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Barrio 18 Sureños retoma propuesta de MS-13 y ofrece discutir fin de extorsiones y localizar desaparecidos

Una de las facciones del Barrio 18 plantea no solo la disposición a discutir su desarticulación, sino también a terminar con las extorsiones y a ubicar los cadáveres de las personas desaparecidas por esa organización criminal. Sugiere crear una instancia mediadora que podría incluir a Naciones Unidas y la Iglesia Católica. Y mientras diversos actores expresan anuencia al diálogo, el FMLN y el gobierno cierran las puertas a esa posibilidad.

 
 

La facción Sureños de la pandilla Barrio 18 respaldó este lunes 16 de enero la propuesta de diálogo que la Mara Salvatrucha-13 (MS-13) lanzó al gobierno a finales de diciembre de 2016 y agregó dos ofertas más ante una posible mesa de negociación: el desmontaje de las extorsiones y la localización de los cadáveres de las personas desaparecidas por su estructura.

Hace una semana, El Faro reveló que la MS-13 había pedido al gobierno abrir canales de diálogo y puso sobre la mesa discutir sobre la posible desarticulación de la organización. A cambio, pidió programas de reinserción para sus miembros. La facción Sureños del Barrio 18 hizo eco de la oferta de sus rivales históricos y subieron la oferta agregando más puntos a una posible agenda de negociación.

El Faro sostuvo un encuentro con un pandillero con capacidad de representar a nivel nacional la voz de esta organización. En el pasado, esta persona ha sido portavoz de los Sureños ante organizaciones internacionales e iglesias interesadas en respaldar una solución negociada al fenómeno de violencia que vive el país.

El líder pandillero está convencido de que los temas que pone sobre la mesa serían los puntos más complicados dentro de la mesa de diálogo que buscan: “La entrega de las armas y los territorios o dejar de brincar cipotes (dejar de reclutar nuevos miembros a la estructura) serían chascarrillos a la par de esos otros temas, pero en algún momento hay que tener esa discusión profunda: el abandono de la extorsión como forma de vida de las pandillas y entregar a los desaparecidos”, dijo.

Sobre este último punto agregó que era uno especialmente difícil “porque, claro, sin cuerpo no hay delito. Pero si finalmente llegamos a establecer un diálogo, tarde o temprano las víctimas van a querer saber dónde está su hijo, su familiar y hay que dárselos”, dijo.

El vocero de los Sureños es menos optimista que sus pares de la MS-13 sobre la posibilidad de que el gobierno acceda a establecer un diálogo directo con las pandillas y propone medidas alternas: “Hay tres espacios: nosotros, las pandillas; el gobierno, y podría haber una comisión formada por Naciones Unidas, la Iglesia Católica u otras iglesias que se reúna con nosotros por aparte y luego con el gobierno”, propuso.

Fue enfático en decir que su pandilla hace suyos los temas planteados por la MS-13 y que los puntos que él pone sobre la mesa gozan del aval de toda la organización.

La facción Sureños del Barrio 18 es una de las dos organizaciones que resultaron de una guerra interna en la pandilla durante el año 2005. La otra mitad de la pandilla se hace llamar facción Revolucionaria. Barrio 18 es una pandilla con presencia en varios países como Estados Unidos, México, Guatemala y Honduras; sin embargo solo en El Salvador ha experimentado esta fractura. Las dos facciones operan en la práctica como dos pandillas distintas: libran una guerra a muerte entre ellas y sus territorios están separados, incluso en los centros penales en los que sus miembros están recluidos.

Salvo FMLN, partidos abren las puertas al diálogo

Consultado por El Faro sobre el ofrecimiento de la Mara Salvatrucha-13, el vocero de la presidencia, Eugenio Chicas, tuvo la semana pasada una primera reacción cautelosa, asegurando que no había tenido ocasión de consultar la opinión del presidente Salvador Sánchez Cerén y que era un tema “complejo” al que había que “darle taller”. Una semana después, Chicas fue rotundo al descartar cualquier posibilidad de encuentro con las pandillas: “Somos claros y firmes: no hay diálogo, no hay conversaciones, no hay posibilidad de ningún tipo de acuerdo que abra esa ruta”, dijo. 

