'', dijo.

Justa Robledo, al centro, María Robledo y Víctor Sacasa toman un descanso en la playa de África, Nueva Armenia, durante una mañana de trabajo comunal de recolección de madera para la construcción de Casas Ancestrales de la Salud. Para los garífunas el trabajo comunal es importante, en Nueva Armenia por ejemplo la unidad comunal le ha servido para recuperar los territorios de los que en los 90 habían sido despojados,
 
Justa Robledo, al centro, María Robledo y Víctor Sacasa toman un descanso en la playa de África, Nueva Armenia, durante una mañana de trabajo comunal de recolección de madera para la construcción de Casas Ancestrales de la Salud. Para los garífunas el trabajo comunal es importante, en Nueva Armenia por ejemplo la unidad comunal le ha servido para recuperar los territorios de los que en los 90 habían sido despojados, ''La lucha por medio de la unidad la mantenemos porque aún nos falta territorio por recuperar'', comentó Justa.

Martina Martínez de 94 años, Calixta Martínez de 85 y Teófila Martínez de 92, las tres pertenecen a la misma familia, son primas. Las tres nacieron y crecieron en Nueva Armenia, recuerdan los tiempos de la United Fruit Company, tiempos que los describe como similares a los de hoy.
 
Martina Martínez de 94 años, Calixta Martínez de 85 y Teófila Martínez de 92, las tres pertenecen a la misma familia, son primas. Las tres nacieron y crecieron en Nueva Armenia, recuerdan los tiempos de la United Fruit Company, tiempos que los describe como similares a los de hoy. ''En esa época estábamos viviendo en pobreza por los corruptos que nos gobernaban al igual que hoy, mire ese Juan Orlando narco salió'', dijo Martina quien también habla inglés debido a que en su juventud trabajó en el servicio doméstico para una familia estadounidense asentada en Honduras. Las tres mantienen su lengua de origen, hablan garífuna y español.

Jesús Flores tiene 63 años de edad. Como la mayoría de hombres garífunas, toda la vida de Flores está ligada a la pesca artesanal y al buceo para la extracción de langosta. Hace 21 años, el 27 de enero de 2001, Jesús se encontraba pescando en mar abierto y cerca de los Cayos Cochinos cuando fue interceptado por una lancha con tres soldados de la fuerza naval hondureña, sin hacer preguntas y desde algunos metros de distancia los militares dispararon contra Jesús, una bala lo alcanzó en uno de sus brazos,
 
Jesús Flores tiene 63 años de edad. Como la mayoría de hombres garífunas, toda la vida de Flores está ligada a la pesca artesanal y al buceo para la extracción de langosta. Hace 21 años, el 27 de enero de 2001, Jesús se encontraba pescando en mar abierto y cerca de los Cayos Cochinos cuando fue interceptado por una lancha con tres soldados de la fuerza naval hondureña, sin hacer preguntas y desde algunos metros de distancia los militares dispararon contra Jesús, una bala lo alcanzó en uno de sus brazos, ''Aún recuerdo el sonido del impacto en la madera de mi cayuco, después solo sentí caliente y vi los chorros de sangre'', dijo mientras sus ojos se ponían vidriosos al recordar la escena. Desde ese día Jesús tiene una discapacidad en sus dedos que le impide utilizar su mano en totalidad. Los culpables nunca fueron capturados.

Desde Cayo Chachahuate a tierra firme en Nueva Armenia hay 15 kilómetros de distancia. Los pescadores recorren esa distancia y otras mayores en busca de la langosta que es uno de los principales productos de soporte económico para las comunidades garífunas. Muchas ocasiones el trabajo se hace de noche, la razón es porque la langosta tiene más actividad nocturna, según comentan, y también logran evitar el hostigamiento de la guardia naval. Los cayos también cumplen un papel importante como refugio durante las tormentas que alcanzan a los pescadores mientras realizan su trabajo en el caribe hondureño. El cayo más utilizado como descanso y refugio se llama Cayo Bolaños, pero en muchas ocasiones el acoso militar impide que los pescadores puedan reposar en el lugar.
 
