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Un grupo de jefes policiales pretende renunciar si Munguía Payés toma Ministerio de Seguridad

El ala más fuerte de la Policía Nacional Civil, la que está compuesta por ex combatientes guerrilleros, se revuelve ante la posibilidad de que el actual ministro de Defensa se encargue del Ministerio de Seguridad y por tanto del Gabinete de Seguridad. Esa posibilidad incluso podría generar una renuncia grupal y esto ya ha llegado a oídos del presidente Funes.

Óscar Martínez y Sergio Arauz

 
 

La posibilidad de que alguien con carrera militar se encargue del Ministerio de Seguridad incomoda tanto a algunos mandos policiales que incluso se reunieron para planificar una renuncia colectiva si el presidente de la República, Mauricio Funes, da ese paso.

En las últimas semanas, un grupo de comisionados policiales provenientes de la guerrilla se reunió para consensuar su renuncia a la institución que algunos de ellos vieron nacer en el caso de que el general retirado David Munguía Payés, ministro de Defensa, sea el elegido por el presidente como sustituto del destituido Manuel Melgar.

“Al menos tres subdirectores, de los cinco existentes, están claros de que si llega Munguía Payés al Ministerio de Seguridad implicaría dejar la mesa limpia”, dice un alto dirigente policial que se ha estado reuniendo con sus compañeros para planificar cómo reaccionar.

El nombre de Munguía Payés es uno de un puñado que el presidente ha estado valorando como posibles relevos de Melgar, pero ha sido ese el que ha causado reacciones negativas no solo en la Policía Nacional Civil, sino también en el partido FMLN, que llevó a Funes a la presidencia.

El vocero del FMLN, el diputado Roberto Lorenzana, dijo esta semana en la radio Maya Visión que Funes ya decidió nombrar a Munguía Payés, y que lo único incierto era cuándo lo anunciaría. Antes de Lorenzana se habían pronunciado varios dirigentes expresando su rechazo a la posibilidad de que el ministro de Defensa conduzca la seguridad pública. El presidente de la Asamblea Legislativa, Sigfrido Reyes, y los dirigentes Norma Guevara y José Luis Merino dijeron a diversos medios de comunicación que el FMLN tenía derecho a poner al sustituto de Melgar, advirtieron al presidente Funes que objetarían a un militar en el cargo, y dijeron que un militar dirigiendo la seguridad pública atentaría al menos contra el espíritu de los acuerdos de paz. Funes respondió que en ninguna parte de los acuerdos se rechaza la posibilidad de que un militar en retiro pueda conducir la Seguridad Pública de El Salvador.

En la PNC hay quienes dicen saber que el presidente también ha decidido relevar al director, el comisionado Carlos Ascencio, pero todas las fuentes coinciden en que su problema no son tanto las destituciones, sino los relevos. Según explicaron algunas de las fuentes policiales, ya incluso tuvieron oportunidad de expresar a Funes sus inquietudes. “Nosotros ya expusimos al presidente y al FMLN nuestra postura: no estamos peleando porque queremos a (Manuel) Melgar o al director (de la PNC, Carlos) Ascencio; ya sabemos, uno ya salió, y el otro va para afuera. Nuestra postura es que no queremos a un militar porque tememos que esto implique cambiar el modelo de trabajo. Ya lo decidimos, dejaríamos la mesa limpia para que nombren a otra gente”, dijo uno de los oficiales que han acordado dejar sus puestos.

Algunos hablan directamente de renunciar, mientras que otros lo matizan diciendo que más se trata de dejar la mesa limpia, o sea ponerse en régimen de disponibilidad, algo que si bien los aleja de sus funciones policiales, les deja la puerta abierta de seguir siendo parte inactiva de la institución y luego reincorporarse.

En la PNC hay cerca de 90 comisionados. Ellos ocupan cargos de jefaturas regionales, departamentales, municipales, así como puestos de dirección en las unidades especializadas como la División Antinarcóticos, Tránsito o Seguridad Pública.