Añadió que el gobierno que representa interpreta el ofrecimiento como un acto de oportunismo: “Creo que estos grupos criminales pretenden utilizar abusivamente la coyuntura de la conmemoración del Acuerdo de Paz para filtrarse en el marco de esa coyuntura en el sentimiento de paz y diálogo del país para poder obtener sus prebendas”.

Otros miembros del FMLN fueron consultados por este periódico en el marco de la celebración de los 25 años de los acuerdos de paz. Todos coincidieron en que las puertas deben estar cerradas a cualquier posibilidad de entendimiento con las pandillas. La diputada Lorena Peña, vicepresidenta de la Asamblea Legislativa y miembro de la cúpula del partido en el gobierno, rechazó de tajo la posibilidad: “Cero diálogo con pandillas aunque estas ofrezcan su desarticulación. Creo que darle una connotación de fuerza política representativa a las maras sería realmente un desatino”, dijo.

El secretario general del partido, Medardo González, también se manifestó en contra de cualquier acercamiento: “No, eso es diversionismo (sic). El Estado salvadoreño no puede estar en esos juegos de diálogos y negociaciones con delincuentes”.

Todo este rechazo luego de que El Faro revelara en 2016 que los dos principales partidos políticos salvadoreos -FMLN y Arena- tuvieron conversaciones secretas con líderes pandilleros en las vísperas de las elecciones presidenciales de 2014. El FMLN incluso ofreció a las pandillas crear una línea de créditos por 10 millones de dólares.

Contrario al FMLN, el resto de partidos políticos representados en la Asamblea Legislativa fueron más flexibles al pronunciarse frente a la propuesta de la MS-13, incluyendo a aquellos –como GANA y PDC- que han tenido en el pasado una opinión tajante contra cualquier diálogo con pandillas.

Arena, el principal partido de oposición, tiene una opinión dividida sobre este punto: el presidente del partido, Mauricio Interiano y el diputado Ricardo Velázquez Parker se pronunciaron en contra, mientras que otros miembros del partido dieron la bienvenida a la propuesta y se mostraron ansiosos por llevarla a la práctica, entre ellos el ex candidato a la vicepresidencia y actual miembro de la cúpula arenera, René Portillo Cuadra; la ex vicepresidenta de la República y actual diputada, Ana Vilma de Escobar, y los diputados Juan Valiente y Ernesto Muyshondt.

“Si esta organización pandilleril decide desarticularse, es la mejor noticia y lo que debemos es apoyar. ¿Cómo hacerlo? Con un plan de desmovilización que implique para esta gente recurso para que haya empleos, capacitación, recreación; recursos para que tengan vivienda digna, es decir, todo un plan social que permita reinsertarlos a la vida productiva", dijo Portillo Cuadra. "No podemos oír que se quieren desarticular y no poner atención. No hacerlo sería un gran error político de este gobierno. Hay que tomarles la palabra, hay que sentarlos, hay que dialogar con ellos, dentro del marco de la ley”, agregó el legislador, que también es vicepresidente de asuntos políticos de Arena.

En términos similares se refirió al asunto la ex vicepresidenta de la República: “El país tiene que hacer todos los esfuerzos posibles y explorar todos los caminos posibles para desmontar la violencia en El Salvador. Todos los caminos deben ser explorados. Esta conmemoración de los Acuerdos de Paz debe ser la base para que nos sentemos, dialoguemos y resolvamos”, dijo.