Desde Cayo Chachahuate a tierra firme en Nueva Armenia hay 15 kilómetros de distancia. Los pescadores recorren esa distancia y otras mayores en busca de la langosta que es uno de los principales productos de soporte económico para las comunidades garífunas. Muchas ocasiones el trabajo se hace de noche, la razón es porque la langosta tiene más actividad nocturna, según comentan, y también logran evitar el hostigamiento de la guardia naval. Los cayos también cumplen un papel importante como refugio durante las tormentas que alcanzan a los pescadores mientras realizan su trabajo en el caribe hondureño. El cayo más utilizado como descanso y refugio se llama Cayo Bolaños, pero en muchas ocasiones el acoso militar impide que los pescadores puedan reposar en el lugar.

Luis Martínez tiene 19 años.En tres ocasiones ha intentado migrar hacia Estados Unidos y las tres veces fue deportado. Vive de ser ayudante de los buzos y durante horas tiene que esperar hasta que sus compañeros emergan. En ocasiones toma siestas bajo el sol de mediodía. Le costó adaptarse a vaivén del mar: al principio los mareos y vómitos eran constantes. Comentó que en Honduras no tiene más oportunidades que esa.
 
Luis Martínez tiene 19 años.En tres ocasiones ha intentado migrar hacia Estados Unidos y las tres veces fue deportado. Vive de ser ayudante de los buzos y durante horas tiene que esperar hasta que sus compañeros emergan. En ocasiones toma siestas bajo el sol de mediodía. Le costó adaptarse a vaivén del mar: al principio los mareos y vómitos eran constantes. Comentó que en Honduras no tiene más oportunidades que esa. ''La última vez que me deportaron estaba por Monterrey, pero para alguien como yo es imposible no ser visto en otro país. La verdad no me gusta este trabajo, pero es lo único que me queda porque aquí oportunidades no tenemos'', dijo.

Teófilo Alexis Martínez Arzú tiene 36 años, sus conocidos le llaman Lala, es pescador desde los 12 años y buzo desde los 27. La pesca es su medio de subsistencia, en múltiples ocasiones ha librado encuentros con la guardia naval que, obedeciendo a la Fundación Cayos Cochinos, impiden la pesca a los garífunas en las aguas en las que sus ancestros han pescado durante siglos. De esos encuentros Lala recuerda tres, mientras lo hace sus ojos se ponen vidriosos y su semblante cambia, en una ocasión la guardia naval intentó quitarle el producto y el equipo de pesca él, en cambio, decidió tirar las cosas al mar para no entregarlas, era la pesca de todo el día. En otra ocasión Lala terminó preso en La Ceiba por pescar cerca de los cayos y en la última tuvo que ver como los militares golpeaban a dos de sus compañeros mientras descansaban en Cayo Culebra.
 
Teófilo Alexis Martínez Arzú tiene 36 años, sus conocidos le llaman Lala, es pescador desde los 12 años y buzo desde los 27. La pesca es su medio de subsistencia, en múltiples ocasiones ha librado encuentros con la guardia naval que, obedeciendo a la Fundación Cayos Cochinos, impiden la pesca a los garífunas en las aguas en las que sus ancestros han pescado durante siglos. De esos encuentros Lala recuerda tres, mientras lo hace sus ojos se ponen vidriosos y su semblante cambia, en una ocasión la guardia naval intentó quitarle el producto y el equipo de pesca él, en cambio, decidió tirar las cosas al mar para no entregarlas, era la pesca de todo el día. En otra ocasión Lala terminó preso en La Ceiba por pescar cerca de los cayos y en la última tuvo que ver como los militares golpeaban a dos de sus compañeros mientras descansaban en Cayo Culebra.

Todas las tarde los pescadores y buzos se reúnen cerca del muelle de la comunidad para entretenerse con juegos de mesa mientras llega su turno de salir a pescar, la mayoría prefiere salir por las mañanas, pero cuando hay un mal día tiene que hacer doble jornada para poder hacer algo de dinero. Los que salen por las tardes a eso de las 6:00 pm regresan hasta el amanecer del siguiente día.
 
