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La reducción de la pobreza, de los homicidios y otros logros dudosos del Presidente

En su tercer año, el presidente Salvador Sánchez Cerén pintó la versión más favorable que pudo de la realidad del país. Utilizó cifras de las cuales se puede dudar, periodos de comparación engañosos y mintió al afirmar que el Órgano Ejecutivo cumple a totalidad la Ley de Acceso a la Información. Después del acto oficial, al igual que en 2016, el FMLN de nuevo montó un mitin para celebrar al presidente con recursos del Estado.

 
 

El país que describió el presidente de la República en su informe de labores al tercer año de gestión es un país más seguro, menos pobre, con un gobierno respetuoso de la transparencia y con una economía boyante en ruta al desarrollo. Pero una mirada en detalle a los datos y cifras oficiales lo contradice y revela que Salvador Sánchez Cerén incurrió en la presentación de cinco logros que generan dudas en el discurso pronunciado ante el Órgano Legislativo este jueves 1 de junio de 2017.

El presidente Salvador Sánchez Cerén saluda a los asistentes durante la celebració de su tercer año de su gobierno. Foto: Fred Ramos
 
El presidente Salvador Sánchez Cerén saluda a los asistentes durante la celebració de su tercer año de su gobierno. Foto: Fred Ramos

Para hablar del estado de la nación, Sánchez Cerén utilizó escasas referencias a datos específicos e hizo comparaciones imposibles para celebrar, por ejemplo, la reducción de los homicidios. Sánchez Cerén dijo que El Salvador es ahora un país más seguro, cuando los homicidios en realidad solo bajaron casi a los mismos niveles que había al inicio de la administración, en 2014. El presidente también mencionó que la pobreza había bajado 2.1% entre 2015 y 2016, pero en realidad no hay datos oficiales con los que se pueda comprobar este anuncio. El mandatario también indicó que todas las oficinas del Ejecutivo habían publicado de oficio todos los documentos exigidos por ley, pero es fácil enumerar los casos de incumplimiento.

Y cuando el gobernante mencionó datos correctos y verificables, como cuando dijo que la economía crecerá 2.4% este año, tampoco hay tantos motivos para celebrar. Desde 2015, la salvadoreña es la economía que menos crece en Centroamérica, y la proyección de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) para 2017 es la misma. El Salvador creció 2.5% y 2.2% en los años 2015, y 2016, respectivamente, y según proyecciones de la CEPAL para 2017, el crecimiento será de 2.5% lo cual es menor al desempeño del resto de países centroamericanos y República Dominicana. Estos países han crecido, año con año, arriba del 3.3% desde 2015. El año pasado el crecimiento promedio en Centroamérica incluyendo Panamá y República Dominicana fue de 4.5% y El Salvador estuvo 2.3% abajo.  

Quizá lo más grave sea que el crecimiento económico que ha anunciado el gobierno está basado en datos inexactos y que debieron haberse corregido desde diciembre de 2016. Desde 2005, tres gobiernos han maquillado cifras oficiales para simular que el PIB es mayor al real. Informes del FMI indican que nuestro PIB es 14.4% menor al que oficialmente es reportado por el Banco Central de Reserva (BCR). El presidente del BCR Óscar Cabrera se comprometió en agosto de 2016 a corregir las cifras y a entregar una nueva serie en diciembre de 2016. Esto no ha ocurrido. 

En su discurso, Sánchez Cerén fue aplaudido por sus funcionarios y los diputados del FMLN quienes reaccionaron en varias ocasiones a los aplausos que impulsaban la directora del Injuve, Yeimi Muñoz, o la directora del Consejo Nacional de la Niñez y la Adolescencia (CONNA), Zaira Navas. Igual al aniversario celebrado en 2016, la Presidencia montó un mitin para que Sánchez Cerén diera un segundo discurso, acuerpado por los dirigentes del FMLN y transmitido por el canal estatal. Había pantallas estaban instaladas frente a la entrada administrativa de la Corte Suprema de Justicia y sobre la Diagonal Universitaria. El mitin, más un evento partidario, con arengas y consignas del FMLN, tuvo un público variopinto en el que destacaron, de nuevo, empleados públicos que participaron del acto en horas laborales. 

El mitin tuvo menor afluencia que el año pasado cuando el gobierno acarreó empleados de 14 instituciones de gobierno, según reportó El Faro . Este año, llegaron unos 2 mil asistentes, entre los cuales hubo participantes de instituciones estatales como FOSALUD, el Ministerio de Obras Públicas, CEL, ISTA y CIFCO, así como también de los comités municipales del FMLN en municipios del interior del país.

