Internacionales / Cultura
Qatar sale favorecido en el reto geopolítico del Mundial

El emirato aprovecha la oportunidad de lavar su imagen ante cuestionamientos previos y de impulsar una nueva diplomacia 'deportiva', indican expertos. FIFA reporta cifras récord de audiencia, mientras los resultados de la pelota acaban involucrando a regiones del mundo ajenas a los centros de poder de Occidente.

ANDREJ ISAKOVIC

Fecha inválida
Raphaëlle PELTIER (AFP) y Álvaro Murillo

El Mundial de Fútbol Qatar 2022 registró la mayor cantidad de goles en la historia de los mundiales, 172 tantos, con un promedio nada despreciable de 2,68 por partido, ungió campeón a la estrella Lionel Messi hasta vestirlo con un ropaje árabe e hizo saltar a cientos de millones de aficionados seguidores de Argentina por todo el planeta; se confirmó la meteórica carrera del joven ídolo Kylian Mbappé, culminó con un juego final disputado como pocos y alojó el mejor rendimiento de una selección árabe en la historia, el de Marruecos, además de que las transmisiones llegaron más lejos y más rápido que nunca.

El Mundial en que Qatar invirtió más de más de $220.000 millones, el más caro de la historia, acabó sin mayores contratiempos en la organización y las selecciones que intentaron alzaron la voz por los derechos humanos no lograron visibilizar la causa a instancias finales. La pelota acaparó la atención, como clamó la FIFA, y la politización se diluyó conforme avanzó la competencia en el primer mundial realizado en un país árabe y segunda vez fuera de Occidente, 20 años después de Japón-Corea. Hasta el momento del año en que se jugó, como nunca antes en noviembre para evitar las altas temperaturas de julio, resultó beneficioso para los ganadores, pues permitió a los más de cinco millones de argentinos armar una fiesta veraniega en el recibimiento de sus futbolistas en Buenos Aires. En Europa, en cambio, los aires invernales tenían pocas celebraciones qué frustrar.

La conclusión general indica que el emirato ha logrado su objetivo de imagen e influencia, especialmente en los países del sur y en el mundo árabe, según varios expertos consultados por AFP, mientras FIFA celebra cifras récord de espectadores de las incidencias desde Qatar.

“El evento ha ofrecido a Qatar la oportunidad de lavar su imagen de país de escándalos, incluso de olvidar los casos que precedieron el torneo', profundiza Raphael Le Magoariec, especialista de geopolítica del deporte en el Golfo de la Universidad de Tours, en Francia. Se refiere a las acusaciones de corrupción para obtener el torneo y a las críticas sobre los derechos de los trabajadores migrantes y las personas LGBT+, señalamientos que se sumaban a la inquietud sobre la organización o la seguridad, e incluso sobre la capacidad de propiciar un ambiente festivo a pesar de las restricciones, de los altos precios y de la poca tradición futbolera de la población local.

“Cabe señalar que esta politización no ha sido tan importante como podría haber sido y que, si bien ha habido errores, han sido poco mediáticos”, comentó Carole Gomez, doctoranda en sociología del deporte en la universidad de Lausana, en Suiza.

En Inglaterra, Andreas Krieg, profesor en el King's College de Londres, reconoce la eficacia de las relaciones diplomáticas  qataríes. “Incluso en países en los que la cobertura mediática ha sido mayoritariamente negativa, como en Reino Unido, las élites políticas se han mantenido positivas hacia el anfitrión del Mundial”, añadió.

Eso se llama ‘soft power’ en la teoría de las relaciones internacionales, un aspecto en el cual Qatar se anota una ventaja con la organización del Mundial, llevándolo a regiones del mapamundi que han quedado relegadas en ediciones anteriores, sobre todo en Asia y África con el coincidente logro de la selección de Marruecos de llegar hasta semifinales, a donde nunca había llegado una selección árabe o del continente africano.

Por eso la presencia de aficionados árabes en los estadios, los festejos de aficionados árabes en numerosas ciudades de Europa, Asia o África, e incluso la causa palestina reflejada en las banderas que se observaron en las graderías o en las celebraciones de los jugadores transmitidas en las tomas oficiales.

Según Simon Chadwick, profesor de economía y geopolítica del deporte en SKEMA Business School, en Francia, el emirato sale con 'un beneficio neto en 'soft power'', particularmente en el Sur y en el mundo árabe, donde la competición ha 'dado un latigazo' a su influencia preexistente.

El objetivo era explícito. Lo declaró el domingo en Twitter el emir, Cheikh Tamin ben Hamad Al Thani: “Hemos mantenido nuestra promesa de organizar un campeonato excepcional para los países árabes, que ha permitido a los pueblos del mundo descubrir la riqueza de nuestra cultura y la originalidad de nuestros valores'.

Entre el príncipe heredero saudita Mohammed ben Salmane como invitado de honor en la ceremonia de apertura y el uso por el emir de una bufanda verde, color de la selección saudita, se recordará la puesta en escena de la reconciliación con Arabia Saudita, después de sus problemas diplomáticos entre junio de 2017 y enero de 2021.

No es que se hayan extinguido las dudas; tampoco bastan cuatro semanas para revertir las ideas previas, los hechos o los estereotipos. “Hay todavía una resistencia considerable en países como Dinamarca, Alemania y Países Bajos, a la que las autoridades cataríes eligieron no enfrentarse', añadió Chadwick, antes de advertir que el trabajo de ‘soft power’ no acaba con el cierre del mundial.

Un primer obstáculo es la sospecha de corrupción en el Parlamento Europeo, reveladas durante las semanas del Mundial. Las consecuencias son inciertas, tanto como el perfil de la “diplomacia deportiva”  en el futuro frente a la competencia con Arabia Saudita, con ambos países pugnando por los Juegos Olímpicos de 2036.

Por el momento circula aún fresca la fotografía de Lionel Messi cubierto por la túnica árabe que se dejó colocar por el gobernante qatarí mientras se alzan algunas voces de apoyo parciales: “Trataron de sabotearlo, trataron de impedirlo... no pudieron sabotearlo, no pudieron impedirlo, y hoy por hoy es uno de los mejores mundiales de fútbol que ha habido en la historia', dijo el presidente venezolano, Nicolás Maduro dirigiéndose a su “hermano emir”, aliado en los negocios petroleros.

Discurso de Maduro aparte, los resultados de Qatar 2022 apuntan a triunfo ajeno a Europa, cuyas selecciones quedaron lejos del entusiasmo y el desempeño esperado. Las excepciones fueron la pequeña Croacia, Inglaterra y Francia, que llegó a la final contra Argentina en un duelo con matices de triunfo del “sur global” sobre el poder hegemónico de Occidente.

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