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El futuro del bitcóin en El Salvador lo definirá la diáspora

Jesse Acevedo

 
 

El envío de remesas es un ritual para millones de inmigrantes. Cada semana, desde Los Ángeles hasta Washington, los inmigrantes salvadoreños envían una parte de sus ingresos a sus familiares en El Salvador. A pesar de las dificultades que han enfrentado muchos durante la pandemia de covid-19 en los Estados Unidos, las remesas a El Salvador continúan creciendo. El flujo pasó del 20 % en 2017 al 24 % del PIB de El Salvador en 2020. Solo en junio 2021, el Banco Central de Reserva informó la entrada de $3.6 mil millones en remesas, lo cual significó un aumento del 34.7 % con respecto al mismo mes en 2019. 

Ese mismo junio, el presidente Nayib Bukele anunció planes para legalizar el bitcóin como moneda de curso legal y con eso ganó atención internacional. La Ley Bitcoin fue aprobada en cuestión de días. La noticia de este cambio de política monetaria ha causado confusión en un país que cambió su moneda del colón al dólar estadounidense hace veinte años de manera muy similar. 

La disposición de los salvadoreños a utilizar las criptomonedas podría depender de las preferencias de quienes envían y reciben remesas. Las remesas a menudo aumentan cuando el país receptor está afectado por recesiones económicas o desastres naturales. La pandemia ha demostrado cuán resistentes son los flujos de remesas para los países receptores, a pesar de las recesiones económicas en los países de residencia, como los Estados Unidos. En cuanto a la política monetaria, el profesor David Singer de MIT explica que las remesas ayudan a los países en desarrollo a mitigar el riesgo de mantener un tipo de cambio fijo debido a la naturaleza anticíclica de estas transferencias de migrantes. 

La adopción de bitcóin como moneda de curso legal tiene el potencial de incomodar a una parte fundamental de la economía salvadoreña: la diáspora. El uso de criptomonedas para intercambios y pagos requiere recursos que muchos salvadoreños (y migrantes en los EE. UU.) no poseen. El valor de sus remesas podría cambiar de la noche a la mañana si eligen usar bitcóin, una moneda conocida por su volatilidad. Recientemente se reveló que el Gobierno de Bukele planea implementar una “moneda estable” llamada Colón Dólar, que es una criptomoneda vinculada a otra moneda; la diáspora será crucial para estabilizar el tipo de cambio.

Pero, ¿qué piensan los receptores de remesas salvadoreñas sobre bitcóin? ¿Son diferentes a los salvadoreños que no reciben remesas? La respuesta es sí y el papel del remitente influye sobre sus puntos de vista. A principios de julio, el Centro de Estudios Ciudadanos de la Universidad de Francisco Gavidia publicó una encuesta, cuyos resultados revelaron que más de la mitad de los consultados se oponen al uso de bitcóin y el 71.3 % no conoce el valor de bitcóin.

Los 30 % de los encuestados son receptores de remesas y se preguntó si habían discutido el uso de bitcóin con el miembro de la familia que les envía remesas y si aprueban o desaprueban su uso. Solo el 17 % de ellos dijo que el remitente aprueba el uso de bitcóin, mientras que 33.7 %  desaprueba el uso de la criptomoneda y el 38.6 % no ha discutido el tema. Es importante tener en cuenta que no conocemos las opiniones actuales del remitente, ya que esta pregunta se planteó a los receptores. Sin embargo, como muestra el análisis, la opinión de quien envía el dinero influye en las opiniones sobre bitcóin de quienes lo reciben, independientemente de su simpatía política. 

 

Cuando el remitente de remesas aprueba el uso de Bitcoin, los receptores tienen un 47 % más de probabilidades de ser optimistas sobre la nueva política monetaria en comparación con los salvadoreños que no reciben remesas. Por otro lado, si el remitente desaprueba la política de Bitcoin, esos receptores tienen un 11 % menos de probabilidades de ser optimistas sobre la política que los no receptores. Aquellos que no han discutido de bitcóin con el remitente de las remesas tienen un 10 % más de probabilidades que los no receptores de ser optimistas, pero los resultados sugieren que esas opiniones pueden cambiar fácilmente. Dado que los remitentes de remesas escépticos representan un tercio de las opiniones de los remitentes, podemos esperar que el escepticismo sobre bitcóin crezca entre los destinatarios.

 

Los receptores de remesas también están en desacuerdo sobre el impacto potencial de la criptomoneda en la economía salvadoreña. Según la encuesta, el 43.6 % cree que bitcóin tendrá un impacto negativo en la economía. Según mi análisis estadístico, cuando el remitente de las remesas aprueba bitcóin, los receptores serán los menos pesimistas sobre el impacto de este en la economía. Sin embargo, si un remitente desaprueba bitcóin, los receptores tienen más del 80 % de probabilidades de creer que esta afectará negativamente a la economía salvadoreña. También es más probable que los no receptores crean que la implementación de esta criptomoneda empeorará la economía.

 

Ahora bien, ¿qué significa esto políticamente? Bukele sigue siendo popular, pero puede perder capital político a través de este proyecto de criptomonedas. 3 de cada 10 encuestados perdieron la confianza en Bukele debido al cambio repentino en la política monetaria. Al mirar a los receptores de remesas, la desaprobación de bitcóin produce un 45 % de probabilidad de que desconfíen del presidente, que es más alta que aquellos que no reciben remesas. Los riesgos económicos que vienen con bitcóin crearán riesgos políticos para Bukele en el futuro, y las grietas en su popularidad pueden comenzar a evidenciarse en la diáspora.

 

Bukele tiene que convencer a los salvadoreños en El Salvador, sobre todo en la diáspora, para que apoyen su proyecto monetario. El presidente tiene ventajas en El Salvador debido a su popularidad y gran presencia en las redes sociales. En Estados Unidos, sin embargo, los migrantes salvadoreños pueden recibir información sobre las criptomonedas por otras fuentes que no corresponde con el mensaje oficialista. Lo más seguro es que habrá campañas de información dirigidas a las comunidades salvadoreñas en los EE. UU. para contrarrestar las preocupaciones sobre la volatilidad y los costos del uso de criptomonedas. La inestabilidad monetaria no es amable para ningún gobierno.

La diáspora ha sostenido la economía salvadoreña y al mismo tiempo ha contribuido a la economía de los Estados Unidos, a través de los sacrificios que hicieron para migrar, trabajar y enviar remesas. Dada la volatilidad de bitcóin, se llamará a la diáspora, no a los Bitcoin Bros, a estabilizar la economía salvadoreña y rescatar las arriesgadas decisiones políticas de Bukele. La pregunta inevitable es si los migrantes salvadoreños están dispuestos a arriesgar el valor de las remesas que envían por el bien de la imagen del presidente.

Jesse Acevedo es profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Denver, Estados Unidos.
 
Jesse Acevedo es profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Denver, Estados Unidos.


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