Publicidad

Pensiones: ¿y eso qué tiene que ver con el medioambiente?

Julio Gutiérrez

 
 

El 4 de marzo del presente año, el Gobierno anunció algunas de las medidas que tomará para lidiar con la apretada situación fiscal en la que se encuentran las finanzas del Estado. Entre estas se mencionó un préstamo con el FMI y una reforma al sistema de pensiones. Esta última generó varias incógnitas respecto a los detalles de la estrategia. Asimismo, generó una serie de discusiones sobre cuál debería de ser el enfoque y la visión de dicha reforma. Entre tantos análisis sobre diferentes aspectos del sistema de pensiones actual, como la baja cobertura, la insuficiencia de fondos, la rentabilidad, los remiendos legales, etc., lo que ha quedado claro es el nivel de complejidad del tema y su carácter multidimensional. Es precisamente por ese carácter multidimensional que me gustaría traer a cuento la relación entre pensiones y medioambiente.

La conexión puede parecer extraña e innecesaria para algunos. Sin embargo, no es tan descabellada. En sistemas de pensiones como el estadounidense, por ejemplo, una de las maneras más efectivas para generar rentabilidad es la inversión de los fondos en el sector inmobiliario. Esta ha sido, incluso, una de las recomendaciones hechas por Fundaungo y por analistas en diversos programas de entrevista. Si bien la intención de dichas recomendaciones es buena y se enfoca principalmente en la inversión en vivienda social, la estrategia también abre la posibilidad de la utilización de los fondos para otro tipo de proyectos, como la construcción de residenciales de lujo.

Como sabemos, la especulación inmobiliaria ha sido una de las principales causantes de la crisis ambiental que actualmente atraviesa el país. La continua deforestación para la construcción de centros comerciales y residenciales reduce cada vez más el nivel de los mantos acuíferos, provocando escasez de agua en diferentes zonas del territorio. Es por eso que una posible inversión de los fondos de pensión en el sector de la vivienda debería pensarse con cuidado, a modo de establecer límites adecuados que reduzcan el peligro de aumentar la deforestación. Asimismo, la población organizada debe estar atenta a los posibles cambios que pudieran llevarse a cabo por esa vía. Con el propósito de ilustrar un poco el tema, expongo dos formas en las que las pensiones son canalizadas al sector inmobiliario y cuáles son sus implicaciones ambientales.

Inversión directa en proyectos de construcción

En enero del 2017, un grupo de veteranos de la Fuerza Armada se tomó una porción de terrenos del Instituto de Previsión Social de la Fuerza Armada (IPSFA) ubicados en el municipio de Nuevo Cuscatlán. Sin mayores recursos, montaron cobertizos de lámina y plástico en el terreno para resguardarse. La toma de los terrenos era una solución práctica al reclamo de los derechos que les correspondía como veteranos y, en algunos casos, como exmiembros cotizantes de la Fuerza Armada. Las autoridades del IPSFA, sin embargo, respondieron llamando a la Policía para desalojarlos. El lugar en donde se dio el episodio era un conjunto de terrenos donde planeaba desarrollarse el proyecto Kaukali, un megacomplejo residencial ubicado en la antigua finca Florencia. Este proyecto tenía dos objetivos: por un lado, estaba orientado a la construcción de casas para altos mandos del Ejército; por el otro, formaba parte de un plan para solventar una grave crisis al interior del sistema de pensiones de la Fuerza Armada, el cual estaba a punto de caer en impago.

La estrategia del IPSFA consistía en vender una porción del proyecto a oficiales del Ejército a precio preferencial, y vender otra porción a particulares a precio de mercado. Siendo Nuevo Cuscatlán una de las zonas de más alta plusvalía en el país, el plan parecía tener sentido. Sin embargo, se desarrollaba en medio de otra crisis: la crisis de agua en la Cordillera del bálsamo, generada por la construcción de residenciales de lujo en la zona aledaña a la carretera al Puerto de La Libertad. Inicialmente, la residencial Kaukali estaría conformada por más de 400 unidades habitacionales distribuidas en 14 manzanas. Dada su extensión, el proyecto amenazaba con deforestar la zona de recarga hídrica ubicada al sur del municipio. Por suerte, el proyecto logró ser parcialmente frenado gracias a la lucha de las comunidades de la zona y a un par de restricciones impuestas por el Ministerio de Medio Ambiente en el año 2014.

