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A los diputados de siempre ahora los quieren menos

La Asamblea no fue renovada. De los 66 candidatos a la reelección, 53 se quedaron. Y de ese grupo, más de la mitad obtuvo menos marcas de preferencia que la elección anterior, una caída de decenas de miles de adeptos. Pese a ello, 32 diputados tendrán fuero tres años más, aunque menos gente los quiera en el puesto.

 
 

En el periodo legislativo 2018-2021 habrá más rostros conocidos que desconocidos. La Asamblea Legislativa no se renovó y, de los 66 diputados que optaron por la reelección, 53 lograron conservar la curul, aunque más de la mitad de este grupo lo hizo con menos marcas de preferencia. En la competencia individual, el resultado que arroja el escrutinio preliminar pareciera estar en sintonía con el descontento de la población hacia el sistema político salvadoreño y con la baja participación en los comicios, que en este evento electoral se redujo en cinco puntos respecto a 2015.

La elecciones del 4 de marzo han dejado un duro mensaje para estos políticos: hay 32 diputados que tendrán fuero tres años más aunque menos gente los quiera. El respaldo de la ciudadanía hacia este grupo cayó en decenas de miles de votos.

El caso más emblemático de los diputados reelectos, pero que fueron menos votados en comparación a 2015, es el de Norman Quijano, el dos veces alcalde de San Salvador y excandidato a la presidencia por Arena para las presidenciales de 2014. Quijano, un rostro conocido en el departamento, amén de su larga trayectoria política ligada a la comuna capitalina (inició con la alcaldía de Armando Calderón Sol, en 1989), perdió más de 50 mil marcas de preferencia respecto a los resultados obtenidos en 2015, un año después de su derrota en las presidenciales. Ese año, el arenero fue también el candidato más votado con 143 mil marcas de preferencia. En 2018, obtuvo poco más de 90 mil. Va para su séptimo periodo como diputado (sus periodos no son consecutivos). 

En estas elecciones, Quijano fue clave no solo para liderar el número de marcas obtenidas a nivel nacional para el partido Arena, sino además en la reconquista de la alcaldía capitalina con la candidatura de Ernesto Muyshondt, a quien acuerpó y asesoró en la campaña. Un día después de la elección, los presentadores en programas de televisión ya utilizaban el apelativo “el favorito” de la gente para referirse a Quijano. Por su 'triunfo' en las urnas, él también ha anunciado su intención de convertirse en el nuevo presidente de la Asamblea Legislativa. 

Norman Quijano en un mitín de la campaña electoral de 2012, cuando ganó un segundo mandato como alcalde de San Salvador. Foto de archivo: El Faro.
 
Norman Quijano en un mitín de la campaña electoral de 2012, cuando ganó un segundo mandato como alcalde de San Salvador. Foto de archivo: El Faro.

Como Quijano, un viejo conocido de la política salvadoreña, 18 de la treintena de diputados que mantienen su curul -con menos preferencias que 2015- tienen entre tres y seis legislaturas. 

Del otro lado, uno que busca su segundo periodo como diputado, pero que ya lleva más de un lustro en el ruedo político, es el diputado René Portillo Cuadra, de Arena, el segundo lugar en marcas de preferencias. En la elección de 2015, unas 95 mil personas marcaron su rostro; en 2018, poco más de 70 mil. Cuadra fue el compañero de fórmula de Quijano para las presidenciales de 2014, que perdieron ante el actual presidente, Salvador Sánchez Cerén, y vicepresidente, Óscar Ortiz, del Frente. 

La actual diputada y ex diplomática arenera, Margarita Escobar, ocupó el tercer puesto en las preferencias, y también bajó más de la mitad de sus marcas. Ella también ha anunciado su deseo de ocupar la primera silla de la junta directiva del parlamento, una posición que viene acompañada con un salario cercano a los seis mil dólares (que incluye gastos de representación, transporte y comunicación. Además, un presidente o directivo de la Asamblea puede contratar asesores, tiene vehículos asignados, vales canjeables por combustible, líneas telefónicas, bonos anuales y viáticos por viajes). En la elección, Escobar obtuvo la tercera posición de las diputaciones tanto a nivel nacional como en su departamento, San Salvador. Alrededor de 45 mil personas marcaron su rostro... 47 mil menos de quienes lo hicieron en 2015. Ese año, acumuló 91 mil 850 marcas.

