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La renovación de Arena es una alianza con el PCN

El partido Arena ha revelado su estrategia para la legislatura 2018-2021 al compartir la presidencia de la Asamblea junto a su viejo aliado político, el PCN. En un tablero que parece haberse armado con pinzas, Arena también ha permitido que el FMLN y Gana entren a la junta directiva, dada la necesidad de sus votos para alcanzar las votaciones calificadas. 

 
 

Mario Ponce, diputado por el partido PCN, será presidente de la Asamblea Legislativa del 1 de diciembre de 2019 hasta el 30 de abril de 2021. Foto de El Faro, por Carlos Barrera.
 
Mario Ponce, diputado por el partido PCN, será presidente de la Asamblea Legislativa del 1 de diciembre de 2019 hasta el 30 de abril de 2021. Foto de El Faro, por Carlos Barrera.

En su primera gran negociación política en la Asamblea Legislativa 2018-2021, Arena ha revitalizado una vieja alianza que se creía perdida. En una maniobra que apunta hacia la consolidación de un bloque de derechas para las votaciones por mayoría simple (43 votos), Arena y PCN se han repartido la presidencia de la Asamblea en un periodo de 18 meses para cada grupo, y han otorgado cuotas en la junta directiva a los partidos Gana y FMLN, con quienes Arena deberá negociar para alcanzar consensos en las votaciones de mayoría calificada (56 votos). 

La estrategia revelada por Arena es pragmática pero arriesgada. Es una maniobra política que le garantiza gobernabilidad en la Asamblea a costa de negociar con un partido cuestionado. Esta alianza hará frente al último tramo del FMLN en el ejecutivo, y recibirá a quien resulte vencedor de los comicios presidenciales de 2019. Arena ya juega a la unidad de la derecha de cara a esas presidenciales, y por ello la decisión de revitalizar al PCN -alejado del protagonismo desde finales de 2009, cuando el FMLN encontró en un grupo de diputados escindidos de Arena a un nuevo aliado en el salón azul- se concretó luego de una larga y agitada sesión plenaria de más de 12 horas.

En la noche del 1 de mayo, los 84 diputados electos votaron por los nuevos miembros de la junta directiva, que se redujo de 14 a 11 miembros, como parte del acuerdo negociado por los tres partidos de derecha semanas antes de la instalación. En el pacto Arena-PCN también ha salido beneficiado otro viejo aliado de Arena: el PDC, que con un solo diputado (Rodolfo Parker) tiene sellado un protocolo de entendimiento para este trienio. El poder a veces se explica con guiños, y el acuerdo legislativo votado en la Asamblea y definido por estos tres partidos (que suman 49 votos) solo se familiarizó con Gana y el FMLN hasta el día de la instalación, cuando ambas bancadas pujaron por hacer efectivas sus exigencias de representatividad en la junta directiva.

El exalcalde de San Salvador, y diputado más votado en las elecciones del 4 de marzo, Norman Quijano, fue elegido como el presidente de la Asamblea hasta el 31 de octubre de 2019. Será sustituido por el exjefe de bancada del PCN, Mario Ponce, quien asumirá el cargo hasta el 30 de abril de 2021.  

Con esta apuesta, Arena opaca la renovación de la que tanto se han jactado sus políticos, dirigentes y el ahora candidato presidencial Carlos Calleja. “Yo creo en la nueva era, la nueva Arena se está dando, el cambio se está logrando”, decía el empresario en una entrevista televisada el 30 de abril, un día antes de que su partido estrechara las manos -como hacía desde 1989, cuando llegó por primera vez a la presidencia- con un grupo político duramente cuestionado por su propia historia: el PCN fue el partido al servicio de las dictaduras militares, fue el partido al servicio de los gobiernos de Arena (1989-2009) y ha tenido una trayectoria en las que muchas de sus principales figuras han estado vinculadas a irregularidades en el manejo de fondos públicos, narcotráfico, conductas inapropiadas y señalamientos por enriquecimiento ilícito. El PCN, además, es el partido que más control ha tenido de la Corte de Cuentas en los últimos 28 años, una institución que se supone la contralora del Estado, pero que está cuestionada por su opacidad y su falta de fiscalización. Solo Hernán Contreras, uno de los máximos dirigentes del PCN, dirigió esta institución durante 17 años (de 1990 a 1998 y de 2002 a 2011).