Aunque el proyecto finalmente quedó reducido a 131 lotes, el IPSFA aún mantiene un negocio de agua en la zona que genera rentabilidad a partir del suministro de agua a las residenciales de lujo. Organizaciones como el Foro del Agua se han pronunciado en contra del despojo de agua llevado a cabo por la institución.

La compra de instrumentos financieros

La construcción de residenciales no es la única forma en que los fondos de pensión pueden impactar los ecosistemas. Otra forma de hacerlo es a través de la compra de títulos hipotecarios. Los títulos hipotecarios son, básicamente, papeles que garantizan una entrada de dinero proveniente de pagos de deuda hipotecaria. En los mercados financieros, uno de los negocios más rentables es la compra y venta de hipotecas. Cuando una persona obtiene un crédito para comprar una casa, la hipoteca no siempre es retenida por el banco acreedor. Con mucha frecuencia, esa hipoteca es fraccionada, empaquetada junto a otras hipotecas y vendida a inversores en forma de “títulos valores”. De esta manera, cuando las personas pagan las cuotas mensuales de su hipoteca, esos pagos no se quedan en el banco, sino que van hacia los numerosos inversionistas que compran dichos títulos, entre ellos los fondos de pensión. Si bien la compra de estos instrumentos suele ser rentable, su adquisición puede ser un catalizador de los procesos de especulación inmobiliaria. De hecho, este fue uno de los factores que contribuyeron a la burbuja inmobiliaria que derivó en la crisis global del 2008.

Además de los títulos hipotecarios, otros instrumentos financieros adquiridos por los fondos de pensión son aquellos títulos valores provenientes de proyectos inmobiliarios. Desde la reforma a la Ley de Titularización de Activos en 2018, los inmuebles o proyectos de construcción pueden ser financiados mediante la emisión de títulos valores, como si fuesen sociedades anónimas. Esto abre paso a la constitución de fondos de inversión inmobiliaria capaces de desarrollar proyectos a gran escala. Por ejemplo, el desarrollo de grandes residenciales o la compra de vecindarios enteros para su renovación y alquiler a precios altísimos. En otras regiones del mundo estos mecanismos han llegado incluso a reemplazar el alquiler residencial por alquileres de tipo turístico, creando así una enorme escasez de vivienda. En El Salvador, la amenaza podría extenderse al tema ambiental.

¡Alerta!

No sería extraño que en las próximas semanas veamos a empresarios de la construcción y gremios como Casalco promoviendo este tipo de utilización de los fondos de pensión. Ante esa posibilidad, debemos tener presente la gravedad de la crisis hídrica y climática que vive el país, la cual continúa agudizándose debido a la voracidad con la que opera el sector inmobiliario. Ya lo hemos visto con el caso Valle El Ángel. También con El Espino, El Encanto, Las Colinas, Tacuscalco, La Isla Tasajera, Coatepeque, Santo Tomás. La lista es larga y es por eso que debemos estar alerta. Debemos comprender que la economía no es únicamente un montón de números y dinero en movimiento. Las relaciones sociales de la economía se forjan siempre en un espacio y a costa de recursos físicos vitales para nuestra existencia en un territorio.

***

Nota adicional: para quienes estén interesados en conocer un poco más sobre cómo funciona la relación simbiótica entre el sistema financiero y el sector inmobiliario recomiendo el documental Push, sobre la crisis de vivienda en las grandes ciudades, y el documental Inside Job, sobre la crisis financiera del 2008.

*Julio Gutiérrez es antropólogo e investigador de temas relacionados al vínculo entre economía y medioambiente. Es licenciado en Economía, con una maestría en Estudios latinoamericanos de la Universidad de Texas en Austin. Actualmente es candidato a doctor en antropología social por la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.
 
*Julio Gutiérrez es antropólogo e investigador de temas relacionados al vínculo entre economía y medioambiente. Es licenciado en Economía, con una maestría en Estudios latinoamericanos de la Universidad de Texas en Austin. Actualmente es candidato a doctor en antropología social por la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.


Apoya el periodismo incómodo

Si te parece valioso el trabajo de El Faro, apóyanos para seguir. Únete a nuestra comunidad de lectores y lectoras que con su membresía mensual o anual garantizan nuestra sostenibilidad y hacen posible que nuestro equipo de periodistas llegue adonde otros no llegan y cuente lo que otros no cuentan o tratan de ocultar.
Te necesitamos para seguir incomodando al poder.
¿Aún no te convences? Conoce más sobre cómo se financia El Faro y quiénes son sus propietarios acá.

Publicidad
Publicidad

 CERRAR
Publicidad