En votos totales, Arena logró 37 escaños con 62 mil votos menos que en 2015. Quijano y Escobar lograron mantener su curul con la tercera parte de sus electores perdidos (según marcas de preferencia), al igual que otros diputados areneros que también perdieron adeptos: David Reyes (sancionado por el Tribunal de Ética Gubernamental por entregar un vehículo de la Asamblea a su hermana), el general Mauricio Ernesto "el Chato” Vargas, Patricia Valdivieso, Martha Evelyn Batres, Alejandrina Castro y Silvia Ostorga. Ellos seguirán ocupando un puesto a pesar de que menos personas le confían su representación en la Asamblea. Sus pérdidas de electores oscilan entre 16 mil y 46 mil personas.

Los resultados preliminares también apuntan que a nivel nacional, el FMLN perdió más de 350 mil votos respecto a su desempeño en las legislativas de 2015, volviendo a votaciones similares a las del año 2003, cuando sumó un poco más de 400 mil sufragios. El partido retrocedió 15 años. De los 11 sobrevivientes del FMLN que logran mantenerse en el poder legislativo con esta última elección, cuatro lo hacen con menos marcas de preferencia: los dirigentes históricos Nidia Díaz y Carlos Ruiz, y las diputadas Margarita López y Karina Sosa. Es un rango de 6,000 a 23,000 electores que decidieron quitarles el respaldo. Díaz fue la primera del partido de izquierdas en quedar dentro de la Asamblea, pero con una diferencia de 62 mil marcas respecto al primero de Arena, el diputado Quijano. 

En los partidos bisagra destacan el presidente actual de la Asamblea Legislativa, Guillermo Gallegos, diputado desde el año 2000; y el único diputado del PDC, Rodolfo Parker. Gallegos obtuvo alrededor de 4 mil preferencias menos y Parker 7 mil. Ricardo Velásquez Parker (Arena), Guadalupe Vásquez y Numan Salgado (ambos de Gana) también son otros de los diputados que resultaron reelectos con menos marcas. 

Se quedan fuera 13 diputados que optaron a la relección, entre ellos el exalcalde de San Luis La Herradura y quien culmina en mayo su cuarta legislatura, el arenero Valentín Arístides Corpeño, y el sospechoso que la Asamblea protegió: el diputado de Gana Abilio Rodríguez Menjívar, que en 2014 fue investigado por intento de homiciodio en La Unión pero una comisión legislativa rechazó un antejuicio de mérito que la Fiscalía General de la República había solicitado en su contra. Destacan en el FMLN el dirigente del Ejército Revolucionario del Pueblo con más poder dentro de la cúpula roja, Blandino Nerio; el defensor de las medidas extraordinarias de seguridad del gobierno y quien pierde su primera reelección, Misael Mejía; y el actual secretario departamental del FMLN en La Libertad y hombre de confianza del vicepresidente Ortiz, Calixto Mejía.

Del PCN fue la diputada Cristina López la única que perdió la reeleción en su partido. La exmaratonista, primera medalla de oro para El Salvador en unos juegos Panamericanos, prometió actuar de manera independiente y sin ataduras a su partido. En noviembre pasado, sin embargo, ella promovió una reforma legal que obliga la destrucción de escuchas telefónicas sin que se haya presentado una acusación, petición que la Fiscalía dijo era para beneficiar al empresario prófugo Enrique Rais. Su candidatura en 2015 fue una sorpresa, y de hecho fue de las más votadas en San Salvador con 27,630. En esta elección cayó a 8,355 marcas, superada por Eeileen Romero (más de 15 mil marcas), otra novata que logró una diputación en San Salvador para el mismo partido. 

Los diputados millonarios se quedan

Diez de los diputados más ricos de la legislatura vigente han sido reelectos para el periodo 2018-2021: Rodrigo Ávila, Silvia Ostorga, José Serafín Orantes y Carlos Reyes, de Arena; José Francisco Merino y Reynaldo Cardoza, del PCN; Manuel Rigoberto Soto Lazo y Juan Carlos Mendoza, de Gana; y Rodolfo Parker, del PDC. Ellos declararon en 2015 tener una patrimonio entre 1.1 y 3.9 millones de dólares que, en su mayoría, no son producto de sus salarios como diputados. Cuatro de ellos obtuvieron la mayor cantidad de marcas en sus departamentos.

