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Marte aplaude a un hombre vestido de novia

El Salvador no esconde su homofobia, pero en nombre del arte permite algunas cosas e incluso las aplaude. El Museo de Arte de El Salvador fue el escenario en donde, por primera vez, un hombre modeló un vestido de novia. En un país en el que desde la política y la religión se profesa la homofobia, un centenar de personas vitorearon y aplaudieron la audacia de un diseñador y de un hombre vestido de blanco y en tacones altos.

 
 

Milton Rodríguez desfiló con un traje de novia. Sobre la cara plateada resaltaba una espesa barba vikinga, pelirroja. Sobre los ojos, una diadema de perlas. Con el mentón erguido, los hombros al descubierto, marchó sobre la pasarela ataviado con un corsé blanco cuyo tejido estaba inspirado en los tapetes artesanales y unos leggins blancos, coronados con una armazón que se adjuntaba por medio de listones a la cintura. Ni los nervios del debut ni el miedo a la pasarela o al qué dirán en este país homofóbico le significaron un reto. En realidad, el principal obstáculo de su performance fueron los tacones altos: “nunca fui un gay de quitarle los zapatos a mi mamá”, dice para explicar la complejidad de tener que aprender a equilibrarse en ellos.

Milton es un publicista de 35 años, pero desde hace seis semanas, por un par de horas en la noche, cambió los zapatos deportivos por unos tacones de 14 centímetros. En los ensayos, en el cuarto lleno de expertos modelos (hombres y mujeres), él era el único virgen. De tanta práctica y tanto consejo logró dominar los tacones, paseándose de un extremo al otro de un cuarto sin tropiezos ni desbalance. Este jueves 6 por la noche, ante una multitud que se había dado cita para conocer las propuestas de ocho diseñadores salvadoreños emergentes, el neófito de las pasarelas se robó la atención y los aplausos del público congregado en el Museo de Arte de El Salvador (Marte). Cuando finalizó su recorrido, y regresó a los camerinos,  las otras novias y el resto de modelos celebraron la victoria colectiva. "Me encantóóó", decían. Él era uno más.

Milton Rodríguez desfiló con un vestido de novia. El público en el Museo de Arte de El Salvador celebró la audacia del diseñador y el modelo. Foto: Fred Ramos
 
Milton Rodríguez desfiló con un vestido de novia. El público en el Museo de Arte de El Salvador celebró la audacia del diseñador y el modelo. Foto: Fred Ramos

Bajo el concepto avant-garde, que busca romper con los estereotipos del arte, la cultura y la sociedad, el diseñador salvadoreño Alejandro Benítez decidió enviar el siguiente mensaje: los hombres también pueden usar un vestido blanco el día de su boda. “Quiero representar el lado femenino del hombre. Que fuera un chico quien llevara esta pieza también significaba un reto, romper un tabú”, asegura. Y lo logró.

Hubo rostros, sobre todo de las personas de mayor edad sentados en primera fila, que pareciera que no terminaron de descifrar el concepto, hubo una pareja que se dijo cosas al oído, pero nada desconcierto. Las pantallas de los celulares seguían su recorrido para grabarlo y otros vitoreaban y aplaudían la audacia. Marte, convertido esa noche en una pequeña muestra de la sociedad salvadoreña, fue conquistado, pese a que de todos los hombres que desfilaron, el vestido de Milton era el único que tenía elementos considerados de uso exclusivo para las mujeres. 

Milton es un hombre abiertamente homosexual. Esa fue una de las razones por las que Benítez lo escogió como modelo. Un hombre heterosexual “si aceptaba -explica- no hubiera logrado transmitir la misma seguridad que él logró”. Introducir un hombre en tacones y vestido de novia en el Museo de Arte no fue particularmente difícil. Los organizadores solo pusieron una condición: que la conformación del atuendo no se volviera un disfraz.