"Arena cedió al PCN la Corte de Cuentas porque necesitaba pasar leyes" en la Asamblea, declaró en 2011 Ernesto Muyshondt, exdiputado y ahora alcalde de San Salvador. En aquel año, Muyshondt se perfilaba como un rostro nuevo de una Arena que anunciaba un lavado de imagen, una apuesta por la renovación, la transparencia y de rechazo a las prácticas oscuras del pasado. Justo lo que ahora promete Calleja, el candidato presidencial y quien ha participado de las decisiones tomadas por el partido para este nuevo periodo legislativo. 

"Tenemos que construir un gobierno basado en la meritocracia. El ingrediente principal que busco es la honradez, la corrupción ha sido grave en el país, debemos rodearnos de gente honesta", insistía en televisión el rostro presidencial de una vieja élite arenera, la mañana del 2 de mayo, un día después de la instalación de la Asamblea.

Arena busca de comodín al partido que el presidente Alfredo Cristiani y un grupo de militares utilizaron para impulsar la ley de amnistía de 1993; el mismo que tiene dos diputados suplentes perseguidos por tráfico de droga (Roberto Silvia Pereira y Wilber Rivera Monge). Un partido que también llevó al poder en el municipio de Metapán a Juan Umaña Samayoa, el exalcalde prófugo vinculado al Cártel de Texis.

El PCN es el partido que en la legislatura pasada introdujo una interpretación auténtica del artículo 23 de la ley especial de telecomunicaciones para favorecer al empresario prófugo Enrique Rais. La exdiputada que impulsó la iniciativa, Cristina López, reconoció que lo hizo por recomendación de uno de los dirigentes del partido, Ramón Kury. La iniciativa dicta que las escuchas telefónicas permitidas en un caso judicial se borarrían en un plazo de seis meses, si las intervenciones no inician a tiempo.

La alianza de Arena y el PCN revivió desde el primer momento que se conocieron los resultados preliminares de los comicios y que tres semanas después se confirmaron: 37 diputados para el partido tricolor, 23 para el FMLN, 10 Gana, nueve el PCN, uno el PDC, otro del CD y un último diputado no partidario, que por primera vez en la historia del sistema político salvadoreño entró en la jugada con una curul en el parlamento. Este martes, durante varias horas, estuvo sentado fuera de la plenaria porque no tenía un espacio asignado.

Los números del 4 de marzo demostraron que el FMLN sufrió la primera gran derrota de su historia democrática y que la Asamblea sería dominada por una aplanadora de derechas. Gana, en principio, no ha sido invitada para formar parte de esa aplanadora, a menos que se le crea útil y necesaria para los 56 votos de mayoría calificada.

Una semana antes de la instalación de la nueva Asamblea, el PCN y el PDC oficializaron una alianza partidaria para cobrar peso tanto en las negociaciones de la junta directiva como en las elecciones de segundo grado que la Asamblea deberá llevar a cabo durante los próximos tres años. “Votaremos unidos para elegir a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, la Corte de Cuentas, el Fiscal General, la Procuraduría para los Derechos Humanos y la Procuraduría General de la República”, recalcó Mario Ponce a este periódico el martes en la mañana.

Norman Quijano, diputado por el partido Arena, es el nuevo presidente de la Asamblea Legislativa. Conducirá el órgano legislativo hasta el 31 octubre de 2019. Foto de El Faro por Carlos Barrera.
 
Norman Quijano, diputado por el partido Arena, es el nuevo presidente de la Asamblea Legislativa. Conducirá el órgano legislativo hasta el 31 octubre de 2019. Foto de El Faro por Carlos Barrera.

