¿Para qué sirve una nutricionista?
Entrevista con María José Santamaría
Hay pacientes que se sientan frente a María José y ella los mira pensando: "¿Para qué habrán venido?" Está acostumbrada a recibir personas que solo quieren adelgazar, y a otras que quieren adelgazar ya. Pero cada tanto aparece alguien que se sienta, cruza las piernas y dice que quiere comer bien o comer mejor. Y eso es la gloria.
“El tema nutrición abarca mucho más que el simple hecho de un tema dietético. Es tener una alimentación balanceada y mejorar la calidad de vida”, dice la nutricionista y dietista María José Santamaría.
Y alimentación balanceada es darle al cuerpo lo que necesita y en el orden que se necesita, se esté a dieta o no.
Sin embargo, las ganas de adelgazar después de año nuevo son infinitas. En las fiestas uno come hasta no dar más. Y promete que todo va a cambiar a partir del lunes.
“Me eché 12 libras en las fiestas y entre el 1 y el 3 quiero bajarlas. Esa es una mentalidad típica, de latino. Fiestas, tragos, comida, etcétera, como si se nos activara un chip, ni me acuerdo del tema nutritivo”, explica María José. Es el clásico dicho “comer como que no hay mañana”. Pero hay, y para peor es lunes; el primer lunes del año.
Comencemos.
“Yo creo muchísimo, en una primera etapa, en una dieta de desintoxicación que tiene que durar de 2 a 4 días máximo porque son dietas que están limpiando y son bajas en calorías”.
El método.
“Buena fuente de frutas, buena fuente de verduras, proteína blanca pollo o pavo. Eliminar carnes rojas en ese lapso; si no se consumen, mucho mejor, porque son proteína tóxica. Y claro, un balance prudente que haga que se sienta la desintoxicación”.
Lo que sigue.
“Es una limpia. Y después hay que empezar. Si hablamos de reducción, hay que comenzar con una tendencia que vea porciones, que calcule, teniendo precaución en el tema de carbohidrato. Si hablamos que comí más de lo habitual, que me siento más empacadita o que la ropa me queda más apretada, uno se desintoxica y luego vuelve a su rutina de ejercicio, comida, baja en traguitos, baja en salidas, menos postre. Entonces el cuerpo regresa a una normalidad, aunque no todos los metabolismos son iguales”.
Y ahí aparece el bendito metabolismo, el capo, el que hace que uno coma feliz o con culpa, que se tenga una digestión perfecta o una infame, o que una barrita de chocolate arruine una vida.
Todo “depende del metabolismo”. Y para más imperfección, ni considera el tema de igualdad de género.
María José lo cuenta sin rencores. “El hombre tiene una dificultad de reducción o una diferencia anatómica después de los 55 años. En la mujer el primer cambio es a los 30 años y el cambio sumamente drástico es de los 45 en adelante”. Sumamente drástico.
Los cambios son rollos, acumulación de grasa, y la librita que antes se bajaba en dos días, hoy se pierde en una semana.
Limpitos.
Terminada la desintoxicación, días más, días menos, lo mejor para comenzar una dieta es consultar un nutricionista y las razones son múltiples.
Para María José, uno de los temas principales es el autocontrol. Los pasos a seguir, las metas, lo que hay que cumplir. Y el otro es que realmente uno puede arruinarse el metabolismo porque para adelgazar hay miles de métodos: la dieta de moda, la medicina natural no controlada, las pastillas, las inyecciones, los parches y ni se diga los “llame ya”.
Y adelgazar no es fácil. Y además, muchas veces, no está dimensionado de la forma en que debe ser. “Esto es tan duro como ser un drogadicto o un alcohólico, lo que pasa es que socialmente es la gordita y digamos que es aceptado porque a la larga todo gira alrededor de la comida”.
Al peso, primero, se le gana con la cabeza. Y después con esfuerzo. "Uno siempre que piensa en dieta tiene que pensar en una dieta sostenible a largo plazo porque si no, eso no es real. Es un estilo de vida".
Acompañar la dieta con ejercicio también es un estilo de vida. Para María José “es la pareja realmente perfecta”, como en el cine. Es matemático. “Si como menos y gasto más energía, obviamente el resultado va a ser reducción de peso”, dice. Sin embargo solo hacer ejercicio y no cuidar la alimentación no siempre significa reducción de peso. Gimnasio y pizza, mmm...
Limpitos y balanceados.
En pleno 2011, y aunque quizás no haya sido un propósito, comer nutritiva y balanceadamente no está de más. Desafiando cualquier metabolismo maligno que esté dando vueltas y solo pensando en salud, en la lista del súper no puede faltar.
Lo clásico.
“Una buena dosis de proteínas: pollo, pescado, carne, huevos, frijoles”.
Lo fresco.
“Verduras y frutas. Son indispensables, son alimentos reguladores: vitaminas, minerales y dosis de fibra. Son los que al final nos terminan de llenar”.
Lo preferido.
“Y aunque son los enemigos totales y completos, hay que incorporar ordenadamente el tema de los carbohidratos. Si hablamos de algo balanceado el carbohidrato tiene que estar porque la glucosa es la primera línea de energía para el cerebro, para todo”.
Y además hay que empezar el día, haciendo honor al viejo adagio: desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un mendigo.
"Si usted me pregunta de los tiempos de comida, el desayuno es basiquísimo. Comer proteína: claras de huevo, lascas de queso bajo en grasa, tostada integral y frijoles. Eso hace un balance entre las hormonas que provocan la regularidad, o de reducción o de mantenimiento”, dice María José.
Y asegura que una buena alimentación cambia la vida. “Se nota en la energía, en el pelo, en la sudoración, en el dormir”.
Entonces, limpitos y sanos. Vale la pena.