Para el flamante modelo, la propuesta del diseñador fue más bien un reto personal, nunca se lo planteó como un tema de representatividad de la comunidad LBGTI, ni siquiera se había puesto a pensar en el qué dirán. Solo dijo que sí. La noche previa a su estreno en la pasarela, sin embargo, un conocido le preguntó si estaba realmente seguro de querer hacerlo y le recordó que se estaba exponiendo “a un montón de cosas”.

El Salvador es un país en el que calificar a alguien como gay es una ofensa, en donde amar libremente a alguien del mismo sexo es sinónimo de sacrilegio y cuya restricción legal es caudal de votos para los partidos políticos; un país en donde, entre 1995 y 2015, más de 500 personas LBGTI han sido asesinadas sin que se investiguen sus casos, un país en el que hasta los policías son capaces de torturar a un hombre trans por su identidad de género. La “advertencia” de esta persona le hizo revivir a Milton el episodio más fuerte de discriminación que había sufrido en un espacio público. En 2012, luego de haber salido a fumar con un amigo, el gerente de un bar en San Salvador le negó el reingreso por haber salido de la mano con su acompañante. Luego de que el grupo con el que andaba esa noche se acercara a preguntar cuál era el problema, la entrada le fue condicionada después de ordenarle que “se comportara”. A cinco años de ese incidente, dice sentirse menos inseguro de su identidad y de cómo reaccionar a los malos comentarios. Prefiere bromear con ello: “me desperté asustado pensando en los memes que van a hacer con mis fotos”, soslaya.

Milton Rodríguez durante los preparativos para el ensayo del desfile de modas, Kaleidoscopio. Rodríguez modeló un vestido para novia del diseñadr Alejandro Benítez./ Foto: Víctor Peña
 
Milton Rodríguez durante los preparativos para el ensayo del desfile de modas, Kaleidoscopio. Rodríguez modeló un vestido para novia del diseñadr Alejandro Benítez./ Foto: Víctor Peña

Esta no es la primera vez que la pasarela Kaleidoscopio atestigua transgresiones estereotípicas. En 2015, Mónica Alfaro, de entonces 38 años, se convirtió en la primera mujer trans en ser parte de este desfile. Aunque en aquella ocasión que el museo accediera no fue tan sencillo. Mónica es la estilista de Kaleidoscopio, fue así como la conoció el diseñador Edgardo Vásquez. Una vez seleccionado, Vásquez le pidió que modelara para él, pero le tomó un par de semanas confirmarle si su participación era aprobada por los organizadores. Mónica no sabe explicar con claridad cuáles fueron los filtros que puso a prueba el Marte, y aunque describe la experiencia como algo “súper especial, porque yo era una chica más”, ninguna mujer trans ha vuelto a ser convocada a participar.

Ningún medio publicó una foto o video de ella desfilando, ni siquiera el canal que, una vez terminado el evento, se acercó a entrevistarla. “Se me acercó un canal (cuyo nombre no quiso revelar) para hacerme preguntas. La chica estaba muy interesada, pero la entrevista nunca se transmitió.

Esta noche de jueves, además de El Faro, solo La Prensa Gráfica se acercó a entrevistar a Milton. Con su debut conquistó a las demás modelos, al público y, por la manera en que lo entrevistaba/felicitaba, parecía que a la colega también. Que su historia trascienda aún está por verse, en una sociedad como la salvadoreña, en donde la Asamblea tiene pendiente una ratificación constitucional que podría blindar el matrimonio heterosexual...

Milton Rodríguez comparte con las modelos del diseñador Alejandro Benítez, previo al ensayo del evento Kaleidoscopio, realizado en el Museo de Arte de El Salvador (Marte)./ Foto: Víctor Peña
 
Milton Rodríguez comparte con las modelos del diseñador Alejandro Benítez, previo al ensayo del evento Kaleidoscopio, realizado en el Museo de Arte de El Salvador (Marte)./ Foto: Víctor Peña

*Fe de errata: en la versión original de este artículo se escribió Gerardo Vásquez. El nombre correcto es Edgardo Vásquez.

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