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Abandonar la OEA: la maniobra de Daniel Ortega para evadir más sanciones
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Abandonar la OEA: la maniobra de Daniel Ortega para evadir más sanciones

En medio de un proceso para emitir nuevas sanciones en contra de su régimen y luego de que la OEA rechazara los resultados de las elecciones amañadas por el Gobierno de Ortega, el mandatario anunció que retira a Nicaragua del organismo internacional, acusándolo de "injerencista". Con esta medida, el país centroamericano da un nuevo portazo a la diplomacia internacional.

 
 

El gobierno nicaragüense anunció su separación de la Organización de Estados Americanos (OEA), una semana después de que la Asamblea General de la OEA votara una resolución que rechazaba los resultados de las elecciones presidenciales del pasado siete de noviembre, donde Daniel Ortega ganó un periodo más luego de varios meses en los que encarceló a sus más notables opositores u obligó a exiliarse a gran diferentes líderes de la sociedad civil y periodistas. 

Al régimen recientemente reelecto encabezado por Ortega y su esposa Rosario Murillo se le habían cerrado los canales diplomáticos dentro de la OEA semanas antes de su rompimiento. Ya no había margen de maniobra diplomática alguna para ellos.

A 18 días de la elección presidencial en Nicaragua, el pasado 20 de octubre, la OEA ya había emitido una resolución en la que cuestionaron las votaciones antes de que ocurrieran, por graves violaciones a los derechos humanos, por haber desaparecido a la oposición que, en los hechos, podía representar un contrapeso y, sobre todo, por poner tras las rejas a estudiantes, obreros, activistas y opositores, entre ellos, a los compañeros y colegas del propio Ortega en la revolución encabezada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que depuso el dictador Anastasio Somoza el 17 de julio de 1979.

Fueron 26 votos a favor, 8 abstenciones y 0 en contra de la propuesta titulada “La Situación de Nicaragua”, hecha por Canadá, Chile, Antigua y Barbuda, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, Paraguay y Uruguay.

El Salvador votó a favor de la propuesta contra la elección presidencial en Nicaragua, pero no entró al debate ni explicó su postura. Lo mismo sucedió con Belice y Panamá. El único país de Centroamérica que protestó contra la forma en que se ha conducido el régimen de Ortega y Murillo fue Costa Rica. Los representantes de Guatemala y Honduras solo encendieron sus micrófonos para abstenerse.

Rosario Murillo y Daniel Ortega en actividad abierta con los simpatizantes del FSLN, el 29 de septiembre de 2018, en la rotonda Hugo Chávez, en la ciudad de Managua, Nicaragua. Esa misma tarde, la policía de Nicaragua había desarticulado con bombas aturdidoras a los ciudadanos que protestaron abiertamente contra el régimen Ortega-Murillo. Foto de El Faro: Víctor Peña.
 
Rosario Murillo y Daniel Ortega en actividad abierta con los simpatizantes del FSLN, el 29 de septiembre de 2018, en la rotonda Hugo Chávez, en la ciudad de Managua, Nicaragua. Esa misma tarde, la policía de Nicaragua había desarticulado con bombas aturdidoras a los ciudadanos que protestaron abiertamente contra el régimen Ortega-Murillo. Foto de El Faro: Víctor Peña.

La embajadora de Costa Rica, Alejandra Solano, dijo entonces que existía una gran preocupación ante la falta de condiciones para una elección creíble. La reunión tuvo un momento de rispidez cuando el embajador de Uruguay ante la OEA, Washington Abdalá, cargó contra los países que se abstuvieron de condenar a la dictadura de Ortega y Murillo.

“¿Qué necesitan para comprender que hay un pueblo desesperado? ¿qué pruebas hay que ofrecerles para enfrentar este tipo de dictaduras?”, preguntó el diplomático.

