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¿Cuántos diputados habría obtenido el hipotético Partido pro Voto Nulo el 4-M?

Si las casi 180,000 papeletas que fueron anuladas en las elecciones legislativas del pasado 4 de marzo las hubiera cosechado una hipotética formación política que llamaremos el Partido pro Voto Nulo (PVN), este instituto habría ganado seis curules en la legislatura 2018-2021. El PVN le habría restado tres diputados al FMLN, dos a Arena y uno a Gana.

 
 

Nunca antes en la historia democrática de El Salvador la opción de anular el voto había tenido tantos adeptos. Los datos del escrutinio preliminar de las elecciones legislativas del 4 de marzo corroboran un fuerte aumento en comparación con las elecciones de 2015, cuando el Tribunal Supremo Electoral contabilizó 48,822 votos nulos en todo el país. En 2018, la cifra se ha disparado hasta los 178,538, lo que representa un incremento del 266 %: casi 130,000 salvadoreños anuladores más que hace tres años.

Desde la firma de los Acuerdos de Paz, la cifra más alta de votos nulos era la registrada en las legislativas de 1994, y apenas se sobrepasaron los 77,000.

Los resultados preliminares también señalan un modesto aumento de las abstenciones, que, según la definición que da el Código Electoral, corresponden a las papeletas depositadas en las urnas en blanco, sin ningún tipo de marca. En 2018 se registran 47,822 de estas papeletas, 6,190 más que en 2015, para un alza mucho más modesta del 15 %.

Si bien los nulos aumentaron en los 14 departamentos, los incrementos más significativos se registraron en San Salvador (387 %) y La Libertad (353 %). En el caso específico del departamento de San Salvador, pasaron de 15,413 en 2015 a 75,019 en 2018, muy por encima de los sufragios obtenidos por los partidos Gana (29,434), PCN (24,510), PDC (18,024) y CD (11,628). El partido de gobierno, el FMLN, cosechó 124,580 votos en el departamento de San Salvador.

En el resto del territorio nacional, el crecimiento de los anuladores osciló entre el 32 % y el 265 %, con las alzas más acentuadas en los departamentos con mayor porcentaje de población urbana.

La normativa electoral salvadoreña desecha los votos nulos –también las abstenciones–, y el reparto de los 84 escaños se hace sobre los votos válidos, pero, para explicitar lo que representa ese caudal de votos anulados, El Faro los procesó como si fueran una fuerza política, y recalculó los resultados del 4-M sobre esa premisa.

Así, si los votos nulos se consideraran votos válidos, y se destinaran a un hipotético partido político bautizado como Partido pro Voto Nulo (PVN), se modificaría de forma significativa la aritmética electoral, logrando alterar la distribución de escaños en cuatro de los 14 departamentos. El PVN habría alcanzado seis curules en la Asamblea, restándole tres diputados al FMLN, dos a Arena y uno a Gana, que habrían visto reducidas sus bancadas a 20, 35 y 10 respectivamente.

Tres de los seis escaños corresponderían –por cociente electoral– a San Salvador. En ese departamento, el PVN habría dejado sin la diputación que el escrutinio preliminar asigna a Alejandrina Castro (Arena), Damián Alegría (FMLN) y Osiris Luna (Gana). Otros tres escaños corresponderían al PVN por residuos, lo que habría dejado fuera a Rina Araujo (FMLN) en La Libertad, a Óscar Godoy (Arena) en Santa Ana y a Jaime Sandoval (FMLN) en Sonsonate.

De existir, el Partido por Voto Nulo, con sus seis diputados, se convertiría en la quinta fuerza política de la legislatura 2018-2021 en cuanto a representación parlamentaria.

 

Para Jeannette Aguilar, directora del Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP), el incremento en la cantidad de votos nulos representaría una manifestación de rechazo al sistema tradicional de partidos políticos “siempre y cuando la acción de anular el voto sea un ejercicio razonado y consciente de parte de los votantes”.

Por su parte, Álvaro Artiga, director del doctorado en Ciencias Sociales de la UCA, plantea que el aumento de votos nulos podría ser reflejo de la inconformidad con la oferta electoral partidista. Sin embargo, considera que no se puede inferir que sea reflejo de toda la sociedad salvadoreña, sino de ciertos sectores de las capas urbanas. Ambos coinciden en señalar que debería profundizarse el estudio del fenómeno del voto nulo como expresión de descontento o protesta.

De la mano al incremento de los votos nulos, en las elecciones del 4-M hubo una disminución en la participación de electores: 4.5 % menos en relación a 2015. Asimismo, los dos principales institutos políticos de El Salvador, Arena y el FMLN, disminuyeron su caudal de votos en un 7 % y 44 %, respectivamente. En el caso particular del FMLN, la sensible reducción de votantes en 2018 le ha significado sufrir la peor derrota de su historia democrática.

En el plano individual, las marcas de preferencia disminuyeron para candidatos con un historial de números favorables. El caso más representativo es el de Norman Quijano, exalcalde de San Salvador y actual diputado de ese departamento por Arena, quien fue el candidato que obtuvo mayor cantidad de marcas de preferencia en 2015: 143,017. En 2018 repitió como favorito, pero lo hizo con una disminución de más de 52,000 marcas, 37 % menos que en 2015.

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