Desde el 2 de junio de este año, el ministro de Defensa  pasó a ser un militar en condición de retiro, es decir, a estar de baja. Esto significó también abrir la puerta legal para poder competir por la presidencia en 2014: "No es una posibilidad descabellada", dijo a este medio cuando se le preguntó al respecto. Munguía Payés ha llegado a ser actor importante en el tema de seguridad porque el presidente decidió darle mayor participación a la Fuerza Armada en tareas de seguridad pública y control de penales.

En la PNC, desde su nacimiento, ha habido personal policial que tiene un pasado por su participación en el ejército o en los antiguos cuerpos de seguridad pública, o que tuvo participación en la guerrilla. Aunque el régimen de cuotas para ambos sectores formalmente ya no existe, hay una marcada frontera de celos y suspicacias entre agentes y oficiales orientados a uno u otro bando que persiste a pesar del paso de los años.

El malestar de los comisionados de izquierda que rechazan la posible llegada de Munguía Payés tiene mucho que ver con símbolos. “Un militar es un militar, haya ayudado a la guerrilla, haya sido ministro de un partido de izquierda, sea lo que sea, sigue siendo militar y pensando como militar”, contestó un comisionado que, a pesar de no haber participado en las reuniones, asegura que renunciará si Munguía Payés llega a ser el ministro de Seguridad Pública. O sea, a ponerse por encima del director de la PNC y, por lo tanto, a convertirse en el máximo jefe.

Según este comisionado, la PNC se fundó hace 19 años teniendo como pilar fundamental de su creación "el no parecerse a los militares, el antagonismo con ellos y sus procedimientos". Cuando dice eso se refiere a que los acuerdos de paz dispusieron que la Fuerza Armada ya no iba a ser más la estructura del gobierno que iba a manejar la seguridad pública debido a los abusos de derechos humanos y a su rol político.

La integración original de la Policía se dispuso en los acuerdos de paz de la siguiente manera: un 60% por ciento de plazas serían para civiles, otro 20% para militares y otro porcentaje igual para ex guerrilleros. La idea tenía como finalidad que la institución mantuviera independencia de la Fuerza Armada y de los partidos políticos. Nadie ha planteado en la actualidad modificar este balance, pero el solo asomo de un militar en un alto cargo de Seguridad Pública crispa a muchos jefes policiales que incluso han llegado a argüir  que esto viola el pacto que hizo que la guerra terminara.

Para pocos es un secreto que al interior de la PNC hay dos bandos muy definidos. Unos, como dice este último comisionado, son “orgánicos del partido (FMLN)”.  Y se anima a calcular: “Un 20% de los casi 90 comisionados están en ese grupo. Otros muchos combatimos con la guerrilla y somos de izquierda, pero no tenemos vínculos con el partido, lo que no quiere decir que no renunciaríamos como decisión personal”. El otro bando, que todos definen como menor que el de los exguerrilleros, es el de los militares en retiro que luego de la guerra se incorporaron a la PNC y ahora son comisionados.

Uno de los comisionados con los que se habló definió la situación de la institución como un sube y baja: “Cuando la derecha manda, un 60% de los cargos más importantes estará en manos de los exmilitares; ahora que ganó el FMLN, es al revés”. Para los exguerrilleros con los que se conversó, la situación es de gravedad extrema, un peligro nunca antes visto de militarización del aparato de seguridad pública, dicen algunos. Hablan con decepción e incluso con rabia sobre la posibilidad de la llegada de Munguía Payés.

El Faro conversó también, bajo condición de anonimato, con uno de los actuales responsables policiales que formaba parte de las fuerzas de seguridad del Estado antes de los acuerdos de paz. Uno del otro bando. Consultado sobre la posibilidad de que un militar en retiro se convierta en ministro de Seguridad, respondió que no le ve mayor problema, y recordó una obviedad en la que pocos parecen haber reparado: que la Policía Nacional Civil ya tiene en sus filas a cientos de militares, los que se incorporaron cuando se creó la institución.