Y luego arremetió: “Dígamelo, sean claros. No entiendo a algunos compañeros, a menos que sea una lectura en clave ideológica. Si es así, sería tristemente penoso. ¿Nadie ha visto lo que hicieron con el escritor Sergio Ramírez? Ahora tiene que exiliarse en Costa Rica. ¿No han visto las entrevistas en las cadenas internacionales? No estoy entendiendo, y en la corta va a ganar Ortega porque los dictadores se están eternizando. ¿Cuantos más Ortega y su señora quieren?”.

Las preguntas del uruguayo quedaron sin respuesta. Ninguno de los países que votó en abstención lo refutaron: Barbados, Bolivia, México, San Vicente y Granada, Honduras, Guatemala y Argentina. Las representaciones de esos países enmudecieron a pesar de que, minutos antes, algunos hicieron una férrea defensa de la no intervención.

A pesar de esto, la noche del domingo 7 de noviembre pasado el triunfo del FSLN fue un hecho. Ortega y Murillo fueron reelectos hasta el año 2027 con el 75% de los sufragios a su favor, en unas elecciones sin ninguna transparencia y donde los votos nulos alcanzaron la tercera posición, con más de 150,000 boletas. 

Al día siguiente, Ortega pronunció un discurso trasmitido en cadena nacional donde llamo “hijos de perra de los imperialistas yanquis” a quienes habían intentado quitarle el poder a través de las urnas y haciendo referencias a los opositores encarcelados.

"Dejaron de ser nicaragüenses. No tienen patria. Debería de llevárselos para allá, a los Estados Unidos”, espetó el exguerrillero de 76 años y con 14 años consecutivos como presidente de Nicaragua apoyado por Cuba, Rusia y Venezuela.

El 14 de noviembre -apenas 7 días después de las elecciones- la OEA aprobó la nueva resolución en la que declaró la reelección de Ortega y Murillo no fue libre, transparente y carece de legitimidad democrática.

Esta resolución fue aprobada al final de la 51 Asamblea General de la OEA, que fue celebrada de forma virtual. 25 países de la organización votaron a favor de la propuesta para no reconocer las elecciones Nicaragua. Otros siete se abstuvieron, entre ellos Honduras, México, y Bolivia. Sólo hubo un voto en contra y fue de Nicaragua.

En la víspera de esa reunión, algunos países, entre ellos Estados Unidos, pidieron sanciones concretas. El artículo 21 de la Carta Democrática dice que el organismo puede considerar la suspensión de un Estado miembro. El artículo 20 de la Carta Democrática de la OEA, indica que en caso grave de una “alteración” de la democracia el secretario general o cualquier nación puede convocar inmediatamente a un Consejo Permanente para evaluar la situación.

La resolución también advirtió que Nicaragua ignoró las recomendaciones que la OEA desde hace tiempo y pidió al Consejo Permanente que presentara un informe antes del 30 de noviembre para tomar “acciones apropiadas”.

Hace unos días, el jueves 17 de noviembre, Dennis Moncada ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua fue quien notificó por escrito y públicamente -en un mensaje transmitido por televisión- la indeclinable decisión de renunciar a la carta de la OEA.

En su discurso, manifestó que la OEA fue diseñada como un foro político manejado por Estados Unidos para intervenir ilegalmente en otras naciones.

“No nos reconocemos como colonia de ninguna potencia y reivindicamos la dignidad y el decoro nacional en legitima defensa de nuestra independencia, soberanía y autodeterminación; frente a las acciones agresivas violatorias de la carta de la ONU y el derecho internacional por parte de la OEA de los Estados Unidos.”, criticó.

Tras la asamblea 51 asamblea de la OEA, Luis Almagro había dicho que a su oficina no le correspondía decidir cuál sería la sanción contra Nicaragua. Esa decisión -comentó- corresponde al Consejo Permanente, pero advirtió que no habría más tiempo que perder.

Tres fuentes diplomáticas informaron a El Faro que, aún con la separación de Nicaragua, el informe final sobre las elecciones que encumbraron de nuevo al régimen de Ortega y Murillo hasta el año 2027 tendrá que elaborarse e incluir algún tipo de sanción ante la negativa de liberar a los presos políticos y por haber pasado por encima de al menos dos resoluciones aprobadas por una abrumadora mayoría.


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