Todas las tarde los pescadores y buzos se reúnen cerca del muelle de la comunidad para entretenerse con juegos de mesa mientras llega su turno de salir a pescar, la mayoría prefiere salir por las mañanas, pero cuando hay un mal día tiene que hacer doble jornada para poder hacer algo de dinero. Los que salen por las tardes a eso de las 6:00 pm regresan hasta el amanecer del siguiente día.

En 1998 el huracán Mitch cambió totalmente la topografía de Nueva Armenia, partes de la comunidad quedaron separadas por afluentes del río Papaloteca que hasta esta fecha durante el invierno sigue padeciendo los estragos que quedaron desde hace más de 20 años. En algunos puntos el agua del delta del río es el patio de las viviendas haciéndolas susceptibles a las inundaciones.
 
En 1998 el huracán Mitch cambió totalmente la topografía de Nueva Armenia, partes de la comunidad quedaron separadas por afluentes del río Papaloteca que hasta esta fecha durante el invierno sigue padeciendo los estragos que quedaron desde hace más de 20 años. En algunos puntos el agua del delta del río es el patio de las viviendas haciéndolas susceptibles a las inundaciones.

De derecha a izquierda, Joel, Elvin, Nixon, Jaicol, David y Dylan, los seis viven en Nueva Armenia estudian en Centro Básico Visitación Padilla que funciona a media capacidad debido a la pandemia de la covid-19. También pertenecen el Club Deportivo Garinagu Wagia, Nosotros los Garífunas, es un equipo de fútbol conformado por niños y adolescentes garífunas de Nueva Armenia, la iniciativa surgió cuando el profesor Iván Figueroa se enteró del ocio que pasaban los niños por el cierre de la escuela. El Club trata de resguardar las tradiciones como el lenguaje, la música y la disciplina de respeto en los niños garífunas.
 
De derecha a izquierda, Joel, Elvin, Nixon, Jaicol, David y Dylan, los seis viven en Nueva Armenia estudian en Centro Básico Visitación Padilla que funciona a media capacidad debido a la pandemia de la covid-19. También pertenecen el Club Deportivo Garinagu Wagia, Nosotros los Garífunas, es un equipo de fútbol conformado por niños y adolescentes garífunas de Nueva Armenia, la iniciativa surgió cuando el profesor Iván Figueroa se enteró del ocio que pasaban los niños por el cierre de la escuela. El Club trata de resguardar las tradiciones como el lenguaje, la música y la disciplina de respeto en los niños garífunas.

Daisy y Janira son hermanas, estudiaban en el Centro Básico Visitación Padilla de Nueva Armenia, debido a la pandemia dejaron de estudiar y se dedicaron a ayudar a su madre en la venta de Casabe, tortilla de yuca tradicional en la cultura Garífuna. Según el Fondo Social de Deuda Externa y Desarrollo de Honduras, durante la pandemia de la covid-19 el 40 % de los niños y jóvenes abandonaron sus estudios. En las comunidades garífunas el acceso a educación es precario, como el resto de Honduras, también muchos niños abandonaron y no regresaron a clases semi presenciales debido a las dificultades económicas de sus familias.
 
Daisy y Janira son hermanas, estudiaban en el Centro Básico Visitación Padilla de Nueva Armenia, debido a la pandemia dejaron de estudiar y se dedicaron a ayudar a su madre en la venta de Casabe, tortilla de yuca tradicional en la cultura Garífuna. Según el Fondo Social de Deuda Externa y Desarrollo de Honduras, durante la pandemia de la covid-19 el 40 % de los niños y jóvenes abandonaron sus estudios. En las comunidades garífunas el acceso a educación es precario, como el resto de Honduras, también muchos niños abandonaron y no regresaron a clases semi presenciales debido a las dificultades económicas de sus familias.