A este grupo se suma Guillermo Gallegos, quien hace tres años reportó tener una riqueza de medio millón de dólares, cuando en realidad posee más de 3 millones en depósitos, propiedades y vehículos, de los que se desconoce el origen, según una investigación -todavía en curso- de la Sección de Probidad de la Corte Suprema de Justicia. Su responsabilidad en la asignación de más de medio millón de dólares del presupuesto general de la nación a una oenegé de su esposa, por la que votó dos veces a favor, no le impidió ser candidato. El tribunal de ética de la Asamblea no dio paso a una investigación.

Otra de las millonarias, la diputada de Arena “Milena” de Escalón, se convirtió en esta elección en la nueva alcaldesa de Santa Ana. Quedaron fuera de la Asamblea, porque no buscaron la reelección, la ex vicepresidenta Ana Vilma de Escobar y Vicente Hernández (ambos de Arena). 

A diferencia de la mayoría de diputados a la reelección, seis de los del club de los millonarios obtuvieron más votos por rostro respecto a su participación en 2015. De estos, el exdirector de la policía y quien competía para su segunda reelección, es el gran ganador: Rodrigo Ávila pasó de 41 mil a 49 mil marcas entre 2015 y 2018. Alrededor de 7 mil preferencias más. Con esa simpatía, se subió de primero al podio de elegidos por el departamento de La Libertad. De acuerdo a sus declaraciones de toma de posesión en 2015, en su primera legislatura su patrimonio se triplicó y alcanzó 1.2 millones de dólares.

José Francisco Merino (PCN), líder de este club de millonarios con una riqueza de casi 4 millones de dólares, también ganó más simpatía en Santa Ana, su departamento. En 2018 obtuvo tres mil marcas de preferencia más que hace tres años, cuando logró 13,521. Merino, que tiene más de 20 años siendo diputado, ha defendido al exalcalde de Metapán, Juan Umaña Samayoa, quien está prófugo de la justicia por una investigación de lavado de dinero. Umaña Samayoa, además, ha sido vinculado al cártel de Texis. Durante la campaña electoral, Umaña Samayoa solicitó apoyo electoral a favor del diputado, según reseñó La Prensa Gráfica. 

Reynaldo Cardoza, también del PCN, y quien acumula una fortuna de 1.2 millones de dólares, lideró las preferencias en Chalatenango y obtuvo 16,869 marcas; casi 2 mil más que en 2015. Ese año, Cardoza protagonizó el primer juicio por enriquecimiento ilícito de un funcionario público en el país. Un tribunal lo absolvió, pero condenó a su esposa por no justificar el origen de una parte de su patrimonio familiar. A la mujer se le ordenó pagar una multa como sanción a la transgresión de la ley de probidad.

Otro diputado millonario del PCN, José Serafín Orantes, también ganó más preferencias: pasó de 19 mil a 22 mil marcas obtenidas en tres años, en Ahuachapán. Antes de las elecciones, El Faro se le acercó para preguntarle cuál era el origen de sus 1.2 millones de dólares de patrimonio. El funcionario dijo que respondería después de los comicios.

Los diputados reelectos de Gana Juan Carlos Mendoza (Santa Ana), con una fortuna de 2 millones de dólares, y Rigoberto Soto Lazo (Usulután), con 1.1 millones, también fueron preferidos por los electores en sus departamentos. Mendoza recibió 13,950 marcas de preferencia en Santa Ana y Soto 10,778 en Usulután. Esas cifras significan más de mil nuevos votos por rostro para cada uno.

Estos diputados forman parte de un club de 13 diputados de la legislatura 2015-2018 que, al menos una vez, ocultaron información el Estado por acción, omisión deliberada o porque adujeron desconocer cómo se llenaba el formulario de la sección de Probidad de la Corte Suprema de Justicia, órgano ante el cual deben presentar sus declaraciones patrimoniales. Todos, los 13, declararon salarios por debajo de lo que la ley les asigna como diputados. Además, diez dejaron vacía la casilla donde debían declarar los ingresos y gastos de su grupo familiar (esposa o marido, e hijos); y cuatro no incluyeron el valor de los bienes muebles, inmuebles, cuentas por cobrar y otras inversiones de su familia.

Estas omisiones están señaladas como faltas en la Ley de enriquecimiento ilícito: el artículo 3 señala que los funcionarios están obligados a declarar los bienes, créditos a favor o en contra, salarios, rentas, acciones y participaciones sociales de su grupo familiar; el artículo 19 establece que todo funcionario que haga una declaración manifiestamente falsa incurre en una multa de 1.000 a 5.000 dólares y debe ser castigado con la cesación del cargo.

 

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