La Ley de ética gubernamental prohíbe poner al servicio de fines particulares recursos del Estado. Empleados del ministerio de Salud fueron captados mientras subían a un microbús N10816 después del evento sobre la Diagonal Universitaria, en la capital salvadoreña. Foto: Fred Ramos.
 
La Ley de ética gubernamental prohíbe poner al servicio de fines particulares recursos del Estado. Empleados del ministerio de Salud fueron captados mientras subían a un microbús N10816 después del evento sobre la Diagonal Universitaria, en la capital salvadoreña. Foto: Fred Ramos.

Medardo González, secretario del FMLN, también dirigió unas palabras ante la audiencia, y a pesar de que el llamado del Gobierno había dicho que la tarima serviría para una “rendición de cuentas al pueblo”, González se despidió con un saludo efemelenista: “Hagamos nuestra parte como militantes del FMLN”, dijo el secretario general del partido. Los maestros de ceremonia respondieron a coro con un llamado similar: “Viva el FMLN”.

Una reducción de homicidios engañosa

“Gracias a las medidas de seguridad y al esfuerzo conjunto de todos hemos reducido en un 53% los homicidios”, dijo Sánchez Cerén. El presidente obtiene estas cifras de comparar los 7,193 homicidios que ocurrieron entre junio de 2015 y mayo de 2016, con los 3,959 que ocurrieron entre junio de 2016 y mayo de 2017.

En su discurso ante la militancia, Sánchez Cerén fue incluso más allá. Al referirse al crecimiento del turismo dijo: "cuando la gente viene se siente en confianza, no hay problema de inseguridad".

Pero ufanarse de reducir la cantidad de asesinatos a más de la mitad tiene un problema fundamental. Fue durante el mismo gobierno de Sánchez Cerén que la la cifra de asesinatos se elevó para coronar El Salvador como el país más violento del mundo al final del año 2015.

Además, en este tercer año de gobierno, la comparación debería incluir el primer año de esta administración, en el que ocurrieron 4,632 homicidios. Esto significa que entre el primer año de la administración Sánchez Cerén y su tercero, sí hubo una reducción de los homicidios, pero del 14.5 % y no del 55 % como se dice en la propaganda gubernamental.

Esta medición de homicidios también hace que Sánchez Cerén se vea peor que el gobierno de su inmediato predecesor: Mauricio Funes, también del FMLN y donde Sánchez era vicepresidente. En los primeros tres años de Funes, hubo 12,351 homicidios por los 15,780 homicidios en el primer trienio de Sánchez Cerén. Es decir, este gobierno tiene un aumento de las muertes violentas del 21.7 % con respecto al trieno de su antecesor.

El Faro preguntó al ministro de Seguridad, Mauricio Ramírez Landaverde, si es un mérito llevar el nivel de homicidios -un promedio actual de 10.8 homicidios diarios- casi a la misma altura que al inicio de la administración, cuando el promedio diario fue de 12.7 diarios. Ramírez dijo que el mérito consiste en revertir el alza de 2015. “La tendencia en los últimos dos años es clara. Hay que ver en perspectiva cómo vinieron mutando las estructuras y que a partir del 2013-2014, el uso de la violencia fue su principal herramienta. El incremento de los homicidios fue deliberado”, dijo el ministro. “Los resultados también tienen un mérito en tanto a que logró revertir esa tendencia y a neutralizar la amenaza que había que se incrementase la violencia a partir de esos años”, agregó.

El otro gran pero que tienen los descensos en la cifra delincuencial es la forma en que lo ha conseguido el gobierno. Sánchez Cerén dijo que el trabajo de la Policía Nacional Civil (PNC) y de la Fuerza Armada (FAES) es “fundamental” para estos resultados. “El accionar de estas instituciones cuenta con el respaldo de la población por su efectividad y su compromiso con el respeto a los derechos humanos”, añadió Sánchez Cerén. Las cifras de denuncias por violaciones a derechos humanos desmienten al presidente.

La Procuraduría para la Defensa de Derechos Humanos (PDDH) ha identificado 47 casos de ejecuciones extralegales, perpetradas por miembros de la Policía y de la FAES, desde 2014. Tres de ellas sucedieron en 2014, siete en 2015 y 34 en 2016. En tres de estos casos, todos denunciados por publicaciones periodísticas, ya hubo condenas de la PDDH: la masacre de San Blas y el asesinato de los esposos Mejía Hernández, publicados por El Faro, y una matanza de Panchimalco, publicada por La Prensa Gráfica. 

La Fuerza Armada pasó de tener 1.2% en denuncias de violaciones a derechos humanos entre 2009 y 2010 a tener 8.5 % entre 2015 y 2016.