El diputado Juan Valiente incluso comprometió el concurso de su partido en esta iniciativa: “¡Me parece muy bien. Me parece excelente!” Lo que probablemente puedan querer es un borrón y cuenta nueva. En eso tendrían que contar con el apoyo de todos los partidos de oposición para pensar en un  mecanismo legal a considerar. Realmente creo que cuando uno ha estado involucrado en este tipo de actividades antes debe cumplir la pena antes de reclamar justicia. Arena siempre va a estar dispuesto a acompañar a aquellas iniciativas que sean de beneficio en el país. Creo que si las pandillas renuncian a la violencia y a las actividades delictivas es un avance importante para el país”.

El diputado Muyshondt también celebró la oferta de la pandilla más grande del país y pidió que el diálogo no se limite al gobierno y a las pandillas sino al resto de partidos políticos y fuerzas sociales: “No creo que debería ser entre el gobierno y las pandillas. Creo que debe ser con la participación de los diferentes sectores, incluso las otras fuerzas políticas y sociales del país”. Durante la última elección presidencial, Muyshondt sostuvo reuniones secretas con las pandillas para solicitarles su respaldo electoral.

En sentido contrario, el presidente del partido de oposición, Mauricio Interiano, está más próximo a la opinión del gobierno: “No podemos sentarnos en una mesa de negociación con grupos que han estado delinquiendo de esta manera”, zanjó. Su rechazo es compartido por el diputado Velázquez Parker, que es ha caracterizado por sus propuestas conservadoras en la Asamblea. “Yo les pediría (a las pandillas) que dejen de delinquir, extorsionar y asesinar y, en la medida en que salgan ellos de una vida que tenga como propósito sacar ventaja sobre la población honrada, ya el diálogo viene a ser algo completamente innecesario”, respondió.  

Rodolfo Parker, único diputado de la Democracia Cristiana en la Asamblea Legislativa, ha tenido en el pasado una opinión ambigua sobre la conveniencia de dialogar con las pandillas y ha apadrinado propuestas como la de la “rehabilitación forzosa” de pandilleros, que consistiría en secuestrar a presuntos miembros de pandillas –aunque no estuvieran acusados de ningún delito- y someterlos a un proceso “educativo y de reinserción aún en contra de su voluntad”, según él mismo explicó en octubre de 2015.

Sin embargo, en esta ocasión, consideró que abrigar la oferta de la Mara Salvatrucha-13 es un acto de responsabilidad política: “Las pandillas son producto de las omisiones de la sociedad salvadoreña. Son hijos de nuestras taras, de nuestros problemas, de nuestra falta de capacidad de entendimiento. Cuando se habla de conversar con las pandillas, que son parte del tejido social salvadoreño, para desmontar las pandillas, el tema se vuelve absolutamente pertinente. Hay que hacerlo, mientras más pronto, mejor”, dijo.

Sin embargo, quien ha tenido el giro más abrupto sobre este tema es el presidente de la Asamblea Legislativa, Guillermo Gallegos, promotor de la pena de muerte contra pandilleros; de juzgar a menores de edad miembros de pandillas como adultos y de armar a la sociedad civil para que tomen la justicia por sus manos. Gallegos ha llegado a decir que celebra el asesinato de pandilleros a manos de la Policía. Sin embargo, cuando la cadena Univisión le consultó respecto de la oferta de la MS-13, se mostró mucho más receptivo: “La puerta (al diálogo) nunca se puede cerrar totalmente. Si esto es cierto, hay que buscar alternativas, lo que queremos es paz y seguridad. Que entreguen las armas y que los líderes salgan a la luz pública, mientras tanto, no dejan de ser un grupo violento. Insisto en que antes de negociar primero tendrían que deponer la violencia porque es difícil creer en ellos cuando tienen como modo de vida el asesinato y la extorsión”.

Otros actores, como la Iglesia Católica, la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) y el embajador de Gran Bretaña, se han pronunciado a favor de abrir un diálogo con las pandillas.

El obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, incluso retó a las pandillas y al gobierno a “dar muestras de confianza” en el diálogo e insinuó que la Iglesia Católica puede servir de mediadora en el caso de que se den las condiciones.