Golpe a Gana

El PCN fue un partido creado en 1961 y que respaldó los gobiernos militares en El Salvador. Desde que Arena conquistó por primera vez la presidencia, en 1989, fue el gran aliado legislativo del partido hasta el 2000, después de los acuerdos de paz. Ese último año, los partidos sufrieron una primera fricción. El entonces líder del PCN, Ciro Cruz Zepeda, buscó apoyo en el FMLN para reelegirse como presidente de la Asamblea por segunda vez. En episodios contundentes (el expresidente Francisco Flores llegó a vetar hasta 47 iniciativas propuestas por el binomio FMLN-PCN), dicha alianza se mantuvo hasta 2003, previo al arranque de las elecciones presidenciales en las que resultó vencedor Antonio Saca. 

El altercado, sin embargo, no impidió que el binomio Arena-PCN mantuviera sus acuerdos para impulsar iniciativas de relevancia nacional. En 2001, el mismo Cruz Zepeda, que había respaldado las privatizaciones de diferentes instituciones estatales años antes, incluida la banca, negoció con Arena la dolarización. El PCN ofreció sus votos a cambio de que el partido tricolor no acompañara la petición de antejuicio de mérito contra José Francisco Merino López. Merino, reelegido el 4 de marzo y con más de 25 años en el parlamento, disparó contra una patrulla de la Policía Nacional Civil, hiriendo a una de las agentes. El binomio Arena-PCN también fue el gran impulsor del tratado de libre comercio con Estados Unidos. Cuando a Zepeda se le preguntó si ya había leído todos los documentos del tratado, antes de su aprobación, este respondió: “No los he leído, pero los voy a aprobar”.

El segundo distanciamiento entre los viejos amigos se produjo en 2009, año de elecciones generales en las que el partido de izquierda cobró fuerza, y apareció un nuevo actor político. El FMLN sobrepasó en escaños a Arena y, además, ganó por primera vez la presidencia. Gana, producto de una escisión dentro del partido tricolor, se quedó con 11 curules y se convirtió en la nueva tercera fuerza política, desplazando al PCN. Desde entonces, y hasta el 4 de marzo, el poder legislativo estuvo en manos de la alianza FMLN-Gana. Ahora, con el Frente en retroceso y con un nuevo escenario político en la Asamblea, Gana ha quedado al margen del pacto orquestado por Arena, ahora la principal fuerza política del país. Mientras Gana cae, el PCN se levanta. 

“Las alianzas de partidos políticos con pensamientos similares son importantes, y eso es así en cualquier parte del mundo. Nosotros aceptamos la alianza de Gana con el FMLN (en 2015) porque ellos tenían la mayoría. Nosotros no protestamos, se nos impuso el protocolo de entendimiento y una presidencia rotativa en año y medio cada uno. Entenderán que esta es una nueva realidad, lo único que al otro lado del río”, dijo el pecenista Mario Ponce a un grupo de medios de comunicación presentes en la Asamblea. “No es revanchismo”, recalcó.

Una plenaria agitada  

Fueron Gana y el FMLN quienes este martes alargaron una plenaria que en los últimos años duraba tan sólo media mañana. Treinta minutos antes de la hora programada para el inicio de la sesión, a las 10:00 a.m., la jefe de fracción del partido de izquierdas, Nidia Díaz, llegó a la Asamblea y rechazó hablar con la prensa porque debía atender una reunión. Se refería a un encuentro que se dada pisos arriba y donde estaban presentes los coordinadores de los diferentes partidos junto a la dirigencia del Consejo Consultivo Nacional de Arena, el Coena, liderada por Mauricio Interiano, el presidente del partido, que había llegado desde temprano para lograr un consenso alrededor del protocolo de entendimiento. Arena, que se sabe victorioso y con poder en la Asamblea participó, en pleno, de una decisión que debería ser competencia exclusiva de los diputados electos.