El río Papaloteca recorre el municipio de Jutiapa hasta desembocar en el atlántico hondureño, específicamente en Nueva Armenia. El río, así como Nueva Armenia, están rodeados de palma africana, el cauce sirve de abastecimiento de agua dulce para la comunidad, pero también es explotado por empresas del sector privado para extraer arena y piedra para la construcción y comercio. Durante el invierno el río se desborda debido a la extracción de piedra y arena lo que provoca inundaciones que afectan los pequeños cultivos de plátano y yuca de las comunidades Garífunas, el último desastre ocurrió en noviembre del 2020 cuando los huracanes Eta y Iota golpearon la costa hondureña, desde entonces muchas familias no pudieron recuperar los cultivos.
 
El río Papaloteca recorre el municipio de Jutiapa hasta desembocar en el atlántico hondureño, específicamente en Nueva Armenia. El río, así como Nueva Armenia, están rodeados de palma africana, el cauce sirve de abastecimiento de agua dulce para la comunidad, pero también es explotado por empresas del sector privado para extraer arena y piedra para la construcción y comercio. Durante el invierno el río se desborda debido a la extracción de piedra y arena lo que provoca inundaciones que afectan los pequeños cultivos de plátano y yuca de las comunidades Garífunas, el último desastre ocurrió en noviembre del 2020 cuando los huracanes Eta y Iota golpearon la costa hondureña, desde entonces muchas familias no pudieron recuperar los cultivos.

Mabel Robledo de 34 años es la líder del Comité de Defensa de la Tierra de Nueva Armenia. Ella se encarga de organizar a la comunidad en actividades que van desde la construcción de casas ancestrales de la salud hasta defender la tierra del despojo de los palmeros y detener destrucción por minería de extracción en los ríos que atraviesan la comunidad. Mabel perteneció a la Policía Nacional de Honduras, pero, debido al acoso por parte de la policía por su activismo en defensa de la tierra, renunció para cuidar su integridad física. Ahora se dedica a atender su negocio de productos de santería, estudia derecho y la mayor parte del tiempo lo dedica a defender los intereses de la comunidad Garífuna de Nueva Armenia,
 
Mabel Robledo de 34 años es la líder del Comité de Defensa de la Tierra de Nueva Armenia. Ella se encarga de organizar a la comunidad en actividades que van desde la construcción de casas ancestrales de la salud hasta defender la tierra del despojo de los palmeros y detener destrucción por minería de extracción en los ríos que atraviesan la comunidad. Mabel perteneció a la Policía Nacional de Honduras, pero, debido al acoso por parte de la policía por su activismo en defensa de la tierra, renunció para cuidar su integridad física. Ahora se dedica a atender su negocio de productos de santería, estudia derecho y la mayor parte del tiempo lo dedica a defender los intereses de la comunidad Garífuna de Nueva Armenia, ''Aquí nos toca defender la tierra que tenemos y que amamos, la lucha que hicieron nuestros ancestros la estamos replicando, muchos de ellos pagaron con su vida y si nos toca ni modo, pero no vamos a bajar los brazos para que sigan los atropellos contra la comunidad Garífuna'', dijo.

 

 

Según los líderes del Comité de Defensa de la Tierra, la empresa palmera Atlántida posee más de 110 hectáreas de cultivo de palma africana que rodean a Nueva Armenia y en algunos casos las plantaciones están en terrenos que pertenecen a los Garífunas, también los líderes se quejan de lo voraz del cultivo de palma que elimina todos los nutrientes de la tierra sin dejar la posibilidad de realizar otro tipo de cultivos en la zona.
 
Según los líderes del Comité de Defensa de la Tierra, la empresa palmera Atlántida posee más de 110 hectáreas de cultivo de palma africana que rodean a Nueva Armenia y en algunos casos las plantaciones están en terrenos que pertenecen a los Garífunas, también los líderes se quejan de lo voraz del cultivo de palma que elimina todos los nutrientes de la tierra sin dejar la posibilidad de realizar otro tipo de cultivos en la zona.

 

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