En 2014, había 49 policías y 10 militares investigados por homicidio, según datos del Observatorio de Derechos Humanos Rufina Amaya del Servicio Social Pasionista (SSPAS). En 2015, la cifra subió a 70 policías y 17 militares. En 2016, la cantidad se disparó a 357 policías y 72 militares, según datos que el SSPAS obtuvo de la PDDH y Fiscalía. Eso supone un aumento del 630 % desde el primer al tercer año de gestión de Sánchez Cerén.

“El problema es que se está dando, desde 2015, una permisividad y un discurso ambiguo en derechos humanos. Hay momentos en que pareciera que es menos relevante respetar y en otros espacios se reafirma el compromiso por vigilar una actuación apegada a ello”, dice Verónica Reyna, subdirectora del Observatorio de Derechos Humanos del SSPAS.

Reyna también cuestiona la disminución de delitos, como el de extorsiones que según Sánchez Cerén ha bajado en un 49 %. “Algo que no dice el gobierno es que se evidencia la reducción de la denuncia, no la comisión del delito. En homicidios es más fácil, hay un cuerpo. Los otros delitos si requieren denuncia. Lo que puede estar ocurriendo detrás es que hay una falta de confianza hacia las autoridades y por tanto no se denuncia”, dice Reyna.

Sánchez Cerén calcula- sin datos oficiales - que la pobreza disminuyó

Sánchez Cerén describió un país con una situación de pobreza que supuestamente ha disminuido durante su administración, pero al hacerlo usó datos que aún no son oficiales y que surgieron de una metodología que rompe con la manera en la que la pobreza se ha venido midiendo tradicionalmente en el país.

En 2014, que corresponde al último semestre de la presidencia Funes y el primer semestre de la presidencia Sánchez Cerén, el 31.9% de los hogares vivían en situación de pobreza. Un año más tarde, 2015, la pobreza aumentó a 34.9%. En ambos años, la medición se obtuvo de la Encuesta de Hogares para Propósitos Múltiples (EHPM). Las cifras de pobreza de 2015 y de 2016 del informe de Sánchez Cerén no se corresponden con los informes oficiales de la oficina de censos, la Dirección General de Estadísticas y Censos, que es la única oficina de gobierno autorizada para medir pobreza a través de la EHPM.

La EHPM del año 2015 reflejó que el 34.9% de los hogares vivía debajo de la línea de la pobreza, no el 34.8% que apareció reflejado en el informe y en la publicación de Twitter de la Fracción Legislativa del FMLN. 

Este jueves 1 de junio, Sánchez Cerén dijo -citando datos que aun no han sido publicados por el gobierno- que el 32.7% de los hogares salvadoreños viven debajo de la línea de la pobreza en 2016. “La pobreza - al hacer una comparación del dato del año 2016 con el de 2015- disminuyó 2.1%”, dijo Sánchez Cerén.

Pero además, en su discurso, el presidente, ocupó datos que aun no han sido presentados como oficiales por el gobierno. La Digestyc no ha acabado la Encuesta de Hogares de 2016, por tanto, no hay datos oficiales de pobreza para 2016. Incluso la viceministra de economía, Luz Estrella Rodríguez dijo que la EHPM aún no ha sido terminada. “La EHPM la estamos corriendo cada trimestre. No es pública, pero creo que nos va a dar cifras precisas que van a certificar lo que nuestro presidente dijo hoy”.

—¿El dato que dio el presidente no es de la Encuesta Hogares?- preguntó El Faro a Luz Estrella Rodríguez.

—Ya hay una aproximación, ya hay un cierre preliminar que le han dado a él los elementos básicos para hoy dar esta información al país."

Rodríguez dijo además que usaron datos de la Encuesta de Hogares 2016 -aún incompleta-, que además usaron información de “organismos multilaterales” que cruzan información sobre el empleo, la inflación y la productividad. “Con esos datos usted puede hacer una medición completa de reducción de pobreza, no solo con la Encuesta directa de hogares múltiples que nosotros hacemos a través de la DIGESTYC”.

Cuando El Faro consultó a Marcos Rodríguez, el secretario de Transparencia, de dónde sacaba el presidente que la pobreza disminuyó 2.1% en 2016, él dijo que no daría declaraciones.

-Voy a un evento. No voy a dar declaraciones.

-¿Por qué el presidente dio un dato de pobreza que no se puede corroborar con información oficial?

-Pregúntele a él (al presidente). No voy a dar declaraciones- dijo Rodríguez.

—Pero usted es el secretario de Transparencia. ¿Por qué no puede responder?

-Jajaja. ¿La transparencia tiene que ver con todo?

Asistentes observan pasar al presidente Salvador Sánchez Cerén durante la celebración de tercer año de su gobierno. Foto: Fred Ramos. 
 
