El río Bravo se extiende hasta El Salvador

Marvin Recinos (AFP)

 
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Migrantes hondureños intentan cruzar el río Goascorán, cerca de la frontera El Amatillo entre El Salvador y Honduras, al oriente, para emprender una travesía que los aproxime a la caravana de miles refugiados hondureños que ahora cruza Guatemala e intenta llegar hasta los Estados Unidos.

Los refugiados que avanzan por territorio guatemalteco emprendieron marcha el sábado 13, desde la ciudad de San Pedro Sula. El miércoles 17, un segundo grupo llegó hasta la frontera entre Honduras y El Salvador para ingresar al país e intentar, por otra ruta, alcanzar la caravana. Las autoridades de migración de El Salvador reportan que entre el 17 y el 18 de octubre, más de 1200 hondureños han cruzado las fronteras de manera legal. El miércoles 17,  el Gobierno anunció que la policía impediría la entrada de aquellos que intenten entrar de manera ilegal, pero este jueves 18 decenas de migrantes se arriesgaron con el río Goascorán, que reportó crecidas debido a las lluvias.

En la mañana del jueves, aquellos que no portaban documentos de identidad o madres o padres que no portaban los permisos requeridos para sacar de Honduras a menores de edad, se arriesgaron. Cerca de 80 migrantes ya marchan por suelo salvadoreño.

En una serie de tuits lanzados desde su cuenta personal, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha advertido a los gobiernos del triángulo norte de Centroamérica (Guatemala, Honduras y El Salvador) que si no detienen la caravana cortará la ayuda a estos países. Trump, además, amenaza con enviar a los militares a cerrar su frontera sur si México no logra detener el "ataque" "de los migrantes de América Central.

Desde 2012, la oficina del Alto Comisionado para los Refugiados de las Naciones Unidas comenzó a identificar un patrón de nuevos refugiados de estos tres países que huyen de la violencia, el crimen organizado, el narcotráfico y las pandillas.

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