Para la reducción de 14 a 11 miembros, los partidos de derecha dispusieron darle cuatro directivos a Arena, dos al FMLN, dos a Gana, dos al PCN y uno al PDC. El partido rojo estaba en desacuerdo y pujaba para que le dieran un tercero. "El protocolo de entendimiento es un borrador mientras no esté firmado por el FMLN", dijo Mario Ponce pasada ya la hora para iniciar la sesión plenaria y donde anunció su elección y la de Norman Quijano como los nuevos presidentes de la Asamblea. Guillermo Gallegos, por su parte, peleaba porque su nuevo puesto de directivo se mantuviera los tres años, según confirmaron a este medio dos fuentes cercanas al partido naranja. Al final, Gallegos consiguió que Arena le regalara una vicepresidencia tres años más, como lo hizo el FMLN en las legislaturas 2009-2012, 2012-2015.

A diferencia del FMLN, que estuvo en silencio respecto a las negociaciones de la derecha hasta un día antes de la sesión del 1 de mayo, Gana mantuvo desde un principio su posición de querer permanecer en la junta directiva hasta una semana antes de la instalación. Días después de la elección, sabiéndose el líder de la tercera fuerza política por número de votos (10), Guillermo Gallegos exigía que Gana retuviera la presidencia de la Asamblea. Pasadas las semanas y dibujado el reacomodo y la estrategia de Arena para conducir la legislatura, aliándose con el PCN-PDC y no con Gana, Gallegos dejó de exigir y comenzó a ceder. El ahora expresidente incluso llegó a ofrecer públicamente la presidencia de la Asamblea a Arena durante los tres años.

Perdida la batalla por la presidencia, Gana sabe que sus votos serán necesarios para que Arena alcance mayorías calificadas (56 votos). Quizá por ello sus últimas advertencias iban encaminadas a condicionar esos votos. "Si Gana es ignorado tendremos derecho a responder de alguna manera en un momento determinado (con nuestros votos)", dijo en una entrevista televisada el 3 de abril.

El FMLN, que desde que ganó la presidencia en 2009 ha demostrado lo bien que aprendió a jugar el juego de la aritmética parlamentaria, ahora se queja de una práctica de la que también se ha beneficiado en el pasado. Por ejemplo, para la instalación de la legislatura 2015-2018, junto a Gana, el Frente diseñó un protocolo de entendimiento en el que ambos partidos se repartieron la presidencia de la Asamblea. 

"El tema de la representatividad y proporcionalidad en junta directiva es vulnerado por partidos de derecha irrespetando la voluntad del soberano", escribió en su cuenta de Twitter el nuevo subcoordinador de la bancada efemelenista, Jorge Schafik Handal, el hijo del fallecido líder histórico del FMLN, Schafik Hándal.

"Aquí no se trata de dejar fuera a nadie. El FMLN que no está muy de acuerdo con el protocolo, también va a tener su representante en junta directiva", dijo el diputado de Arena y miembro del Coena, René Portillo Cuadra, horas después que la bancada del FMLN decidiera, al mediodía, bajar al pleno y ocupar sus 23 curules.

La plenaria finalizó a las ocho y medio de la noche. Para la primera junta directiva, además de Quijano en la presidencia, los diputados eligieron a José Serafín Orantes (PCN) como primer vicepresidente. Otras tres vicepresidencias quedaron en manos de Guillermo Gallegos (Gana), Yanci Urbina (FMLN) y Alberto Romero (Arena). Francisco Merino (PCN) quedó en la primera secretaría, Rodolfo Parker (PDC) en la segunda, Cristina Cornejo (FMLN) en la tercera, Patricia Valdivieso (Arena) en la cuarta, Numan Salgado (Gana) en la quinta y Mario Marroquin (Arena) en la sexta.

La Asamblea votó, entonces, para que a partir de noviembre 2019 Ponce asumiera la presidencia y Norman Quijano la primera vicepresidencia. Gallegos logró mantenerse como segundo vicepresidente hasta finalizar la legislatura. Reynaldo Cardoza sustituirá a Merino en la primera secretaría y Lorenzo Rivas a Salgado en la quinta secretaría. Arena, FMLN y PDC decidieron conservar los mismos rostros hasta 2021. Gallegos, Merino, Cardoza y Orantes formaron parte de la junta directiva saliente. Uno de estos cuatro (Gallegos) tiene abierta una investigación por enriquecimiento ilícito. Orantes y Merino están incluido en una lista de espera antes de que se decida si su caso tiene méritos para una investigación. Cardoza, el primer diputado enviado a juicio por enriquecimiento ilícito, fue exonerado porque una jueza resolvió que su incremento patrimonial obedecía a sus excesivas prestaciones económicas que recibía como diputado. 