Este comisionado dijo desconocer si se está gestando algún movimiento de oposición a la idea de que Munguía Payés se convierta en ministro, pero lamentó que ese asunto sea algo prioritario para algunos de sus colegas al interior de la PNC, mientras sigue sin ponerse freno a la situación de violencia que cada día se cobra la vida de 12 salvadoreños.

Tan prioritario es para algunos el asunto que incluso el conato de revuelta ha llegado a oídos del presidente. Un funcionario cercano a las reuniones del gabinete de seguridad a las que asisten Funes y Munguía Payés, entre otros, asegura que eso ya ocurrió desde hace una semana. Esto último no es de extrañar, pues incluso los policías de nivel medio o bajo con los que se conversó contestaron, antes de saber acerca de qué se les preguntaría, con frases como: “¿Del huracán interno quiere hablar?” o “está todo revuelto aquí adentro”.

En declaraciones públicas del lunes, el presidente Funes rechazó la posibilidad de que se estuviera militarizando el sistema de seguridad pública con la posible llegada de Munguía Payés al Ministerio. El presidente recordó que ningún artículo de la Constitución ni ningún apartado de los acuerdos de paz prohíbe que un militar ocupe ese cargo político.

A la hora de buscar las razones del malestar, algunos comisionados dispuestos a renunciar contestan con una mezcla de razones simbólicas y experiencias recientes. El comisionado que asegura que renunciaría a pesar de no ser de los orgánicos del FMLN explica que la participación de gente con carrera militar en cualquier parte del aparato de seguridad pública es un error. “Lo comprobamos en el trabajo de patrullas conjuntas (tres policías y dos militares que patrullan zonas de riesgo), no tienen idea de seguridad pública, tienden a privilegiar su pensamiento militar, se sienten extraños, quieren agarrar a todo el que ven tatuado o medio desordenado. Incluso son una carga, nos ha tocado capacitarlos”.

Los dos comisionados policiales y el funcionario cercano al gabinete de seguridad con los que se conversó ven casi como un hecho el que Munguía Payés sea el sustituto del ex comandante guerrillero Manuel Melgar. Dentro del FMLN incluso hay voces más contundentes. Benito Lara, miembro de la Comisión Política efemelenista, incluso habló de repercusiones para Funes. El miércoles dijo ante un grupo de periodistas, sin dar más detalles, que el nombramiento de Munguía Payés implicaría “un distanciamiento” entre el FMLN y el presidente. Cuando El Faro le preguntó este jueves qué significaba "un distanciamiento", respondió: "Sería continuar con la politíca de gobiernos anteriores y no atender la que ofrece el Programa del Cambio. Eso significa que no nos podemos hacer cargo de los resultados de esas políticas."

Para Lara, quien fue mencionado como carta del FMLN para asumir la cartera de Seguridad tras el triunfo electoral de 2009, la PNC está en una especie de zozobra ante la posibilidad de que un militar asuma las riendas del Ministerio de Seguridad. 

Para uno de los comisionados que hablaron, el problema no es el posible nombramiento de Munguía Payés nada más, sino que se trata de “un proceso de alzar a los militares”, que para algunos en la PNC ya es intolerable que siga avanzando. “La derecha siempre quiere militarizar, y como Funes a saber qué es, todo parece llevar ese rumbo. Lleve la cuenta: ya teníamos listo el batallón presidencial que iba a cuidar al presidente y a su familia, y llevarle la agenda, desde que tomó posesión. Por fin íbamos a sustituir a los militares que se habían logrado quedar ahí. ¿Qué pasó? Que a última hora le doblaron el brazo y mandaron a los policías que estaban listos a sus unidades, y los militares se quedaron ese batallón. Luego la prolongación del trabajo conjunto con militares en seguridad pública, el perímetro de las cárceles y ahora esto”.

A este comisionado no le queda ninguna duda de que si Munguía Payés es nombrado ministro de Seguridad, habría “una sacudida fuerte”. “Ninguno de los comisionados que proviene de la izquierda se traga lo del trabajo conjunto con los militares, estamos hartos, lo hacemos por pura subordinación, pero ya no más”, dice.

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