“Voy a decir una cosa bastante atrevida: el Papa dice hay que estar ahí, y esto supone unas condiciones que por ahora no tenemos. Pienso que se pueden crear esas condiciones porque hasta ahora ha permeado el método de quién es el más fuerte: ¿Quién mata más gente?  ¿Quién captura más pandilleros? Así no llegamos a nada. Hay que cambiar de casete”, exhortó el obispo.

En su cuenta de Twitter, el embajador británico Bernhard Garside respaldó la idea: “El diálogo es la única manera como ESA (El Salvador) podría avanzar si se hace de forma transparente. Sé valiente El Salvador, ¿Qué tienes que perder?”, escribió. En un mensaje posterior fue incluso más allá de lo que normalmente se espera de un diplomático: “Qué triste que el FMLN piensa que las vidas de ciudadanos, policías, jóvenes, etc. Son solamente un juego. ¿Cuántos más tienen que morir?”, inquirió.

La página oficial de la UCA publicó un análisis firmado por el sacerdote Rodolfo Cardenal, director del centro Monseñor Romero de la misma universidad: “La última propuesta de la MS-13 ha desconcertado a un gobierno empeñado en la represión como única opción. La pandilla propone un diálogo para detener la violencia. La propuesta no debiera ser descartada con ligereza, porque pone sobre la mesa la desarticulación de la pandilla más grande y poderosa. No explorar esa posibilidad, a pesar de la repugnancia que pueda suscitar en ciertos sectores, mostraría la trivialidad de la conmemoración de los veinticinco años de los acuerdos de 1992”, sostiene Cardenal en el primer párrafo. 

El martes 17, la diplomática estadounidense Mari Carmen Aponte, reaccionó al ofrecimiento de diálogo que han hecho las pandillas y dijo que será una decisión del gobierno de El Salvador tomarlas en cuenta. En 2012, año en el que el gobierno negoció las pandillas a cambio de beneficios carcelarios, Aponte era la embajadora de Estados Unidos en El Salvador. Dejó el cargo en febrero de 2016 y luego fue nombrada secretaria de Estado adjunta en funciones para el hemisferio occidental, cargo que ocupará hasta este jueves 19, un día antes de la toma de posesión del presidente Donald Trump.

Esta postura coincide con el discurso que Aponte manejó durante la Tregua, cuando se refería a dicho proceso como un asunto interno salvadoreño. Sin embargo, en la práctica, Estados Unidos no ofreció su apoyo y tomó decisiones que ayudaron a tambalear el proceso, como cortar el flujo de los fondos PATI destinados para el desarrollo de comunidades empobrecidas, ante la sospecha de que con esos fondos se estaban beneficiando pandilleros, o la inclusión de la MS-13 en la lista de organizaciones terroristas.

Quizá la leve diferencia, esta vez, es que Aponte habló de la oportunidad que se puede abrir para aquellos quieren alejarse de la vida criminal, una idea que los propios pandilleros han manejado en el ofrecimiento que han hecho al gobierno y a la sociedad salvadoreña. 

"El interés nuestro es la seguridad, combatir la violencia, estar dispuestos a apoyar en los programas que están funcionando y aumentarlos para que, no importa la decisión y la estrategia que el gobierno haga para decidir combatir la violencia, los programas que nosotros apoyamos funcionen", dijo Aponte, tras una pregunta de El Faro en una conferencia de prensa organizada en la embajada americana, en San Salvador.

“Si vamos a tener éxito en poder ayudar a toda la sociedad, incluyendo a aquellos que quieran abandonar una vida de crimen, tenemos que trabajar para proveer y para apoyar programas que mermen la violencia”, añadió.

*Con reportes de Gabriel Labrador, Nelson Rauda, Jimmy Alvarado y María Luz Nóchez

Nota de la Redacción: la versión original de este artículo fue actualizada, en la tarde del martes 17 de enero, con las declaraciones de la secretaria de Estado adjunta en funciones para el hemisferio occidental.

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