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El expolicía y asesino confeso de Chalchuapa fingió estar muerto

Un teléfono descompuesto y una dirección inexacta provocaron que policías llegaran tarde a la vivienda del exagente policial, Hugo Ernesto Osorio Chávez, acusado de asesinar a hombres y mujeres y luego enterrarlos en el patio de su casa, donde hay al menos 12 cadáveres. Actualmente, el confeso asesino cuenta con criterio de oportunidad otorgado por la Fiscalía, porque ha delatado a otras nueve personas.

 
 

Cuando Cristina Palomo Lima Cruz vio a su madre muerta en la sala de la casa de Hugo Ernesto Osorio Chávez, corrió a pedir auxilio al callejón Estévez, ubicado en la colonia Las Flores, Chalchuapa, alrededor de las 10:00 de la noche, del viernes 7 de mayo. El hombre corrió tras de ella, cargando en sus manos un tubo de hierro con el que la golpeó en la cabeza y la tumbó. Luego la arrastró por el pavimento hasta llevarla a su casa. La joven de 26 años llegó a la vivienda del expolicía en búsqueda de Mirna, su madre, y su hermano Alexis. 60 minutos después llegó la Policía y encontró varios cadáveres en la sala. Osorio se hizo el muerto. Tras una semana en la que el Gobierno ha intentado cerrar los flujos de información y controlar la narrativa de este caso, incluso abriendo procesos sancionatorios a empleados públicos que hablen con la prensa, El Faro logró obtener nueva información sobre la barbarie que ha dado la vuelta al mundo.  

Algunos vecinos que observaron el escándalo se comunicaron al sistema 911 para denunciar. La primera llamada se registró a las 10 de la noche, según un reporte policial al que este periódico tuvo acceso. La sede de la unidad de emergencia que se encuentra en San Salvador recibió la llamada y se comunicó con la subdelegación de Chalchuapa, Santa Ana, pero el teléfono nunca sonó. Tenía dos semanas sin funcionar porque una tormenta eléctrica dañó la línea, de acuerdo a fuentes policiales. Después de más de 30 minutos de intentarlo, el personal del sistema de emergencia se comunicó por radio con los policías que se encontraban de turno. Dos de ellos salieron en una patrulla hacia el lugar que está a una distancia de 1.1 kilómetros. El teléfono descompuesto no fue el único impedimento. Los agentes no sabían en cuál casa vivía Osorio. Por eso, pasaron tres veces por el callejón hasta que un vecino salió a la calle e indicó que se trataba de la casa número 11. 

Osorio se desempeñó como policía desde 1997 hasta 2005, cuando fue destituido por ser acusado de conducta sexual agresiva, informó el Ministro de Justicia y Seguridad Pública, Gustavo Villatoro, el jueves 21 de mayo. El funcionario agregó que el expolicía estuvo cinco años detenido por estupro. 

Agentes policiales muestran a Hugo Osorio a los medios de comunicación, la mañana del domingo 9 de mayo, horas después de haber sido capturado el flagrancia. Foto: Ministerio de Seguridad y Justicia. 
 
Agentes policiales muestran a Hugo Osorio a los medios de comunicación, la mañana del domingo 9 de mayo, horas después de haber sido capturado el flagrancia. Foto: Ministerio de Seguridad y Justicia. 

Los policías bajaron del carro y, en la entrada de la vivienda, había rastros de sangre. Abrieron la puerta a la fuerza. Cuando ingresaron, en la sala estaban los cuerpos de Mirna y Cristina. En el patio había una fosa y alrededor estaban los cadáveres de Alexis y el hermano de Osorio, quien según la teoría fiscal fue asesinado por el mismo Osorio. Sobre el cadáver de una de ellas, se encontraba el expolicía Osorio. “Cuando los agentes comenzaron a buscar no vieron a nadie parado. Entonces comenzaron a buscar a la persona y después se dieron cuenta que Osorio estaba encima de una mujer haciéndose el muerto, porque no pudo dejar de moverse”, dijo una de las fuentes judiciales que participa en el caso y pidió anonimato para evitar repercusiones. Otra fuente policial dijo que Osorio confesó haber observado a la patrulla transitar frente a su casa y por eso decidió cortarse las venas y fingir que había muerto. Osorio fue trasladado al hospital de Chalchuapa para ser atendido. En algunas imágenes difundidas en medios de comunicación después de la captura, Osorio aparece con vendajes en sus muñecas.

Horas más tarde, en la casa, las autoridades encontraron enterrados cadáveres. La cifra sigue siendo un dilema, ya que los representantes de la Fiscalía, Ministerio de Justicia y Policía no dan una cantidad exacta. Al inicio de esta investigación, circuló en redes sociales que Osorio confesó haber puesto en las fosas un total de 40 cuerpos. Luego, el antropólogo forense de la Fiscalía, Israel Ticas, dijo que hasta el martes 18 de mayo habían encontrado 15 cuerpos. Sin embargo, esta declaración provocó que la Fiscalía dirigida por el fiscal impuesto por el bukelismo abriera un expediente disciplinario a Ticas, que tiene más de 30 años de experiencia para atender dichos casos.  En la conferencia de prensa del viernes 21 de mayo que ocurrió en la escena,  el ministro Gustavo Villatoro redujo la cuenta a ocho. Este periódico habló con tres fuentes involucradas en el caso y coinciden en que en el traspatio de la vivienda e incluso dentro hay seis fosas y de ellas faltan cuatro por procesar. En la primera, había 18 cuerpos enterrados: catorce  de las víctimas son mujeres, dos niños y dos hombres. Una de las fuentes policiales dijo que Osorio utilizó cuchillo y “a los demás los mató con un tubo de hierro”. Esta misma fuente dijo que el ex elemento de la Policía ofreció trabajo a las víctimas y luego las mató. Sobre los otros nueve procesados contra los que Osorio declarará en calidad de testigo criteriado hay muy poca información.