Asistentes observan pasar al presidente Salvador Sánchez Cerén durante la celebración de tercer año de su gobierno. Foto: Fred Ramos. 

Inversión en lo social, la promesa incumplida

Sánchez Cerén afirmó que en los últimos tres años su gobierno realizó una “histórica inversión de 7 mil millones de dólares”. Sin embargo, no precisó a qué áreas fueron destinados estos recursos y también omitió referirse al incumplimiento de su plataforma de educación -de su programa “El Salvador Adelante”- en el que prometió invertir 6 puntos del PIB en educación. Este año dio un paso hacia atrás en su promesa, debido a la situación de impago -de pensiones- su gobierno anunció un recorte de 5.6 millones de dólares a educación. 

El 1 de septiembre de 2013, Salvador Sánchez Cerén emitió un discurso - como parte de su plataforma de gobierno"El Salvador Adelante" (2014-2019)- en el que prometió priorizar el presupuesto de educación si era elegido presidente. "Será permanente el esfuerzo por ampliar la inversión en la educación hasta alcanzar los 6 puntos del PIB", dijo Sánchez Cerén.
 
Cuando asumió el cargo en 2014, Carlos Canjura dijo a El Faro que en 2015 la inversión en educación debía ascender a 4 puntos del PIB. “A mí me parece que ya debiéramos estar pensando en un sistema educativo que llegara al otro año (2015) al 4 % del PIB. Si fuera posible, ya estaríamos dando pasos”. Esos pasos no sucedieron en 2015. El Faro le pidió en noviembre de 2015 a Canjura que precisara si el gobierno había renunciado a cumplir dicha promesa. “¡La promesa va a cumplirse al finalizar el periodo! Entonces hablamos de que no se cumplió la promesa. Pero no podemos decir ahorita que no se ha cumplido la promesa, porque no era una promesa para 2015”, dijo Canjura.
 
En 2016 y 2017, el gobierno de Sánchez Cerén no dio un solo paso para aumentar de forma escalonada medio punto del PIB en educación al año. Si el gobierno hubiera invertido 4 puntos del PIB en 2017 –para ir de forma escalonada aumentando el presupuesto como prometía el ministro de educación- habría tenido que destinar 1 mil 121 millones de dólares y si hubiera destinado 6 puntos del PIB habría tenido que desembolsar 1 mil 682 millones de dólares para el Ministerio de Educación. Este año el gobierno destinó 944.4 millones de dólares, pero en abril de 2017 anunció un recorte de 5.6 millones de dólares. El presupuesto de educación de 2017 quedó en 938.8 millones de dólares, que equivalen a 3.34% del PIB.

De igual manera, el presidente omitió mencionar que la falta de acuerdos de su gobierno con la oposición provocó que los ministerios de Educación y Salud -aunque también le ocurrió a Seguridad- sufrieran un recorte global de 56 millones de dólares en su presupuesto, en abril pasado. La diputada de la Comisión de Hacienda Lorena Peña señaló en ese momento que los programas sociales no se verían afectados con ese recorte, aunque obvió mencionar que eran los ministerios del área social los que sufrirían la disminución presupuestaria. A Salud se le recortó 4.1 millones de dólares y a Educación 5.5 millones de dólares, para un total de 9.6 millones de dólares.

El presidente mintió al hablar de la LAIP

Sánchez Cerén dijo que su gobierno “ha impulsado una nueva era de transparencia y eficiencia en el trabajo, y lucha contra la corrupción, garantizando el derecho al acceso a la información pública” al hablar del cumplimiento de la Ley de Acceso a la Información. 

“El 100% de las instituciones del Órgano Ejecutivo han cumplido con la publicación de la información oficiosa con más de 120 mil documentos”, aseguró Sánchez Cerén. Pero no hace falta ni siquiera un análisis de las dependencias del Ejecutivo para asegurar que esa afirmación es falsa. Basta con ver los incumplimientos de la propia Presidencia.

El artículo 10 de la ley de Acceso a la Información Pública establece 25 lineamientos para los entes obligados, como la presidencia. Esa lista incluye, por ejemplo, los viajes de funcionarios, informes financieros semestrales y actas de sesiones de órganos colegiados, como el consejo de ministros que dirige el presidente.

La presidencia no actualiza su informe de viajes desde julio del año pasado, cuando Sánchez Cerén asistió a las celebraciones del 37° aniversario de la revolución sandinista. Tampoco publica informes contables cada seis meses, sino que solo lo hace anualmente desde 2014. Además, el portal de transparencia de la presidencia no publica las actas del consejo de ministros, sino que apenas coloca la agenda.

*con reportes de María Luz Nóchez y Daniel Valencia

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