Una Arena obediente

La negociación del protocolo de entendimiento con el PCN y el PDC lo hizo directamente la dirigencia del Coena con Mauricio Interiano a la cabeza. Así lo confirmó el propio Norman Quijano a la prensa el martes en la mañana, minutos después que Ponce anunciara la elección de ambos como los nuevos presidentes de la Asamblea. "Yo no estuve en esa negociación, él fue quien estuvo inmerso", dijo Quijano en referencia a Interiano.

Fue también el Coena quien el martes 24 de abril, dos días después de las elecciones internas de Arena para las presidenciales de 2019, se reunió con la nueva bancada del partido para modificar el método de votación acordado por la Comisión Política y decidir -en conjunto- su propio mecanismo para elegir la jefatura de fracción. La dirigencia acordó mantener la elección como en 2015 y eliminó algunos requisitos para el perfil de los postulantes, entre los que se encontraban honradez notoria y no tener denuncias ante los tribunales de ética y primera instancia del partido. En este encuentro estuvo presente el candidato presidencial Carlos Calleja, quien tendría incidencia en la conformación de la nueva junta directiva y coordinación de bancada, según confirmaron varios diputados a este periódico. Por ello, ambas decisiones se dejaron para después de las internas del 22 de abril.

La votación de la jefatura de fracción se programó para el sábado 28 de abril, pero volvió a reprogramarse hasta el lunes 30, debido a divisiones internas sobre el proceso."El ambiente está impregnado de cinismo. Se llenan la boca hablando de unidad y brotan los matones y culpan a los demás de estar dividiendo", dijo el domingo 29 el diputado reelecto Mauricio Ernesto Vargas en Twitter. El martes, en declaraciones solicitadas por este periódico, Vargas calificó de "aceptable" el proceso de elección de la jefatura de fracción, pero señaló: "Yo aspiraba más, una visión más democrática, de propuestas, más meritocracia que de grupos". Para el diputado, la votación no se realizó pensando en proyectos y en la unidad de la bancada, sino en función de intereses personales. "Si bien es la costumbre, hay que dejarlo atrás".

Tanto para la jefatura de fracción como para la primera presidencia de la Asamblea Arena eligió dos diputados de importante capital político para en sus departamentos. Quijano fue alcalde de San Salvador y, esta vez, ganó como el diputado más votado de toda la legislatura. Carlos Reyes, el nuevo jefe de fracción, tiene más de 20 años como diputado y siempre ha logrado el primer lugar de preferencias en esa región en su departamento, uno de los más pobres del país: Cabañas. Reyes es uno de los parlamentarios más ricos del pleno que entre 2012 y 2015 triplicó su patrimonio de 850 mil a 1.6 millones de dólares. Desde 2016 está siendo investigado por la Sección de Probidad de la Corte Suprema de Justicia por presunto enriquecimiento ilícito.

Ambos acuerparon a Calleja en la celebración de su triunfo en las internas la noche del 22 de abril en la sede del Coena. Quijano ya era uno de los que se regocijaba por la decisión porque eso impulsaría su -ahora consumada- candidatura a la presidencia. "Ahora mi elección cobra más relevancia", dijo a El Faro entre la multitud de militantes del partido tricolor que ese día brindaron su respaldo al empresario.

Otro de los presentes esa noche también resultaron premiados el martes. Alberto Romero, jefe de fracción de la legislatura saliente declinó días antes de la elección del nuevo coordinador para subirse al podio de la junta directiva. Esto, a pesar de tener al menos tres denuncias ante el tribunal de primera instancia del partido por maltrato a tres diputadas. En 2015, Romero también fue la apuesta del Coena para la coordinación de la fracción.

Con reportes de Carmen Valeria Escobar. 

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