Después de haber guardado silencio durante 15 días sobre este caso, el presidente Nayib Bukele escribió en su cuenta de Twitter que hasta ese día (viernes) tenía contabilizado 15 cuerpos y anunció que Osorio fue llevado al penal de máxima de seguridad de Zacatecoluca, en un intento de acallar las voces que acusan a la Fiscalía de hacer un trato favorable al supuesto criminal. “Hoy se trasladó al Centro Penal de Máxima Seguridad de Zacatecoluca a Hugo Ernesto Osorio Chávez, el asesino serial de Chalchuapa. Hasta el día de hoy, sabemos que tuvo relación directa con al menos 15 asesinatos (podrían ser muchos más), cometidos en más de una década”, escribió. Bukele, adelantándose a lo que pueda ocurrir, aseguró que Osorio “pasará 100 años en prisión por los delitos que ya tenemos pruebas contundentes”. El doble feminicidio y homicidio por los que se acusa a Osorio se encuentran en la etapa de instrucción y bajo reserva total. 

Uno de los grandes logros del Gobierno ha sido la reducción de homicidios. La tasa de 2020 fue de 20 homicidios por cada 100,000 habitantes, la más baja de todo el siglo. El Gobierno cuida con celosía cualquier hecho que matice ese logro. Cuando en septiembre de 2020 este periódico documentó las negociaciones entre esta administración y la MS-13, la respuesta gubernamental, a pesar de que los documentos eran de una institución bajo su control, fue negarlo todo y acusar a los periodistas de ser opositores políticos. En el caso de Chalchuapa, que ha generado atención mundial por la cantidad de cuerpos y la violencia sexual ejercida, los funcionarios que participaron en la conferencia de prensa también atacaron a los medios, acusándolos de estar haciendo una cobertura desproporcionada y tendenciosa.

La vivienda de Hugo Chávez Osorio está ubicada en la colonia Las Flores, del municipio de Chalchuapa, en el departamento de Santa Ana. Sus alrededores están controlados por la pandilla MS-13. Foto de El Faro: Víctor Peña. 
 
La vivienda de Hugo Chávez Osorio está ubicada en la colonia Las Flores, del municipio de Chalchuapa, en el departamento de Santa Ana. Sus alrededores están controlados por la pandilla MS-13. Foto de El Faro: Víctor Peña. 

¿Criterio de oportunidad necesario?

Desde el momento en que Osorio cayó preso comenzó a confesar sus crímenes, sin necesidad de llegar a un arreglo judicial, de acuerdo a una fuente que participó en la detención. “Él dijo que las fosas están aquí y allá en el patio. Él dijo todo. No hubo necesidad de nada”, sostuvo la fuente. El día viernes 21 de mayo, durante conferencia de prensa, el jefe de la Unidad Antipandillas y Casos de Homicidios, Max Muñoz, dijo que había otorgado criterio de oportunidad al acusado porque otras nueve personas están involucradas en el caso y ahora enfrentan cargos penales. 

"Al señor Hugo Osorio se le dio un criterio de oportunidad parcial, única y exclusivamente por nueve casos”. El nuevo jefe fiscal aclaró que la participación del acusado “fue lanzar los cadáveres al pozo y por tanto era el único testigo de las personas que en la autoría principal cometieron los homicidios y los feminicidios”. 

El criterio de oportunidad básicamente consiste en que un acusado confiesa (o delata) a otros criminales a cambio de beneficios para él. El artículo 18  del Código Procesal  Penal lo regula y dice: “el fiscal podrá, de acuerdo a los elementos recabados en la investigación, prescindir total o parcialmente de la persecución penal, de uno o varios de los hechos imputados como delito, respecto de uno o alguno de los partícipes o que ésta se limite a una o algunas de las calificaciones jurídicas posibles en los casos siguiente”. Entre las condiciones para que pueda ser aplicado el beneficio está que existan pruebas de que el imputado intentó evitar el delito o “haya contribuido decisivamente al esclarecimiento de la participación de otros imputados en el mismo hecho o en otro más grave”, dice la ley.

Ante la ola de repudio en redes sociales ante la idea de que la justicia conceda criterio a Osorio, el presidente Bukele reaccionó en Twitter diciendo “ahora también está dando información para condenar a 9 de sus cómplices”.  

Si bien la figura de criterio de oportunidad solo tiene sentido para quien haya participado en el crimen, en el caso de Osorio, y al menos según las fuentes que participaron en el reconocimiento de la escena desde un primer momento, la medida es extraña, pues el asesino confesó desde el inicio haber cometido varios de los crímenes y ayudó a los policías a comprender la escena. Todo esto, luego de que fracasara su estrategia de hacerse pasar por un cadáver.


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